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LA CAÍDA DE NEYMAR: De heredero de Pelé a su última oportunidad

Brasil viajó a Sudáfrica sin el chico que despertó la ilusión de todo un país. La canariña, el equipo de Caca, Robiño, Luis Fabiano y Dani Alvez cayó en cuartos contra Países Bajos. Y aunque Neymar lo vio desde casa por televisión, su sombra ya estaba presente en cada partido de la verde amarela,  porque después del fracaso, la opinión pública de Brasil lanzó una pregunta con veneno.

¿Y si Neymar hubiera estado? 4 años después todo era distinto. Neymar ya no era una brillante promesa. Era la gran estrella del fútbol brasileño. Con 22 años había deslumbrado en América, había fichado por el Barcelona y había conquistado uno de los tesoros más preciados de Brasil, la camiseta con el dorsal número 10 de la Celesao. El panorama era idílico y el destino le ofrecía un regalo inigualable.

El Mundial 2014 se jugaría en su casa. Ganarlo no solo era un sueño, era la ocasión de cerrar una herida tan antigua como dolorosa, la del terrible maracanazo sufrido en 1950. El 10 no era solo la gran estrella de los suyos, era un icono mundial. La presión se notó desde el primer momento.  Desde el debut ante Croacia, Brasil empezó perdiendo con autogol de Marcelo.

El ambiente se volvió tenso y entonces apareció el genio. Dos goles y remontada. Durante el torneo. Neymar fue el faro de una selección que no siempre jugaba bien, pero que iba pasando pantallas porque él asumió los galones. Contra Camerún volvió a marcar. Definición sutil abajo con clase. Brasil seguía adelante.

Contra Chile en octavos se sufrió más de lo previsto. Brasil en la tanda de penaltis. Brasil falló dos, pero Chile erró tres. Pase con angustia. En cuartos tocó Colombia, que había eliminado Uruguay. Los locales ganaban 2-1 con goles de Tiago Silva y David Luis. Y fue entonces cuando llegó la acción que lo cambió todo.

Neymar intentaba controlar un balón aéreo. Juan Camilo Zúñiga saltó por detrás. El impacto de la rodilla en la parte baja de la espalda del crack fue muy fuerte y Neymar cayó al suelo. Se quejaba y no se levantaba. No podía seguir y tuvo que abandonar el campo. El parte médico cayó como una bomba.

Fractura de la tercera vértebra lumbar. Neymar quedaba fuera del mundial. La selección de Escolari seguía en la lucha por el título, pero perdió a su líder. Ha sido un golpe muy duro anímicamente, no solo para el equipo, pero también para para los aficionados. Tiago Silva tampoco podría jugar la semifinal  por tarjetas y unos días después ocurrió algo asombroso.

Brasil contra Alemania, semifinal del Mundial, marcador final 17. Un zarpazo letal. Un terremoto de proporciones gigantescas arrasó un país entero. Humillación histórica, mucho dolor, rabia infinita. El equipo de Cross, Ocil, Müer y Close aplastó el sueño de 200 millones de brasileños. Neymar no jugó, pero aquella ofensa también quedó ligada a su historia personal.

¿Habría sido distinto con Neymar y Silva? Probablemente no, pero nunca se sabrá. Rusia 2018 era una oportunidad perfecta para sacarse la profunda espina. Neymar ya estaba consolidado como una superestrella mundial. Había ganado la Champions con el Barça, formando un tridente legendario junto a Messi y Suárez.

Y después tomó una decisión histórica. Se marchó al PSG que pagó por él 222 millones de euros, el fichaje más caro de todos los tiempos. Brasil tenía un equipo fuerte y equilibrado y Neymar era la estrella indiscutible. Pero aquel mundial empezó de forma extraña. No solo se hablaba de sus regates,  se comentaban también sus caídas, sus gestos, sus exageraciones.

Los memes se convirtieron en algo habitual. Brasil fue avanzando. Superó la fase de grupos frente a Suiza, Serbia y Costa Rica. Ganó en octavos a México con goles de Neymar y Firmino  y llegó a cuartos contra Bélgica. La pentacampeona frente a la mejor Bélgica de la historia. El partido se torció pronto para los brasileños con un autogol de Fernandinho  0-1.

Poco después, definición de lujo de Kevin de Bruin tras jugadón de la bestia Lukaku. 0-2.  Brasil empujó, recortó distancias con gol de Renato Augusto de cabeza tras un  pase maravilloso de Coutiño y Neymar tuvo la última. Un magnífico disparo con rosca a la escuadra. Iba para golazo, pero allí estaba Courtois. El belga voló y lo evitó. Se acabó.

Brasil fuera. Otra vez en cuartos. Otro mundial  que terminaba antes de tiempo para el genio paulista. Qatar 2022 llegó con una sensación distinta. Neymar tenía 30 años, mantenía el talento y le añadía experiencia. Sergio Rico, compañero suyo en el PSG, destaca la clase y la entrega de Neymar. Era impresionante.

Nunca se escondía, siempre quería el balón. Incluso en los partidos que que más apretado estaba, él más lo quería. Brasil volvió a presentarse con un gran equipo. Vinicius ya era una estrella en el Real Madrid. Casemiro era la roca de siempre en el centro del campo y  Marquiños y Thiago Silva levantaban un muro en defensa.

Neymar seguía siendo el faro, pero la desgracia volvió a aparecer en su camino. En el debut contra Serbia recibió una entrada  dura y acabó lesionado. Las imágenes eran preocupantes. Otra vez Neymar, otra vez un percance físico, otra vez un país conteniendo la respiración. Finalmente la sangre no llegó al río.

La lesión no fue tan grave como se temía  y Brasil pudo recuperar a su 10. En octavos ante Corea del Sur, el equipo dio una exhibición, volvió el yogo bonito. Neymar marcó de penalti y Brasil  jugó con una alegría que recordó a otras épocas. La esperanza se disparó nuevamente. En cuartos esperaba la Croacia de Modri, un equipo  experto en sobrevivir, en convertir cada eliminatoria en una prueba de paciencia.

Brasil dominaba, pero no marcaba. El 0-0 final dio paso a la prórroga y entonces Neymar hizo una jugada al alcance de muy pocos. Minuto 105. Recibió el balón entre líneas, hizo dos paredes eléctricas hasta llegar al área pequeña. Regateó al Ibakovic con otra genialidad y logró un gol, un golazo, rozando la obra maestra.

Un logro muy remarcable  por el momento, por la belleza y por el peso histórico. Igualaba a Pelé como máximo goleador de todos los tiempos en la  Canariña. Brasil tocaba las semifinales con la yema de los dedos, pero era solo un espejismo.  La euforia duró poco. Minuto 116. Croacia salió a la contra, centró Orsic desde la izquierda y Petkovic chutó.

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