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MARÍA FÉLIX: Por ESTO Le Dejó Todo a Su Chofer… Su Familia Abrió la Tumba

Era como la tienda de raya de las haciendas, pero con reflectores y alfombras rojas. Tú trabajabas, ellos decidían cuánto valías y si no estabas de acuerdo, la puerta estaba abierta. Pero afuera no había nada. En ese sistema nació la estrella más grande que dio México. Pero antes de ser estrella, antes de ser la doña, antes de ser el mito, fue una niña de un pueblo [música] de Sonora llamado Álamos.

Una niña con 11 hermanos, un padre militar que gobernaba la casa como si fuera un cuartel y una madre que vivía aterrorizada de que los vecinos hablaran mal de su familia. María de los Ángeles, Félix Hüereña, nació el 8 de abril de 1914, [música] aunque ella diría durante toda su vida [música] que nació en 1920 o 1922.

Se rasuró entre 6 y 8 años de edad para la prensa y ese secreto [música] lo guardó con puño de hierro. Cuando el periodista y escritor Paco Ignacio Taibo, [música] padre del novelista Paco Ignacio Taibo I, encontró su acta de nacimiento real en el registro civil de Álamos [música] y la publicó en su biografía de 1986.

María le retiró el habla para siempre. 25 años de amistad destruidos por una fecha de nacimiento. El propio hijo de María, Enrique Álvarez Félix, dijo [música] después que ese libro era la valoración más justa que se ha hecho de la vida y carrera de su madre, pero María nunca lo perdonó. Eso te dice todo lo que necesitas saber sobre el valor que esta mujer le daba al control de su propia historia.

Nadie decidía que se sabía de ella. [carraspeo] nadie. Pero hay algo más importante que su fecha de nacimiento, algo que ella sí decidió contar con sus propias palabras o en la autobiografía que dictó a Enrique Crauce en 1994 [música] titulada Todas mis guerras. Y lo que contó ahí es lo que explica todo lo que vino después.

Porque entre [música] todos sus hermanos, 11 en total, Josefina, María de la Paz, Pablo, [música] Bernardo, Miguel, Mercedes, Fernando, María Eugenia, Ricardo, [música] Benjamín y Ana María del Sacramento. Hubo uno que fue diferente, se llamaba José Pablo. Y lo que María sintió por él [música] no se puede explicar con las palabras que se usan para describir el cariño entre hermanos.

Le decían el gato porque tenía los ojos muy claros, casi amarillos. [música] Era, según las propias palabras de María, un dios de guapo, moreno [música] con el pelo rubio veteado por el sol y un lunar junto a la boca, idéntico [música] al de ella. cantaba y toaba la guitarra como los mismísimos ángeles. Con él, [música] dijo María, donde despertó en mí la adolescencia, una flor que se abre [música] y donde el afecto brota del modo más natural.

Permanecer junto a mi hermano me parecía lo [música] más natural del mundo. No podía estar mucho tiempo cerca de él, sentarme en sus piernas [música] o treparme a su espalda. Porque mi madre se ponía furiosa. Los juegos que habían sido naturales en nuestra niñez ya no le gustaban. [música] Ella misma lo llamó un incesto blanco, una conexión que desafiaba todo lo que la sociedad de Álamos, Sonora en los años 20 consideraba aceptable.

Recuerda esa frase, le decían el gato porque tenía los ojos muy claros, [música] casi amarillos. Esa frase va a volver y cada vez que vuelva va a pesar más. Lo que hizo la madre de María cuando descubrió lo que estaba pasando entre sus dos hijos [música] fue lo que cualquier madre de un pueblo de Sonora en 1929 [música] habría hecho.

Separar, arrancar al varón de la casa, [música] mandarlo lo más lejos posible. Y el lugar más lejos y más disciplinado que existía para un joven en el México de esa época era el Colegio Militar. Así que José Pablo Félix Hüereña, el muchacho de ojos de gato y guitarra de ángel, fue sacado de álamos y enviado a la ciudad de México, al colegio militar de Popotla.

María [música] tenía 15 años, Pablo tenía 17. La separación fue un desgarro. Ella nunca perdonó a sus padres esa decisión. Y lo que le pasó [música] a Pablo dentro de ese colegio marcó el destino de María de una forma que ninguna película, ninguna [música] canción y ningún hombre pudieron borrar jamás.

O la última vez que María vio a su hermano con vida fue durante [música] una visita que él hizo de la Ciudad de México a Álamos. Ya [música] vestía uniforme de cadete, ya era otro hombre, al menos por fuera. Y María, [música] al verlo de militar pensó algo que después repetiría muchas veces [música] a lo largo de sus 88 años de vida. Lo dijo a Enrique Krause con una claridad que corta como un cuchillo.

Al verlo de militar, pensé en buscarme un muchacho como él, que tuviera su piel y sus ojos, pero que no fuera mi hermano. Era una tontería, [música] porque el perfume del incesto no lo tiene otro amor. El perfume del incesto no lo tiene otro amor. Esa es una de las frases más reveladoras que una mujer pública ha dicho jamás en México.

Y María la dijo a los 80 años con la cámara encendida sin bajar la mirada, porque para entonces [música] ya no le importaba lo que el mundo pensara. Lo único que le importaba [música] era que la verdad quedara dicha. ¿Sabes lo que es perder a la persona que más quisiste [música] en la vida antes de que la vida siquiera empezara? ¿Sabes lo que es cargar con un amor que [música] nunca pudo ser? Que el mundo condena, que tu propia familia castigó y aún así sentir que nada de lo que vino después se comparó.

[música] María lo supo a los 23 años porque el 26 de diciembre [música] de 1937, en plena Navidad, cuando el Colegio Militar de Popotla estaba prácticamente vacío porque los cadetes habían salido de vacaciones, el cuerpo [música] de José Pablo Félix Hüereña apareció en el depósito del escuadrón de cadetes. Un lugar [música] poco transitado, un lugar donde nadie va durante las vacaciones, a menos que tenga una razón muy específica para ir.

To Pablo tenía 24 años, tenía un golpe en el ojo, tenía un balazo en el pecho. La versión oficial [música] apareció al día siguiente en el periódico Excelsior. Se privó de la vida el cadete [música] Pefélix Hüereñas. No dejó ninguna carta. por lo que el móvil que lo impulsó a matarse está en el misterio.

[música] Algunos compañeros dicen que aunque se le veía con mujeres, sabían bien que de ninguna de ellas estaba enamorado. [música] El periódico incluso le cambió la edad. Decía que tenía 21 [música] años cuando en realidad tenía 24. daba más detalles que el propio forense, como si alguien le hubiera dictado la nota.

Y durante las siguientes seis décadas, [música] esa fue la historia oficial. Suicidio, depresión, un joven que no pudo con la disciplina [música] militar. Caso cerrado. El cadáver fue sacado del colegio esa misma noche, llevado al [música] hospital militar o y de ahí enterrado directamente en una fosa del panteón Sanctorum, un cementerio del gobierno lejos de la familia.

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