Posted in

ORACIÓN PARA SENTIR AL ESPÍRITU SANTO | JUAN CARLOS HARRIGAN

 Lo que fue herida ahora es testimonio. Lo que fue ataque ahora es plataforma. Declaramos que esta vida tiene propósito, que este corazón tiene destino, que esta historia tiene un final glorioso. No termina aquí, no termina en derrota, no termina en dolor. Termina en victoria, termina en restauración, termina en testimonio que glorifica a Dios.

Hoy declaramos que lo mejor no quedó atrás, lo mejor está delante y el Espíritu Santo nos está llevando hacia ese lugar. Haz con esta vida como hiciste con David, que aunque enfrentó gigantes, tú le diste la victoria, que aunque fue perseguido, tú lo levantaste como rey, como hiciste con José. que aunque fue traicionado, tú lo levantaste con propósito, que aunque estuvo en la cárcel, tú lo pusiste en el palacio.

¿Cómo hiciste con Rut que aunque estuvo en tierra extraña, tú la trajiste a su destino? que aunque perdió todo, tú le diste herencia, como hiciste con Josué, que aunque las murallas parecían imposibles, cayeron ante tu poder, que aunque los enemigos eran muchos, tú peleaste por él, como hiciste con Abraham, que aunque no veía el camino, tú lo guiaste paso a paso, que aunque la promesa tardó, tú la cumpl cumpliste como hiciste con Noé, que aunque vino el diluvio, tú lo salvaste por fe, que aunque todo se destruyó, él permaneció

protegido. Así harás con nosotros, porque el mismo Dios que obró entonces obra ahora. El mismo poder que dividió el mar está aquí. El mismo fuego que descendió en Pentecostés está aquí. La misma presencia que llenó el templo está aquí. Y ese poder, ese fuego, esa presencia está actuando en tu vida ahora mismo. Espíritu Santo, fortalece nuestra fe.

Que nuestra confianza no se base en lo que vemos, sino en lo que creemos. Que nuestra valentía no provenga de nuestra fuerza, sino de tu presencia. Que nuestra paz no dependa de las circunstancias, sino de tu amor. Pedimos una fe inquebrantable, una fe que no se mueve con las tormentas, una fe que permanece firme aunque todo tiemos que sin fe es imposible agradarte, que la fe es la certeza de lo que se espera, que la fe es la convicción de lo que no se ve.

Hoy queremos caminar en esa fe, en esa confianza absoluta en ti, en esa certeza de que tú eres fiel. Cada duda se convierte en certeza. Cada temor se transforma en confianza. Cada inseguridad se vuelve testimonio de tu poder. Caminamos con la cabeza en alto, no por arrogancia, sino por convicción. No por orgullo, sino por fe.

Amazon.com.au: juan carlos harrigan: books, biography, latest update

Sabemos quién está con nosotros. Sabemos quién pelea nuestras batallas. Sabemos que el espíritu de Dios es invencible. En este mundo enfrentamos desafíos, pruebas que intentan debilitar nuestra fe, circunstancias que buscan hacernos dudar. Pero hoy declaramos que nuestra fe no se basa en lo que vemos, se basa en quién tú eres, en tu carácter, en tus promesas.

Aunque las circunstancias griten una cosa, nuestra fe declara otra. Aunque los síntomas digan algo, nuestra fe cree en tu palabra. Aunque todo parezca imposible, nuestra fe dice que contigo todo es posible. Queremos una fe viva, una fe que se fortalece cada día, una fe que nos permite ver más allá de las circunstancias, una fe que no depende de lo que vemos, sino de lo que creemos.

Una fe que está anclada en tu amor. Una fe que nos permite enfrentar cada día con esperanza y valentía. Espíritu Santo, cuando sintamos que nuestra fe se debilita, recuérdanos quiénes somos. Recuérdanos que somos hijos de un Dios todopoderoso, que su amor es incondicional, que su paz es una promesa cumplida.

Que nuestra fe sea nuestro refugio, que nuestra confianza en ti sea nuestra fortaleza. Que ninguna circunstancia pueda hacer tambalear la seguridad que tenemos en tu amor. Queremos que nuestra valentía sea un testimonio de tu presencia. Que cada persona que nos vea pueda percibir la paz que proviene de ti.

 Que nuestra valentía no sea arrogancia, sino demostración de que confiamos plenamente en Dios. Que seamos luz para aquellos que están en oscuridad, una muestra de que en ti encontramos la paz que el mundo no puede dar. Un testimonio vivo de que el Espíritu Santo transforma vidas. Hoy te pedimos que renueve nuestra fe, que nos des un corazón valiente y dispuesto a confiar en ti en todo momento.

 Que nuestra valentía provenga de la certeza de que tú estás con nosotros. Declaramos con fe que somos valientes, que somos fuertes, que el Espíritu Santo es nuestra guía y nuestro refugio. ¿Crees que tu historia ya está escrita? Espera al final y verás cómo el cielo la reescribe con gloria. Lo que parecía el fin es solo el comienzo de algo nuevo.

Lo que pensaste que era derrota es la puerta hacia tu victoria. Espíritu Santo, llena este corazón con tu paz. Esa paz que no depende de las circunstancias, esa paz que sobrepasa todo entendimiento, esa paz que el mundo no puede dar ni quitar. Reconocemos que en este mundo enfrentamos momentos de ansiedad, de preocupación, de incertidumbre, pero sabemos que en ti encontramos una paz diferente, una paz que va más allá de lo que podemos comprender, una paz que llena cada rincón de nuestro ser.

Te pedimos que entres en nuestro corazón, que llenes nuestra mente de calma, que nos des la serenidad que solo tú puedes dar. Que cada pensamiento de ansiedad sea reemplazado por pensamientos de esperanza. Que cada emoción de inquietud sea sustituida por tu serenidad. Que cada preocupación se disipe ante tu presencia como río que fluye.

 Así tu paz inunda nuestro interior, limpiando cada pensamiento de miedo, refrescando cada emoción de angustia, renovando cada rincón de nuestro ser. Como aceite que desciende, así tu consuelo nos cubre. suavizando las áreas ásperas, sanando las heridas profundas, ungiendo cada parte de nuestra vida. La mente está en calma, el corazón está en reposo, el alma encuentra descanso porque tú, Espíritu Santo, eres la paz que el mundo no puede dar.

 Eres el refugio que nunca falla. Eres el consuelo que siempre permanece. Sabemos que a veces nuestra mente es nuestro mayor desafío, que los pensamientos de miedo intentan invadirnos, que la ansiedad busca robarnos la paz. Por eso hoy te pedimos que seas el guardián de nuestra mente, que nos des sabiduría para discernir entre lo que viene de ti y lo que no.

 Que cada pensamiento esté alineado con tu paz y con tu amor. Que nuestra mente sea un lugar de paz, un lugar donde tu presencia habite, un lugar donde ningún temor tenga cabida. Queremos vivir una vida en paz. Una vida en la que nuestra serenidad no dependa de las circunstancias. Una vida en la que cada día podamos sentir tu tranquilidad, que podamos enfrentar cada día confiando en que estás con nosotros.

 Que nada ni nadie pueda apartarnos de tu amor, que tu paz sea nuestra herencia. Te pedimos también que nos des paz en nuestras relaciones, que cualquier conflicto sea resuelto, que cualquier malentendido sea sanado por tu amor, que cualquier resentimiento sea desarraigado, que nuestra paz no solo sea interior, sino que también se extienda a quienes nos rodean.

Read More