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A THOUSAND MASKS: THE DISGUSTING TRUTH BEHIND WHY HE BEAT HIM

Aarón cargó al bebé en brazos. [música] Una fotografía de ese momento en blanco y negro quedó guardada durante años en un álbum familiar. Ese bebé iba a crecer, iba a entrenar, iba a convertirse en un hombre de casi 2 m, fuerte, técnico, ambicioso. Iba a ser el primer mexicano campeón mundial de la WWE. iba a hacer algo que su propio tío Aarón nunca logró en los Estados Unidos y también iba a caer.

Iba a caer más bajo de lo que cualquiera de la familia Rodríguez imaginó. Iba a ser acusado en Texas en 2020 de secuestro agravado y agresión sexual contra su pareja de entonces. Iba a ser exonerado al año siguiente, pero con una mancha permanente en el nombre. Y iba a terminar el 6 de abril de 2026 esposado en San Luis Potosí.

Mientras su segunda esposa, Mary Carmen, [música] temblaba en un sofá con lesiones en el rostro. Pero aquí es donde todo cambia, porque la persona que más pudo haberle hablado a ese sobrino cuando las cosas empezaron a salirse de control no fue ni [música] su padre, ni sus hermanos, ni sus amigos. Fue el tío. Y lo que el tío hizo, o mejor dicho, lo que el tío dejó de hacer es el corazón de esta historia.

[música] Alberto creció en San Luis Potosí. Desde niño se metía al gimnasio a verlos entrenar. [música] A los 12 competía en lucha greco-romana. A los 15 ganó su [música] primer torneo estatal. El padre lo entrenaba cada tarde. El tío Pablo le enseñaba las llaves del estilo Amateur. El tío Aarón, mil máscaras, [música] el más famoso de los tres, no lo entrenó nunca, ni una sola tarde, ni una sola [música] clase.

Y eso en una familia de luchadores pesa más que cualquier trofeo. Alberto [música] se fue a Europa a los 18 años. Compitió en los Juegos Panamericanos. [música] se quedó a tres puntos de clasificar a los Juegos Olímpicos de Sydney. Casi repite la historia del tío. Casi regresó a México y debutó como luchador profesional.

El padre en su esquina, [música] el tío Pablo en el público, el tío Aarón. Otra vez no fue. En los siguientes 7 años Alberto ganó 13 campeonatos en México. 1000 máscaras no asistió a ninguno, ni uno. [música] En 2007, Alberto consiguió algo que ningún Rodríguez había logrado antes. Ganó el campeonato mundial de peso completo del Consejo Mundial de Lucha Libre.

El padre lloró en la ceremonia. [música] El tío Pablo le levantó el cinturón. El tío Aaron mandó un mensaje breve por mensajero, felicidades. [música] Dos palabras, sin firma. En 2009, Alberto firmó con la WWE. Se mudó a Florida. Le pidieron un cambio de nombre. La empresa necesitaba algo que pudieran [música] patentar sin pagar regalías a nadie en México.

Un ejecutivo sugirió uno. Alberto del Río. Un nombre falso. Un apellido que Alberto nunca había usado en su vida. Firmó el contrato en julio de 2009, aceptó el nombre inventado [música] y tomó una decisión que iba a cambiar todo. Decidió quitarse la máscara y esa decisión, la de quitarse la máscara que su propio padre había diseñado para [música] él, fue la que detonó al tío.

No los títulos, no la W, la máscara y lo que pasó después, pocos se atreven a contarlo en voz alta. El padre, dos caras, había firmado el permiso. Dijo públicamente que su hijo tenía derecho a tomar sus propias decisiones. Pablo no dijo nada. Aarón se enteró por televisión. Llamó esa misma noche a su hermano José Luis.

[música] La conversación fue corta. Lo que se dijeron en esa llamada nadie lo ha publicado, pero después de esa llamada los dos hermanos estuvieron 14 meses sin hablarse. En enero de 2011, Alberto del Río ganó el Royal Rumble. 30 luchadores sobre el ring. El último en quedarse de pie fue él. Llamó a su padre.

Llamó a su tío [música] Pablo. No llamó al tío Aarón porque Aarón no había querido darle el número privado [música] desde que firmó con la WWE. En los años siguientes, Alberto ganó dos veces el campeonato mundial pesado. Protagonizó Wrestlemania. Se convirtió en el primer mexicano nacido en México, campeón mundial de la [música] W, algo que mil máscaras, a pesar de toda su fama, nunca [música] logró.

El tío más famoso del mundo nunca fue campeón mundial de la WWE. Su sobrino, el que él rechazó. Sí. Y esa sombra, aunque nadie la nombró en los periódicos, marcó cada una de las [música] palabras que vinieron después. En 2012 ocurrió algo que los dos hombres no esperaban. La WWE anunció que iba a inducir a 1000 máscaras al salón de la fama, una ceremonia en Miami con 3,000 invitados [música] transmitida a todo el mundo y la WWE con el dedo del destino decidió que la persona encargada de presentarlo en el escenario iba a ser Alberto del Río, su

sobrino. El 5 de marzo de 2012, Aarón Rodríguez subió al escenario del American Airlines Arena con una máscara dorada. [música] Alberto, sin máscara, traje negro, lo presentó delante de los 3000 [música] invitados. Habló del tío con respeto. Mencionó a toda la familia, a su padre, [música] a su tío Pablo, a su abuela María de los Ángeles.

Cuando Alberto terminó, mil máscaras subió a recibir el galardón, saludó al público, saludó a los organizadores, saludó a los otros luchadores en la mesa principal. Pero cuando pasó al lado de su sobrino para ocupar el micrófono, no lo miró, no le dio la mano, no le dio un abrazo. Las cámaras captaron el momento, 4 segundos, un hombre pasando al lado de otro sin reconocerlo.

Y el sobrino, cuando el tío pasó, bajó los ojos. 4 segundos de silencio en una ceremonia mundial. cuatro segundos que circularon en los foros de lucha libre durante meses y ningún medio se atrevió a preguntar qué había pasado entre ellos hasta 5 años después, cuando ya fue imposible ocultarlo más. Porque en 2014 Alberto del Río fue despedido de la WWE.

La empresa argumentó conducta no profesional. Alberto argumentó defensa propia. Tras una discusión con un empleado, regresó a México humillado, volvió a la triple A, se puso el nombre el patrón, intentó reconstruir su carrera desde abajo y ahí, en ese momento de caída, cuando el sobrino más necesitaba a su familia, el tío Aarón concedió la entrevista que iba a marcar el final de todo.

El 7 de septiembre de 2017, en la ciudad de México, 1000 máscaras, se sentó frente a un periodista del portal Más lucha. La entrevista iba a ser un homenaje, pero hacia el final el periodista le hizo una pregunta que el resto del mundo llevaba años evitando. Le preguntó por Alberto del Río. Mil máscaras no parpadeó. Miró a la cámara y soltó cuatro palabras con una frialdad que hizo callar al estudio entero. No es mi familia.

El video se viralizó en horas. Algunos aplaudieron al tío por su franqueza, otros lo acusaron de soberbia. Pero lo que nadie entendió entonces, porque nadie tenía todavía la información completa, es que esas cuatro palabras no eran la peor parte. Eran apenas la versión amable de algo mucho más duro.

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