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La Historia Más OSCURA de Humberto Zurita: La VERDAD que NUNCA se supo sobre Christian Bach

 Había una diferencia de edad que en esa época pesaba de maneras que hoy quizás pesarían menos. Había contextos profesionales que se cruzaban de maneras que podían complicar las cosas y había encima de todo eso la presión específica que tiene el mundo del espectáculo mexicano sobre las relaciones que se construyen dentro de él.

 Todo el mundo tiene una opinión, todo el mundo tiene información y la línea entre lo que es de los medios y lo que es privado se negocia constantemente y nunca queda donde uno quisiera. Pero se quedaron los dos. eligieron quedarse cuando el camino más fácil habría sido seguir adelante por separado. Y eso en una industria donde las relaciones tienen una vida media muy corta y donde la exposición pública amplifica todos los problemas en lugar de disolveros.

Dice algo sobre lo que había entre ellos que iba más allá de la conveniencia o de la costumbre. Tuvieron dos hijos. Emiliano, nacido en 1987, y Sebastián, nacido en 1991. La familia que construyeron fue, según todos los testimonios de personas que los conocieron de cerca durante esos años, genuinamente funcional en el sentido más concreto de la palabra.

 Un hogar donde los niños crecieron con padres presentes con una estabilidad emocional que no era fácil de mantener en las circunstancias de dos carreras activas en la televisión mexicana y con la sensación de que la familia era el centro y la carrera era lo que giraba alrededor y no al revés. Eso no es lo habitual en ese mundo.

 Y Humberto y Cristian lo sabían. Lo cuidaban de una manera que las personas que lo rodeaban notaban porque contrastaba con la manera en que muchas otras parejas del mismo entorno manejaban sus vidas. Las décadas que siguieron construyeron algo que tiene pocas equivalencias en la historia del entretenimiento latinoamericano.

 una pareja que se mantuvo junta durante 34 años dentro de una industria que come relaciones con una eficiencia brutal que siguió trabajando y produciendo y creando mientras esa relación se desarrollaba y que logró que el público la quisiera no a pesar de ser lo que eran, sino precisamente por eso. Ser el tipo de pareja que Humberto Zurita y Christian Batch fueron en el imaginario popular latinoamericano requiere algo que el tiempo solo da cuando hay algo real debajo de la imagen.

 Cualquier pareja puede proyectar estabilidad durante un año o dos. Proyectarla durante 34 requiere que la estabilidad exista de verdad con todas las grietas y las reparaciones y las decisiones silenciosas que eso implica. Y había grietas. Eso también es parte de la historia que el público nunca vio completa.

 Los que los conocieron bien, los que estuvieron cerca de los dos en distintos periodos de esos 34 años hablan de una relación que tuvo sus momentos de crisis, que hubo periodos donde las cosas estuvieron tensas de una manera que desde fuera no era visible, pero que desde adentro era muy real, que hubo conversaciones difíciles, que hubo momentos donde cualquiera que los hubiera observado desde afuera habría dicho que esa relación estaba en problemas y sin embargo siguieron.

 ¿Por qué? Esa pregunta tiene respuestas distintas dependiendo de a quién se la hagas y en qué momento de la historia de los dos la formules. Hay quienes dicen que lo que los mantenía juntos era algo que iba más allá del amor romántico en el sentido convencional de la expresión, una especie de reconocimiento mutuo que hacía que estar el uno sin el otro costo que ninguno de los dos estaba dispuesto a pagar, que se habían convertido el uno en el espejo del otro de una manera que hacía muy difícil verse a sí mismo sin

el reflejo del otro. Eso suena a algo hermoso cuando todo va bien. Cuando las cosas se complican, ese mismo nivel de implicación puede pesar de maneras que no son fáciles de sostener. Los últimos años, antes de la muerte de Cristian, fueron diferentes. Hay personas del entorno de la familia que lo dicen con cuidado, pero que lo dicen, que hubo un periodo, probablemente desde varios años antes de que la enfermedad se hiciera visible, donde Cristian estaba diferente, donde había algo en su energía, en su manera

de estar en el espacio, que las personas que la conocían bien notaban sin saber del todo a qué atribuirlo. La enfermedad que mató a Christian Batch no se hizo pública hasta muy tarde. Eso también es parte de esta historia. Hay una decisión claramente tomada de manera deliberada de mantener fuera del conocimiento público lo que estaba pasando médicamente hasta que ya no fue posible mantenerlo fuera.

 Y esa decisión tiene implicaciones que van más allá de la privacidad personal de una figura pública. implica que hubo un periodo de tiempo, probablemente largo, en que Humberto Zurita siguió apareciendo en público, siguió trabajando, siguió dando entrevistas, sabiendo lo que sabía sobre la salud de Cristian y cargando con ese conocimiento solo o casi solo, mientras el mundo que lo seguía no tenía idea de lo que estaba pasando.

Humberto Zurita - Wikipedia

 ¿Cuánto tiempo duró eso? Los que estuvieron cerca de la familia durante ese periodo dan versiones que no son completamente consistentes entre sí, lo cual en sí mismo dice algo, que la información se manejó con mucho cuidado y que no todos los que creían estar informados lo estaban del todo. Lo que sí es consistente en todos los testimonios es la descripción del Humberto Zurita de ese periodo.

 Un hombre que funcionaba, que hacía su trabajo, que mantenía la cara pública que se esperaba de él, pero que tenía encima un peso que las personas que lo conocían bien podían sentir aunque no supieran nombrarlo. un hombre que había aprendido a compartimentar de una manera que requería una fortaleza que normalmente solo se desarrolla cuando no hay otra opción. El diagnóstico.

 La manera en que Humberto lo recibió, la manera en que procesó esa información, la manera en que decidió cómo manejarla dentro de la familia y fuera de ella es una parte de la historia que todavía tiene sombras. Hay versiones que hablan de que ambos decidieron juntos mantener la situación en privado.

 Hay versiones que sugieren que la decisión fue más unilateral y hay versiones que ponen el foco en los hijos, en la preocupación de los dos por proteger a Emiliano y a Sebastián de una manera que quizás implicó cargar con más de lo que cualquiera debería cargar solo. que Humberto Zubita ha dicho públicamente sobre los últimos meses de Cristian es en todas las entrevistas que ha dado desde la muerte de ella, el tipo de relato que tiene la estructura de la verdad, pero que también tiene los silencios de alguien que está contando lo que puede contar y guardando lo que

ha decidido que pertenece a otro lugar. Habla de ella con una ternura que es completamente creíble. habla de los momentos finales con una honestidad que a veces sorprende por su crudeza, pero hay preguntas que en las entrevistas se formulan o se bordean y que él responde de una manera que cierra la puerta antes de que se pueda entrar del todo.

 Una de esas preguntas tiene que ver con el momento en que supo que Cristian iba a morir, que el diagnóstico tenía esa dirección y no otra, que lo que estaban haciendo ya no tenía como objetivo la recuperación, sino otra cosa. Humberto Zurita ha hablado de ese momento de manera fragmentada a lo largo de distintas entrevistas.

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