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LUIS García: FOOTBALL, laughter and HELL… The dark SECRET that KATE del Castillo won’t FORGIVE

Piensa en lo que eso significa. Llegas a un país extraño, a una liga donde la intensidad física y la velocidad táctica son distintas [música] a lo que conoces, donde los defensas son más agresivos, donde los entrenadores no te perdonan un error porque hay otros 10 esperando tu lugar y en ese ambiente anotas 17 goles. No sobrevives, brillás.

[música] Escucha esto. Durante esa primera temporada en el Atlético, Luis García se convirtió en algo más que un jugador. Se convirtió en un personaje joven, atractivo, carismático, hablador, con una personalidad que desbordaba los límites de la cancha y llegaba naturalmente a los micrófonos [música] y a las cámaras.

Fue invitado a programas de televisión, a entrevistas de revistas, a eventos donde su presencia era magnética. Los medios españoles lo celebraban, los medios mexicanos lo idolatraban desde lejos y ahí, según sus propias palabras, quedaría años después en entrevistas empezó a moverse el piso. Él mismo lo ha dicho. Toda esa fama repentina, toda esa atención mediática a los 24 años, toda esa comparación con Hugo Sánchez le empezó a pesar, le ofuscó y eventualmente lo llevó a tomar decisiones que definieron el resto de su carrera de manera que no siempre fue

para bien. Una carrera que, siendo talento puro, pudo haber sido mucho más de lo que fue. La segunda temporada en el Atlético fue notoriamente peor que la primera. Las tensiones con la directiva crecieron. y Luis García fue transferido a la Real Sociedad de San Sebastián en la temporada 1993 a 94.

Fue por su propio reconocimiento y por los números el peor año de su carrera. Dos goles en toda la temporada. Del delantero que había encandilado al Atlético, al jugador que no encontraba su lugar en San Sebastián. Terminado el Mundial de 1994, regresó a México. El Club América lo recibió con los brazos abiertos. Tenía 25 años y el fútbol mexicano lo recibía de vuelta como el hijo pródigo.

Con los Azul Cremas estuvo hasta 1997 participando 81 veces y anotando 43 goles, incluyendo cuatro tantos en un solo partido contra el Morelia en un memorable invierno 96. Audo. CEB era un goleador que seguía siendo letal, aunque la narrativa de la estrella que iba a dominar Europa ya se había ido ajustando a la realidad de un jugador brillante en México, [música] pero que no había llegado a su máximo potencial en el viejo continente.

Y aquí viene lo primero que te prometí. El año 1997 fue el punto de inflexión que define todo lo que vino después, no solo futbolístico, sino personal. Luis García se fue al Atlante, donde recuperó su instinto goleador y se coronó campeón de goleo en el invierno 1997 con 12 anotaciones. Ese año, con 28 años todavía podía ser el Luis García de los mejores momentos, pero algo estaba cambiando adentro.

En 1998 protagonizó uno de los movimientos [música] más mediáticos de la historia del fútbol mexicano. Fichó por las Chivas del Guadalajara, un examericanista llegando al rebaño sagrado. De la polémica fue [música] instantánea. Ricardo Ferreti lo usó como pieza central del sistema y las Chivas llegaron a la final del torneo.

Pero en ese partido de final, Luis García, que era el cobrador oficial de penales del equipo, tomó una decisión que el seno del club no olvidó. decidió no tirar el penal que podría haber dado el campeonato a las Chivas. Necaxa se coronó campeón y la relación entre Luis García y Guadalajara nunca volvió a ser la misma. Grábate esto.

Esa decisión, ese momento donde el cobrador del equipo decide no cobrar el penal más importante es el tipo de escena que persigue a un jugador durante décadas. No porque sea necesariamente la escena más importante de una carrera, sino porque define cómo el fútbol te recuerda. Y Luis García ya estaba en el declive de su carrera activa.

Era tomando decisiones que él mismo describiría años después como producto de alguien que ya [música] no amaba el fútbol de la misma manera que lo había amado. Chivas lo mandó primero a Monarcas Morelia [música] a préstamo, después al Puebla contra su voluntad. fue al Puebla, donde jugó solo un partido y prefirió retirarse con 31 años.

En el año 2000 o 2001, dependiendo de la fuente, Luis García postigo dejó las canchas. Demasiado joven para lo que su talento prometía y según sus propias palabras, [música] sin haber sabido cómo manejar el final. En su trayectoria con la selección [música] mexicana, los números hablan de lo que pudo ser la vara de medición más honesta de su calidad.

78 partidos disputados, 29 goles, séptimo mejor anotador en la historia del tricolor. Jugó el Mundial de Estados Unidos 1994, [música] ma, donde anotó dos goles frente a la República de Irlanda en el duelo de primera ronda. Fue el máximo goleador de la Copa América 1995 en Uruguay. fue convocado al Mundial de Francia 1998, aunque no disputó un solo minuto.

Su último partido con la selección fue en el año 2000 contra Ecuador, una carrera con la selección que podría haber sido más extensa, más contundente si las decisiones personales y profesionales que tomó en el camino hubieran sido otras. Él mismo lo reconoció. Él mismo señaló que la repentina fama a los 24 años, la comparación con Hugo Sánchez, las tentaciones de ser un personaje mediático en lugar de concentrarse en ser un futbolista le pesaron en momentos donde debía haber estado más enfocado, pero lo peor aún no había llegado. Oye,

porque mientras la carrera futbolística de Luis García comenzaba su descenso hacia el retiro, su vida personal estaba tomando una dirección que México iba a celebrar como si fuera un cuento de hadas [música] y que Kate del Castillo iba a describir años después como el periodo más oscuro y vergonzoso de su vida.

Necesito que prestes mucha atención a lo que viene. Esta es la segunda revelación que te prometí. Kate del Castillo y Luis García se vieron por primera vez en 1999. Ella ya era una de las actrices más conocidas de México, hija del legendario Eric del Castillo, una mujer que llevaba la actuación [música] en la sangre desde que era una niña.

Él era el delantero retirado, el que había brillado en Europa, el carismático cuyo nombre todos reconocían. La combinación mediática era explosiva. Se el romance se convirtió casi de inmediato en el tema favorito de las revistas de espectáculos y de los espacios de entretenimiento. México consumía esa historia con la avidez de quien necesita confirmar que la vida real puede tener la estructura de una telenovela.

El futbolista y la actriz, el ídolo deportivo [música] y la estrella de la pantalla, la pareja perfecta de fin de siglo. El 3 de febrero de 2001, Kate del Castillo y Luis García llegaron al altar. La boda fue un evento de sociedad de primera magnitud. Eric del Castillo entregó a su hija. El periodista deportivo José Ramón Fernández fue uno de los testigos de la Unión.

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