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CUAUHTÉMOC BLANCO : CUMPLIO 53 AÑOS Y COMO VIVE ES MUY TRISTE

El mundo entero vio ese momento y el mundo entero entendió algo que los mexicanos ya sabían, que había algo en este jugador que no se podía explicar solo con las reglas del fútbol. Ese movimiento tiene nombre desde ese día, la cuuañia. Y esa jugada se instaló en la memoria de una generación entera de mexicanos de una manera que no depende del resultado del partido.

Depende [música] de lo que significa ver a alguien de tu barrio, de tu país, hacer algo que el mundo entero se detiene a mirar. Tres mundiales. Francia, 1998, Corea Japón 2002, Sudáfrica 2010, el único mexicano en anotar en tres [música] ediciones distintas de la Copa del Mundo. 153 [música] goles con el América. El segundo máximo goleador de la historia del club.

38 goles con la selección mexicana. El tercero en la historia del combinado nacional. Tres balones [música] de oro de la Liga MX, una carrera que duró más de 20 años. Pero junto con todo eso, que paralela a toda esa gloria corría otra historia. La historia de un hombre que durante décadas [carraspeo] actuó como si las reglas que aplican a los demás fueran opcionales para él.

Y el mundo durante décadas se lo confirmó. Porque así funciona la fama en México. No solo abre puertas, también cierra ojos. El temperamento que nadie quiso ver. Cuutemok. Blanco no era una persona fácil. No dentro del campo, no fuera de él. Dentro su temperamento era parte de lo que lo hacía grande, la intensidad, la agresividad, la capacidad de jugar al límite.

Pero fuera del campo, ese mismo temperamento producía episodios [música] que los medios de la época documentaron y que el mundo del fútbol eligió leer como anécdotas en lugar de como señales. En 2003 sacó la mano por una ventana de los vestidores [música] y le dio un manotazo en la cabeza al periodista David Feitelson.

Pidió disculpas. El mundo del fútbol siguió adelante. En 2004, la CONMEBOL suspendió [música] un año entero por los disturbios en el partido contra Saan Caetano por la Copa Libertadores. El mundo del fútbol siguió adelante. Hubo una frase que pronunció en público [música] dirigida a la primera árbitra de la Liga MX, Virginia Tobar, que concentra en muy pocas palabras lo que fue su relación con los límites durante décadas.

Al lavar trastes, mi hija lo dijo. Quedó [música] documentado. El mundo del fútbol siguió adelante y siguió adelante [música] porque Cuautemoc Blanco marcaba goles, porque llenaba estadios. Porque la cuautemiña existía y nadie quería perder el derecho a celebrarla por tener que señalar lo que venía del otro lado de la misma persona.

Eso es lo que la fama hace. Y los ojos que el mundo del fútbol mexicano mantuvo [música] cerrados durante 20 años siguieron cerrados cuando Cuautemoc [música] Blanco cambió el uniforme por la Guayavera de Político. De las [música] canchas a la gubernatura Cuautemoc. Blanco se retiró oficialmente del [música] fútbol en 2016 en el estadio Azteca con el uniforme del América, con una ovación que duró minutos y al año siguiente, en 2015, [música] antes incluso del retiro oficial, ya estaba en la boleta electoral.

candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca, ganó con el nombre, [carraspeo] con la cara, con la historia del Tepito que se convirtió en ídolo nacional y en 2018 ganó la gubernatura de Morelos con el 52.69% de los votos. Gobernador de Morelos. 6 años de mandato. Pero en esos 6 años, la segunda historia de Cuautemoc Blanco, la que corría paralela a la gloria deportiva desde hace décadas, salió completamente a la luz y lo que salió era más oscuro de lo que nadie quería admitir públicamente.

La foto que nadie debería poder explicar. El 4 de enero de 2022. El Sol de México publicó en su portada una fotografía. En ella aparecía Cuautemoc [música] Blanco, gobernador en funciones de Morelos, posando junto a tres hombres. Los tres hombres eran Irvin Eduardo Solano Vera, el profe, líder del cártel Guerreros Unidos y jefe de plaza del CJNG en Morelos.

Homero Figueroa Mesa, la tripa, cabecilla del comando Tlahica. Raimundo Isidro Castro Santiago, el Ray, líder regional del CJNG, posteriormente asesinado en un motín dentro de un penal de Morelos. Tres líderes criminales, tres organizaciones distintas, [música] un solo gobernador en la foto. La imagen había sido encontrada en el teléfono de la jefa, operadora del crimen organizado en Morelos, detenida por el ejército en noviembre de 2021.

Según la investigación periodística, la foto fue tomada apenas 4 meses después de que Blanco rindió protesta como gobernador. 4 meses todavía olía a toma de posesión cuando ya había fotos con los narcos en el teléfono de la operadora del CJNG. La reacción de blanco fue la que llevan décadas perfeccionando los políticos mexicanos ante las evidencias incómodas.

Esa fotografía es una más de las que me he tomado. No le voy a negar la foto a nadie. Y luego en otro momento, la frase que resume 20 años de blindaje mediático hecho hábito. Eran tan buena gente que se tomaba fotos con todo el mundo. El problema con esa explicación es uno concreto y documentado. El excomisionado de seguridad, Alberto Capella, señaló que no era una foto, eran nueve fotografías [música] del mismo gobernador con los mismos líderes criminales que supuestamente eran enemigos a muerte entre sí. nueve fotos

con tres jefes de organizaciones que se disputaban el territorio de Morelos a sangre, reunidos todos en la casa del gobernador. Y durante el gobierno de Cuautemoc Blanco, Morelos registró casi 4000 muertes violentas. La tasa de homicidios pasó del séptimo lugar nacional al quinto. 2.6 muertes violentas por día.

en promedio durante 6 años. Pero no hubo consecuencias penales para el gobernador por la foto ni por las nueve. Porque en México, cuando tienes nombre, cuando tienes la cuuaíña, cuando tienes el respaldo del partido que está en el poder, las fotos son solo fotos y la sangre de Morelos es solo una estadística. El precio del silencio de Nidia Fabiola.

Para entender por qué Nidia Fabiola tardó casi un año en denunciar lo que ocurrió esa noche de diciembre, hay que entender en qué posición estaba. No era solo una mujer que vivía en casa de un familiar poderoso, era empleada de su gobierno. Desde el 5 de marzo de 2019, Nidia Fabiola trabajaba en la Secretaría de Desarrollo Económico de Morelos como directora general de MIPYMES, el área de apoyo a pequeñas y medianas empresas del estado.

Un cargo que llegó por invitación del propio Cuautemoc Blanco. como llegaron muchos cargos a muchos miembros de su familia. Por lo tanto, cuando esa mañana de diciembre de 2023, después de la noche sin dormir, después de tener la puerta trancada con una silla, el [música] sol salió y la fiesta terminó, Nidia Fabiola despertó a la realidad de su situación.

podía [música] denunciar, pero denunciar significaba perder el trabajo. Y denunciar significaba algo más que perder el trabajo. Significaba señalar con el dedo al gobernador del estado, al hombre con los contactos que ya conocemos, al hombre cuyo hermano le llamó a su padre meses después de que la denuncia se hiciera pública para decirle que si ella no la retiraba, le fabricarían delitos al padre.

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