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PETRO DAÑÓ PLAN DE URIBE PARA “DESAPARECERLO”: Aplacó Uribista que lo Mataría. Chao Paloma-Abelardo

Amenazó al presidente hasta con un golpe de estado en 2023. Vean cómo terminó, porque yo creo que así van a terminar muchos de esos sectores que creen que pueden incentivar el odio contra los demás, las amenazas, los ataques y la violencia, y que así es que se hace política. Pero es que para ellos sí, para ellos así se hace política porque es la única forma que tienen de conseguir votos llenando a la gente de odio y de violencia.

Vean lo que dice el señor en la audiencia. Muy buenos días. Mi nombre es Manuel Yasmani Sacro Ramírez con la cédula de ciudadanía 8794915, vendedor ambulante en la calle, nacido en Tumaco y viviendo aquí en Cali. Esta carta desde el corazón porque sé que me equivoqué muy feo y necesito un pedir perdón.

El 9 de diciembre de 202 subí un video en redes diciendo cosas terrible contra el presidente Petro y su familia. Me dejé llenar por la rabia, por la ignorancia, por lo que uno oye o en la calle o lo que repiten, algunos de redes y en los medios. Me llené de veneno y y pensé que en redes y en los medios, dice él, para que después no digan, “Es que Alejo es el que habla contra los periodistas tradicionales y los medios.

” Él mismo lo dice, “Los medios los llenan de rabia, de odio y de mentiras.” En lo que decía, no pensé lo que decía. Perdonar, es que no puedo casi ver bien ya. Eh, tranquilícese y y vaya tomando su tiempo, vaya leyendo pausadamente, no sea sare que lo estamos escuchando todos. Y no pensé en lo que decía. Hoy me duele haber sido parte de ese odio.

No tengo estudio ni poder y ni he sido nadie importante. Yo vivo del rebusque vendiendo lo que puedo en la calle, pero eso no nos justifica lo que hice. La pobreza y la desigualdad no me dan derecho a amenazar a nadie y mucho menos a la presidente de la República. Represento a todo el país que él representa a todo el país, no solo los que votaron por él.

es el presidente de los de derechos de izquierda o de lo que quieren y de lo que no. Y uno debe respetar eso. Yo no entendía bien lo que decía. Repetí frase que me que escuché sin pensar. Dije cosas violentas que ahora me dan vergüenza. Me dejé me dejé llenar de la cabeza de odio por gente que quieren ver a esta a este país ardiendo, que no soporta que un hombre del pueblo esté en el presidencia y yo siendo también del pueblo caí en esa trampa. Eso es lo que me más me duele.

Hoy reconozco que deseo desear un golpe de estado. Hoy reconozco que desear un golpe de estado y decir que hay que acabar con la familia del presidente o hablar o hablar de amenaza no es no es protesta, no es libertad de expresión. Eso es un crimen y es odio puro y yo no quiero ser parte de de esa daña, de de lo que dañan, de lo que venenan o al país.

Me duele haber hecho sentir medio miedo al presidente y a su familia. Me duele haber contribuido a la violencia en el país, que ya ha tenido suficiente guerra. Esta carta debería ser escuchada, este video debería ser escuchado por todos los uristas. Gente a la que le ponen es a repetir como loritos unas frases amenazantes y llenas de odio.

Ustedes van a debatir con un urista y se encuentra como si estuvieran hablando con una cuenta falsa de Twitter, desinformada, sin datos, llena de rabia y buscando matar gente. Es que uno habla con cualquier juridista y dice, “No, es que eso hay que matar a este, hay que matar al otro, hay que eliminarlo. Qué bueno, hay buenos muertos.

se la pasan es en eso. Lastimosamente ese tipo de política daña la cabeza a una parte de la sociedad y mantiene esta sociedad en violencia. No tengo cómo pagar con dinero lo que hice. No tengo bienes. Apenas tengo para el diario, pero sí tengo para la voz para restratarme. Estoy listo para grabar un video en la misma en la misma red.

Bueno, ahí está él pidiendo disculpas. Pues el presidente le acepta sus disculpas y le envía un mensaje de reconciliación de paz a este país. Obvio, em el presidente no quiere afectar pues a una persona que se dejó manipular. Eso no lo exime de los delitos que haya cometido presuntamente, pero pues el presidente siempre, aunque digan que es un dictador y un atacante a la gente y que acaba con todo, siempre busca la resolución pacífica de los conflictos.

Y vean el mensaje que le envía. Eh, señor Manuel Yasmán Sacro Ramírez, querido compatriota Manuel, he recibido su carta de perdón escrita con el corazón en la mano y la leo no como un acto formal de la presidencia, sino como un gesto humano que trasciende las sombras del pasado. En ella usted reconoce el peso de sus palabras pronunciadas en un video, ah, discúlpame, del 9 de diciembre de 2023.

Quirieron a mi familia y a mí misma. De hecho, pues yo he luchado toda mi vida por gente como usted y sentir amenazas de personas como usted, gente humilde, pues es un es en cierta forma un dolor que yo mismo percibo. Esas expresiones nacidas de un momento de ir o desconcierto no definen al hombre que hoy con humildad sincera se enfrenta a la verdad y busca interrención.

Para eso la justicia es restaurativa. Como presidente de todos los colombianos y como ser humano marcado por sus propias luchas, acepto de corazón su pedido de perdón. No guardo rencor, al contrario, lo abrazo como una semilla de reconciliación en esta tierra que tanto hemos lastimado unos a otros. Su carta me conmueve porque habla de un colombiano común, de los pobres que víctimas de la ignorancia a veces elevan su voz en un grito de odio que no les pertenece.

Usted, vendedor ambulante, sin estudios ni bienes para pagar sus errores, pero con la dignidad de quien se arrepiente, ofrece su cambio y nos recuerda que esa voz del humilde no debe convertirse en altavoz del rencor. Usted dice que no es perfecto, que quiere corregir el rumbo, ser un mejor padre, un mejor esposo, un mejor colombiano.

Y en eso Manuel nos parecemos todos. La vida no es un tribunal eterno de culpas, sino un camino de segundas oportunidades, oportunidad y posibilidad de progreso. Le agradezco esa sinceridad que duele, pero que cura. Mi familia y yo la recibimos con los brazos abiertos y le deseamos paz en su hogar, fortaleza en su familia y luz en su sendero.

Pero permítame en este momento de Sierra de Heridas elevar la mirada hacia lo que nos une como nación Colombia. Nuestra Colombia amada y dolida no puede seguir fragmentada por palabras que en nombre de la libertad de expresión se convierten en dardos envenenados. La libre expresión es el oxígeno de la democracia, el derecho sagrado de disentir, de criticar con rigor y de señar en voz alta.

Pero no es un manto para la agresión gratuita, para el odio que siembra divisiones, ni para el veneno que nos aleja de la construcción colectiva. Invito con el alma abierta a cada colombiano, a usted, Manuel, a mis adversarios, a mis aliados y a los que aún no encuentran su lugar, a usar esa libertad no como arma, sino como puente, especialmente a los más humildes, a los que con ustedes luchan día a día.

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