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¿Fuiste un MAL ALUMNO… o tuviste un MAL MAESTRO? | Karate Kid | Relato y Reflexiones

Humillado, Daniel rechaza la ayuda de Ali y trata de ocultar la herida usando lentes oscuros. Su madre sospecha y él le miente diciendo que se cayó de la bicicleta. En la escuela, durante las pruebas de fútbol, Bobby lo barre con fuerza. Daniel responde golpeándolo y el entrenador lo expulsa del campo. Ali observa preocupada desde lejos mientras practica con sus compañeras porristas.

Daniel tiene nociones básicas de artes marciales por unas clases en la YMCA, pero siente que necesita repasar y lo intenta con un libro. Mientras ejercita, el señor Miyagi entra a reparar el fregadero y comenta sobre sus intentos de aprender karate de esa forma. También le pregunta cómo pudo caerse de la bicicleta sin lastimarse los brazos.

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 Más tarde, cuando cena con su madre, Daniel ve un doyo de karate al otro lado de la calle, Cobra Cai. Tras despedirse de Lucil, entra a curiosear. El sensei John Cris, un exsoldado de Vietnam, dirige el lugar como si fuera un cuartel, enseñando una filosofía basada en la crueldad y la fuerza. Al ver que Johnny y sus amigos son alumnos, Daniel se retira nervioso.

 Cuando su madre le pregunta qué le pareció la escuela. Él responde que apesta, a lo que ella contesta, que mejor quizá no habrían podido pagarla. Esta noche de regreso en bicicleta, Johnny y sus amigos lo derriban con sus motos y lo hacen caer por una pendiente. Daniel queda más asustado y humillado que herido. Al llegar a casa, su madre lo ve tirando la bicicleta destrozada.

 Molesto por la mudanza, le dice que quiere volver a Nueva Jersey. El señor Miyagi escucha la conversación. Muy bien, empecemos a analizar. Tenemos a un chico marcado por muchas pérdidas, aunque no queda del todo claro en la película. perdió a su padre a los 8 años y con ello parte de la cercanía con su madre que tuvo que trabajar duro para mantenerlo.

 Luego por ese mismo trabajo, vimos que se tuvieron que mudar a California, donde dejó atrás a sus amigos, su ciudad y su sentido de pertenencia. Y al llegar a California se encontró con un grupo que lo acosa y lo hace sentir aún más solo. Con todo esto vemos a un adolescente cargado de frustración, rabia e impotencia.

 Algo que se nota cada vez que alguien lo provoca. Por eso no se deja de nadie. Aunque sepa que enfrentarse a Johnny y su grupo significa recibir palizas, prefiere eso antes que rendirse sin intentarlo. Y esa actitud parece reflejar más que simple terquedad su relación con el mundo. La vida lo ha golpeado y le ha quitado cosas importantes y él de alguna forma quiere devolver esos golpes.

 Defendiéndose de sus acosadores, parece defenderse de todo lo que lo ha hecho sentir vulnerable e impotente. Daniel resiste. A pesar de todo lo que ha vivido, quiere golpear de regreso. Quizás lo único que le falta es un buen guía. Al día siguiente, Daniel encuentra su bicicleta reparada, va al taller y descubre que Miyagi fue quien la arregló.

 En ese momento lo ve podando bonsaiiz y aunque al principio se resiste, acepta intentarlo cuando Miyagi le dice que es relajante. El señor Miyagi también le comparte que aprendió ese arte de su padre en su natal Okinagwa en Japón. Más tarde, Ali y Daniel decorren el gimnasio para el baile de Halloween, pero Daniel no quiere ir porque no tiene disfraz.

 Mi nota su inseguridad y le hace uno de regadera con cortina de baño. Daniel asiste, se encuentra con Ali y baila con ella hasta que un bromista le rompe un huevo en la cabeza. Al ir al baño a limpiarse, descubre a Johnny y a los Cobraakai disfrazados de esqueletos. Johnny está armando un cigarro de cannabis en uno de los baños y Daniel decide vengarse mojándolo con una manguera y Johnny lo persigue.

 Ali retrasa a Johnny haciéndolo tropezar. Daniel casi llega a su casa, pero los cobra y lo alcanzan y lo golpean. Bobby pide que lo dejen, pero Johnny insiste en que los enemigos no merecen piedad y se prepara para una patada final. Justo entonces aparece Mii, salta la cerca y salva a Daniel, derrotando con facilidad a todos.

 Después Miyagi lleva a Daniel a su taller, le pone una banda medicinal y le da T. Daniel queda sorprendido de que sea tan hábil en karate y le pregunta quién lo entrenó. Miyagi responde que su padre y le explica que en Okinua todos los Miagi saben dos cosas, pescar y karate. El karate vino de China en el siglo XV.

 Entonces se llamaba T mano, pero con el tiempo lo llamaron karate, mano vacía. Daniel le pide que lo entrene, pero Miyagi le dice que depende de la razón. Daniel admite que quiere hacerlo por venganza. Miyagi le advierte que si es así, mejor cabe dos tumbas, porque la pelea debe ser siempre la última opción. Me parece muy significativo que Daniel esté aprendiendo karate y no cualquier otra cosa, porque el karate es también una filosofía de vida.

 Dentro del karate existe el dojokun, un conjunto de cinco principios. Buscar la perfección del carácter, ser leal, esforzarse en todo, respetar a los demás y abstenerse de la violencia. Miagi será quien transmita estos valores a Daniel justo en el momento en que más los necesita. Daniel no tiene una figura paterna que lo guíe.

Recordemos, su madre trabaja todo el día y además, como señalé, carga con rabia, frustración e impotencia por todo lo que ha vivido. Esa energía acumulada sin dirección podría terminar explotando de manera destructiva, como se deja ver en su deseo de venganza. Por eso, a lo largo de la historia iré compartiendo seis lecciones que Miyagi le deja a Daniel y cómo esas mismas enseñanzas también pueden aplicarse en nuestra vida diaria.

 Quédate hasta el final porque para mí la sexta es la más importante de toda la película. Miyagi cree que los compañeros que acosan a Daniel no son el verdadero problema. Para él error está en su maestro. Piensa que no hay malos alumnos, solo malos profesores, y que los chicos solo obedecen órdenes. Sugiere hablar con Chris, pero Daniel se niega por miedo a otra golpiza.

 Miyagi le advierte que igual lo seguirán golpeando y Daniel le pide que lo acompañe. Aunque al principio se muestra reacio, Miyagi acepta enseñarle y también ir con él al doyo de Cobra Kai. Al día siguiente, Miyagi le pregunta a Daniel si sabe manejar. Daniel dice que sí, pero cuando Miyagi le da las llaves de su camioneta, admite que no es tan bueno.

 Miyagi con humor le responde que él tampoco y que ni siquiera tiene licencia. Así Daniel termina conduciendo. Esta escena del auto me encantó porque ahí se ve casi sin que lo notemos como Miyagi logra que Daniel empiece a confiar en sí mismo. Le preguntó si sabía manejar y Daniel dijo que sí, pero cuando tuvo que hacerlo de verdad se puso nervioso y quiso echarse para atrás.

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