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THE FEARSOME CASTILLO: The FILTHY SECRET That DESTROYED His SON

Era ya sparring oficial de Julio César Chávez y la relación con Norma Lara Romero. Según contaría 20 años después la propia norma a la revista TV Notas en marzo de 2018 no era una relación que José Luis Castillo Castro fuera a sostener. entrevista que Norma Lara Romero, la madre biológica de Cristian Castillo, dio a la revista TV Notas en marzo de 2018.

Según los testimonios que ella publicó en las cuatro páginas del reportaje, contaba algo que durante 20 años el propio Cristian no había sabido. algo sobre su padre José Luis Castillo Castro, algo sobre lo que su padre había hecho en mayo de 2002 y algo que cuando Cristian con 20 años de edad terminó de leer las cuatro páginas del reportaje de TV Notas en el departamento de su madre en Mexicali la tarde del 22 de marzo de 2018 lo hizo dejar de hablarle a su padre durante tres meses seguidos.

Lo que Norma Lara Romero le contó a la revista TV Notas en marzo de 2018, según la edición impresa del 17 de marzo, era lo siguiente. En mayo de 2002, dos semanas después de la pelea contra Mayweather en el MGM Grand, José Luis Castillo Castro regresó a Mexicali. Norma estaba embarazada de Cristian.

tenía 4 años de relación con José Luis y esa misma semana de mayo de 2002, José Luis Castillo Castro le dijo a Norma Lara Romero, según el testimonio que ella publicó 16 años después que iba a casarse con otra mujer, una mujer que vivía en Las Vegas y que no quería que Cristian llevara el apellido Castillo. Pero esa decisión que José Luis Castillo Castro tomó en mayo de 2002 sobre el embarazo de Norma Lara Romero, esa decisión que durante 20 años el público mexicano nunca supo no es exactamente la decisión asquerosa de la que hablé al principio de este video. Hay otra, una

mucho más grave, una que el temible castillo tomó 17 años después, la tarde del primero de julio de 2019, dentro del gimnasio Romanza de Tijuana, tres semanas antes de que su propio hijo Cristian, ya con 21 años de edad, cayera desmayado en el piso del ring. Cristian creció en Mexicali con su madre Norma.

Durante los primeros 18 años de su vida no usó el apellido Castillo. Su padre lo visitó solamente cuatro veces entre 1998 y 2016. Cuatro visitas en 18 años. Las cuatro duraron menos de 40 minutos cada una. Y en cada una su padre llegó, le entregó a Norma un sobre con dinero en efectivo y se fue al hotel. Pero en mayo de 2016, cuando Cristian tenía 18 años, según el testimonio del propio Cristian al canal de YouTube de febrero de 2022, José Luis Castillo Castro hizo algo que no había hecho en los 18 años anteriores, algo que iba a cambiar exactamente todo lo que pasó después,

algo que 3 años después, la tarde del primero de julio de 2019, dentro del gimnasio Romanza de Tijuana, iba a ser la asquerosa decisión más oscura de toda la vida adulta de el temible castillo. En mayo de 2016, José Luis Castillo Castro fue a Mexicali. Llegó al departamento de Norma Lara Romero a las 11 de la mañana de un sábado.

Cristian acababa de cumplir 18 años. Estaba estudiando primer semestre de ingeniería civil en el Instituto Tecnológico de Mexicali. Trabajaba medio tiempo como empacador en un supermercado Soriana de la avenida Independencia. Cobraba 2800 pesos al mes. Y esa mañana de sábado de mayo de 2016, dentro del departamento de tres recámaras de su madre, José Luis Castillo Castro le ofreció a su hijo Cristian por primera vez en 18 años algo que el chamaco no esperaba.

Le ofreció ser boxeador profesional, le ofreció pagarle el entrenamiento en el gimnasio Romanza de Tijuana y le ofreció que finalmente, después de 18 años, llevara el apellido Castillo. Pero lo que José Luis Castillo Castro le ofreció a su hijo Cristian esa mañana de sábado de mayo de 2016 dentro del departamento de Mexicali.

No era una oferta, era exactamente el primer movimiento de una decisión que el temible castillo había tomado 3 meses antes, en febrero de 2016, sentado en una mesa de ruleta del Mandalay Bay Casino de Las Vegas, una decisión que tenía que ver con dinero, mucho dinero, y con un secreto que durante los siguientes 3 años Cristian Castillo Lara no iba a descubrir hasta exactamente la tarde del primero de julio de 2019.

Lo que José Luis Castillo Castro había hecho dentro del Mandalay Bay, Casino de Las Vegas, la madrugada del 18 de febrero de 2016, según se sabría 6 años después, por una investigación del periodista deportivo Carlos Calderón Cardoso, publicada en el suplemento dominical del diario Reforma el 15 de mayo de 2022, es exactamente lo siguiente.

Esa madrugada, el temible castillo perdió $,400,000 en una sola mesa de ruleta del segundo piso del casino. La pérdida más grande de toda su vida como apostador. $,400,000 que representaban exactamente el 72% de toda la fortuna acumulada durante 12 años como dos veces campeón mundial peso ligero del Consejo Mundial de Boxeo. Y según los registros del Mandalay Bay que se filtraron al reportaje del Reforma, esa madrugada del 18 de febrero de 2016 no fue la primera vez que el temible castillo perdía cifras de seis dígitos en las mesas de ruleta de Las Vegas. Era

exactamente la perdida número 243. La número 243 en 15 años, entre 2001 y 2016. Según el reportaje del Reforma, el temible castillo había acumulado dentro del Mandalai Bay, el Caesars Palace, el Win y el Bellaguio de Las Vegas, una pérdida total de $,200,000. El 90% de la fortuna acumulada en 12 años de carrera profesional dentro del cuadrilátero.

Y todo ese dinero, según la propia investigación del Reforma, lo había apostado el temible castillo en peleas de boxeo, apostado contra otros boxeadores mexicanos, contra rivales que él mismo conocía personalmente, contra peleadores que en muchos casos eran sus propios amigos. La asquerosa decisión que el temible castillo había tomado en febrero de 2016 dentro del Mandalai Bay Casino de Las Vegas.

Según el reportaje del Reforma del 15 de mayo de 2022, era exactamente la siguiente. 3 meses después de perder los $,400,000 en la mesa de ruleta, José Luis Castillo Castro voló a Mexicali, llegó al departamento de Norma Lara Romero y le ofreció a su hijo Cristian por primera vez en 18 años ser boxeador profesional.

Le ofreció el apellido Castillo, le ofreció el gimnasio Romanza de Tijuana, le ofreció pagarle todo. Pero lo que Cristian Castillo Lara nunca supo, según el reportaje del Reforma, fue que esa misma semana de mayo de 2016, José Luis Castillo Castro había firmado un contrato privado con el manager mexicalense don Sergio Ramírez Mejía, el dueño del gimnasio Romanza, por el cual el temible castillo recibía $200,000 en efectivo a cambio de entregar a su propio hijo de 18 años, al equipo profesional del gimnasio.

El temible castillo había vendido a su hijo Christian, según el reportaje del Reforma de 2022, por exactamente $200,000. La octava parte de lo que había perdido 3 meses antes, en una sola madrugada en una mesa de ruleta del Mandalay Bay de Las Vegas. Pero esa primera traición del temible castillo a su propio hijo.

Cristian Castillo Lara en mayo de 2016 esa primera firma del contrato de $200,000 con el manager don Sergio Ramírez Mejía del Gimnasio Romanza de Tijuana. No fue exactamente la asquerosa decisión que terminó con Cristian 41 días en coma, inducido en una cama de hospital de Los Ángeles. Hubo otra decisión peor, una que el temible castillo tomó 3 años después, la tarde del primero de julio de 2019, tres semanas antes del derrame cerebral de su hijo Cristian, una decisión que tenía que ver con una mujer de Las Vegas, una

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