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MARLASKA BLINDA A LA DIRECTORA DE LA GUARDIA CIVIL IMPUTADA POR TAPAR A SÁNCHEZ

Leire Díz exmilitante del PSOE que, según la investigación del juez Pedraz, habría intentado orquestar toda una operación para desprestigiar y neutralizar a jueces, fiscales y guardias civiles que estaban investigando causas incómodas para el gobierno y para el propio PSOE. Y aquí es donde entra el nombre de Santos Cerdán, otro de los hombres fuertes del partido al que también se le vincula con esta trama.

Pero lo que de verdad debería preocuparte, y aquí viene otro de esos datos que cambian por completo cómo ves toda esta historia, es lo que se ha encontrado en los propios mensajes de WhatsApp que maneja el sumario. Hay un mensaje documentado en la causa en el que la abogada de Coldo García, uno de los hombres más señalados en el caso de las mascarillas, le escribe a Leire 10 una noticia sobre diligencias abiertas contra su cliente y le dice textualmente, “Páselo a Mercedes a ver qué opina.

” Y Leire 10 responde también por escrito, “Acabo de jugarme una comida con Mercedes a que las filtraciones vienen de la UCO. Léelo otra vez. La directora general de la Guardia Civil, según este mensaje, estaría apostando comidas sobre de dónde salen las filtraciones que perjudican al entorno de Coldo García. Esto no es una opinión mía, esto está en el sumario que maneja el juez de la Audiencia Nacional.

Pero, ¿qué pasó justo un día después de que se conociera este mensaje? Aquí viene otro de esos giros que hacen que este caso sea tan grave. Al día siguiente, el 10 de mayo de 2025, el diario El Mundo publicó unos mensajes de WhatsApp entre José Luis Ávalos y el propio Pedro Sánchez. Mensajes en los que se ve la cercanía y la confianza absoluta que el presidente tenía con quien hoy está condenado a 24 años de prisión.

Y justo un día después de eso, el 11 de mayo, la UCO documentó otras dos interacciones por WhatsApp entre Mercedes González y Leire Díz. unas interacciones que, según los propios investigadores, serían compatibles con el borrado de una conversación previa y con la activación de un borrado automático de mensajes programado cada 24 horas.

Quédate porque esto que te acabo de contar no es ni la mitad de grave de lo que viene ahora, porque hay un documento interno elaborado por la propia jefatura de información de la Guardia Civil el 29 de abril de 2025, que alertaba, en términos que no dejan lugar a dudas de la existencia de lo que el propio documento describe como una agresiva campaña de desinformación orquestada por las llamadas cloacas del PSOE para destruir la credibilidad de la UCO.

Y ese documento no solo identifica a Leire Díz como la dinamizadora de esa operación, también advierte de forma literal que detrás de esa estrategia se encontraría Santos Cerdán y que de todo esto tenía conocimiento la propia directora general de la Guardia Civil. ¿Y qué hizo el número dos de la Guardia Civil, el general Yamas, cuando recibió esta advertencia tan grave? Aquí es donde el caso da un giro que va a hacer que se te revuelva el estómago.

Según la acusación, Yamas ocultó deliberadamente ese documento durante 10 días. 10 días en los que no se lo trasladó a la propia UCO hasta que otro general, López Malo, le presentó una nota casi idéntica elaborada de forma independiente por la propia unidad. Es decir, el número dos de la Guardia Civil tenía en sus manos desde finales de abril una advertencia oficial de que había una operación orquestada desde las cloacas del PSOE para destruir a Lau Uco y decidió guardársela durante 10 días enteros.

Y todavía hay más, porque esto no termina aquí, porque cuando el escándalo empezó a salir a la luz pública, tanto Mercedes González como el general Y Llamas comparecieron ante el Senado para dar explicaciones. Y aquí es donde llegamos a uno de los momentos más incómodos de toda esta historia, porque González aseguró en su comparecencia del 16 de junio que ella misma había trasladado a la cadena de mando de la UCO, concretamente al teniente coronel Antonio Balas, que había mantenido encuentros con Leire 10. Pero, ¿qué

dijeron después los propios jefes de la UCO cuando el juez les preguntó directamente por esto? Quédate porque lo que vas a escuchar ahora es de las pocas veces en que vas a ver a dos generales de la Guardia Civil contradecir en sede judicial a su propia directora general. Los generales Rafael Justuste y Alfonso López Malo declararon ante el juez Santiago Pedraz exactamente lo contrario de lo que había dicho Mercedes González en el Senado.

Aseguraron que ella jamás les mencionó a Leire Díz en ninguna de esas conversaciones. Es decir, según el testimonio de sus propios subordinados, la directora general de la Guardia Civil habría faltado a la verdad ante la Cámara Alta del Parlamento español. Y aquí no hablamos de un funcionario cualquiera, hablamos de la persona que dirige a más de 70,000 agentes en toda España.

La misma persona que, según su propia versión de los hechos se reunió con Leire 10 en dos ocasiones. Una primera de simple toma de contacto tras su nombramiento y una segunda en la que según ella, Leire Díz le habría planteado la posibilidad de reincorporar a un comandante que estaba siendo investigado precisamente por el caso Coldo, petición que ella dice haber rechazado.

Pero aquí viene algo que muy poca gente está contando y que tienes que saber antes de seguir. Mercedes González no es una funcionaria de carrera cualquiera que un día llegó al cargo por méritos técnicos. Ella ya había sido directora general de la Guardia Civil antes de las elecciones generales del 23 de julio de 2023, cargo que abandonó precisamente para ir en las listas electorales del PSOE.

Es militante del partido, no forma parte de la Secretaría de Organización, pero su vínculo político con el PSOE es innegable y ahora vuelve a estar al frente del cuerpo mientras se investiga si ayudó a proteger al entorno del propio Sánchez. Y cómo ha reaccionado ante todo esto el hombre que tiene la última palabra sobre su continuidad en el cargo.

Aquí llega la parte que de verdad te va a indignar y por la que empezamos este vídeo. El ministro del Interior, Fernando Grande Marlasca, compareció en el Senado en la comisión de investigación que analiza los contratos y concesiones vinculados al caso Coldo y allí, con la imputación ya sobre la mesa, respaldó sin fisuras la actuación de Mercedes González.

Situó toda la trama de Leire 10 fuera de su propio Ministerio del Interior y llegó incluso a poner en duda que se hubiera ejercido algún tipo de presión sobre la UCO desde la cúpula de la Guardia Civil. Y cuando el líder del PP, Miguel Tellado, pidió públicamente la dimisión tanto de Mercedes González como del propio Marlasca, la respuesta desde el gobierno fue el silencio y la protección absoluta.

Nadie dimite, ni la directora imputada, ni el general que ocultó un documento durante 10 días, ni el ministro que los blinda a los dos. Y aquí es donde tienes que parar un momento y pensar en la magnitud real de lo que está pasando. Estamos hablando de que, según el propio sumario judicial se habría utilizado la estructura interna de la Guardia Civil, la institución que se supone debe garantizar que la ley se cumple igual para todos para intentar frenar, desprestigiar o presionar a los propios agentes que investigaban al entorno del presidente del gobierno. Y

la persona señalada por ese presunto intento no solo sigue en su puesto, sigue en su puesto con el respaldo público y explícito del ministro del que depende. ¿Y qué precedente tiene esto en la historia reciente de España? Porque hace más de tres décadas, otro director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, protagonizó uno de los escándalos de corrupción más sonados de la democracia.

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