Viaja a Londres y llega a las oficinas de la productora de Lawrence Olivier, el actor más famoso de Inglaterra. Quiere un puesto en la nueva película. No hay vacantes, pero Colin no se rinde. Vuelve todos los días, se sienta a la oficina y espera hasta que algo aparezca. Una mañana llega el propio Laurence Olivier acompañado de su esposa, la actriz Vivian Lee.
Laurence se queja. Es imposible trabajar con Marilyn, pasa todo el día dormida. Vivian se fija en Colin y lo recuerda de una fiesta. Le habían prometido que le darían un lugar en la producción. Laence apenas lo reconoce, pero su esposa insiste. Al final, Lawrence da la orden, que le ofrezcan un trabajo donde sea. Así lo asignan a una tarea, encontrarle a Marilyn un lugar para hospedarse.
Colin está radiante, está trabajando en una productora. Empieza con cargos sencillos hasta que llegue el día de la filmación. La película se llamará El príncipe y la corista. Será una comedia ligera donde Marlin interpretará a Elsie, una americana ingenua, y Lawrence Olivier, el príncipe europeo que la seduce.
Apenas Colin entra al set, lo detienen. No es parte del sindicato y no puede estar ahí. Sin embargo, un hombre nota sus ganas de trabajar y le ofrece un puesto. Tercer asistente de dirección. Suena elegante, pero en realidad no es más que hacer mandados. Su primera tarea es conseguirle a Marilyn un guardaespaldas. Cuando lo hace, la producción le advierte.
Marilyn puede ser inestable. Bebe demasiado. A veces también consume sustancias. No debe perderla de vista ni un segundo y debe reportar cada cosa que haga. Más tarde surge un problema. Marlin es actriz de método e insiste en llevar a todos lados a Paula, su coach. La se desespera. No quiere a Paula metida en el set.
Sabe que si ella está ahí, habrá dos directores dando órdenes. Finalmente llega el gran momento. Marlin aterriza en Londres junto con su esposo Arthur Miller, el famoso dramaturgo. La presa enloquece. fotos, flashes y titulares. Aquí arranca nuestro análisis. Primero vamos a mirar a Marlin desde afuera, la imagen que el mundo compró, el mito que todos idealizaban.
Después iremos quitando capas hasta llegar a la quinta, la más cruda y honesta. Así que vamos a lo básico. ¿Qué pensaba el mundo de Marlin? ¿Quién creían que era la capa más externa? Lo primero que el público veía estaba en sus películas. En cómo casarse con un millonario, interpreta a Pola, una modelo guapísima, pero que se niega a usar lentes porque cree que la hacen ver menos atractiva.
El problema es que sin ellos ni siquiera distingue bien los letreros al grado de subirse al avión equivocado. En vez de ir a Atlantic City termina en Kansas City. En pocas palabras, hace de la rubia tonta. En los caballeros las prefieren rubias, Marlin interpreta a Loreley Lee, una corista que ama los diamantes y sueña con casarse con un millonario.
Habla con voz dulce, casi infantil y siempre aparenta ingenuidad. Hay una escena donde el papá de su prometido la encara y le dice que sabe que solo quiere casarse con su hijo por dinero y ella le contesta, “No quiero casarme con tu hijo por su dinero, quiero casarme con él por tu dinero.” El señor se indigna, pero ella le dice, “¿No sabe que un hombre siendo rico es como una mujer siendo bonita? No te casas con ella solo porque es bonita.” Pero claro que ayuda.
El suegro, sorprendido, admite que no es tan tonta como pensaba y ella replica, “Puedo ser lista cuando hace falta, pero a la mayoría de los hombres no les gusta.” Con escenas como esa, Marilyn consolidaba su imagen de rubia superficial, interesada, pero tan ingenua y encantadora que termina agradando.
Por último, la película La comezón del séptimo año. Aquí su personaje ni siquiera tiene nombre, es simplemente La chica. Vive en el departamento de arriba de un hombre casado y toda la historia gira en torno a cómo él se vuelve loco por ella mientras intenta serle fiel a su esposa. Es en esta película donde aparece la icónica escena del vestido blanco volando y una vez más Marlin aparece como la rubia inocente y sexy.
Al ver a Marl en varias películas haciendo papeles muy parecidos, el público comienza a asumir que así era también en la vida real y esto se reforzaba aún más cada vez que hablaba, posaba o aparecía en público. Parecía su vida normal. Parecía su personalidad real, pero no lo era. Esa Marlin no existía. Era un personaje cuidadosamente fabricado por el estudio.
En la sesión de fotos para promocionar la película posan Marlin, Arthur Lawrence y Vivian. Y aunque su esposa está a su lado, Lawrence no puede dejar de mirar a Marlin. Siente celos al verla con Arthur y Vivien lo nota. Más tarde, Vivian se acerca a Colin. Confiesa que Lawrence se enamoró perdidamente de Marlin en Nueva York y que ahora planea seducirla.
Colin se sorprende. Marlin se casó hace apenas tres semanas. Bien lo sabe, pero le pide a Colin que si algo llega a pasar entre ellos se lo diga. En la primera lectura del guion, Marlin aparece acompañada de Paula. Ella empieza a leer, pero su coach la interrumpe. Quiere que se meta en personaje.
El elenco se incomoda, sobre todo Lawrence. Es solo una lectura, dice molesto. Paula insiste, Marlin debe entrar en personaje. Más tarde Lawrence se queja con Milton Green, el amigo y socio de Marlin. Milton le responde que si quiere que Marlin haga la película, tiene que aceptar sus condiciones. Si intenta cambiarla será un desastre.
En el estudio, Colin se anima a invitar a salir a Lucy, la vestuarista. Ella lo rechaza de inmediato. No quiere andar con alguien que solo busca pasar el rato durante el rodaje. Yo no soy así, le dice Colin. Al final, Lucy cede y acepta verlo. El sábado llega el primer día de rodaje y Marlin llega 2 horas tarde. Pero cuando por fin entra al estudio, todos se quedan atónitos.
Luce espectacular. Sin embargo, Marlin se pone nerviosa y sale corriendo. El rodaje se retrasa otra vez. Al fin comienzan a grabar. Todo parece ir bien hasta que Mariln olvida su diálogo. Repiten la escena, pero ella sigue equivocándose. Lawrence pierde la paciencia. Con mucho esfuerzo logran terminar la primera toma.
Furioso, Lawrence le pide a Colin que vigile a Marlin. Colin la sigue por el pasillo y escucha comoo se reprocha a sí misma. Dice que lo hizo terrible y que seguro decepcionó a Lawrence. Paula intenta calmarla. La asegura que es una actriz brillante, solo necesita creerlo. Ese sábado Colin tiene su cita con Lucy. Salen a bailar y se besan.
Quedan en verse de nuevo el siguiente fin de semana. Otro día de rodaje, Marlin como siempre llega tarde. Esta vez Lawrence no lo soporta más. Apenas la ve le grita, “¿Por qué no llegas a tiempo por una vez en tu vida?” Paula interviene y la defiende. Asegura que Marlin necesita prepararse, pero Lawrence no escucha.
La obliga a disculparse con Dame Sivil, una de las actrices más respetadas del elenco. Al borde del yanto Marlin pide disculpas. Civil la detiene y dice que no tiene por qué ser tan dura consigo misma, que es una gran actriz. Nunca he visto a alguien brillar frente a la cámara como tú. Luego se vuelve contra Lawrence.
Esta chica no tiene tus años de experiencia, no le estás ayudando, la estás atacando. Marlin, en un susurro alcanza a decir, “Gracias.” El equipo de producción revisa lo que llevan grabado. Marlin entra a la sala con su esposo. Las escenas la dejan expuesta, error tras error, todas, excepto una. En esa Marlin brilla. Miller la felicita.
Le dice que estuvo espectacular. Milton se gira hacia Lawrence. Cuando Marilyn lo hace bien, nadie puede superarla. Al día siguiente le piden a Colin que busque el guion de Marlin en su camerino. Él entra, revisa y de pronto aparece Marlin completamente desnuda. Colín queda paralizado, sale de ahí flechado.
La segunda capa de Marlin que el mundo veía venía de lo que mostraban los medios, revistas, apariciones públicas y entrevistas. Y todo comenzó en 1945 cuando firmó un contrato con una agencia de modelos. Al verla decidieron que su figura no encajaba en el estándar de la pasarela, pero sí en el de las chicas pinup.
Mujeres retratadas en poses sensuales, muchas veces semidesnudas, que aparecían en revistas para hombres o en pósters para decorar paredes. En 1949, el fotógrafo Tom Kelly le ofreció $50 por posar desnuda. Al principio, Barelin se negó. sabía que eso podía arruinarle la carrera, pero estaba sin dinero, sin contratos y necesitaba pagar la renta, así que terminó aceptando.
De ahí salieron las fotos conocidas después como Sueños Dorados. En su momento, ambas sesiones pasaron desapercibidas, pero claro que años más tarde, cuando Marelin ya era la estrella más famosa del planeta, reaparecieron y reforzaron su imagen como símbolo sexual. El gran detonante fue Playboy.
En 1953, Hug Hner tenía la idea de lanzar una revista erótica para hombres. Al conseguir las fotos de Marlin desnudas, supo que eran justo lo que necesitaba para llamar la atención. Sin pedirle permiso, puso a Marlin Monro en la portada de su primer número. Fue un fenómeno. Playboy vendió más de 50,000 copias y Marlin quedó aún más asociada a la idea de la mujer sensual y despreocupada.
Además, ella misma alimentó esa imagen con su respuesta. Sí, son mías. ¿Qué tiene de malo? Y cuando le preguntaron qué llevaba puesto durante la sesión, contestó que tenía puesto la radio. También está su famosa presentación en el cumpleaños del presidente John F. Kennedy. Frente a miles de personas, en el Maison Square Garden apareció con un vestido color piel tan ajustado y transparente que parecía pintado sobre su cuerpo.
Con voz susurrante e insinuante le cantó Happy Birthday, Mr. President. Al día siguiente, todos los titulares hablaban del vestido desnudo de Marlin. En entrevistas, ella seguía reforzando esa percepción. En una ocasión, cuando le preguntaron qué usaba para dormir, contestó con una sonrisa unas gotas de Chanel número cinco, es decir, que dormía desnuda.
Así lo que el mundo veía de Marlin en los medios estaba casi siempre ligado a su sexualidad, mezclada con humor y ligereza. Y ante esto, la mayoría asumió que no había diferencia entre el personaje y la mujer. Lo que no alcanzaban a ver es que detrás de esa imagen sensual y radiante, ella misma se estaba ahogando por tener que sostenerla. Colin se cruza con Lucy.
María le dice que no puede esperar al sábado para su cita. Colin le dice que no podrá ir. Tiene que acompañar a Marlin de compras. ¿Desde cuándo trabajas para ella? Pregunta Lucy. Colin no responde. Solo propone el próximo viernes Colin acompaña a Marlin Arthur y Milton de compras. De pronto la gente la reconoce.
Los fans la rodean y la sedian. Colin y los demás intentan protegerla, pero apenas logran sacarla de ahí. En el set, Marlin vuelve a trabarse. Olvida su línea una y otra vez, se acerca a Paula y le confiesa que no puede hacerlo, que no sienta auténtico a su personaje. Paula le asegura que sí puede. Marlin respira hondo, se prepara, pero vuelve a fallar.
Entonces interviene Lawrence, le dice que no es tan complicado, que no necesita ningún método para actuar, que lo único que tiene que hacer es usar su talento natural, ser sexy. Marlin se queda helada, se enfurece y abandona el estudio. Milton corre tras ella y le da pastillas para calmarla. Lawrence explota.
Siempre necesita pastillas para dormir, para despertar. Por eso está tan hundida. Le ordena a Colin que vaya a verla. Colin llega y lo recibe Roger, el guardaespaldas. Este le revela que a sus amigos les encanta mantenerla dopada. Así es más fácil controlarla. No quieren que su mina de oro se les escape. El Hollywood de los años 40 y 50 en un ambiente duro dominado por los estudios.
Hoy cada actor puede escoger en qué proyecto participar, negociar su paga por película e incluso rechazar papeles. Pero en aquel tiempo era diferente. Los actores firmaban contratos de varios años con un estudio y en lugar de cobrar por película recibieron un salario fijo. En teoría, eso aseguraba que el estudio siempre tuviera sus actores disponibles, pudiera llamarlos cuando quisiera y de paso evitar que trabajaran con la competencia.
Además, a los estudios le salía más barato que pagar honorarios millonarios por cada película. Pero en la práctica ese sistema significaba algo más. Los actores no eran libres. Si querían trabajar tenían que obedecer lo que el estudio ordenara. y a los estudios no les interesaba que un actor explorara distintos papeles, sino convertirlo en una marca reconocible, o sea, un producto que el público pudiera identificar de inmediato.
Por ejemplo, John Wayne siempre interpretaba al mismo tipo de personaje, ya fuera un vaquero o un soldado, siempre era el hombre rudo y valiente que se enfrentaba a sus enemigos. Cuando anunciaban una película con John Wayne, la gente sabía exactamente qué esperar y por eso iban a verla. Lo mismo con James Dean.
siempre era el rebelde atormentado. Y Audrey Hebburne, la mujer sofisticada, una princesa moderna. Todo esto era parte del star system o sistema de estrellas. Los estudios casaban jóvenes con potencial y les fabricaban una identidad pública. Les cambiaban el nombre, les inventaban un nuevo look y personalidad, editaban las historias de su infancia y ajustaban cada detalle de su vida para que encajara con un ideal, el vaquero, el rebelde o la princesa seductora.
Y lo más importante, ese papel no se quedaba solo en la pantalla. Los actores tenían que interpretarlo también fuera de ella en entrevistas y en eventos públicos. Fue así como Norma Jean Baker se convirtió en Marlin Monro. Cuando Norma llegó a 20 Century Fox, Ben Lions, un ejecutivo, y ella eligieron su nombre artístico.
Él propuso Marlin, inspirado en la actriz de Broadway, Marlin Miller, y ella añadió Monro, el apellido de soltera de su madre. Después el estudio definió su imagen. Cabello de rubio platino, cejas marcadas, vestidos ajustados y escotes pronunciados. Todo pensado para proyectar sensualidad. La entrenaron en actuación, canto, baile y dicción.
Le organizaron sesiones de fotos y pruebas de cámara para perfeccionar los gestos, las miradas y hasta su risa. Ensayaban entrevistas con respuestas ya preparadas, pensadas para que siempre sonara inocente y ligera. Y también retocaron su biografía, borraron lo más duro de su infancia y vendieron la narrativa de la chica común que se convierte en estrella.
Cuando estuvo lista, Fox la colocó en papeles que repetían esa misma idea. La rubia encantadora, sensual e ingenua. Y Marlin supo llevar ese personaje a la vida real. Así que mientras el público creía estar viendo Marlin, en realidad estaba viendo un personaje fabricado meticulosamente por un estudio. Y entonces, ¿quién era Norma Jean de verdad? Colin escucha gritos, sube y encuentra a Marl en el piso llorando, abrazando una libreta.
Arthur intenta calmarla, le promete que no se trata de ella. Él es escritor, su trabajo es inventar. Al día siguiente, en el estudio, Marlin vuelve a llegar tarde. Lawrence, furioso, manda a Colin a su camerino. La encuentra destrozada. Ella le pregunta qué hacía la noche anterior en su casa, que si Lawrence lo mandó. Colin responde que sí.
Entonces ella le pregunta, “¿De qué lado estás?” “Del tuyo, señorita Monro.” Marlin sonríe y le pide que la llame por su nombre. Al salir Colin es interceptado por Ryer. Molesta diciendo que ahora él es el nuevo novio de Marlin y Lucy alcanza a escucharlo a lo lejos. Mientras tanto, Arthur habla con Lawrence, le confiesa que Marlin lo está volviendo loco.
Necesita irse a Nueva York unos días. “¿Y qué pasará con Marlin?”, pregunta Lawrence. Arthur responde que no puede ayudarla. Ella esperaba que él borrara todas sus inseguridades, que la transformara en otra persona, pero no puede. Admite, además que Marlin encontró unas notas suyas y que se las tomó a mal.
Laence lo mira y le pregunta si la ama. Arthur responde, “No puedo trabajar, no puedo pensar, ella me está devorando.” Desde una esquina, Colin escucha toda la conversación. La tercera capa de Marlin que el mundo llegó a conocer fueron sus relaciones amorosas. No porque ella quisiera mostrarlas, sino porque la prensa escarvaba en su vida privada y la exponía frente a todos.
Y es aquí donde empiezan a notarse las primeras grietas del mito. El primer matrimonio de Marlin no fue público, pero vale la pena mencionarlo. Cuando tenía 16 años, ninguno de sus padres podía hacerse cargo de ella, algo que veremos más adelante. Así que Marlin tenía dos opciones, ir al sistema de orfanatos o casarse con James Doggerty, un conocido de la familia.
Y ella eligió casarse. No estaba enamorada. James le parecía aburrido, pero era su salida para no ir a la adopción. Estuvieron juntos algunos años hasta que a los 20 Marlin consiguió un contrato con 20 Century Fox. James se opuso tajantemente a que ella fuera actriz y ese choque terminó en divorcio. Después Marlin tuvo varias relaciones importantes.
Johnny He, su agente de 55 años, que por cierto era un hombre casado. Elia Cassan, un reconocido director, también casado, y Marlon Brandle, uno de los actores más famosos del momento. Posiblemente Marlin buscaba en estos hombres mayores la figura paterna que nunca tuvo en su vida y de eso hablaremos en unos momentos.
Pero más allá de esos romances, hubo uno que la puso en el centro de la atensión mundial, su noviazgo y después matrimonio con Joe Di Mayo, la superestrella de los Yankees. Al inicio apareció un cuento de la actriz más famosa de Hollywood junto al bisbolista más querido de Estados Unidos. Era lo más cercano a la realeza que el país podía tener.
Sin embargo, pronto empezaron a aparecer los problemas, incluso desde la luna de miel. Deciden viajar a Japón porque Joe tenía compromisos de trabajo y Marlin lo acompaña, pero estando allá, a ella le proponen presentarse ante las tropas estadounidenses en Corea y acepta. La reciben con una ovación enorme y está encantada.
Al regresar a Japón, emocionada, le dice a Joe, “¿Nunca habías escuchado una ovación así?” Y él, con tono molesto, le responde, “Claro que sí, la he escuchado.” Refiriéndose a las ovaciones que recibía en el béisbol. Joe resultó ser muy celoso y posesivo. Sí, se había casado con la mujer quizás más deseada del planeta, pero solo la quería para él.
no soportaba que compartiera su encanto con nadie más. Al volver a Estados Unidos, Joe le deja claro a Marlin que espera que sea una esposa en casa dedicada a él, pero ella no está dispuesta a renunciar a su carrera. A partir de ahí, las tensiones se intensificaron hasta que llegó la gota que derramó el vaso. Durante la filmación de la comezón del séptimo año, Marlin tenía que grabar la icónica escena del vestido blanco volando.
La producción decidió hacerla en una calle real de Nueva York para aprovechar la publicidad. Como era de esperarse, la gente corrió a verla, sobre todo los hombres. Cuando la fal de Marlin se levantó, estallaron los chiflidos. Joe se enfureció tanto que tuvo que abandonar el set. Al día siguiente, Marlin regresó a trabajar con moretones en los brazos y los ojos hinchados.
Poco después dio una conferencia de prensa anunciando su divorcio de Joe, alegando crueldad mental. Semanas más tarde estalló un escándalo a un mayor Joe, convencido de que Marlin estaba con otro hombre, se unió a Frank Sinatra y a un grupo de amigos para espiarla en un departamento de West Hollywood, solo que cometieron un error.
Entraron al lugar equivocado. La mujer que vivía ahí no tenía nada que ver con Marlin. La noticia explotó. Hubo demandas por invasión de propiedad. El caso llegó hasta el Senado de California y se reforzó la imagen de Joe como un hombre celoso y peligroso. Con todo esto, el público empezó a darse cuenta de que detrás de la Marlin que creían conocer, esa mujer ingenua, sexy y aparentemente libre, había en realidad una vida complicada, llena de problemas y heridas.
La fantasía no era tan real como muchos pensaban. Y entonces llegó su tercer y último matrimonio, Arthur Miller, un dramaturgo muy respetado. Era el autor de muerte de un viajante, una obra que incluso había ganado el premio Pulitzer. y en ese momento era visto como uno de los grandes intelectuales de Estados Unidos.
Ese perfil fue clave para Marlin. Ella estaba cansada de que la vieran solo como una rubia tonta y en Miller encontró la seriedad y la estabilidad que siempre había buscado. Aunque hay que decirlo, Miller estaba casado. Aún así, comenzaron un amorío. Él dejó a su esposa y terminó casándose con Marlin. Tres semanas después viajaron juntos a Inglaterra para filmar el príncipe y la corista, justamente lo que retrata esta película.
Y aquí hay un detalle que sí ocurrió en la vida real. Marlin sí encontró las notas de Miller donde él escribía sobre ella y se le rompió el corazón. Miller confesaba que Marlin era el ángel idealizado que había imaginado y que a veces hasta se avergonzaba de ella. Creía haberse casado con una mujer, pero decía que en realidad era solo una niña.
Y lo más duro afirmaba que si su primera esposa lo había decepcionado con Marlin se sentía aún peor. A partir de aquí, su matrimonio se fracturó irreparablemente. Continuaron juntos algunos años, pero ya con distancia, discusiones constantes e infidelidades de ambos lados. Y Marlin estaba cada vez más frágil y dependiente de sustancias, algo que veremos más adelante.
Aún así, decidieron trabajar juntos en un proyecto. Arthur escribiría el guion de una película seria y Marlin tendría el papel dramático con el que siempre había soñado. La película se llamó Los inadaptados. El problema es que no parecía escrita para ella, sino sobre ella. Varias líneas del guion apuntan directamente a su vida real.
En una de las escenas más recordadas, un hombre le dice a Rosl, “El personaje de Marlin, “¿Por qué estás tan triste? Creo que eres la chica más triste que he conocido. Y ella responde, “Eres el primer hombre que me dice eso. Normalmente me dicen lo feliz que parezco.” A lo que él contesta, “Es porque haces que los hombres se sientan felices.
” En otro momento, un personaje la describe así. Es un poco difícil de entender. Un minuto parece medio tonta, nueva, como una niña y al siguiente vaya que sabe cómo moverse. Y en una de las escenas más duras, Roslin comenta, “¿Qué pasaría si algún día de repente te das la vuelta y ya no te gustó más?” Conozco esa mirada y me asusta.
El hombre borracho responde, “¿Nunca te pasó que tu papá te pegara y luego te levantara y te diera un gran beso?” Lo hacía, ¿no? Rotlin responde. Él nunca estuvo lo suficiente. Eran extraños los que me pegaban por diversión. Por favor, ámame, ámame. Esta última frase va a cobrar todavía más sentido en unos momentos. Así lo que debía ser el gran papel dramático de Marlin terminó convertido en un retrato cruel de su propia vida, expuesta frente a todos.
Este rodaje significó el final de su matrimonio y así con todo este historial amoroso en la prensa. Matrimonios fallidos, romances con hombres casados, escenas públicas de celos y hasta un guion que la exponía frente al mundo. La imagen de Maryn empezó a cambiar. El mito de la rubia ingenua y feliz se iba rompiendo frente al público.
Cada vez quedaba más claro que detrás de esa imagen había una mujer llena de tristeza, problemas y soledad. Vivian llega al estudio y saluda a todos, incluida Marley. Con una sonrisa, le dice que Lawrence le ha contado que es absolutamente adorable. Luego se sienta con Lawrence a revisar escenas de la película. De inmediato nota la manera en la que su esposo mira a Marlin. Está perdidamente enamorado.
Vivian se levanta y suelta. Ojalá haga de tu vida una pesadilla y se va. Milton le informa a Lawrence que Marlin no filmará ese día. Arthur se fue a Nueva York y ella entró en crisis. Está convencida de que todos la abandonan. De pronto suena el teléfono. Es Marlin quiere que Colin vaya a verla. Cuando llega le pide que le cuente qué pasa con Olivier.
¿Por qué es tan malo? Colin comenta, porque es un gran actor que quiere ser estrella de cine. Y tú eres una estrella de cine que quieres ser gran actriz. Esta película no ayudará a ninguno de los dos. Milton llama a la casa y pide hablar con Marlin. Colin le dice que no es buen momento, pero Milton insiste. Suena celoso.
Colin solo se ríe y cuelga. Marlin lo invita a pasear por los jardines. Le confiesa que cada vez que entra al estudio se siente terrible, que Lawrence la mira con desprecio. Solo confíó en Paula y ahora tal vez en ti. En el estudio, Colin entra a ver a Lawrence. Él le dice que ojalá su amistad con Marlin la ayude a tranquilizarse.
Hamilton no le agrada el comentario y se marcha molesto. Laence le confiesa a Colin, “Pensé que trabajar con Marlin me haría sentir joven otra vez. Quería renovarme a través de ella, pero lo único que he logrado es ver con más claridad mi propia insuficiencia.” admite que a pesar de su inestabilidad la admira profundamente.
Marlin ha tomado todo lo que Hollywood le ha lanzado y ha triunfado. Una actriz tiene que ser muy fuerte para llegar siquiera a una décima parte de lo que ella ha hecho. Mira a Colin y le advierte, ten cuidado, ella no necesita ser rescatada. Esa tarde Marlin actúa sus escenas y lo hace espectacular. Deja todo sin palabras, incluso a Lawrence.
Sin embargo, Milton está furioso. Arthur lo llamó molesto preguntando por un tal Colin. Milton encara a Colin y le advierte que se aleje de Marlin. Le revela, “Yo también estuve enamorado de ella. Pasamos 10 días juntos y se acabó. Ella te levanta y luego te deja caer. Así es como funciona. Rompe corazones y va a romper el tuyo.
Le aconseja que se aleje antes de quemarse. Colin responde que no necesita su consejo. Entonces Milton va más lejos, le prohíbe volver a verla o hablarle. Colin se toma con Lucy. Ella le reclama, lo estuvo esperando el viernes. Colin admite que lo olvidó por completo. Ella le dice que ha escuchado rumores sobre él y Marlin. En ese momento, Marlin sale del estudio y saluda a Colin.
Lucy con el corazón roto, se va. Al día siguiente, Roger pasa en el auto por Colin. Milton los ve y sospecha. Le pregunta si lo lleva a ver a Marlin, porque eso los metería en un gran problema. Roger niega, dice que solo van a comer. Colin se sube y unos metros después Marlin se quita la cobija y lo sorprende.
Milton alcanza a ver todo y Furioso grita, “Estás despedido!” Colin Marlin escapan. Pasan el día juntos recorriendo distintos lugares. Visitan el castillo de Winsor. Ahí les muestran una casa de muñecas enorme. Marlin sonríe. Siempre quiso tener una. Mira los muñecos y le dice a Colin, “Esa soy yo, ese eres tú.
Y esos son nuestros hijos. Mira, nuestra hija es hermosa. Todas las niñas deberían escuchar lo bonitas que son. deben crecer sabiendo cuánto las ama su mamá. Por un instante, su mirada se entristece. La cuarta capa de Marlin que el mundo llegaría a conocer fue su infancia. En los años 50, cuando estaba en la cima de su carrera, empezó a surgir interés por su pasado y las revistas publicaban detalles de su historia.
Incluso ella misma llegó a mencionarlo en entrevistas. Marlin nació en una situación familiar bastante complicada. Su madre, Gladis, tenía esquizofrenia y su padre nunca estuvo presente. De hecho, ella jamás llegó a conocerlo. Cuando apenas tenía dos semanas de nacida, Gladis la dejó en un orfanato. No fue porque no la quisiera, sino porque no tenía dinero para mantenerla.
Aún así, la visitaba con frecuencia. Se dice que cuando Marlin tenía solo 3 años, su madre intentó llevársela escondida en una bolsa para recuperarla. El plano funcionó y la niña terminó creciendo entre orfanatos y casas de acogida. Vivía con familias que recibían apenas $5 a la semana por cuidarla, lo que significaba vivir siempre en la escasez.
Pero lo más duro quizás no fue la pobreza, sino la falta de cariño y los abusos. En una de esas casas, el encargado llegó a tocarla de manera inapropiada. Con el tiempo, Marlin logró averiguar algo sobre su padre. Descubrió que había vivido en el mismo edificio de departamentos que su madre, que ahí se habían enamorado y que él la había abandonado justo cuando iba a nacer sin siquiera verla una sola vez.
Marlin intentó ponerse en contacto con él buscando al menos una explicación, pero lo único que recibió fue un rechazo. Le dijo que no tenía nada que decirle. Para ella fue devastador. Cuando Marlin tenía 11 años apareció Grace Mcky, una amiga de su madre que decidió adoptarla. Fue su salvación. La cuidó durante años hasta que Grace tuvo que mudarse y no podía llevarse a Marlin.
Ella quedó nuevamente sin un hogar y fue en ese momento cuando tomó la decisión de casarse con James Dogery. No por amor, sino por necesidad. Y así la infancia de Marlino estuvo marcada por el abandono, la soledad, la pobreza y hasta los abusos. Y aunque el mundo la conocería como un símbolo de deseo y glamour, en el fondo cargaba con heridas que quizás nunca terminarían de cerrar.
Al salir del castillo, una multitud espera para verla. Marlin se inclina hacia Colin y le susurra, “Y si me transformo en ella, de inmediato aparece la Merlin Monro. Sonríe, posa, coquetea y el público enloquece.” Después visitan el Eton College, donde estudió College, pasan por un lago y Marin decide que quiere nadar.
se empieza a desvestir y Colin se queda al lado. Él hace lo mismo y se lanza con ella al agua. Marlin finge que tiene algo en el ojo, se acerca y lo besa. Salen del lago y se visten. Colin nota que tiene frío y la abraza para calentarla. Marlin lo mira y dice que quiere tener una cita perfecta. No había tenido algo así desde que tenía 13 años.
Lo besa de nuevo, pero Roger los interrumpe. Es hora de volver a casa. Cuando Marilyn no escucha, Roger se inclina hacia Colin y le divierte. Ten cuidado de no meterte tan hondo. Regresan a la casa de Marlin. Milton los espera en la entrada. Marlin le deja claro que la próxima vez que vaya al set, más le vale que vea a Colin ahí. Esa noche Roger llega al hospedaje de Colin, le dice que Marlin pregunta por él.
Colin va, toca la puerta, pero ella no responde, entra por la ventana y la encuentra en la cama con la mirada perdida. Ha tomado demasiadas pastillas. Horas después, Marlin despierta más consciente. Le pregunta, “¿Qué hace ahí? Milton creyó que estabas enferma”, responde Colin. Ella intenta tomar más pastillas, pero Colin se lo impide. Mira la foto en el buró y pregunta, “¿Quién es mi mamá, dice Marl?” Le cuenta que le compró un piano justo antes de que la internaran en un manicomio y que ella pasó gran parte de su infancia en casas de otras familias. Marlin le pregunta,
“¿Tienes un hogar, uno donde te amen de verdad?” Colin responde que sí. Marlin suspira, “Eres muy afortunado.” Luego pregunta, “¿Tú me amas?” Colin responde que sí, que para él es como una diosa griega. Marlin lo corta. No soy una diosa griega, solo quiero que me amen como a una chica normal.
Colin menciona, “El señor Miller te ama, pero Marlin lo niega. Le confiesa que leyó su diario y encontró cosas horribles sobre ella. Incluso decía que deseaba nunca haberse casado con ella. ¿Por qué toda la gente que amo termina abandonándome?”, murmura Marlin. Colin responde, “Yo nunca te voy a abandonar.
” Ella lo abraza, le dice que la gente solo ve a Marlin Monro, pero cuando descubren que no es ella, en realidad se van. Colin la abraza y le pide que les demuestre a todos la gran actriz que es. Ella promete que lo hará. Esta película está basada en dos libros escritos por el propio Colin Clark. En ellos cuenta sus memorias trabajando durante el rodaje del príncipe y la corista y su supuesta cercanía con Marlin.
Pero, ¿qué tanto es verdad y que es pura ficción? Sarah Churchwell, profesora de literatura en la Universidad de East Anglia y autora de las múltiples vidas de Marlin Morb, asegura que los hechos generales sí son ciertos. Colin Clark sí fue el tercer asistente de dirección en el príncipe y la corista. Sí conoció a Marlin y trabajó con ella.
Lo que cuenta sobre el rodaje también coincide con lo que otros testigos dijeron. La producción estuvo llena de conflictos. Marlin llegaba tarde, tenía problemas para memorizar sus diálogos y rara vez repetía una línea de la misma manera, lo que desesperaba a Lawrence Olivier. Además, no daba un paso sin consultar antes a su coach, Paula Strasberg.
Eso sacaba tanto de Quicio a Olivier que en una ocasión la expulsó del set y Marlin se negó a filmar hasta que la trajeran de vuelta. También es cierto que Olivier llegó a darle la instrucción de que simplemente fuera sexy, lo que terminó de empeorar la relación entre ellos y volvió al rodaje, todavía más difícil.
Luego están algunos detalles demasiado específicos que Colin menciona y que según Sara, recordemos, quien ha estudiado a profundidad Marlin, sí suenan auténticos. Por ejemplo, él recuerda que en una ocasión Marlin le hizo una broma diciéndole, “Hay tú y tu escuela de ricos.” Refiriéndose a que había estudiado en Eton.
Estos pequeños momentos o comentarios hacen pensar que al menos una parte de su relato sí ocurrió. Pero, ¿qué hay del supuesto romance? Si tuvieron una semana de enamorados. Hasta la fecha no han habido testigos que lo confirmen. Nadie del equipo de producción ha declarado haber visto algo parecido. Y de hecho, muchos de los que trabajaron con Marlin o la conocían dudan que esa historia haya ocurrido en la vida real.
Clark sí incluye algunos detalles íntimos, como que Marlin tuvo un aborto espontáneo, su dependencia a las pastillas o su baja autoestima, pero como señala Sara Churchwell, todos esos datos ya estaban publicados en biografías anteriores, es decir, no aportaba nada nuevo, lo que abre la sospecha de que quizás Colin simplemente leyó un par de biografías, aprovechó la fama de Marlin y adornó su relato para hacerlo más atractivo.
Esta duda crece cuando miramos sus propias memorias. En su primer libro, publicado en 1995 y titulado El príncipe, la corista y yo, no mencionan nada sobre ese romance. Fue hasta el año 2000 en su segundo libro cuando lo agregó, lo que apunta que con el tiempo fue endulzando la historia para serla más interesante.
¿Tú qué opinas? ¿Ese romance existió y Colin lo ocultó al inicio para proteger a Marl o lo inventó después para vender más libros? O quizá fue algo intermedio, un coqueteo. Él se ilusionó y lo exageró en sus memorias. Te leo en los comentarios. Al día siguiente, la actuación de Marlin sorprende a todos. Laence se acerca a Colin y le dice, “No sé qué estés haciendo con ella, pero sigue haciéndolo.
” A las horas suena el teléfono. Es Paula. Necesitan que Colin vaya a la casa de inmediato. Colin llega, Marlin se retuerce de dolor, le pide que no se vaya, que se quede con ella. Durante la noche el dolor empeora. “Mi bebé, no puedo perder a mi bebé”, grita. Marin sufre un aborto espontáneo. A la mañana siguiente le dice a Colin que Arthur ya viene en camino, que debe olvidar lo que vivieron juntos.
Colin se niega, dice que quiere quedarse con ella, que pueden casarse y tener una vida, que puede dejar de ser Marlin. “No puedo dejarlo,”, responde. Colin insiste. “¿Por qué no si te está volviendo loca?” Ella lo corta. “¿Crees que estoy loca?” Colin aclara que no, que se refiere a que podría ser feliz sin la máscara de Marlin.
Ella insiste en que sí es feliz, así a Colin no le queda más que irse. Terminan de grabar la película. Marlin se dirige al equipo, les pide disculpas, dice que está enferma, pero espera que sepan que lo intentó. Colin corre a ver a Lucy, le pide una cita. Ella responde que no hay manera. ¿Te rompió el corazón? Pregunta Colin, asiente. Eso creo.
Lucy sonríe, te hacía falta. Después Colin se reúne con Lawrence, que está revisando las escenas grabadas. Ambos quedan hipnotizados por el trabajo de Marlin. Laurence le pregunta, “¿Contento de haberte metido al mundo del cine?” Colin solo sonríe. Más tarde vuelve a su hospedaje tratando de procesar todo lo que pasó.
De pronto, el lugar queda en silencio. Marlin ha entrado. Nadie lo puede creer. Vino a despedirse de Colin antes de irse. “No me olvides”, le dice. Colin responde que no cree poder hacerlo. Se besan por última vez. Gracias por estar de mi lado le susurra Marlin. Luego sube al auto y desaparece. 7 años después, en su casa de California, Marlin Morr es encontrada sin vida debido a una sobredosis, una posible autoeliminación.
Es este el momento en que el mundo por fin descubrió la quinta capa, la Norma Gin real. Por una parte, empieza a salir a la luz la verdad trágica de su vida, una infancia rota, marcada por la soledad y los abusos. Desde niña se sintió rechazada, sin un lugar fijo al que pertenecer. Era tímida, insegura, tartamudeaba y padecía de mucha ansiedad.
Al llegar a Hollywood y ser transformada por el estudio en Marlin Monro, ganó fama y atención. Pero también se reforzó la idea de que Norma Jean no era suficiente para ser querida. Tenía que convertirse en otra persona. Sus matrimonios no hicieron más que confirmarlo. Parecía que todos amaban a Marlin, no a Norma, y eso la hundía cada vez más en la soledad y la angustia.
Entonces llegaron las pastillas para calmar la ansiedad, después los estimulantes para soportar los rodajes. Más tarde los barbitúricos para dormir, el alcohol para anestesiarse hasta quedar atrapada en un círculo del que ya no pudo salir. Buscó ayuda con psiquiatras y en clínicas de rehabilitación.
Luchaba contra la dependencia del insomnio, la ansiedad y la depresión que la perseguían a todas partes. Pero al final la batalla la venció. Por otro lado, con su muerte también empezó a revelarse que Marlin no era su verdadera personalidad, sino todo lo contrario. Frente al público se mostraba como un símbolo sexual que disfrutaba traer vestidos ajustados, recibir chiflidos, coquetear y provocar, pero en privado escribía que en realidad muchos hombres le generaban repulsión y que odiaba que todo girara en torno a su cuerpo. En una ocasión explotó ante un
fotógrafo. Todo sigue siendo sobre la desnudez. Para eso sirvo y nada más. Me gustaría demostrar que puedo tener publicidad sin usar mi trasero. Siempre parecía segura y carismática. Caminaba con la espalda recta. la barbilla en alto y balanceando las caderas. Usaba una voz suave y sensual y cuando se reía inclinaba la cabeza hacia atrás como si disfrutara ser observada.
Pero la intimidad era ostra, insegura, nerviosa, con la mirada baja. Se dice que cuando entraba a un lugar sin actuar como Marlin, lo hacía apenada en el salón de belleza, cuando pedía cambios en su apariencia, lo hacía con timidez y hasta en las sesiones de fotos se mostraba incómoda. Decía que en realidad no le gustaba salir en público porque le resultaba abrumador.
Y aunque parecía disfrutar de ser la mujer más deseada del mundo, en realidad casi nunca se sintió amada. Tal como muestra la película, vivía con el miedo constante de que todos la abandonarían. Sentía que nadie quería a Norma Jean. Para ella, Marlin era una identidad, sino un papel. En una sesión de fotos con Lar Miller, comentó, “Siempre tengo un espejo de cuerpo entero junto a la cámara.
Así sé cómo me veo. Siempre puedo encontrar a Marlin en el espejo.” Es decir, que Marlin no estaba dentro de ella, sino que era una imagen que tenía que invocar. Incluso Michelle Williams, la actriz que la interpretó en esta película y que tuvo que investigarla a fondo, comentó, “El mayor descubrimiento que hice fue darme cuenta de que Marlin Murr era un personaje que ella interpretaba.

” Y la propia Marlin lo confesó en una ocasión. Yo nunca quise ser Marlin, simplemente sucedió. Marlin es como un velo que uso encima de Norma Jin. La tragedia de Marlin Morrow es que le construyeron una imagen tan poderosa y ella la interpretó también que se convirtió en la mujer más deseada adorada por millones. Pero al ser adorada por algo que ella no era, poco a poco Norma Jean se fue apagando hasta quedar devorada por su propia sombra.
El mismo brillo que la volvió un icono cegó al mundo de notar a la mujer real que se estaba desmoronando. Muchas gracias por llegar hasta el final de este video. Recuerda que si no te has suscrito a mi canal, lo puedes hacer en este momento y me ayudarías muchísimo. y tú y yo nos vemos en el próximo
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