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HARFUCH CATEA el RANCHO de CAMILO SESTO… Por ESTO le DIJERON a su HIJO que MURIÓ POBRE

Tercero, las 47 sociedades pantalla en Andorra, Panamá, Liechenstein [música] y las islas vírgenes británicas, los prestanombres, la libreta negra y lo que firmaba Camilo cada lunes a las 11 de la mañana sin leer una sola línea. Cuarto, la carta [música] de tres páginas que Camilo VI escribió de su puño y letra en mayo de 2017, fechada y firmada, donde revoca todos los [música] poderes y deja a Lour de Sormelas como administradora del patrimonio para Camilín.

Una carta que jamás llegó a registro, una carta que estaba doblada en cuatro partes dentro de una caja de música de marquetería de Palos Santo. Y aquí llega la primera cosa que [música] te prometí, los 12 lingotes. Cada uno pesa exactamente 1 kg. 12 kg [música] de oro fino noveno 99. Sello Argor Eraius, refinería de Chiaso, Suiza.

Pero el dato que no salió en ningún titular es el de los códigos de serie. Los 12 lingotes vienen de la misma colada, la misma fundición, la misma fecha de emisión. octubre de 2004 y los 12 [música] fueron adquiridos en una sola operación a través de un intermediario que se llamaba Alfred [música] Buller, despacho en Baduz, capital de Leechenstein.

La operación se hizo a nombre de una sociedad anónima panameña llamada Almar Holdings SA. Tú lees ese nombre y no te suena a nada. Yo te lo voy a leer al revés, al mar Ramla y al derecho [música] otra vez, pero pronunciando despacio al mar. El mar, [música] el mar es de donde venía Camilo. Camilo VI, nacido en Alcoy, Alicante, 16 de [música] septiembre de 1946.

El mar fue su primera palabra. Su madre se lo contó hasta el último día de su vida. Al mar. La sociedad pantalla que compró los 12 kilos de oro tenía el nombre que Camilo le puso a la primera barca pesquera de su abuelo [música] en Alcoy. Cuando lo encontraron, Camilín se sentó en el sofá [música] del despacho de su abogado en la calle Velázquez y lo único que dijo fue que su padre nunca se habría escondido detrás de un hombre que solo él conocía si no hubiera tenido miedo de algo. Tú piénsalo.

12 kg de oro. 1 kg de oro hoy son 72,000 € 12 kg son 864,000 [música] € Eso es lo que había debajo del despacho. Eso es lo que jamás apareció en la declaración de herencia. Eso es lo que 30,000 € declarados oficialmente no pueden ni empezar a explicar. Camilo Blanes Cortés, Alcoy, [música] 1946. El padre José Manuel Blanes era empleado de la fábrica de papel.

La madre Joaquina Cortés lavaba ropa para tres familias [música] de la calle San Lorenzo. La casa tenía dos habitaciones. Una cama compartida con su hermano Vicente, una cocina con un hornillo [música] de carbón y un patio interior donde la madre cantaba mientras tendía las sábanas. Camilo recordaba el olor del jabón lagarto durante toda su vida.

A los 12 años aprendió a tocar la guitarra con un señor del barrio que se llamaba don Antonio y que tenía una sola condición, que el niño no faltara [música] nunca al colegio. Don Antonio murió antes de que Camilo cumpliera 15. La guitarra se la dejó en el testamento, una área española de los años 50 con la tapa de pino picada por la humedad.

Esa guitarra estaba colgada en [música] la pared del despacho de Torrelodones la madrugada del cateo. Harf la fotografió. Tenía [música] polvo de 7 años encima y todavía estaba afinada. 20 años después [música] de la muerte de don Antonio, Camilo VI era el cantante con más copias vendidas de habla hispana junto a Julio Iglesias.

Pero entre don [música] Antonio y los 864,000 € en lingotes hubo 50 años de algo que nadie contó en los noticieros. Hubo 42 discos de estudio. Hubo vivir así es morir de amor en [música] 1978, número uno en 14 países. Simultáneamente hubo algo de mí. ¿Quieres ser mi amante? Llueve sobremojado. Perdóname el amor de mi vida. Hubo Jesucristo superstar en 1975 219.

Representaciones llenas en el Teatro Alcalá Palaza de Madrid. Una versión que Andrew Lloyd Weber dijo en 1982 que era la mejor que había escuchado de su propia obra. Hubo 50,000 [música] personas en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México el 15 de septiembre de 1982 cantando algo de mí con los teléfonos celulares todavía sin inventar y con [música] encendedores levantados que dibujaron en la oscuridad una sola alfombra dorada moviéndose al mismo tiempo.

Hubo Acapulco, hubo Lourdes, hubo Camilín y hubo también lo que vino después [música] de 1992. Y aquí viene la segunda cosa que te prometí. Antes [música] esto, lo que vas a oír ahora no fue una conspiración de un solo hombre, fue un [música] sistema. un sistema que llevaba operando alrededor de Camilo desde mucho antes de que él se diera cuenta y cuando se dio cuenta ya estaba [música] demasiado cansado para luchar. Madrid, 1972.

Camilo [música] tiene 26 años. [resoplido] Acaba de firmar con Ariola. Su primer single, Algo de mí, vende 400.000 [música] 1 copias en 6 meses. El productor que lo descubre y el manager que le firma el primer contrato son personas reales con nombre y apellido. La industria discográfica española de los años 70 [música] funcionaba con un sistema que se llamaba sello escala.

El artista firmaba un contrato leonino. Cedía los derechos de autor por 20 años. cedía los derechos de imagen por la duración del contrato más cinco y cobraba un porcentaje mínimo del precio mayorista, no del precio al consumidor. Si un disco se vendía por 1000 pesetas, Camilo cobraba 20. 20 [música] pesetas.

Tú haz la cuenta de cuánto perdía en 175 millones de copias a lo largo de 40 años. Hay quien dice todavía hoy y se dice con peso que entre 1972 y 1989 Camilo VI produjo para Ariola ingresos brutos superiores a los 200 millones de dólares de la época. Camilo, según sus propios contratos firmados, cobró aproximadamente el 4% de eso.

Ariola lo negó cuando los herederos lo demandaron en 1992. La sentencia fue confidencial, pero la versión se quedó. Aquí entra el villano y entra sin estridencias. Entra por la puerta principal en 1995. 49 años de edad. Apellido conocido en los círculos de gestión patrimonial de Madrid. Camilo le firma un poder general.

Las primeras visitas son los lunes a las 11. Camilo le entrega los documentos sin leer. El hombre los revis. Marca dónde firmar con un círculo a lápiz. Camilo firma y el hombre se lleva el portafolios. Cada lunes, durante 20 años, una rutina. Camilo tomaba un café con leche. El [música] hombre traía el portafolios marrón de cuero italiano con cierre de combinación. Camilo firmaba.

El hombre se iba y el patrimonio de Camilo se movía de [música] una sociedad a otra, de un país a otro, de un nombre a otro. Y aquí llega la segunda cosa que te prometí. El nombre exacto del hombre que controló durante 20 años el patrimonio de Camilo VI. Te lo voy a dar con el [música] contexto que merece y te voy a decir lo que Juan Gabriel le dijo a un periodista de Madrid en 1998 durante su última [música] visita a España.

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