Posted in

Marlene Dietrich: La Mujer Más Deseada del Mundo… que se Escondió para No Envejecer

El dolor y la rigidez vuelven imposible la carrera de concertista con la que había soñado durante toda su infancia. De un golpe, el único futuro que se había imaginado se desmorona delante de ella. El instrumento que era su voz se queda mudo para siempre. Para cualquier joven, eso habría sido el final de algo. Para Marlí fue apenas el comienzo de otra cosa.

Y aquí aparece por primera vez la cualidad que va a definir toda su vida. No se rinde, no se queda llorando lo que perdió. Da media vuelta y busca otra puerta. Si no puede vivir de la música clásica, vivirá del escenario de otra manera. trabaja un tiempo tocando el violín en la orquesta de un cine, acompañando películas mudas en la oscuridad de la sala hasta que la despiden.

Prueba con el teatro, prueba con el canto, prueba con todo. Esa niña criada para la compostura y la perfección estaba a punto de lanzarse de cabeza al lugar más escandaloso de Europa y no había madre, ni Norma, ni Haltung que pudiera detenerla. ¿Desde dónde nos estás viendo? Cuéntanos en los comentarios. Nos encanta saber desde qué país nos siguen. Años 20.

El Berlín de la República de Baimar es la ciudad más libre, más salvaje y más decadente del planeta. En sus cabarets se mezcla todo lo que el resto del mundo esconde con vergüenza. Hombres vestidos de mujer, mujeres vestidas de hombre. Música nueva que hace temblar las paredes. Deseo sin disfraz. Noches que no terminan nunca.

En medio de la miseria de la posguerra, Berlín baila al borde del abismo como si supiera que aquella fiesta no podía durar. Witch. Y a ese mundo entra Marlin Detrick, decidida a comérselo. Empieza desde abajo, como todas. Corista en filas de bailarinas que mueven las piernas al unísono.

Papeles diminutos en obras de teatro que nadie recuerda. Pequeñas apariciones en películas mudas. donde apenas se la distingue al fondo. Hace audición tras audición, las pierde. Vuelve a intentarlo al día siguiente pasa hambre. Camina por las calles heladas de Berlín buscando trabajo, con los zapatos gastados y una ambición que no entra en razones.

Durante un tiempo estudia en la órbita de Max Reinhard, el gran genio del teatro alemán. Allí aprende cosas que no se enseñan en ningún manual. Aprende a moverse para que todas las miradas la sigan. Aprende a quedarse quieta en el momento exacto. Aprende que un silencio bien puesto vale más que 1000 palabras y que lo que no se muestra puede ser más poderoso que lo que se muestra.

Pero el aprendizaje no paga el alquiler. Hay inviernos en los que el dinero no alcanza ni para el carbón. Días en los que el almuerzo es un pedazo de pan duro y poco más. Marlí cose sus propios vestidos, arregla sus zapatos. Se maquilla con lo poco que tiene y sale igual a buscar trabajo, siempre impecable, siempre erguida, como si nada le faltara.

La compostura de su infancia se vuelve ahora una armadura. Nadie debe ver el hambre, nadie debe ver el miedo a no llegar nunca a nada. Y en medio de todo eso, sigue subiendo a los escenarios cada noche, robándole un poco de luz a la oscuridad de la posguerra. En esos escenarios descubre algo que muy pocas mujeres de su época se atreven siquiera a imaginar, el poder de jugar con lo masculino y lo femenino a la vez.

Una noche se pone un smoking, un sombrero de hombre, un cigarrillo en los labios y en lugar de parecer menos mujer, parece más deseable que nunca. El público no sabe bien qué está mirando y justamente por eso no puede dejar de mirarla. Aprende la lección que la hará inmortal. La ambigüedad seduce, el misterio atrapa.

Mostrar menos provoca mucho más. Es una época en la que ama con la misma libertad con la que actúa, hombres y mujeres, sin pedir permiso, sin dar explicaciones, sin esconderse del todo en una ciudad donde casi todo está permitido. Para Marlen, el deseo no tiene reglas ni etiquetas. Esa modernidad escandalosa para su tiempo no es una pose ni un truco publicitario, es sencillamente quién es y formará parte de su leyenda durante el resto del siglo.

En medio de ese torbellino, en 1923 se casa. Su marido se llama Rudolp, un asistente de dirección al que conoce en un set de filmación. Es elegante, tranquilo, distinto a ella. Al año siguiente, en 1924, nace su única hija, María. Marln es ahora madre y esposa, pero su matrimonio no se parecerá a ningún otro que el mundo haya visto, porque Rudolph será su esposo durante más de 50 años y casi nunca vivirán bajo el mismo techo.

Es un pacto silencioso, extraño, adelantado a su tiempo. varias décadas. Cada uno tendrá su propia vida, sus propios amores, sus propios mundos y aún así seguirán unidos hasta la muerte como dos cómplices que se eligieron para siempre y decidieron que ninguna pasión pasajera rompería ese lazo.

Él será el hombre con el que siempre podrá contar, el refugio al que siempre regresará la voz por teléfono. Muchos años más tarde, desde aquel cuarto a oscuras en París. En medio de ese arreglo poco común crece la pequeña María. Su madre la adora a su manera, la lleva consigo a Hollywood, la rodea de lujo y de estrellas, pero crecer a la sombra de una diosa no es fácil para nadie.

La niña aprende pronto que su madre pertenece al mundo entero antes que a ella, que la mujer de las fotos y la mujer de la casa no siempre son la misma. María sería con los años la testigo más íntima de la leyenda, la única que vería de cerca tanto el esplendor como el precio que costaba sostenerlo. Pero en aquellos años 20 nada de eso importa todavía.

Lo que importa es trabajar, comer, conseguir el próximo papel. Marlin encadena funciones en cabarets, canta canciones picantes sobre escenarios llenos de humo, prueba suerte en el cine que está aprendiendo a hablar. La crítica empieza a notarla, pero nadie ve aún a la diosa que lleva dentro.

Es talentosa, es atractiva, es endemoniadamente ambiciosa y, sin embargo, sigue siendo una más entre cientos de aspirantes. Hasta que una noche en un teatro de Berlín un hombre la observa desde la butaca, un director que lleva tiempo buscando a una mujer capaz de destruir a otro ser humano con una sola mirada. Se llama Joseph von Sternberg y lo que va a hacer con Marlin Dietrich cambiará el cine para siempre.

Sternberg está preparando una película llamada El ángel azul. Necesita una protagonista para el papel de Lola Lola, una cantante de cabaret que arrastra a un profesor respetable hacia la ruina, la locura y la humillación más absoluta. Los productores le sugieren otras actrices más famosas, más seguras, más fáciles de manejar. Él no las quiere.

Read More