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Facundo Cabral: The ROTTEN Twist of Fate That Saved Him from the Plane… and Left Him Alive to S…

Y vas a descubrir cuatro cosas [música] que casi ningún video sobre Facundo Cabral te cuenta bien. Primero, la verdad del asiento vacío. ¿Por qué él no subió a ese avión? Y el dato que media internet [música] repite mal, el año equivocado, el vuelo equivocado, el error que nosotros no vamos a heredar. Segundo, ¿quién [música] era de verdad la mujer que murió con su hija en brazos? Una muchacha de 18 años [música] y el pacto de amor que hicieron antes de empezar, que vas a entender [música] solo cuando sepas cómo terminó.

Tercero, lo que hizo con [música] todo ese dolor. ¿A dónde fue? ¿Qué tocó con sus propias manos? ¿Cuánto dinero regaló? Y el abrazo que le dio a los 46 años al hombre que más odió [música] en su vida. Y cuarto, ¿quién ordenó las balas de Guatemala? [música] ¿Por qué Facundo estaba en ese auto a esa hora? Y cómo un error entre narcos terminó con la vida del hombre equivocado.

Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te vas [música] antes del final, te pierdes la parte que más duele y la que más te va a dejar pensando esta noche. Pero [música] para entender cómo fue posible que un hombre de paz terminara así, necesitas conocer [música] el mundo que lo construyó. Porque esta historia [música] no empieza el día del avión, empieza mucho antes y empieza [música] con algo que tú probablemente viste y escuchaste en tu propia casa [música] sin saber lo que había detrás.

Facundo Cabral no tenía casa. Quiero que entiendas eso desde el principio, porque ahí [música] está la clave de todo. El hombre que llenaba teatros en toda América, que vendía discos por millones, [música] que cantaba en nueve idiomas, vivía en hoteles, de ciudad en ciudad, de país [música] en país, con una sola maleta.

Se llamaba a sí mismo un vagabundo de primera clase. Decía que la vida era un hotel de paso y que el único [música] equipaje que uno se lleva al final cabe en un cajón. Regaló sus discos de oro, se los dio a un amigo taxista porque decía que no valían nada. Y aquí viene lo que [música] casi nadie te explica. Esa vida de no tener raíces, [música] de no parar nunca, de dormir cada noche en una cama distinta, [música] no fue una elección romántica de artista bohemio.

Fue [música] una condena. A Facundo lo echaron de su país. En 1976, los militares tomaron el poder en Argentina. [música] Empezó la dictadura más sangrienta de la historia del país. 30,000 personas desaparecieron, se las llevaban de sus casas [música] en la noche y nunca volvían. Y los artistas que cantaban sobre la libertad estaban en la primera línea [música] de la lista.

Facundo cantaba sobre la libertad. [música] Prohibieron sus canciones en la radio, cancelaron sus presentaciones, pusieron su nombre en esas listas [música] negras que circulaban en secreto junto al de Mercedes Sosa, al de León Gieco, al de tantos otros. Cualquier empresario que se atreviera a contratarlo se arriesgaba [música] a recibir una visita de los militares en la madrugada.

Así que se fue. Cruzó la frontera sabiendo que tal vez no volvería, sabiendo que [música] su madre envejecía y él no iba a estar ahí. se refugió en México y ahí está el [música] mecanismo que quiero que recuerdes durante todo este video, porque es el que lo explica todo. El exilio lo subió a la carretera [música] y la carretera nunca lo volvió a bajar.

Un cantante [música] perseguido, sin patria, que se convierte en un nómada eterno, que vive de teatro [música] en teatro porque no tiene otro lugar al mundo donde estar. Esa carretera [música] lo salvó cuando lo perseguían los militares. Y esa misma carretera, [música] 35 años después, lo iba a meter en un auto en Guatemala [música] a las 5 de la mañana en el lugar exacto donde lo estaban [música] esperando para matarlo.

El mismo [música] camino que fue su refugio fue su tumba. Recuerda eso, la carretera. La vas a necesitar para entender el final. Y hay algo más sobre esa carretera que necesitas tener claro. Un artista que vive de gira [música] no elige siempre por dónde pasa ni con quién viaja. En aquellos años, buena parte de [música] América Latina era tierra de nadie.

Países donde el Estado era débil y el narcotráfico era fuerte. [música] donde un empresario de espectáculos podía ser al mismo tiempo otra cosa mucho más oscura. Facundo cruzaba esas fronteras con su guitarra y su mensaje [música] de paz, confiando en la gente que lo contrataba, sin preguntar demasiado [música] de dónde venía el dinero, porque él vivía en otro plano.

[música] Hablaba de Dios, de Borges, del perdón. no miraba hacia abajo, hacia el barro donde se movían [música] los que organizaban sus giras. Y ese fue, sin que él lo supiera, [música] el error más caro de su vida. un hombre que solo veía el cielo viajando por un mundo que estaba [música] podrido por debajo. Pero antes de la carretera, antes del exilio, antes de la fama, hubo una mujer.

Y esa mujer [música] es la primera persona que necesitas conocer porque sin ella [música] no hay historia. Se llamaba Sara. Sara Camiña era la madre de Facundo. Y lo que esa mujer cargó sobre sus hombros es algo que tú, que has sido madre, que has [música] sostenido una casa sola, que has trabajado hasta que te sangraban las manos para que a tus hijos no les [música] faltara.

Vas a entender en la primera frase. Sara [música] tenía 30 años cuando su mundo se cayó. Era modista, una de las mejores de la plata. Cosía vestidos para gente [música] fina, tenía manos de artista y siete hijos pequeños. Su marido, el padre de [música] Facundo, era un hombre elegante, apuesto, recitador de versos en orquestas de tango.

Sara [música] lo amaba. Lo amó toda su vida, incluso después [música] de lo que te voy a contar. Y un sábado de mayo, cuando ella salió con los niños a visitar a su madre, ese hombre vació la casa entera. [música] Se llevó los muebles, la ropa, [música] las ollas, los juguetes de los niños y lo más [música] cruel de todo, se llevó la máquina de coser de Sara.

Esa máquina era lo único que le permitía a ella ganar el pan. Él lo sabía y aún así se la llevó. Sara estaba embarazada de 9 meses, embarazada [música] de Facundo. Al día siguiente, el abuelo, el suegro de Sara, un coronel del ejército, un hombre de honor [música] y de disciplina, la echó a la calle, a ella y a los siete niños, con la panza a punto de reventar.

sin un peso, sin un techo. Y Facundo Cabral nació literalmente en una calle de la Plata. No es una [música] forma de hablar. Su madre estaba pariendo cuando la pusieron en la vereda. Guarda esa imagen. Una mujer embarazada [música] con siete criaturas agarradas de su falda, parada en [música] una calle viendo cómo se cierra la puerta de la casa donde vivía.

Porque más adelante, eh, cuando te [música] cuente lo que Sara le pidió a Facundo sobre ese padre que los abandonó, vas a [música] entender que esta mujer estaba hecha de algo que casi no existe en este mundo. Y vas a entender de dónde sacó Facundo la fuerza para sobrevivir a [música] todo lo que le faltaba por vivir.

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