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HARFUCH IRRUMPE en la Casa SELLADA de MARIANA LEVY… lo que Ocultó el Día que Murió

Antes de que se pelearan había que firmar los seguros. Y los seguros se firmaron cuando los hijos eran chiquitos. En 1995, Mariana se casó con Ariel López Padilla. Tenía 29 años. Él era actor de telenovelas. Se habían conocido grabando caminos cruzados un año antes. Se casaron por el civil en la casa de los Fernández. Talina cocinó.

Vicente Fernández cantó dos canciones en vivo porque era amigo de la familia desde los tiempos del padre de Mariana. Lo grabaron en BHS. Esa grabación, según la versión oficial del juicio sucesorio, está perdida. 28 de marzo de 1996 nace María. Un mes después, Mariana firma su primer seguro de vida. beneficiaria única, hija recién nacida.

Esa firma es la que cuenta. Esa firma vale 20 años de pelea entre hermanos. Porque en 1996 Mariana solo tenía una hija y la beneficiaría del seguro fue la única hija que había. Lógico, razonable, lo que cualquier madre de 29 años haría. Pero aquí viene el problema. En septiembre de 1997, Mariana se divorció de Ariel.

En el 2000 empezó a salir con José María Fernández, conocido como el Pirru. Arquitecto, 39 años, divorciado dos veces, tres hijos previos. En el 2002 se casaron. En el 2003 nació Paula. En el 2004, en julio, nació José Emilio, tres hijos en total, pero el seguro de vida seguía teniendo una sola beneficiaria, María, la mayor.

Y eso Mariana lo sabía y lo iba a corregir. De hecho, lo intentó corregir. 19 de noviembre del 2004, Mariana se sentó en la oficina de Banamex, sucursal Polanco, con un solo testigo y firmó un documento de modificación de beneficiarios. La modificación pedía repartir el seguro a partes iguales entre los tres hijos, 33% para cada uno. Mariana firmó.

El ejecutivo firmó. El testigo era Ana Bárbara Ugalde. Acuérdate de ese dato. Va a importar en 15 minutos. Mariana le entregó al ejecutivo el documento original. Se llevó una copia. Esa copia la guardó. Esa copia es lo que está hoy adentro del cofre que peritos del equipo de Harfuxs acaban de encontrar debajo de las losetas de la recámara principal de Sumia, Cuernavaca.

Pero la modificación no se aplicó. El documento original que entregó Mariana ese día en Banamex desapareció del expediente bancario entre noviembre del 2004 y mayo del 2005. Cuando a Mariana se cayó muerta el 29 de abril del 2005, el seguro todavía tenía a María como beneficiaria única y María cobró todo. Pero lo importante no son los $,000 semanales que Mariana cobraba por conducir nuestra casa al lado de su mamá Talina.

Es lo que ella estaba pagando por debajo a su hermano. Y esa es la libreta que está adentro del cofre. La vamos a leer en 40 minutos. Volvamos al cateo de Sumia. Son las 4:42 de la madrugada. Los peritos siguen catalogando la planta baja. Harf sube por las escaleras de mármol travartino. La barandilla está cubierta de polvo.

Cada peldaño tiene una huella borrosa. Una huella de hombre tamaño 29 de planta plana. La huella corresponde al Pirru. Está documentada en el último peritaje del Juzgado Civil 32. El Pirru subía y bajaba esas escaleras todos los días durante los 10 años que ocupó la casa. Mientras tú juntabas para apagar la luz al final de la quincena, en esta casa de Cuernavaca, un hombre vivía gratis durante 10 años sin pagar agua, sin pagar gas, sin pagar mantenimiento, sin pagar predial.

La cuenta de los servicios fue subiendo cada mes hasta llegar a 1,200,000es. Y la cuenta la van a pagar los hijos de Mariana, no el Pirru. Cuando los peritos llegan al segundo piso, lo primero que ven es la recámara principal con la puerta cerrada y el cerrojo puesto por fuera. Eso no es normal.

Una recámara no se cierra con cerrojo desde el pasillo, salvo que alguien estuviera guardando algo dentro que no quería que nadie viera. El cerrajero corta el cerrojo en 47 segundos. La puerta se abre. La recámara está vacía, la cama de matrimonio está desmontada, el colchón apilado en una esquina contra la pared, las cortinas tiradas en el piso.

Sobre el escritorio, una sola cosa, un marco de plata con la misma foto que estaba en el piano de la planta baja, Mariana cargando a María recién nacida. 1996. Pero arriba del marco hay una marca en la pared, una marca rectangular más clara que el resto del muro, una marca de algo que estuvo colgado ahí durante años y que alguien quitó hace poco.

El perito jefe pide los planos eléctricos originales del fraccionamiento, los pide para verificar la instalación. Los planos llegan a las 4:52 y ahí empieza el problema. Los planos no coinciden con la instalación. Hay un cable de tierra que entra por el rodapi de la pared norte y desaparece debajo del piso.

En los planos originales ese cable no existe. Quiere decir que alguien hizo una instalación posterior, alguien que necesitaba enchufar algo debajo del piso, algo eléctrico, algo que necesitaba alimentación continua. El perito da la orden. Levanten esas losetas, las del rincón. Algo no cuadra con los planos. Y aquí llega la primera cosa que te prometí al principio.

¿Cuánto cobró María Levi por el seguro de vida de su madre? La cifra ya estaba documentada en una póliza que entró al juzgado civil 32 en septiembre del 2006. La aseguradora era Seguros Comercial América, en aquel entonces filial de Etna. La póliza número era 3 142 7257. Vigente desde 1996 hasta la fecha del fallecimiento.

Beneficiaria única María López Levi. Edad beneficiaria al momento del cobro. 9 años. La cantidad pagada por la aseguradora a la beneficiaria, según el documento que firmó la albacea Karina Lugo el 14 de junio del 2006 fue de 14,200,000 pesos. 14,200,000es cobrados a través de la cuenta 4 321578 2 de Banamex, sucursal Polanco, a nombre de la madre tutora Talina Fernández Borja.

14,200,000 pesos suficiente para haber comprado en el 2006 casas promedio en la Ciudad de México. Suficiente para haber pagado 15 años de escuela privada a tres niños. Suficiente para haber comprado un departamento de dos recámaras en Polanco. En efectivo, María era una niña de 9 años. La cuenta la administró Talina Fernández.

Cuando María cumplió 18 en marzo del 2014, la cuenta fue transferida a su nombre personal y aquí viene algo que ninguna revista publicó. Lo que Mariana firmó esa tarde de noviembre del 2004 con un solo testigo presente jamás se aplicó. La modificación de beneficiarios que Mariana firmó en Baramex, sucursal Polanco con Ana Bárbara como testigo desapareció del expediente bancario y desapareció por una razón.

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