Y aunque desde afuera pueda sorprender porque solemos imaginar a Japón como un país muy homogéneo, hace años que aparecen cada vez más figuras deportivas con orígenes multiculturales. En el caso de Son, además, rompe un estereotipo en una posición muy visible como el arco, pero al final cuando rueda la pelota, deja de ser el arquero moreno y pasa a ser simplemente el golero de Japón.
Y si el arquero rompe estereotipos, el entrenador parece confirmarlos todos, porque sí, hubo un momento que se volvió viral cuando el técnico de Japón salió con una pizarra con números y muchos empezaron a preguntarse si estaba resolviendo una ecuación o dirigiendo un partido de mundial, pero detrás de la imagen curiosa hay algo que representa bastante bien a esta selección.
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Orden, preparación y comunicación muy estructurada. El DT del equipo Nipón decidió no usar los dedos y señalar los números de los minutos añadidos, sino que prefirió comunicarse con su equipo levantando su pizarra y dibujando con su asistente el tiempo añadido. De esta forma, todos sus jugadores, hasta el que se encontraba más lejano, podía ver el tiempo de adición con claridad.
Y después está probablemente la imagen más famosa de Japón en los mundiales, sus hinchas limpiando el estadio cuando termina el partido. Mientras todos salen, ellos se quedan recogiendo bolsas, botellas y dejando la tribuna como la encontraron. Y aunque muchas veces se vuelve viral como si fuera una campaña para quedar bien, en realidad viene de algo mucho más cotidiano.
En Japón existe una idea muy fuerte de cuidar el espacio compartido y asumir responsabilidad por lo que uno usa. De hecho, en muchos colegios los propios alumnos participan en la limpieza. Parece un detalle pequeño, pero termina diciendo bastante sobre por qué esta selección transmite una identidad tan marcada incluso fuera de la cancha.
Pero mientras los japoneses la pasan muy bien en Norteamérica y la selección va ganando aficionados alrededor del mundo, el equipo del Sol naciente tiene una serie de curiosidades detrás, empezando porque Japón está jugando su octavo mundial y lo mejor de ello es que de manera consecutiva fueron anfitriones de la Copa del Mundo 2002 y hasta ahora no han podido superar los octavos de final.
Esa marca la alcanzaron justo en aquella copa en la que fueron locales, pero también en 2010, 2018 y 2022. Los japoneses no han alcanzado hasta ahora el quinto partido, por lo que este será su gran objetivo en el 2026. Pero si a nivel mundial aún no dan el salto, a nivel regional sí que les va muy bien.
Son los más ganadores de la Copa de Asia con cuatro títulos, aunque el último de ellos ya fue hace bastante tiempo, allá por 2011. Y más allá de las curiosidades, hay algo que explica por qué Japón compite cada vez mejor. Planificación. Mientras otras elecciones cambian de rumbo cada 4 años, Japón lleva décadas apostando por formación, infraestructura y exportar jugadores a Europa desde jóvenes.
Hoy ya no sorprende ver japoneses en ligas importantes ni ver a una selección que juega con una idea clara. Capaz todavía no está entre las favoritas al título, pero hace tiempo dejó de ser una selección exótica para convertirse en una habitual selección seria y por eso quizás Japón ya no debería entrar en la categoría de selección sorpresa.

Lleva años compitiendo bien, encadenando buenos resultados y dejando la sensación de que cada mundial llega un poco más preparada que la anterior. Ya no alcanza con decir que juega ordenado o que complica a los grandes. Ahora empieza a aparecer otra expectativa porque si hay un momento para dejar de ser la selección simpática que todos respetan y convertirse en una que realmente pelea arriba, probablemente sea este.
La pregunta es, ¿Japón ya está listo para dar el salto? Lo sabremos en este mundial. Respóndenos en los comentarios y no te olvides además suscribirte al canal y dejar tu me gusta.