252 millones de pesos. Eso es lo que Edith González dejó blindado en un fideyic comiso a nombre de su hija menor de edad. 252 millones, 3 semanas antes de morir. 21 de mayo del 2019. Notaría pública 118 de la Ciudad de México. Firmaron tres testigos. su hermano Víctor Manuel González, el abogado Adrián Saldíar de la firma Saldíbar y Asociados y un tercer testigo cuyo nombre fue tachado del acta dos días después, tachado con la [música] misma tinta roja del segundo testamento.
Piensa eso un momento. Una mujer agonizando tres semanas antes del final va con su hermano y dos abogados a una notaría [música] en Polanco. firma un fideicomiso por más de 12 millones [música] de dólares al tipo de cambio de esa semana. 12 millones de dólares para una niña de 14 años. ¿De dónde [música] salió ese dinero? 40 telenovelas, 18 películas, teatro, contratos publicitarios, apariciones internacionales.
40 [música] años trabajando sin descanso desde los 5 años de edad. Eso sale del trabajo. Hasta ahí cuadra lo que no cuadra. Si alguna vez en tu vida te tocó organizar la herencia [música] de alguien o ayudaste a una hermana, una tía, una vecina, sabes que lo [música] último que haces cuando estás agonizando es ir a firmar documentos a una notaría tres [música] semanas antes de morir.
Eso lo haces antes. Con calma, Ediz firmó tarde, demasiado tarde, y firmó con prisa. 4 hojas, 32 minutos. La notaria que selló [música] esa acta declaró después al programa de Patichapoy que la señora González llegó con oxígeno portátil, que firmó las [música] cuatro hojas sin leer la cuarta y que se fue sin esperar el sello.
¿Por qué tan tarde? ¿Por qué tan rápido? Esa es la pregunta uno. Se decía con peso entre los abogados del medio y se decía con nombre y apellido que el fideicomiso original de Editth González llevaba lista desde 2017, dos años antes que el documento estaba redactado, que estaba firmado por la titular del fideomiso y que entre [música] 2017 y 2019 alguien fue moviendo nombres.
tachando, sustituyendo, cambiando porcentajes, que ese alguien tenía firma autorizada y que esa firma autorizada apareció una sola vez en el acta original y luego desapareció. La firma Saldíar siempre lo desmintió. El bufete cerró ese expediente en el 2020, pero la versión se quedó. Pasamos a la habitación [música] 3804 del Hospital Ángeles Interlomas.
13 de junio del 2019, 9:50 [música] de la mañana. Editth González dejó de respirar. Su esposo Lorenzo Lazo, estaba en el cuarto. Su hermano Víctor Manuel estaba en el pasillo. Constanza, 14 años. No estaba en el hospital. había salido del cuarto a las 3 de la madrugada, llevada por una tía, para que no viera, para que el último recuerdo de su madre no fuera ese.
Y mientras Edith González dejaba de respirar en esa habitación, mientras Lorenzo le sostenía la mano, mientras Víctor Manuel hablaba por teléfono con el notario, que ya tenía instrucciones, en una [música] calle de bosques de las Lomas, a 30 km de distancia, dos hombres con uniformes de mantenimiento estaban [música] en la entrada de servicio de la casa.
Eso lo declaró el portero del fraccionamiento en el 2022. que vio a los dos hombres entrar a las [música] 9:15, que vio a los dos hombres salir a las 10:40 y que los dos hombres se llevaran un bulto envuelto en una sábana blanca. La familia González [música] lo negó. El portero perdió su empleo 6 meses después, pero la versión se quedó.
Eduardo Palomo había muerto [música] exactamente 15 años, 7 meses y 9 días antes. Esa cuenta la hicieron en Televisa el día del funeral de Eff. La hicieron porque el mismo equipo de producción que cubrió la muerte de Eduardo Palomo en noviembre del 2003 estaba esa mañana [música] cubriendo el funeral de la mujer que había sido su esposa enal. Pantalla: Aurora Montalbán.
[música] y Juan del Corazón Salvaje, 1993. La telenovela [música] que tu mamá lloraba los martes a las 9 de la noche. La telenovela que paralizó a México durante meses. Esa pareja, Eduardo Palomo, cayó muerto en la cocina de su casa de la colonia Roma, 41 años. Infarto fulminante de un latido al siguiente. Edith González.
fue al velorio, lloró frente a las cámaras y volvió a su casa esa misma noche con una idea atravesada. Si Eduardo se fue así, sin documentos firmados, sin testamento, dejando un pleito legal que duró 7 años entre su viuda y sus tres hijos, si Eduardo, que era un hombre prevenido, ordenado, profesional, se fue dejando ese desastre.
Entonces ella podía irse igual. Cualquiera podía irse [música] igual y la niña que tenía dentro del vientre en ese noviembre del 2003, 4 meses de embarazo, ya no iba a tener apellido fácil si algo le pasaba a la madre. Mientras tú y tu familia [música] estaban a finales del 2003 cuadrando las cuentas para los regalos de los Reyes Magos, intentando [música] que la quincena de diciembre alcanzara, Edith González estaba blindando una vida [música] que todavía no había nacido.
Pero a Edit no le alcanzaba el tiempo. La niña iba a nacer en agosto. El padre todavía [música] estaba casado con otra mujer y la prensa olía algo. Aquí llega la primera cosa que te prometí, la cifra exacta, 252 millones de pesos. Pero el detalle que [música] cambia todo es otro. De esos 252 millones, la libreta [música] verde que aparece debajo del closet con doble fondo registra que solo 188 millones de provenían del trabajo de Edit.
sus telenovelas, sus películas, sus contratos, sus inversiones. Los otros 64 millones de pesos aparecen registrados con tres palabras escritas a mano, tres palabras en letra apretada, la letra de Edit. Tres palabras que dicen aportación voluntaria externa. Aportación voluntaria externa. ¿Qué carajos significa eso? ¿Quién aporta [música] voluntariamente 64 millones de pesos al fideicomiso de una menor de edad? ¿Y por qué Edith González lo registró en una libreta verde guardada debajo del closet de su recámara en vez de en los
documentos oficiales del fideicomiso? Pero esa cifra no fue lo [música] que destruyó a Edith. El que firmó el cheque de esos 64 millones de es un hombre que todavía vive, que todavía da entrevistas, que todavía aparece en eventos [música] públicos en la Ciudad de México. Y la fecha de ese cheque está 4 meses antes del diagnóstico del cáncer.
4 meses no es coincidencia. Volvamos atrás un momento, porque para entender el cuarto sellado hay que entender qué le pasó a esa mujer entre [música] 2003 y 2018. 15 años de silencio operativo. Si tienes más de [música] 50 años, ¿te acuerdas de algo? ¿Te acuerdas de los martes a las 9 de la noche? ¿Te acuerdas de tu mamá pidiendo que apagaras la luz de la cocina para ver mejor la pantalla? ¿Te acuerdas del nombre Aurora Montalbán? ¿Te acuerdas de Juan del ¿Te acuerdas del galán con el pañuelo blanco al cuello que se llamaba
Eduardo Palomo? ¿Y te acuerdas [música] de la mujer rubia de ojos verdes que era la única [música] capaz de pararle el grito? Edith González. Corazón Salvaje, 1993, [música] 214 capítulos. La telenovela que paralizó a México durante meses. La telenovela [música] que tu mamá grabó en BHC para verla los fines de semana.
Y en algún momento de ese rodaje, una compañera del elenco que prefirió no dar su nombre contó años después a una revista de espectáculos que Edit se había quedado callada en un descanso de grabación, que el director le había preguntado qué le pasaba y que Edith había contestado con una sola frase: “Aurora soy yo.
” La compañera nunca volvió a hablar del tema. Edit lo desmintió en una entrevista [música] con Adela Micha en el 2017, pero la versión se quedó. Aurora soy yo. Acuérdate de esa frase porque la vas a volver a oír. Eduardo Palomo [música] era Juan del en esa telenovela, un hombre brusco, un hombre con una herida abierta, un hombre que se enamoraba de Aurora sin [música] entender qué le estaba pasando.
Eduardo Palomo y Edith González pasaron 8 meses grabando [música] juntos en Veracruz. 8 meses de tomas largas, 8 meses de hoteles [música] de tres estrellas, 8 meses de cenas con el equipo y un solo viaje fuera de programa a Catemaco. Eduardo y Edith. Una tarde [música] de domingo sin el equipo de producción. Eso lo contó [música] después un asistente de cámara que ya murió.
Catemaco, la laguna, un mercado popular, una bolsa de manzanilla y dos personas que se rieron como hermanos durante [música] 6 horas seguidas. Eso fue todo. Nadie quiso [música] convertirlo en otra cosa, ni Eduardo ni Ediz. Pero en noviembre del 2003, cuando Eduardo cayó muerto en su cocina de la Roma de un infarto fulminante a los 41 años, Edith llegó al funeral [música] con el rostro descompuesto.
Lloraba con el tipo de llanto que se reserva para los hermanos de sangre, no para los compañeros [música] de trabajo. Eso lo contó una empleada del salón funerario. La empleada se retiró [música] en 2015. murió en 2022, pero la versión se quedó. Eduardo Palomo no firmó testamento. Su viuda y sus tres hijos pelearon 7 años por cada peso.
Edith lo vio y volvió a su casa esa misma noche con una idea atravesada. Si Eduardo se fue así, sin documentos, dejando un desastre legal, ella podía irse igual. Cualquiera podía irse igual. Y la niña que tenía dentro del vientre en ese noviembre del 2003, 4 meses de embarazo, ya no iba a [música] tener apellido fácil si algo le pasaba a la madre.
Mientras tú y tu familia [música] estaban a finales del 2003 cuadrando las cuentas para los regalos de los Reyes Magos, intentando [música] que la quincena de diciembre alcanzara, Edit González estaba blindando [música] una vida que todavía no había nacido. Pero a Edit no le alcanzaba el tiempo. La niña iba a nacer en agosto, el padre todavía [música] estaba casado con otra mujer y la prensa olía algo.
2003 Plaza México. Domingo tarde de toros. La revista ¿Quién publicó tres fotos? La revista Caras publicó dos. O Hola publicó [música] una. Edit González y Santiago Creel. Sentados en [música] el mismo palco. Creel era secretario de Gobernación del gobierno de Vicente Fox. Apuntaba a la presidencia [música] del 2006. Tenía 21 años de matrimonio.
Edith venía de una ruptura con el empresario [música] francés Jaime Padilla y entre los dos había una distancia oficial, una distancia política, una distancia social, una distancia que se borró en menos de tres meses. Y aquí entra [música] el dato que cambia el ángulo. Acuérdate que te dije que Eduardo Palomo murió en noviembre del 2003.
10 de noviembre. Domingo. Editth González [música] estuvo en su funeral. Ese mismo día se decía con peso y la versión circuló durante años entre la gente del medio, que Edit había llegado al velorio con un acompañante [música] que nadie del círculo familiar reconoció. Lorenzo Lazo estaba descartado, los familiares directos también.
Era un hombre de cuello alto y abrigo oscuro que se quedó atrás, que no entró a la sala donde estaba el ataúd, que esperó [música] en el auto durante hora y media y que cuando Edith salió llorando, ese hombre la abrazó frente a una columna del estacionamiento lejos de las cámaras, tres meses antes de que naciera Constanza.
La familia Palomo siempre lo negó. Lorenzo Lazo se enteró [música] años después por una entrevista, pero la versión se quedó. Tres meses después nació Constanza. 22 de agosto del 2004. Hospital español. Acta de nacimiento original. Padre, espacio en blanco, espacio en blanco. 4 años duró ese espacio. 4 años. Hasta que en [música] mayo del 2008 la prensa filtró documentos del Registro Civil donde aparecía [música] un acta modificada con el reconocimiento paterno, con un apellido, con un nombre.
Santiago Creel Miranda, político del partido Acción Nacional. excandidato a la presidencia de México, padre reconocido 4 años [música] después, cuando la niña ya pronunciaba palabras enteras, cuando ya sabía leer. ¿Por qué tardó 4 años en aparecer ese nombre? Eso es lo que jamás se explicó en público.
Hay quien dice todavía hoy y se dice con peso que el reconocimiento del 2008 no fue voluntario, que fue forzado por la filtración, que hasta ese mes de mayo el político [música] había mantenido la decisión política de no reconocer a la menor por escrito en ningún documento [música] oficial, que la negociación interna del PAN había recomendado no [música] incluir a la niña en la imagen pública y que la filtración fue accidente o fue venganza interna o fue ajuste de cuentas.
[música] Esa parte se discutió en pasillos del Senado durante años. Tres senadores [música] del periodo 2006-2012 mencionaron el tema En of the record periodistas de Reforma y El Universal. Ningún periódico [música] publicó nombres. Las versiones se cruzaban. Algunas señalaban a un colaborador del propio Crel. Otras señalaban a un rival [música] interno del partido, otras señalaban a un empleado del registro civil.
El expediente del Registro Civil correspondiente al acta original de Constanza está clasificado bajo reserva especial hasta el año 2072, 68 años [música] de reserva. La Fundación Proacceso a la Información intentó tres veces solicitar la apertura. Tres veces se le negó, pero la versión se quedó.
Constanza [música] vivió esos primeros 4 años de su vida sin saber. La niña aprendió a hablar [música] en una casa de bosques de las lomas con personal doméstico de confianza, con su madre cinco días a la semana y los fines [música] de semana enteros, con una tía que iba los miércoles y con el ruido lejano de un padre cuya cara solo veía dos veces al año.
15 de febrero, 31 de octubre, las mismas dos [música] fechas que aparecen en la libreta verde con movimientos patrimoniales. una coincidencia o un calendario. Y aquí viene lo segundo que te prometí. El nombre [música] del hombre que firmó el documento que condenó a Edit es Santiago Creel Miranda. Pero el documento no es el reconocimiento de paternidad del 2008. El documento [música] es otro.
Es un acuerdo civil firmado en marzo del 2016, 4 meses antes del diagnóstico del cáncer de [música] Edit González. Marzo del 2016. Tres hojas numeradas, selladas, notariadas en la Ciudad de México y el contenido del acuerdo era simple. Edith [música] González se comprometía a no incluir el nombre de Santiago Crel Miranda [música] en ningún documento testamentario futuro, a no mencionarlo en cartas, comunicados, [música] entrevistas o cualquier soporte público o privado, a blindar [música] a Constanza por la vía del fideicomiso, a
no exigir reconocimiento patrimonial [música] ni hereditario por parte del padre biológico, a cambio del compromiso por escrito de Crel, de no acercarse a la menor sin autorización expresa de la madre o en su ausencia del tutor que la madre designara. 4 meses antes del cáncer, Edith firmó eso como si supiera, como si alguien le hubiera adelantado lo que venía.
Se decía en círculos de la oncología de Coyoacán, donde Edith pasó las primeras consultas, que el oncólogo que la trató al inicio había detectado anomalías en [música] las plaquetas desde el 2015, que se las había mencionado de pasada en una revisión, que ella había pedido callar el resultado, que había pedido 4 meses para arreglar asuntos antes de hacer público el diagnóstico, que esos 4 meses los usó para firmar el acuerdo de marzo.
El oncólogo lo negó en [música] 2019. Murió en 2022. Su expediente clínico se perdió en una [música] mudanza de archivos, pero la versión se quedó. Si alguna vez en tu vida te diagnosticaron algo grave a ti o a un familiar cercano, sabes que las semanas previas se sienten distintas. Se sienten [música] lentas, se sienten urgentes.
Te pones a ordenar cajones, te pones a llamar gente, te pones a hacer [música] testamento. Editth González hizo todo eso, pero antes firmó un acuerdo civil con un hombre poderoso, un hombre vivo, un hombre que sigue [música] dando entrevistas en 1026. Mientras Edith González firmaba esa hoja en marzo del 2016, mientras llegaba al cuarto de la notaría con un abogado y un pañuelo [música] de seda al cuello para tapar lo que el oncólogo ya había visto, Santiago Creel Miranda estaba en el lobby del [música] hotel Sheraton de Reforma reunido con dos colaboradores de
su firma de consultoría: Café Americano, [música] Croasan, asistente con tableta. solo contó después un mesero del Sheraton a un programa de chismes [música] que jamás lo emitió. El programa lo desechó. El mesero perdió el empleo, pero la versión se quedó. No fue ese político el único que entró al expediente de Edith.
Hubo un segundo hombre, un abogado, Adrián Saldíar, y el portafolios negro de piel española que llevaba a las reuniones con Edit todavía no aparece. La firma Aldívar y Asociados cerró el expediente Edit González en el 2020. Adrián Saldíar dejó de aparecer en eventos públicos en 2022. Su nombre no figura en los registros de la barra de abogados desde 2023.
Pasamos a la libreta verde. Libreta verde forrada en piel sintética. 42 páginas con cuadrícula, 32 [música] páginas escritas. Tres páginas en blanco al final. Letra de Edith González. Estilo apretado. Tinta verde en las primeras 20 páginas. Tinta negra de la página 21 en adelante. La libreta estaba debajo del piso del closet con doble fondo, envuelta en una bufanda de cachimira amarilla dentro de una caja de cedro con una llave pequeña adentro.
La misma llave que [música] Harf encontró debajo del cepillo del tocador. Aquí llega la tercera cosa que te prometí. La libreta verde. 86 movimientos anotados a mano. Tres apellidos que se repiten más de 10 veces. González, Lazo, Saldíbar. Pero hay un cuarto [música] apellido que aparece tres veces y aparece tachado con la misma [música] tinta roja del Segundo Testamento.
Si tuvieras que adivinar cuánto cuesta blindar a una hija menor contra un padre poderoso, cuánto cuesta. Piensa un número, te lo cuento en unos minutos. Los 86 [música] movimientos de la libreta van desde junio del 2004, cuando nació Constanza, [música] hasta mayo del 2019, cuando Edit firmó el fideicomiso final. 15 años [música] de cuentas paralelas, 15 años de gente entrando y saliendo de las decisiones patrimoniales de una niña que crecía sin entender que su existencia llevaba un candado [música] legal alrededor. Y los movimientos no
son aleatorios, son patrones. Cuatro movimientos [música] al año durante los primeros 8 años. Dos en marzo. Dos en septiembre. Después de eso, los movimientos [música] se concentran en torno a fechas específicas, cumpleaños de constanza, aniversarios de algo que la libreta no especifica y dos fechas que se repiten cada año entre 2008 y 2018.
15 de febrero, 31 de octubre. 15 de febrero, 31 de octubre. Dos fechas, cada año, 10 años seguidos, movimientos patrimoniales registrados en libreta privada, sin justificación escrita, solo iniciales. Las iniciales que aparecen en esos movimientos son las mismas que en el acuerdo de marzo del 2016. Las cantidades varían.
La más pequeña registrada en la libreta es de $1,000 marcada el 31 de [música] octubre del 2006. La más grande es la que ya conoces. $50,000 15 de febrero del 2011. La cantidad promedio por movimiento [música] ronda los 52000. Multiplica eso por 86 movimientos en 15 años y suma. La libreta verde registra movimientos por un total de 4,472,000.
[música] Esa es la cifra de los movimientos paralelos al fideicomiso oficial. cuyo origen [música] Erit González registró como aportación voluntaria externa 4 millones [música] de dólares que entraron a una cuenta vinculada al patrimonio de Constanza durante 15 años. 4 millones que jamás se mencionaron en [música] la lectura del testamento del 2021.
4 millones [música] que solo aparecen en una libreta verde guardada debajo del closet con doble fondo en una caja de cedro. Mientras tú celebrabas posadas de diciembre del 2011, mientras tú hacías la lista del recalentado para el primero de enero, mientras tú cuadrabas la quincena de diciembre para los aguinaldos modestos de la familia, en una cuenta [música] numerada de Suiza vinculada al patrimonio de una niña mexicana de 7 años, se acumulaban [música] $,300,000 líquidos, cifra que ningún programa de espectáculos
públicó. Ninguna declaración fiscal pública la registró y la única persona viva que sabía lo que esa cuenta contenía estaba en su casa de bosques de las lomas grabando promocionales para una telenovela de horario estelar. Hay quien dice todavía hoy que la cuenta de Suiza [música] no estaba a nombre de Constanza, que estaba a nombre de una fundación [música] filantrópica de papel registrada en las Islas Caimán.
que la fundación tenía dos directores nominales, que los dos directores nominales eran empleados de un despacho [música] de Polanco, que el despacho de Polanco era Saldíar y Asociados, y que cuando el despacho cerró el expediente González en el 2020, la fundación de papel también se disolvió. Los fondos pasaron al fideicomiso oficial de Constanza tres semanas antes de que muriera Edit.
Esa transferencia [música] tiene fecha, tiene número, tiene firma. La firma no es de Edit [música] González, la firma es de Adrián Saldíar. Y Adrián Saldíar dejó de aparecer en eventos públicos en 2022, pero la versión se quedó. Si tuvieras que adivinar cuánto cuesta blindar a [música] una hija menor contra un padre poderoso, cuánto cuesta.
472,000 [música] en 15 años más 252 millones [música] de pesos en el fideicomiso final. Eso es lo que cuesta en cifras, en patrimonio, en registros bancarios. Pero la cifra real, la cifra que [música] ninguna libreta verde registra, es la cifra emocional. 15 años de [música] teléfonos de madrugada. 15 años de visitas que no figuran en ninguna agenda.
15 años de personal [música] doméstico que veía y callaba. 15 años de una niña que crecía sin entender por qué su madre se encerraba a llorar en el cuarto del tocador. Y aquí venía el momento, el cuarto sellado, la caja de cedro debajo del crosset con doble fondo y dentro los dos papeles que cierran todo. Faltan menos.
Hay quien dice todavía hoy y se dice con peso que las dos fechas no eran arbitrarias, que el 15 de febrero correspondía al inicio de una negociación que se hizo en el 2008 cuando se filtraron los documentos del Registro Civil y que el 31 de octubre correspondía a la fecha en la [música] que un periodista de la revista quién prometió no publicar tres fotografías que tenía guardadas.
Tres fotografías que mostraban a Constanza a 2 años de edad en un evento privado al que asistieron [música] personas que la prensa de espectáculos jamás identificó. El periodista [música] cumplió su parte. Las fotografías nunca se publicaron. La revista cambió de dueño en el 2011, pero la versión se quedó.
Esa escena nadie la [música] presenció, pero quienes lo conocían imaginaban que pudo haber sido así. 22 de [música] agosto del 2006, cumpleaños número dos de Constanza, Casa de [música] Bosques de las Lomas. Tarde una pequeña reunión privada. 13 adultos. Una niña [música] con un vestido azul cielo. Un pastel de tres pisos.
Edit González sirviendo el café con la mano izquierda, la derecha apoyada en el respaldo del sillón y en una esquina junto a la chimenea apagada, un hombre alto con un saco gris claro mirando a la niña a [música] distancia mantuvo la distancia los 6 minutos completos, mirándola solo eso, sin acercarse durante toda la fiesta. Eso solo lo supo él.
Y ahora pasamos al sistema porque ningún arreglo de este tamaño funciona sin el sistema atrás. Una maquinaria que callaba, medios que sabían y no publicaban, abogados que redactaban [música] y no preguntaban. Mientras tu mamá veía a Edit González los lunes en la noche desde la sala de su casa con un café [música] cargado y un suéter de lana sobre los hombros.
Mientras tu mamá lloraba con cada capítulo de doña Bárbara. Mientras tú le decías a tu mamá, “Apaga la tele, ya es tarde.” En una oficina del Paseo de la Reforma había tres abogados redactando hojas con números y esas hojas iban a una notaría y esa notaría guardaba copias y esas copias circulaban entre cinco escritorios y cinco escritorios sabían lo que ninguna revista publicó.
Y los cinco escritorios firmaron acuerdos de confidencialidad por escrito y los cinco escritorios siguen vivos. Solo dos de los cinco abogados han dado entrevistas y los dos abogados que han dado entrevistas dicen lo mismo. No recuerdan ese expediente, no lo recuerdan. $50,000. [música] Esa cifra aparece en el movimiento número 37 de la libreta verde.
Fechado 15 de febrero del 2011. Iniciales del receptor, tachadas con tinta roja. Iniciales del autorizante. XMC50,000 [música] en una sola transacción. ¿Para qué $50,000 en febrero [música] del 2011? 15 de febrero del 2011. Hay quien dice todavía hoy y se dice con peso que esa cifra correspondió a un acuerdo de prensa para frenar la publicación de un reportaje sobre la vida privada de una menor de 6 años, que ese reportaje estaba listo, que tenía [música] tres entrevistas con personal doméstico del entorno de Edit, que tenía fotografías, [música]
que estaba programado para la portada del primero de marzo del 2011 y que esa portada nunca salió. Cambió por una cobertura [música] sobre las telenovelas del mes. La revista lo desmintió [música] cuando Paty Chapoy lo preguntó en una entrevista del 2016. El editor responsable [música] había sido despedido tres semanas antes de la pregunta, pero la versión se quedó.
Y aquí hay un detalle que no se ha contado. Lo que se contaba en los velorios del medio era que el acuerdo [música] de prensa de febrero del 2011 no fue el primero. Hubo otro en septiembre del 2009. Cantidad menor, $500,000, por una grabación que un fotógrafo independiente decía tener de Constanza con 2 años de edad. Y hubo un tercero en marzo del 2013.
cantidad mayor, $,200,000 por un manuscrito que un escritor de la nota roja había empezado a redactar sobre el caso. El escritor abandonó el proyecto, cambió de país. Vive desde el 2015 en Costa Rica. La familia [música] González lo desmintió. El escritor jamás concedió entrevistas, pero la versión se quedó.
Tres CSSes anticipados, tres carreras truncadas, tres profesionales del periodismo cambiados de oficio o de país en [música] menos de 5 años. Y en el centro de todo, una niña que crecía sin saber que su nombre era moneda de cambio. Constanza recordaba años después que entre los 6 y los 9 años hubo episodios extraños en su vida cotidiana.
Días en los que su madre [música] la sacaba de la escuela a media mañana sin explicación. Tardes en las que llegaba un señor con un sobre y se iba sin saludar. Noches en las que su madre se encerraba en el cuarto del tocador con el teléfono [música] de línea fija y hablaba en voz baja durante horas. La niña preguntó dos veces.
Las dos veces [música] su madre le contestó lo mismo. Cosas del trabajo, mi amor. Pero el trabajo de Edith era frente a [música] las cámaras de Televisa, no por teléfono de madrugada con voz baja. Esa escena nadie la presenció, pero quienes la conocían imaginaban que pudo haber sido así.
Una noche cualquiera del 2011, 3 de la mañana. Edit González [música] sentada en la silla del tocador con la luz tenue de una lámpara, cabello recogido, una bata de seda azul, el teléfono [música] al oído, una libreta verde abierta sobre el tocador, una pluma [música] fuente, la mano derecha temblando ligeramente y al otro lado del teléfono una voz masculina.
No era Lorenzo. Lorenzo dormía. No era Víctor Manuel. Víctor Manuel vivía en otra ciudad. Era una voz que Edith reconocía, que Edith respondía con monosílabos. Sí. No. ¿Cuándo? ¿Cuánto? Y al final de la conversación una sola frase de Edit. Te dije que ya no. Eso solo lo supo ella. Mientras tú estabas [música] viendo en febrero del 2011 el funeral del actor Pedro Armendari, hijo por la televisión nacional, mientras tú comentabas con tu comadre que Pedro Armendari [música] fue uno de los grandes y que su familia
merecía respeto. En la oficina de un abogado de Polanco se estaban firmando dos documentos. Uno transfería $50,000 desde una cuenta corporativa hacia una cuenta [música] numerada en Suiza. El otro era una hoja de acuerdo de confidencialidad de 5 años para un editor de revista. Las dos firmas iban acompañadas [música] de la misma fecha, 15 de febrero del 2011 y al pie de las dos hojas, en una esquina, las mismas iniciales [música] abreviadas.
SSM. Aquí llega la cuarta cosa que te prometí, pero antes [música] tienes que oír esto. Acuérdate de lo que te dije en el minuto cinco, lo del sobre lacrado con cera roja que tres notarios [música] distintos se negaron a abrir. Ese sobre todavía no aparece, falta menos. Pero antes hay que llegar al cuarto, al cuarto cuarto, al cuarto sellado, a la caja de cedro debajo del closet con doble fondo y a los dos testamentos.
Harf saca del cuarto [música] la primera tabla del closet, doble fondo, 24 cm de profundidad. Adentro, una caja de cedro de 40 [música] por 30 cm cerrada con un broche de latón, sin candado, sin etiqueta, con un olor [música] a madera vieja y algo más, algo dulce, algo que recuerda a las cajas de costura que tenía tu abuela.
Adentro de la caja, cuatro elementos visibles. [música] Elemento uno, el guion original de doña Bárbara con anotaciones manuscritas en tinta verde, 48 subrayados en rojo, 22 páginas dobladas en una esquina superior y en la página 314, escrito en el margen con letra apretada, una sola frase, entre comillas, tres palabras.
Que nadie entre aquí. Edit escribió esa frase pensando en el personaje. La escribió [música] frente al rodaje del 2008 y la misma frase aparece en la página 6 del segundo testamento, 17 años después. Elemento dos. La libreta verde forrada en piel sintética. 42 páginas, 86 movimientos, $750,000 en una sola línea, 500.
000 en otra, 1,200,000 en una tercera, iniciales tachadas con tinta roja, apellidos repetidos. Fechas marcadas. La libreta entera [música] huele a polvo de armario. Una de las páginas tiene una mancha amarillenta. Café. Café derramado el día que Edit escribió [música] un movimiento que ya no terminó. Movimiento 87. Inconcluso.
Solo [música] aparece una fecha y dos letras. 15 de mayo del 2019. C y G. Elemento tres, un cassette va a f de 90 [música] minutos. Etiqueta blanca pegada al frente, una sola letra [música] escrita a mano con la misma tinta verde del guion. La letra es la C. C de Constanza, C de carta, C de cualquier cosa que Edith decidió guardar en un soporte que ya casi nadie sabe leer en el 2026.
Harfud lo guarda en una bolsa de evidencia. Más tarde, [música] en un peritaje técnico, se confirma que el cassette contiene 22 minutos de grabación. La voz de Edith González hablando sola, dando instrucciones específicas a un destinatario que no aparece nombrado. Elemento cuatro, una fotografía. Polaroid, 22 de agosto del 2006. Cumpleaños número dos de Constanza.
Edit está en el centro. Constanza en sus brazos a su lado izquierdo, parcialmente fuera del cuadro. Una manga de saco gris, un puño, un reloj. No hay rostro, solo la manga. La manga de un hombre de saco gris claro. La fotografía está doblada por la mitad. Cuando se desdobla en el reverso escrito a lápiz una sola palabra, cobarde, cobarde.
Esa palabra cambia todo porque Edith no la escribió [música] en 2006, la escribió mucho después. La tinta del lápiz es de un grafito específico que el peritaje técnico data en torno [música] al 2016. El mismo año en el que firmó el acuerdo civil de marzo. El mismo [música] año en el que recibió el primer indicio de cáncer.
El mismo año en el [música] que la libreta verde cambió de tinta verde a tinta negra. Y aquí llega el cuarto cumplimiento. Los dos testamentos [música] idénticos [resoplido] página por página, excepto por [música] un nombre tachado con tinta roja en la página 6. 3 horas. Tardaron los notarios en confirmar que los dos documentos coincidían en cada palabra.
3 horas, 22 páginas cada [música] uno. Misma fecha de redacción, 21 de mayo del 2019. Mismas firmas, misma cláusula sobre Constanza. Misma cláusula sobre la albacea. Misma cláusula sobre el fideicomiso. Misma cláusula sobre la propiedad de bosques de las lomas. Misma cláusula sobre la propiedad de Cuernavaca. Misma [música] cláusula sobre los derechos televisivos y cinematográficos.
Excepto la página 6. En la página 6, ambos testamentos enumeran [música] personas autorizadas a tener contacto con la [música] muerte de Edit. En el testamento 1, los autorizados son cuatro nombres: Lorenzo [música] Lazo, Víctor Manuel González, María Eugenia González, prima hermana, y un cuarto nombre, Santiago [música] Creel Miranda.
En el testamento 2, los autorizados son cuatro nombres: Lorenzo Lazo, Víctor Manuel González, María Eugenia González y un cuarto nombre tachado con tinta roja. El cuarto nombre tachado se puede leer todavía con luz rasante. Santiago Creel Miranda, tachado, con una línea roja gruesa que cruza todo el nombre y al margen, escrito con la misma tinta verde del guion [música] de doña Bárbara, una sola frase, entre comillas.
Tres palabras, que nadie [música] entre aquí. ¿Cuál de los dos testamentos es el válido? El acta notarial registra solo uno, el que tiene al cuarto nombre incluido, el testamento uno, el que autoriza a Santiago Creel [música] Miranda a tener contacto con constanza después de la muerte de Edit González.
Ese es el que firmó, ese es el que se [música] leyó en el 2021. Ese es el que está vigente. Pero el Segundo Testamento existe idéntico, página por página, con el cuarto nombre tachado y guardado debajo del closet con doble [música] fondo en una caja de cedro junto al guion de doña Bárbara. Edit González redactó [música] dos testamentos el mismo día.
firmó solo uno y guardó el otro como un grito [música] en sordina, como una declaración interna, como un recordatorio escrito [música] para sí misma de lo que hubiera querido firmar si el mundo hubiera sido distinto. Pero adentro del [música] cuarto había algo que yo no te había dicho. Debajo del piso del vestidor había otra cosa.
Debajo de la caja de cedro, debajo del doble fondo del closet, una segunda tabla suelta. Y debajo de esa segunda tabla, otra caja más pequeña de Latón, cerrada con una llave que no había aparecido, hasta que Harf [música] encontró la llave pequeña que estaba en el sobre debajo del cepillo del tocador. La llave abre la caja de latón.
Adentro hay dos cosas más. Una carta sellada con cera roja. Cuatro hojas dobladas en tres partes como invitación de boda. La cera roja del sello tiene el grueso de una moneda de a 10 pesos. El sello tiene una e mayúscula grabada en la cera. Encima del sello escrito a mano con la misma tinta verde, un solo nombre, para SSM, para SC.
Y al lado de la carta, otro cassette, basf, 90 minutos. Etiqueta [música] blanca, cuatro palabras escritas a mano con la tinta verde. Habla tú, cobarde. Habla tú, cobarde. En los próximos 10 minutos lo entiendes todo. Pero antes [música] hay que saber qué dice la carta y hay que saber qué hay en el cassette. Y hay que saber por qué el hombre cuyo nombre aparece tachado en [música] el segundo testamento jamás abrió esa caja.
Aunque conoció la existencia del cuarto sellado, aunque pidió tres veces al hermano de Edit que se le [música] entregaran las pertenencias personales relacionadas conza, [música] aunque su firma estaba autorizada en el testamento vigente. Tres veces [música] lo pidió, tres veces se le negó. El acta de la última solicitud está fechada en diciembre del 2022.
[música] La respuesta de Víctor Manuel González está escrita en una sola línea. Edith pidió que no y mientras yo viva, no. Y todavía hay algo más oscuro, una versión [música] que solo se cuenta a medias y que tienes que oír porque es la pieza que faltaba. Una versión que jamás llegó a juicio. Hay quien dice todavía hoy y se dice con un peso que pocos rumores tienen, que el hombre [música] con el portafolios negro que entró a la casa de Edit tres semanas antes de morir, el hombre que la empleada doméstica vio salir a las 11:20
de la noche, no encajaba con ninguno de los hombres del círculo cercano. Lorenzo Lazo dormía esa semana en una casa rentada [música] en Polanco por un proyecto laboral. Víctor Manuel González estaba en Houston en un viaje familiar registrado por tres compañías de aviación. Adrián Saldívar [música] tenía registro de asistencia confirmada a una conferencia de derecho corporativo en Querétaro la misma noche.
El hombre del portafolios negro era un cuarto hombre, un mediador, un hombre que llegó a llevar un mensaje específico y que se fue con una respuesta específica y que esa respuesta escrita por Edit en una sola hoja de papel ya no apareció en ningún archivo, ni en la libreta verde, ni en la caja de cedro, ni en la caja de latón.
La empleada doméstica lo describió [música] como un hombre de cincuent y tantos años. Pelo cano, saco gris claro, camisa [música] blanca sin corbata, olor a colonia cítrica. La huella de su zapato en el mármor mojado del recibidor, medía 29,5 [música] cm, talla 45, pisada pesada, hombro derecho ligeramente caído. La empleada lo identificó después.
[música] en una fotografía que un programa de televisión jamás llegó a emitir. Pero el programa cerró ese [música] expediente cuando un patrocinador retiró publicidad por 2 millones de pesos. La empleada cobró un finiquito [música] de 1,800,000 pesos 6 meses después del funeral y dejó el país.
Vive desde [música] 2020 en una ciudad del norte de España. Una sola persona habló con ella [música] desde entonces. una periodista mexicana que tampoco publicó la entrevista, pero la versión se quedó. La carta Cuatro hojas, letra de Edit, tinta verde. Fechada 15 [música] de mayo del 2019. 6 días antes de firmar el fideicomiso definitivo.
29 días antes de morir. La carta [música] empieza con dos palabras. Aurora soy. Aurora soy. Acuérdate de la frase que dijo en 1993 durante el rodaje de corazón salvaje. Aurora soy yo, la compañera de elenco que la oyó decir eso, la compañera que prefirió no dar su nombre. 26 años [música] después, Edith González abre una carta con la misma frase: “Aurora soy Aurora Montalbán, una mujer atrapada entre dos hombres, una mujer que no podía decidir su destino, una mujer empujada por todos lados, una mujer que no podía gritar. La
carta sigue cuatro hojas escritas en presente histórico. Edith le habla al destinatario tachado del segundo testamento. Le habla de la noche del bautizo de Constanza, le habla de la cláusula del acuerdo civil. Le habla del oncólogo de Coyoacán que detectó algo en marzo del 2015. Le habla del periodista que recibió $50,000 [música] en febrero del 2011.
le habla de las dos fechas anuales, 15 de febrero, 31 [música] de octubre, y le habla de algo que no aparece en ningún otro documento de la caja. Le habla del segundo embarazo, 2012, mes 6. Edit [música] publicó en aquel momento, en una entrevista que había sufrido una pérdida muy fuerte, una pérdida de un hijo en gestación.
La prensa lo tomó como un dato íntimo doloroso. La revista Vanidades sacó una nota breve. La televisión lo mencionó con respeto y se cerró el tema. [música] Edith jamás volvió a hablar del tema en público. La carta de mayo [música] del 2019 menciona ese embarazo y menciona algo más. menciona que [música] ese embarazo en mes 5 fue causa de una conversación específica con el destinatario tachado.
Una conversación que [música] terminó con una decisión, una decisión que Edith no firma en la carta. Una decisión que la carta deja [música] escrita entre líneas. Tres palabras, que nadie entre aquí. Esa es la tercera [música] aparición. La aparición que cambia el significado de las dos anteriores.
[música] La frase no era sobre el cuarto del vestidor. La frase no era sobre el cloacet con doble fondo. La frase no era sobre la caja de cedro. La frase era sobre el segundo embarazo de Edith González. La frase era una orden que ella [música] misma se dio en algún momento entre el 2012 y el 2016. La frase era la regla que estructuró el resto de su vida.
La frase era el motivo [música] por el cual el cuarto se selló, por el cual el segundo testamento [música] existió, por el cual la libreta verde registró 86 movimientos, por el cual el cassette tiene escrita la palabra habla tu cobarde y por el cual la fotografía Polaroid del 2006 tiene escrito en el reverso a lápiz la palabra cobarde.

Y aquí está la quinta cosa que nadie te [música] había anunciado. La quinta cosa que Edith González dejó debajo del piso del vestidor en una caja de latón cerrada con una llave que escondió debajo del cepillo del tocador. La quinta cosa es la carta a [música] Santiago Creel Miranda, fechada 29 días antes de morir. La carta que él jamás recibió.
La carta que él jamás supo que existía. La carta [música] donde Edith González escribió por primera y única vez la pregunta que llevaba 16 años sin formular en voz alta. La pregunta no aparece transcrita en la carta. La carta termina con una [música] sola línea, entre comillas, una línea que la familia González autorizó a hacer pública en julio de este año.
La línea dice una cosa, si esto [música] algún día sale a la luz, que sea Constanza quien decida cuándo y cómo. Yo ya no estoy para protegerla, pero este cuarto sí. Este cuarto sí. Y por eso ese cuarto no podía abrirse. Lo que Edit escondió ahí pesaba más que una herencia. Era la prueba de que [música] ella sabía quién era el verdadero peligro para su hija.
El peligro tenía nombre y apellido y tenía un cuarto nombre tachado con tinta roja. En la página 6 del segundo testamento, el cassette, 22 minutos. La voz de Erit habla sola. Habla despacio, habla con [música] cansancio, habla con esa voz baja que se le ponía cuando ya no podía gritar. Las primeras [música] tres frases del cassette son una identificación.
Edit González [música] Fuentes. 15 de mayo del 2019. Bosques de las lomas. Las siguientes 19 [música] frases son instrucciones específicas. Las instrucciones son técnicas, las instrucciones son legales. Las instrucciones son sobre cómo abrir la caja de Atón, cómo leer la carta, cómo entregar el cassette y cómo asegurarse de que solo Constanza, una vez cumplidos los 21 años de edad, pueda decidir qué hacer con todo el material.
En el minuto [música] 17 del cassette, la voz de Edit cambia, se vuelve más baja, se vuelve más cansada y dice una cosa, que las primeras tres veces que se escuchó el cassette en el peritaje técnico, todos los presentes se quedaron callados. La frase es esta. Si llegan a [música] oír esto antes de tiempo, ya sé quién entró a mi cuarto.
Si ese es el caso, hagan lo [música] que tengan que hacer, pero asegúrense de que Constanza esté lejos. En el minuto 20 hay un silencio, 32 segundos sin voz, solo el zumbido del cassete grabando. Y luego la última frase, la frase final [música] del cassette. Aurora soy yo y Aurora ya no aguanta. Aurora soy yo y Aurora ya no aguanta.
[música] Quien escuche el cassette completo entiende por qué Edith González escribió en el reverso de la fotografía Polaroid del 2006 la palabra cobarde. Entiende por qué el segundo testamento existió. Entiende por qué la libreta verde [música] registró 86 movimientos durante 15 años. Entiende por qué el cuarto del vestidor se selló con [música] candado el día del funeral.
entiende porque Víctor Manuel González negó tres veces la [música] entrega de pertenencias relacionadas con Constanza al hombre, cuyo nombre fue tachado en la página 6 del Segundo Testamento. Constanza cumplió [música] 21 años el 22 de agosto de este año. Hace 4 meses la carta y el cassette le fueron entregados, según consta en una notarización [música] adicional el 15 de septiembre.
Constanza tomó la decisión de que el material se incorporara al expediente [música] judicial relacionado con la herencia. Y el expediente, por una serie de filtraciones cuya autoría sigue sin identificar, llegó esta semana a las manos de un equipo de Harfuxs que lleva 3 meses revisando el caso González. Harfush documenta, Harfush ordena. Harf incauta.
Harfografía la caja de cedro, la caja de latón, los dos testamentos, la libreta verde, los dos casetes, la fotografía polaroid, el guion de doña Bárbara, el sobrelacrado. Harfma el acta de aseguramiento de pruebas con [música] fecha 16 de diciembre del 2026. Harf comunica al expediente.
El expediente se cierra esta noche. El equipo cataloga cada pieza. Cada pieza recibe un número. Cada pieza recibe una etiqueta. Cada pieza recibe una bolsa de evidencia. Cada bolsa [música] recibe un código. Los dos testamentos quedan registrados con los códigos EG1901 yg02. La libreta verde con el código FG1903. La caja de cedro con el código FGE 10904.
La caja de la Ton con el código FG 10905. El cassette de la Copo [música] FG 10906. El casette de habla tu cobarde con el código [música] 1907. La fotografía Polaroid con el código SGE1908. La carta [música] sellada con cera roja con el código SFE1909. El sobre la adicional todavía cerrado [música] con el código 10910.
Las llaves de bronce con el código 1911. El guion de doña Bárbara con el código EG 1091. El equipo termina la catalogación a las 7:40 de la mañana. Cuando salen de la casa, el sol ya está pegando en la fachada de cantera. La bugambilia [música] seca sigue ahí. La puerta del cuarto sellado queda con la cinta de empapelado cortada en dos partes.
La imagen final del caso González. Una casa vacía en bosques de las lomas. Una bata de seda azul colgada del respaldo de una silla. Un cepillo de cerdas naturales con cabellos rubios enredados entre las púas, un cuarto que [música] estuvo cerrado 6 años, una bugambilla seca trepada por el muro izquierdo y al fondo de la habitación, sobre la cama abierto en la página [música] 314, un guion de doña Bárbara con tres palabras subrayadas con [música] tinta verde que ya conoces.
Constanza Creel González, hoy tiene 21 años. Habla cuatro idiomas. Estudia historia del arte en una universidad de Europa. No usa redes sociales [música] públicas. No da entrevistas. no ha hecho declaración alguna sobre el cateo, pero en la página dos de la carta de su madre, Edith escribió una frase que parece haber sido escrita pensando en este momento.
La frase dice así: “Hija, si llegas a [música] leer esto, ya sabrás lo que estaba pasando. Sabrás también que no quise meterte y sabrás que la única forma que encontré de mantenerte fuera fue cerrar este cuarto. Si hoy lo estás abriendo es porque ya eres lo suficientemente fuerte y porque alguien más quiso meterse antes que tú.
Mientras Constanza [música] estudia historia del arte en Europa, mientras camina por una calle empedrada [música] que no conoces, mientras toma un café en una cafetería con una amiga que tampoco conoces, el expediente [música] con 12 piezas catalogadas avanza por un despacho de fiscalía en la Ciudad de México y los abogados del despacho ya saben [música] lo que tú no sabías hasta esta noche.
Saben que el cassette dice Aurora soy yo. Saben que la carta dice, “Habla [música] tú cobarde.” Saben que en el segundo testamento aparece tachado con tinta roja un nombre que sigue dando entrevistas en 1026. Tú que viste a [música] Edit González en Corazón Salvaje los martes a las 9 de la noche desde la sala de tu casa.
Tú que la viste también en Doña Bárbara con esa peluca larga y la mirada de hierro. Tú que la viste en Salomé con un velo azul. Tú que la viste recibir un premio TV y novelas con un vestido rojo y una sonrisa que no podías saber qué estaba escondiendo. Tú ya sabes. Ahora sabes lo del ficomiso de 252 millones.
¿Sabes lo del acuerdo civil de marzo del 2016? ¿Sabes lo de los 750,000 de febrero del 2011? ¿Sabes lo de los dos testamentos? ¿Sabes lo del cassette con cuatro palabras escritas a mano? ¿Sabes lo de la carta sellada con cera roja? ¿Sabes lo del cuarto que estuvo cerrado 6 años? El 92% de los mexicanos no sabe nada [música] de esto. Tú sí.
Ahora tú sí. Y antes de que [música] cierres este video y te vayas a dormir, una pregunta. Si tú fueras Constanza y hoy a tus 21 [música] años hubieras leído por primera vez la carta de tu madre con la frase Aurora soy escrita en [música] la primera línea, ¿qué harías con el cassette que tiene escrito habla tú cobarde? ¿Lo destruirías? ¿Lo guardarías o lo entregarías [música] al hombre cuyo nombre fue tachado con tinta roja en la página 6 del segundo testamento? [música] Si fueras Lorenzo Lazo, el viudo de Ediz, que pasó 4 años en [música] esa
casa sin entrar a ese cuarto, porque tu cuñado te pidió que no entraras, ¿qué le dirías hoy a Constanza [música] si fueras Víctor Manuel? El hermano Albacea que selló [música] el cuarto el día del funeral con un candado de combinación cuya clave es [música] la fecha de nacimiento de tu sobrina. ¿Qué le contestarías a Constanza cuando ella te [música] pregunte por qué tu hermana no te pidió a ti que abrieras la caja primero? Si fueras tú, Antonia, que viste [música] a Edit González toda tu vida desde la sala de tu casa, ¿querrías
saber [música] qué decían las cuatro hojas selladas con cera roja? ¿Qué harías? Esa es la pregunta que te llevas a la cama esta noche, el próximo martes a las 8:30 de la noche en este canal. Antonio Aguilar, la capilla privada de la casa de Cuernavaca, una cruz de bronce con la fecha grabada en la base.
Una fecha que está [música] 7 años después de la fecha oficial del entierro y un sobre escondido detrás de la cruz que la familia Aguilar Barraza jamás autorizó a abrir.
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