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SE FILTRA: lo que MBAPPÉ dijo a Deschamps tras romper maldición del 2002. La verdad de lo que pasó

empezar por entender la magnitud real de lo que pasó hoy en ese campo, porque sin eso lo que ocurrió en el vestuario no tiene sentido. El 31 de mayo de 2002 en Seú, Francia llegó al mundial como campeona absoluta. Campeona del mundo del 98, campeona de Europa del 2000, con un equipo de Cidin, Henry, Treceet, Vieira, Desiliy y Bárcez.

 Y en su primer partido, contra una Senegal debutante que nunca había jugado un mundial perdieron 1 a0. El gol lo metió Papa Boubadiop al minuto 29. Francia, sin Cidán por lesión no consiguió ni empatar y lo que vino después fue todavía peor. Empataron sin goles con Uruguay, perdieron contra Dinamarca y los vigentes campeones del mundo quedaron eliminados en primera fase sin haber marcado un solo gol en todo el torneo.

Esa derrota se quedó grabada en la memoria colectiva del fútbol francés [música] como la maldición del campeón. Senegal, que hasta 1960 había sido colonia francesa, derrotaba en el campo a la potencia que durante décadas la había gobernado. Y lo hacía además con un plantel donde 21 de los 23 convocados jugaban en la propia liga francesa.

La ironía no se le escapó a nadie. Durante 24 años, cada vez que Francia se cruzaba con Senegal en un sorteo, ¿alguien recordaba esa fecha? esa imagen de los jugadores senegaleses bailando sobre el césped mientras la generación dorada de Francia se quedaba paralizada sin entender lo que acababa de pasarle. Hay algo más en esa historia de 2002 que conecta directamente con la noche de hoy.

 Aquel desastre no terminó en el marcador, terminó arrastrando consigo el ambiente interno de aquel vestuario, las explicaciones cruzadas entre jugadores y cuerpo técnico, el desgaste de una generación que llegó al límite de su ciclo sin que nadie supiera gestionarlo a tiempo. Es el mismo patrón que cualquier estructura de poder reconoce tarde o temprano.

 un grupo de individuos brillantes, cada uno con su propio peso específico, que funciona perfecto hasta que algo, una lesión, un cansancio acumulado, una grieta de comunicación, hace que el conjunto se derrumbe más rápido de lo que tardó en construirse. Lo que estaba en juego en Seul en el 2002 pesaba mucho más que un simple resultado adverso.

 Era la prueba de que ni siquiera el talento más evidente del planeta protege a un grupo de su propia fractura interna. Hoy Francia tenía la oportunidad de borrar ese fantasma y lo hizo. Doblete de Mbappé, gol de Barcola, victoria 3 a one. El primer gol llegó al minuto 66 después de un pase filtrado de Olis que dejó a Mbappé solo frente al portero.

 Senegal descontó con un golazo de Valle en el descuento, pero Mbappé respondió con otro gol de antología en el minuto 95, sentenciando el partido cuando ya casi no quedaba tiempo. Sobre el papel, una noche perfecta. Un capitán que responde con dos goles justo en el partido más cargado de simbolismo de toda la fase de grupos.

 Pero aquí es donde la historia deja de ser solo deportiva, porque este Mbappé que hoy marcó dos goles no es el mismo que llegó a este mundial hace apenas dos semanas envuelto en una nube de rumores que la Federación Francesa intentó apagar una y otra vez sin conseguirlo del todo. ¿Recuerdas si habías visto algo extraño en los amistosos previos al torneo? Porque si seguiste de cerca la preparación de Francia, probablemente sí.

 Antes del amistoso contra Costa de Marfil, un video se volvió viral en cuestión de horas. Mbappé pasando frente a Negolo Canté en la fila de saludos previa al partido, sin detenerse, sin el apretón de manos que sí le dio a todos los demás compañeros. Las redes interpretaron el gesto de inmediato como un desplante. La Federación Francesa, por su parte, salió rápido a decir que la relación entre los jugadores estaba en buenos términos, pero el episodio ya había hecho su trabajo.

 Instaló la idea de que algo no estaba bien dentro de ese vestuario. Y entonces apareció una segunda filtración, esta vez de una fuente mucho más seria que un video de redes sociales. El diario Elquip, citando Fuentes dentro de la concentración, reveló que Eusman Edenbé, el balón de oro vigente, le había reclamado directamente a Mbappé que se involucrara más en la presión defensiva y en la recuperación del balón cuando el equipo no tenía posesión.

Dembé, el jugador que muchos en el vestuario empezaban a ver como una figura más comprometida con el colectivo pidiéndole cuentas al capitán. Eso ya no cabe en la categoría de rumor de redes sociales. Es una filtración periodística con nombre de medio detrás. Y eso cambia por completo el peso de la acusación.

 ¿Y cómo respondió Mbappé a esa presión sobre el céspez? Mal. En la victoria 3 a1 contra Irlanda del Norte, el protagonista absoluto fue Olise con un triplet mientras Mbappé encadenaba su tercer partido consecutivo sin marcar con la selección. Tres partidos. El capitán de Francia sin gol, justo cuando las versiones sobre su actitud y su compromiso táctico estaban en boca de todo el periodismo deportivo francés.

Pero entonces ocurrió algo que nadie vio venir. Cierry Henry, leyenda absoluta de la selección francesa, se vio obligado a publicar un video desmintiendo unas declaraciones que circulaban como suyas en las que supuestamente criticaba a Mbappé y elogiaba la humildad de Kanté por encima de él.

 Henry tuvo que salir personalmente a aclarar, “Estoy en Los Ángeles preparándome para el mundial. No hablé de Killian Mbappé, ni siquiera sé qué pasó. A la gente le encanta inventar historias cuando una leyenda como Henry tiene que desmentir públicamente algo que nunca dijo. Es porque el ruido alrededor de Mbappé ya se había convertido en un incendio que cualquiera podía alimentar con cualquier frase inventada.

 ¿Te das cuenta de la magnitud de la presión que cargaba Mbappé al llegar al partido de hoy? El peso de 2002 ya era suficiente para cualquier jugador con la camiseta de Francia puesta, pero encima de ese peso histórico se acumulaban semanas enteras de rumores, desplantes, filtraciones y desmentidos una capa sobre otra, hasta convertir cada pase suyo en un examen público.

 Y aquí aparece la primera pieza que cambia la lectura de todo lo anterior. Según reportes de medios deportivos, en algún momento de las semanas previas al Mundial, Mbappé llegó a considerar seriamente la posibilidad de un autoexilio de la selección. Lo que destrabó la situación de acuerdo con esas mismas versiones fueron conversaciones directas y personales entre Mbappé y Des Champs.

 El entrenador, según estos reportes, fue quien convenció a su capitán de seguir adelante. Eso significa que la conversación de esta noche en el túnel de vestuarios no fue la primera entre estos dos hombres. Fue posiblemente la continuación de un diálogo que lleva semanas construyéndose en privado, lejos de las cámaras.

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