Es considerado uno de los iconos del entretenimiento de habla hispana y su fama ha trascendido a todo el mundo, donde es conocido por haber creado un producto infantil que algunos han considerado el Mickey de México. Es recordado con cariño por sus seguidores y son varias las generaciones que luego de 50 años de transmisión ininterrumpida crecieron consumiendo los productos de su fértil y multifacética imaginación.
fue un actor y comediante, pero por sobre todo un escritor cuyo material al día de la fecha permanece imperecedero. Como buen estratega, supo sacar de sus debilidades el mayor de los provechos y de su poca estatura, de la que muchos se burlaban en su juventud, se convirtió en parte en su marca registrada.
En algún momento de los 70 alguien aventuró que los programas para niños ya no vendían. Él vino a demostrar que nada estaba más cerrado de la verdad y dejó mudo a todo aquel que no contaba con su astucia. Hoy vamos a conocer sus primeros proyectos, las polémicas que envolvieron su carrera, su anécdota con el narcotráfico, su constante reinvención y nuestro viaje va a terminar el 28 de noviembre de 2014, el día que murió Ches Pirito.
Los amo. Esto precioso para mí. Los amo a todos. Con 85 años sus problemas de salud lo habían llevado en más de una ocasión a tener que salir a desmentir los rumores de su muerte. Una vez le había escrito a sus más de 5 millones de seguidores en Twitter, “No morí, lo confirmo todos los días por la mañana y hoy otra vez amanecí.” “Hasta guapo,” diría yo.
Si bien muchos les festejaron la humorada, destacando su capacidad para seguir siendo ingenioso en sus comentarios, del mismo modo se percataron de que el hombre detrás del teclado estaba un poco más golpeado de lo que demostraba. En sus últimas entrevistas lo habían visto algo lento, bastante sordo, achacado por los años, pero aún así vivaz, cómplice, con ese fuego y sagacidad que lo había caracterizado cuando no se cansaba de descender de aviones en diferentes países donde era recibido como toda una estrella. lugares donde grandes y chicos
se abalanzaban sobre él y su equipo, países en donde había dejado constancia de su humildad en cada una de las entrevistas en las que había participado. Pasó sus últimos días descansando en su mansión que se encontraba en Isla Dorada en Cancún. Las diabetes y un Parkinson en pleno nacimiento le prohibieron, cuando las cosas empeoraron, salir a pasear por el muelle, una de sus actividades favoritas, y eso obiando otro de sus problemas, un eficema pulmonar causado por uno de sus mayores enemigos, uno que sus famosas antenitas de vinil supieron
advertir, el cigarro. Así que dejó de poder ir a ver de cerca esos hermosos atardeceres. Sin embargo, los siguió dibujando. Sí, porque aparte de ser un gran dramaturgo, guionista, compositor, director y productor, era muy bueno con los dibujos. El inmueble en el cual pasaba sus horas se llamaba Villa Florinda, en honor a quien consideraba su gran amor.
La arquitectura del lugar, hoy en venta, es de un estilo clásico hispano mexicano. Cuenta con siete recámaras y siete baños completos en los 1060 m² de construcción. Un lugar sin dudas bastante más amplio que ese barril en el cual se escondían sus días dorados como actor. Sin embargo, el hombre usaba poco de tantas habitaciones.
Siempre estaba pensativo, inquieto en sus reflexiones, perdido quizás en proyectos que ya no concretaría. Su imaginación era imparable. Como ya dijimos, se mantenía en contacto con sus fans gracias a las redes sociales. Fans que quedaron totalmente incrédulos cuando Florinda Mesa escribió el 28 de noviembre de 2014.
Esta vez no es un rumor, un invento o una broma. Se ha muerto mi esposo, Roberto Gómez Bolaños. Ese viernes a las 2:30 de la tarde, el artista mexicano dejaba de respirar a causa de una insuficiencia respiratoria ligada a una falla en su corazón. El hombre paradójicamente dejaría eternizado un corazón en el corazón de todos los televidentes, más precisamente un corazón amarillo con las letras C y H en el medio.
Chespirito estaba muerto, sí, pero en ese preciso momento todos sus personajes demostraban que no necesitaban a su creador para seguir vivos. En ese momento, sus personajes se volvieron tan reales como él y él se convirtió en un personaje más. Todo personaje posee una historia y todas las historias comienzan más o menos en la niñez.
Antes de ser difícil, la niñez de Chespirito casi no fue. Y es que su madre, estando embarazada de él, tomó un medicamento que supuestamente iba a curarle la gripe y terminó poniendo en riesgo al pequeño y a su propia vida. Su médico, luego de la delicada situación, le recomendó un aborto, pero ella se negó. Así, el día 21 de febrero de 1929, dio a luz a un niño al que bautizó Roberto Gómez Bolaños.
Su padre era un talentoso ilustrador, aficionado a la pintura, el teatro y la música. Un hombre que de seguro habría estado orgulloso de lo que Roberto llegaría a ser si tan solo hubiera tenido la chance de verlo crecer. El hombre falleció luego de lidiar con un derrame cerebral cuando el pequeño contaba con apenas 6 años.
Aparte del golpe emocional que eso significó, la familia entró una fuertísima crisis económica. Por ese motivo, Roberto se acercó a un circo que se encontraba frente a su casa para colaborar en las funciones y recaudar dinero. Allí tuvo su primer encuentro con un oficio que lo volvería millonario en un futuro no tan lejano. Pero no nos adelantemos.
La cuestión es que la desgracia seguía al pequeño Roberto y a los 10 años debió abandonar la escuela y a sus amigos. durante todo un año por causa de un tratamiento antirábico de urgencia producto de la mordida de un perro. El perro no volvió arrepentido, pero él aprovechó todo ese tiempo para leer y leer, terminando de forjar sin querer su destino.
Ya de grande popularizaría la frase: “La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena”. Si dicha frase hubiera aplicado su infancia, podemos decir que la pasó envenenándose sin escrúpulos. Y es que cuando se reincorporó al colegio descubrió algo terrible. Todos sus compañeros habían dado un estirón, cosa que a él no le había sucedido.
Rápido empezaron a burlarse de su estatura. ¿Y cómo reaccionó? Bueno, digamos que no del mejor modo. Empezó a golpear a todos los que se mostraban insolentes y a puño limpio logró contrarrestar los centímetros que le faltaban. llegó a practicar boxeo, disciplina en la que incluso compitió desarrollando nuevas y variadas habilidades físicas.
Llegó a conseguir medallas y con decoraciones, cosa que su madre nunca le festejó. De todos modos, el joven se aburrió rápido de los guantes. Tiempo después quiso incursionar en el mundo del fútbol, pero no prosperó. También probó suerte en la universidad en la carrera de ingeniería, pero debió abandonarla en segundo año porque necesitaba un empleo.
Se sentía aún algo perdido, sin percatarse de que su potencial estaba en lo que hacía con mayor naturalidad. Roberto escribía las canciones para los festivales de la colonia de verano y leía extractos de cuentos a sus más cercanos, cosas que hacía como hobby, cosas en las que era realmente bueno.
Cuando vio un anuncio en un periódico, se le encendieron todas las alarmas. Una agencia de publicidad necesitaba aprendices para trabajar en radio y televisión. La industria del entretenimiento no sospechó desde un principio que su historia estaba por cambiar para siempre. Roberto se presentó a la convocatoria y casi cae en la desesperanza.
Se encontró con una larga fila. Eran todos aspirantes a productores. Consideró que no tenía tanta experiencia como los demás y estuvo a punto de irse, pero entonces se percató de un pequeño pero significativo detalle que cambiaría su vida y la de millones de personas. A un costado había otra fila de aspirantes, una fila mucho más corta.
era la fila de quienes querían postularse como escritores. Roberto, entonces impulsivo y valiente, se unió a esta fila y se encomendó a la mejor de las suertes. Una carrera única y sin precedentes comenzaba en ese mismo segundo. Roberto obviamente quedó seleccionado, comenzó corrigiendo algunos comerciales, luego pasó a guiones para radio.
Más temprano que tarde ya estaba escribiendo monólogos para comediantes reconocidos y no tardó en tener sus primeros coqueteos con la televisión. Así fue como a fuerza de perseverancia llenó hojas y hojas con sus ideas, haciéndose el lugar de a poco, pero de modo consistente, creándose un estilo particular y procurando superarse trabajo a trabajo.
Se le empezaron a abrir las puertas y no hablamos de pocas puertas. Sus emotivas inteligentes y sus gerentes líneas lo llevarían a experimentar una vertiginosa carrera y vida llena de éxitos. Quedó claro de inmediato que en su camino la fama no habría límites. En 1948 ya escribía para Viruta y Capulina, dos reconocidos cómicos mexicanos.
De pronto empezó a ser más reconocido y su sueldo mejoró junto con las nuevas propuestas de contrato. Para ese momento, Roberto ya se había casado con la argentina Graciela Fernández. Aprovechando la buena racha, se mudó y consolidó una familia con seis hijos. Las cosas realmente le iban mejor de lo que había esperado y pensaba en sus nuevos guiones cuando un día llegó temprano al set de Viruta y Capulina y le avisaron que uno de los actores se había ausentado.
Los miembros del equipo técnico entonces le preguntaron a Roberto si se animaba a hacer una pequeña participación en el corto. Sintió miedo acaso Roberto en ese instante, seguramente. Pero según explicaría en alguna que otra entrevista, luego para él, sentir miedo era un requisito vital para cualquier héroe.
¿Qué piensa de los héroes como Superman, Himman? No son héroes. Héroe Chapulín Colorado. Y esto es serio. El el heroísmo no consiste en carecer de miedo, sino en superarlo. Aquellos no tienen miedo. Batman, Superman, son todopoderosos, no pueden tener miedo. Claro. El Chapulín Colorado se muere de miedo, es torpe, débil, tonto, etcétera, y consciente de esas deficiencias se enfrenta al problema. Ese es un héroe y pierde.
Otra característica de los héroes. Los héroes pierden muchas veces. Después sus ideas triunfan, pero mientras tanto el héroe, ¿cuántos fusilados conocemos? Él sintió algo de pudor, claro, pero se sobrepuso. Cerró los ojos, suspiró y dio el gran salto. Cuando le dieron la orden de acción, todo el mundo quedó maravillado.
Gracias a su pasado atlético, Roberto se movió con gracia e hizo algunas piruetas. dejó muy en claro que se sentía como un pez en el agua. No podríamos asegurar quién fue el mayor responsable de aquello, si el que decidió proponerle el papel a Roberto o el actor que faltó y dejó un lugar libre para que Roberto se luciera.
Sí podemos decir que entonces todo tuvo sentido para Roberto. Terminó de cerrarse un gran plan en su cabeza y se dedicó a cumplirlo con todos los movimientos fríamente calculados. El director Agustín Delgado se acercó a Roberto en 1958 para felicitarlo por uno de sus guiones. No encontró mejor modo de hacerlo que compararlo con William Shakespeare.
Solo más que pequeñito, dijo. Más precisamente, Roberto le parecía un Shakespeirito. El mexicano entonces se rió de este alago y con un pequeño ajuste lo convirtió en su nombre artístico, nombre que lo acompañaría desde ese momento hasta su muerte. Chespirito terminaría siendo el nombre de un poderoso grupo empresarial. Por ese entonces, Chespirito triunfó en el cine con películas de su autoría: Los legionarios, Angelitos del Trapecio, Dos Locos en escena, Dos Criados Malados, Limosneros Porgarrote, dos meseros majaderos y la guerra de los pasteles
son apenas algunos de los ejemplos. Como todo lo que tocaba lo convertí en una fuente de ingresos, Roberto se volvió el niño mimado del estudio, justo lo que necesitaba para dar su golpe de gracia. Durante el año 1968, Chespirito renunció a su trabajo de escritor, es decir, dejó de escribir para otros.
A partir de ese momento, con 15 prolíficos años sobre sus espaldas, se enfrentó de cara a sus ambiciones más honestas. ¿Y qué era lo que quería? Quería hacer algo enorme, algo que lograra revolucionar el humor. Quería escribir para sí mismo. Mientras buscaba llegar a la fórmula para la carcajada. Su madre moría de un fulminante cáncer de páncreas, lo que, lejos de desalentarlo, le hizo entender que su momento era ese.
No podía seguir esperando. Quizás ni siquiera lo sabía de modo consciente, pero en su mente empezaron a apilarse los ladrillos. De a poco estaba construyendo su propio mundo, más precisamente su propia vecindad. Su primera serie cómica se llamó El ciudadano Gómez y la escribió tras ser invitado a colaborar con el famoso canal 8.
En 1969 le ofrecieron un espacio en el programa Sábados de la Fortuna, unos cuantos minutos que Chespirito logró que se convirtieran en todo un programa completo. Llegaba de este modo Los supergenios de la mesa cuadrada, donde los personajes leían supuestas cartas enviadas por el público y las contestaban con bromas y alusiones a la actualidad.
Con su cotización como guionista en alza, Chespirito dio vida a uno de los personajes que lo catapultarían. Hablamos más precisamente de un superhéroe que no tiene nada que envidiar a los personajes de Se y de Marvel. Desde México y para todo el universo llegaba el gran Chapulín Colorado. Y eso fue solo al principio porque tiempo después bajó presión.
Presentó el acto de un niño pobre que tenía un problema con un vendedor de globos en el parque. Era el año 1971. El vendedor de globos estaba interpretado por Ramón Valdés. El niño estaba interpretado por él. También recibió el público este personaje que pronto tuvo su propio sketch. Y como estaban en ese momento en el canal 8, el niño fue bautizado como el Chavo del Ocho. El resto es historia.
El elenco del Chavo del Ocho se completaba con María Antonietas de las Nieves, Rubén Aguirre, Ramón Valdés, Carlos Villagrán, Edgar Vivar, Ángel Ines Fernández y Florinda Mesa. Actores que gracias a esos papeles lograrían fama y popularidad en muchísimos países. El programa tuvo un impacto enorme en México y América Latina.
En 1972, El Chavo era el programa más exitoso del canal 8. En 1973, Telesistema Mexicano y Televisión Independiente de México se fusionaron para dar lugar a Televisa. Entonces, el programa comenzó a transmitirse en el Canal 2. De acuerdo al periódico Excelsion en 1975, la serie era vista por más de 350 millones de televidentes cada semana y obtuvo hasta 55 y 60 puntos de cuota de pantalla.
El reparto principal comenzó a realizar giras por otros países a partir de 1977, en las que actuaban y bailaban frente a la audiencia rompiendo más y más récords. Así como antes se había fijado en su propia infancia, ahora con un grupo de personajes, Chesperito empezó a estudiar a sus hijas, copiando comportamientos y creando personalidades bien distinguibles y universales que le sirvieron de trampolín para tratar conflictos básicos, pero repletos de aristas que ponían la emoción del espectador en jaque.
Las risas siempre daban lugar al sentimentalismo y no faltaban en sus construcciones alusiones y críticas a la sociedad moderna. Con el tiempo y algunos cambios de paradigma, el programa se lea criticado por mostrar violencia hacia niños que, recordemos, eran interpretados por adultos. Sin embargo, en ese momento no paraba de recibir alago tras alago.
¿Y qué podía salir mal? Obviamente nada. Bueno, en realidad ya conocen el dicho pueblo chico infierno grande. Y dado cómo fueron sucediendo las cosas, podemos asegurar que este dicho también puede ser aplicado a veindades. Los constantes viajes alejaron a Chespirito de su familia y empezó a tener un amor con Florinda Mesa.
Al inicio lo hicieron discretamente, pero cuando la historia salió a la luz, la mujer fue atacada por todos los medios que no dudaron en catalogarla de oportunista. Florinda y Chespirito se afianzaron como equipo de trabajo y las ganancias no pararon de crecer. Televisa quiso aprovechar tal popularidad para lanzar una película sobre El Chavo del Ocho, pero Ches Pirito redobló la apuesta y les propuso hacer algo diferente.
Así nació el Chanfle, donde los mismos actores de la aclamada serie encarnaron una trama relacionada con otra de las pasiones de Chespirito, el fútbol. El éxito fue instantáneo y le pidieron hacer una segunda parte, cosa que aceptó orgulloso. Mientras tanto, la bonita vecindad se llenaba más y más de oscuros rumores, recelos y antipatías.
Peleas de la ficción se concretaban en la realidad y actores que parecían llevarse de maravillas en pantalla se ignoraban día a día. En 1978, Villagr dejó el elenco del programa para comenzar su propio espectáculo con el personaje de Kiko, lo que llevaría una odisea en la que terminaría demandando a Chespirito por considerar que Kiko en realidad le pertenecía a él.
A pesar de los crudos roces con el creador de la serie, Villagró sus últimos capítulos con sus compañeros en 1978 con una aparente normalidad. Una vez que abandonó el Chavo del Ocho, Villagran, seguiría usando al personaje en giras y proyectos. En 1981, Valdés también se iba de modo definitivo luego de haberse tomado unas pausas y al año siguiente protagonizó la serie Fe de Rico con Villagrán.
6 años después, en 1988, trabajaría nuevamente con él en Akequ Kiko. En agosto de ese año morirían, siendo que los sueños de quienes querían volver a verlo interpretando al tempestuoso y perezoso Don Ramón quedaran destrozados. Cuando Chespirito no se presentó en su funeral, el resto del equipo se mostró molesto y muchos alegaron que para esa época Florinda Mesa, a quien acusaban de no solo querer dinero, estaba siendo una mala influencia para el gran cómico.
Otra vez, Florinda Mesa era considerada una gran bruja y todo lo que el público veía de negativo en Chespirito se lo adjudicaba a ella. Nadie parecía tenerle paciencia. El último capítulo de media hora del Chavo del Ocho como serie se emitió el 7 de enero de 1980, mientras que el sketch final apareció más de una década después, el 12 de junio de 1992, como parte nuevamente de Chespirito, que se volvió a producir inmediatamente después del término del Chavo del Ocho.
Chespirito confesó en 2008 que en algún momento concibió el final del programa con un capítulo donde el chavo moría atropellado por un automóvil. Una de sus hijas le advirtió que esa idea impactaría de forma negativa en la audiencia infantil. Personajes siguieron a la orden del día. Pero volvamos a 1992.
¿Qué pasó con Chespirito ahora que ya no estaba en el Chavo? ¿Quedó retirado al olvido? No, obviamente que no, ni mucho menos. Algo asteado de la pantalla, Chespirito retomó la escritura, pero esta vez para teatro. Creó la obra 11 y 12. ¿Y saben qué? siguió demostrando que su pluma aún tenía mucho para decir. 11 y 12 fue puesta en escena originalmente en México, pero se presentó con éxito en varios países de Sudamérica como Perú y Colombia.
Si bien fue una obra que arrancó con muy poco público. El boca en boca hizo lo suyo y cuando estaban a punto de cancelarla, las salas llenas no dejaron de sucederse, la obra llegó a ofrecer seis representaciones semanales y se convertiría en la obra teatral de más permanencia en cartelera en México, marca que conserva hasta el día de la fecha.
En Chile, el elenco ofreció dos funciones en el Estadio Nacional para un público total de aproximadamente 160,000 espectadores. Pero además de éxito, hubo en la vida de Chespirito algunos rumores que lo ligaban al mundo del narcotráfico y que también hablaban de su acercamiento a la política. En su momento se armó un gran revuelo cuando quien era el hijo del capo del cártel de Cali en Colombia, declaró que una vez Chespirito había actuado en una fiesta privada.
organizada para uno de los hijos de los que manejaban esta mafia. Chespirito respondió de inmediato diciendo que todo eso era una bilalumnia. Por supuesto, todos le creyeron. Sin embargo, en 1995 salió a la luz el extracto de un video en el que aparece el mexicano junto con su elenco actuando en la fiesta privada de un empresario que actualmente se encuentra detenido por narcotráfico.
Dicho material fue revelado por el noticiero Criptón, emitido los fines de semana por la extinta cadena 2 de Colombia. Chispirito obviamente se hizo el desentendido, se habían aprovechado de su nobleza. Luego en 2000 y 2006, Chespirito fue nuevamente criticado al participar en anuncios televisivos apoyando las campañas electorales del partido Acción Nacional.
Soy Chespirito, amo entrañablemente a México y quiero verlo unido. Hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, ricos, pobres, todos valemos igual, pero unidos valemos más. Mi voto es para diputados y senadores del PAN. Piénsalo, vota en todo por el PAN. En abril de 2007 se unió al reclamo de grupos católicos y conservadores que pugnaban por mantener el aborto como un delito en el Distrito Federal, participando incluso en una propaganda contra la ley.
Cuando estaba yo en el vientre de mi madre, ella sufrió un accidente que la puso al borde de la muerte. El médico le dijo, “Tendrás que abortar.” Y ella respondió, “Aborar yo jamás.” Es decir, defendió la vida, mi vida, y gracias a ello estoy aquí. Pocas personas sabían que el afamado comediante llevaba la política en la sangre, pues era pariente del expresidente Gustavo Díaz Ordas Bolaño.
La madre de Gómez Bolaños era prima del expresidente, conocido también por ser quien estuvo al mando del día durante la matanza de estudiantes de Tlatelolco en Ciudad de México en 1968. Más allá de todo, su legado siguió siendo el arte y se le hicieron múltiples homenajes, muchos de ellos en vida.
El 29 de marzo de 2012 se le rindió tributo a Chespirito en el Auditorio Nacional. El mismo fue transmitido en más de 17 países de manera simultánea. 2 años después, el padre de uno de los programas más exitosos en la historia de la televisión latinoamericana se marchaba de modo definitivo. Tras su muerte, los restos del cómico fueron transportados en un carro fúneb desde su mansión hasta el aeropuerto internacional de Cancún en un vuelo privado.
Viajó hasta Televisa San Ángel, donde también se le rindió un último homenaje como icono de la comedia. El domingo 30 de noviembre de 2014, los restos de Chespirito fueron llevados en un cortejo fúnebre hasta el Estadio Azteca de México, mientras en el camino sus fanáticos le daban un último adiós. En vida había pedido que los siguieran los buenos y aquellos que crecieron con él lo siguieron sin dudarlo y con fidelidad.
Los restos de Roberto Gómez Bolaños yacen hoy en el cementerio Panteón Francés de la Piedad, donde fue sepultado en una ceremonia privada el primero de diciembre de 2014. Sus hijos y la viuda Florinda Mesa se encuentran en una batalla constante por su herencia y resulta que el chavo, a pesar de haber nacido pobre, dejó una enorme fortuna tras él.
En 1974 se galardonó al Chavo del Ocho con el Heraldo de México por parte del periódico del mismo nombre como el mejor programa cómico de la televisión mexicana. Los personajes de la imperecedera franquicia también ha adoptado la forma de figuras coleccionables, títeres, muñecos de peluche y juegos de mesa.
El Chavo del Ocho sigue renovándose y también ha llegado al mundo digital con su propia aplicación en la que permite que los usuarios se vistan como él. jueguen con los personajes e incluso le hagan preguntas. También tiene videojuegos como el Chavo Cart para la consola Wii. En 2006 se estrenó una versión en caricatura de la serie.
Google en 2016 lo distinguió con un botón de oro por ser el primer show de televisión mexicano en obtener un millón de suscriptores en YouTube. Chespirito solía dotar a sus personajes más icónicos con un hombre que empezara con la C y la H. Aparte de lo expuesto, participó en novelas en bandas sonoras y hasta acusó que guiones de su autoría fueron plagiados en Hollywood.
sacó libros, dio conferencias y estuvo comprometido con sus creaciones hasta último momento. Por problemas económicos ilegales entre Grupo Chespírito y Televisa, se ha detenido toda transmisión de sus programas en televisión abierta en México y más de 20 países. El 31 de julio de 2020 fue el último día de transmisión ininterrumpida de sus programas.
Nos toca vivir un importante momento histórico. Después de mucho tiempo, por primera vez, ya no hay chespirito en televisión. La gran pregunta es, entonces, ¿ahora quién podrá defender con su personaje sino prácticamente toda su esencia? Muchos dicen que él no tenía que esforzarse mucho ni actuar demasiado cuando debía interpretar el personaje de Don Ramón, porque así era él en su vida real.
Por eso el día de hoy vamos a conocer todos sus grandes hitos, vamos a conocer en profundidad su carrera y nos vamos a detener el 9 de agosto de 1988, el día que murió Ramón Valdés. Ramón Antonio Esteban Gómez de Valdés y Castillo, conocido simplemente como Ramón Valdés, fue un actor y comediante mexicano. Nació el 2 de septiembre de 1923 en la Ciudad de México.
Fue hijo de Rafael Gómez y Guadalupe Castillo. Entre sus hermanos, el humor y la actuación era un común denominador. Germán Valdés Tin Tan. Manuel el loco Valdés y Antonio el ratón Valdés fueron un gran ejemplo de ello. Cuando Ramón Valdés tenía 2 años, se mudaron a la capital Juárez en Chihuahua, donde sus hermanos mayores hicieron el camino artístico.
Gracias a su hermano Tintán fue que Ramón pudo introducirse en el mundo de las películas. Por eso es un poco injusto que tal vez la mayoría de las personas simplemente lo conozcan por su papel dentro de la vecindad del Chavo, porque este gran actor realizó y fue parte de un montón de films que quedaron en la memoria de todos los mexicanos.
Ya se acabó la pieza. Ya lo saben, nosotros seremos los padrinos. Y a ver si no andas hablando mal del tintán tú, Sonzo. Antes hablaba, pero ya no vuelvo a hablar, te lo aseguro. Te felicito, cepillo. Gracias tú, Fistol. Yo ya le había echado el ojo, mano. Pero me la volaste. Ni hablar. He echado el ojo. ¿A quién? A Lupita. No te hagas. Mira.
¿Cuál Lupita? Fue todo un icono de lo que se conoce como la época de oro del cine mexicano. Entre 1949, año de su debut en la pantalla Grand 1985. Monchito, como le decían de chico, trabajó en películas como Calabacitas tiernas, Escuela de Vagabundos, Entrega Inmediata, El Cuerpazo del Delito y El Chanfle.
Film dirigido por Enrique Segoviano y escrito por el mismísimo Chespirito. Y hablando un poco del jefe, fue en 1970 cuando este guionista y comediante se fijó en Ramón Valdés y lo convocó para que fuera parte de un sket llamado Los supergenios de la mesa cuadrada. Su papel era el ingeniero Ramón Valdés. Ese debut en televisión sería una coronación a una carrera impecable.
Un año después se creó el papel que le cambiaría la vida, Don Ramón. Y crear es simplemente una manera de decir, porque Chespirito al momento de indicarle cómo debía interpretar al padre de la Chilindrina, simplemente le dijo, “Sé tú mismo.” Esta parte de la historia de Ramón Valdés seguramente ustedes la conocen muy bien. sus variedades de trabajos dentro de la vecindad, los problemas con la chilindrina, los golpes del Chavo y una cantidad inmensa de situaciones que potenciaban al personaje, entre ellas sus peleas con Kiko y por sobre todo con
Doña Flori. Su trabajo en televisión le había permitido por un tiempo olvidarse de las deudas y de todos los gastos, hasta que en 1979 sorpresivamente decidió presentar su renuncia. Villagran y Valdés fueron grandes amigos y así como en muchos capítulos finalmente se unían en un remate particular en la vida real, cuando Carlos Villagrán decidió abandonar el show del Chavo para seguir con su carrera, don Ramón lo siguió.
A diferencia de otros actores, Ramón Valdés nunca tuvo problemas con Chespirito. Al igual que sucedía en la ficción, el problema era con doña Florinda, la madre de Kiko. A esta altura, Florinda Mesa, que ya era la mujer de Gómez Bolaños, se encargaba de la dirección artística del ciclo, cosa que no cayó en gracia para gran parte del elenco.
La partida de Carlos Villagrán se vio ligada directamente a los celos de Chespirito, porque al parecer este personaje de niño consentido estaba logrando más fama que el mismísimo chavo. A Ramón Valdés le pareció una situación desleal, por lo que decidió acompañarlo, a pesar de que eso significaba dejar a un lado un jugoso sueldo.
Sin embargo, Ramón Valdés decidió regresar al programa en 1981, último año de la serie televisiva Ches Pirito. Lo que verdaderamente llamó la atención fue que en la secuencia en la vecindad se grabó su retorno y se mostró como casi todos los personajes menos doña Florinda, se alegraban por ello. Aún se desconoce si la Chilindrina estaba enterada que ese día iba a aparecer su papá en la ficción, porque quedó petrificada y muy emocionada al verlo.
Y si se detienen un minuto a ver este vídeo en particular, van a notar que su reacción es totalmente legítima. ¿Cómo está mi padrita hermosa? ¿Cómo estáita, cómo está mi amor? ¿Cómo está? En 1982 con Carlos Villagrán ya por su cuenta, Ramón Valdés lo acompañó y protagonizó el programa venezolano Feder Rico, que solamente tuvo dos temporadas con 29 episodios.
¿Y se puede saber cuáles son esas penas? Bueno, don Moncho, que mañana van a llevar a Federico al dentista para sacarle una muela, ¿eh? Y por eso está llorando nada más porque le van a meter una aguja de este tamaño entre la muela y lencía para anestesarlo y que si falla la anestesia le meten una más grande todavía y que después le van a tener que meter una llave de luce así para abrirle la bocota, para sacarle la muela aunque él no quiera.
Él mientras tanto siguió con su carrera de actuación. Llegó a compartir escenas con un joven Luis Miguel. Tú yo, tú yo. No, por favor, no. No, que no ni qué no. Siempre te la pasas dormido, cantante de chisguete, ya deberías de estar listo. E incluso, cosa que no muchos saben, también actuó con el divo de México, Juan Gabriel.
Si quieren conocer la historia completa de este gran cantante, los invito a ver el video subido a este canal llamado El día que murió Juan Gabriel. Años más tarde, en 1987, volvió la televisión azteca con a Kiko junto a Villagran, quien no contaba con los derechos de Kiko y por eso cambió su nombre utilizando 2 K en vez de una Q y una C.
Esta apuesta televisiva no funcionó. Algo que llama la atención es que en este programa llamado Aqu Kiko fue en donde Don Ramón grabó su muerte. Esta escena en particular es una correspondiente a un capítulo en el cual lo desafiaban a entrar a un cementerio. En dicha escena, Ramón Valdés se acercaba un mausoleo entre una niebla ficticia generada por una máquina de humo, lo vemos adentrarse al lugar y entonces se pierde entre las sombras.
Luego llegaría su deceso real y la coincidencia, él haría la sangre de todos. Al tiempo, Villagran, en el mismo velatorio pondría un poco más de luz al asunto y recordaría lo último que Ramón Valdés le dijera en vida, ya enfermo y a días de morir. Te voy a estar esperando, cachetón en el cielo, preguntó este. Y Ramón le sonrió y le dijo, “No, allá abajo, no te hagas.
” Esa sería la última charla de Villa Gran y Valdés, teñida por la fatalidad y el humor. Podemos decir que a su modo Don Ramón terminó siendo un auténtico segundo papá para Kiko. Y respecto a lo que terminó pasando con doña Florinda, bueno, ese es otro tema. La actriz Florinda Mesa no se presentó en el funeral y esto realmente no sorprendió a nadie.
Incluso al fallecer Ramón, ella en una entrevista declaró que este actor era un adicto a las drogas, cosa que tiempo después fue desmentida por todos. La última gira de Ramón Valdés sucedió en Perú. El actor trabajó con su circo entreteniendo a los niños quienes sentían apego por él. Cuando el actor estuvo en Perú sintió el empeoramiento de su enfermedad, lo que lo obligaría a retornar.
Su tarea con su circo y el programa de comedia A Kiko quedarían inconclusas debido a este malestar. Todo esto ocurrió en 1987 y principios de 1988. Tiempo después, su familia compartió varios recuerdos con los fanáticos que todavía lo lloraban. Uno de sus nietos mostró en las redes sociales una foto que había sido tomada unos días antes de su muerte.
En la imagen, Ramón aparece junto a algunos familiares. Si bien siempre fue un hombre flaco, ahí se lo veía demacrado, pero sonriente con un tener buen humor. A inicios de los años 80 se le había diagnosticado un cáncer de estómago producto de su fuerte adicción al tabaco. Fue operado al respecto y los médicos le habían dado un veredicto más que contundente.
O dejaba de fumar o las cosas se iban a poner mucho peor. Luego de su paso por el quirófano, la situación se complicó más. El tumor se terminó expandiendo, afectando su columna vertebral. El pronóstico fue cruel, le quedaban 6 meses de vida. Él, sin embargo, no se daba por vencido ni tampoco dejaba de fumar. Esos últimos 6 meses se convirtieron en 4 años y en estos 4 años siguió trabajando rigurosamente con el personaje que lo había llevado a la inmortalidad.
Se comprobó que Ramón Valdés trabajó hasta su último momento, pero poco a poco los dolores se hicieron insoportables. Así fue como abandonó su gira y volvió a México para morir donde había nacido. Un último recuerdo que dejó a su familia sucedió un poco antes de despedirse. Ramón había hecho una promesa.
Él no era religioso, pero su fidelidad al catolicismo lo invitó a creer en la resurrección. Estaba convencido que una vez muerto iba a reencontrarse con sus hijos. Y uno de ellos comentó, “Un día en la clínica se despertó y dijo, “No nos hemos puesto de acuerdo en dónde nos vamos a ver. Estaba presente su tío Manuel, que le había llevado varias frutas.
Ramón agarró un durazno, se lo acercó a la nariz y dijo, “Así va a oler el arbolito en el que nos vamos a ver.” Y así fue como se marchó con el corazón lleno de esperanzas. Su cuerpo no resistió más y después de dos semanas de quedarse dado para evitar el dolor, falleció finalmente el 9 de agosto de 1988 a los 64 años. El velatorio de Valdés se llevó a cabo en la funeraria Galloso de Sullivan y fue sepultado en el cementerio de los mausoleos del Ángel en Ciudad de México.
La ceremonia fue sutil, aunque estuvo repleta de gente, no hubo pomposidades porque así lo quería Ramón. Los compañeros de la vecindad del Chavo que le dieron el pésame fueron Carlos Villagrán, Edgar Vivar, Rubén Aguirre, quien hacía del profesor Jirafales, Horacio Gómez Godines y Angelines Fernández, doña Clotilde.
María Antonieta de las Nieves, que nacía de la Chilindrina, fue una de las más afectadas y lamentó mucho no haber estado con él en sus últimos momentos de vida, ya que se encontraba con su circo en Perú. En el velatorio de Ramón Valdés ocurrió algo realmente emotivo. Estaban presentes familiares y amigos personales, incluidos los miembros del reparto del Chavo.
La actriz que interpretaba la bruja del 71, Angelines Fernández, se quedó dos horas lamentando su marcha junto al ataú. Lloraba desconsoladamente diciendo, “Mi rorro, mi rorro.” Ellos habían mantenido una relación de amistad muy fuerte. Sin duda alguna, se querían mucho y en su funeral se mostró esa angustia.
Tras su partida, nada volvió a ser lo mismo. Chespirito, por su parte, no asistió tampoco al funeral, ya que en ese momento se encontraba fuera de México, como lo cuenta en una entrevista. Pero también existieron otros rumores al respecto. Chespirito se caracterizaba por ser riguroso con sus guiones. Nadie podía salirse de las líneas.
Sin embargo, a Don Ramón le permitía desde el principio improvisar y es así que muchas de las frases icónicas del personaje surgieron de modo espontáneo. Se dice que cuando Ramón Valdés se fue del programa, lo hizo porque no quería generar disputas para Chespirito. Él le había dado una gran oportunidad y por eso, a pesar de las diferencias, no quería traicionar su amistad.
Ramón Valdés siempre habló muy bien de Roberto Gómez Bolaños y por su parte Chespirito nunca dejó de decir que en las extensas jornadas de rodaje de esa serie solo Ramón lo hacía reír y lo ayudaba a sobrellevar el estrés. La gran pregunta es entonces, ¿por qué no estuvo realmente presente Gómez Bolaños en el funeral de Ramón Valdés? La declaración oficial, por decirlo de alguna manera, tiene que ver con sus asistentes, que afirmaron que estaba en una gira con compromisos impostergables.
Otros dicen que Florinda Mesa hizo su parte para que el chavo no pudiera dar un último adiós a aquel amigo. Tiempo después, un acongojado chespirito dijo en reiteradas entrevistas que se arrepentía profundamente por no haber estado presente aquel día. Sin duda, hubo muchas cosas que quedaron pendientes, pero una que hasta el día de hoy se mantiene es su deuda con el señor Barriga.
El señor Barriga era el dueño de las propiedades de la bonita vecindad y por sobre todo el encargado de cobrar las correspondientes rentas. Esos momentos muchas veces se volvían incómodos con un Don Ramón que siempre buscaba escaparse. Así como en la ficción Kiko lo peleaba y luego terminó como uno de sus mejores amigos. En la vida real también fueron muy unidos con Edgar Vivar.
Ramón incluso le dedicó unas palabras antes de fallecer. Shadeville lo miró fijamente y le dijo que aún no tenía para pagarle lo que le debía, arrancando en el otro unas carcajadas que luego se convirtieron en lágrimas. Y si tomamos en cuenta este dato tan particular, al cumplirse 30 años de la desaparición física de Ramón, una inmobiliaria de México se tomó la molestia de calcular cuál sería el monto que dejó impago Don Ramón.
El cálculo de la deuda se hizo de una manera rigurosa. Primero se tuvo en cuenta la cantidad de metros cuadrados de la vivienda. Después se estipuló la zona donde supuestamente se encontraba la vecindad, que sería cerca del Zócalo en Ciudad de México. Con estos datos se calculó un monto estimativo de lo que valdrías alquiler en los años 70.
Así las cosas, los 14 meses de renta que le reclamaba el señor Barriga, Don Ramón, habrían ascendido a la suma de $82, sin contar los intereses por Mora. Sin embargo, teniendo en cuenta que el personaje de Ramón Valdés participó de ocho temporadas del programa, se hizo el cálculo por los 110 meses que habría vivido escondiéndose de su acreedor y se llegó a la una suma que al día de hoy sería un poco difícil de pagar.
Años después de su muerte, su sobrino nieto Miguel realizó un documental llamado Con permiso Monchito, acerca de la vida de Don Ramón. La idea principal era realizar un libro entre sus familiares querían escribir sobre la vida del actor desde diferentes puntos de vista y ese texto iba a tener un DVD con las entrevistas de los tres compañeros más queridos por él, Edgar Vivar, María Antoñetas de las Nieves y Carlos Villagran.
Como el material era considerado muy bueno, decidieron subirlo a YouTube. El sobrino declaró en una entrevista. Haciendo este trabajo, me enteré de muchas cosas que no tenía ni idea y que jamás imaginé. Miles. Yo me fui enterando poco a poco y el público también. Por ejemplo, no tenía idea de que fuera tan paternal y cariñoso.
Una faceta de mi abuelo que me hubiera gustado vivir y que gracias a lo que me cuentan hoy puedo saber. El algo muy importante, nunca perdía su sentido del humor. Lamentablemente su vida fue marcada por el humo y los vicios, tanto adelante como detrás de las cámaras. Fue un actor que enamoró a su público por la simpleza y por la muestra de que todos tenían un par dentro de la pantalla.
Dejó millones de sonrisas y buenos momentos que algunos podemos revivir gracias a los programas. Pero también hubo otro Ramón Valdés, un Ramón Valdés padre, vecino, amigo, actor y cantante. ¿Por qué Rubén Aguirre dejó de ser torero para dedicarse a la actuación? Si fue tan exitoso y reconocido, ¿por qué terminó en la banca rota? Es verdad que fue él quien descubrió a Gómez Bolaño y lo llevó a Televisa.
Bueno, de eso vamos a hablar en este informe de eso y de otras tantas cosas. Rubén Aguirre no solo fue un actor, también demostró sus habilidades como novillero, cronista taurino, locutor de radio y televisión, reportero y escritor. Como si eso fuera poco, también dejó su huella en la pantalla grande participando en películas como El Chanfle.
Pero si hay algo que lo caracterizó fue su personificación del profesor Jirafales, papel que lo hizo mundialmente famoso. Fue uno de los personajes emblemáticos de la famosa vecindad del Chavo del Ocho. Este hombre alto que casualmente tenía aires de superioridad entre los otros personajes, no solo se dedicó a ser un romántico, sino también un estricto profesional dentro del aula.
Rubén Aguirre logró ganarse el cariño del público y su papel perdura a lo largo de los 7 años en la comedia mexicana. Sin embargo, todo lo que parecía encaminarse hacia una retirada junto a su familia cambió drásticamente cuando un accidente le arrebató la tranquilidad que había cosechado durante sus años de oro.
A raíz de esto, su economía se vio afectada. En una sola maniobra, pasó de estar sano y salvo a padecer por su estado de salud. El camino que parecía estar allanado y sin obstáculos se frenó de golpe el 17 de junio de 2016, el día que murió Rubén Aguirre. Hoy en día, gran parte del material subido de Rubén Aguirre, de sus películas, de sus actuaciones en Sketch y demás, se encuentra bloqueado en ciertos países por cuestiones de copyright, por cuestiones de los herederos que no permiten que se distribuya y demás, por lo cual nos
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Así que no sé que están esperando, bájenlo, úsenlo y después me cuentan qué tal les pareció. Durante el año 2007, Rubén Aguirre y su esposa Consuelo Reyes viajaban en su vehículo particular en dirección a Los Mochis, Sinaloa. El actor conocía muy bien el recorrido, ya que solía usar esa autopista continuamente por cuestiones laborales.
En un momento del viaje se encontró con uno de los tantos peajes del camino. Sin pensarlo demasiado, dejó de acelerar y decidió colocarse por detrás de un autobús de Unidos de Sinaloa. El problema fue que cuando apretó el pedal del freno, este no funcionó. Trató de accionarlo varias veces en vano. En un último segundo intentó esquivar el autobús y terminó dando de lleno contra el muro de contención del peaje.
Los gritos de Consuelo Reyes se escucharon entre el intenso impacto. Eran gritos desgarradores y no era para menos. Luego del infortunio llegaron las autoridades y la pareja fue atendida de urgencia. En una cirugía comprometida a él le terminaron colocando cuatro tornillos en la columna y una placa. A su esposa le tuvieron que amputar una de sus piernas.
La buena noticia era que habían salvado sus vidas. La mala era que a partir de ese momento la vida de Rubén Aguirre caería en picada. Pero no nos adelantemos, vayan y preparen su tacita de café y si no es mucha molestia, comencemos por el principio. Rubén Aguirre Fuentes nació el 15 de junio de 1934 en el barrio de Santa Anita, ubicado en Saltillo, Coahuila, en el colorido país de México.
Fue hijo de Rubén Aguirre Flores y María Victoria Fuentes de Aguirre y desde muy pequeño fue un niño inquieto. Mientras cursaba sus estudios iniciales, demostró una facilidad para disfrazarse e imitar a cualquiera que se cruzaba por delante. El arte estaba en su sangre desde el comienzo.
Luego de sus estudios medios, ingresó a la prestigiosa Escuela Superior de Agricultura Hermanos Escobar en Ciudad de Juárez, Chihuahua. Después de obtener su título de ingeniero agrónomo, comenzó a destacarse en el campo. Durante aquella época su crecimiento no fue solamente profesional. Rubén Aguirre llegó a ser un individuo extraordinariamente alto, más precisamente de 1,96.
Aunque se desempeñó en el ámbito agrícola, él confesó tener metas distintas para su futuro. No estaba satisfecho con su trabajo, ya que sus sueños estaban en la actuación. Ya tenía la decisión tomada, solo le faltaban los recursos. Para conseguirlos, se embarcó en hacer pequeñas apariciones radiales. Aunque las ganancias en las emisoras eran escasas, ahí pudo alimentar un poco su fantasía actoral.
Rubén también era un apasionado de la tauro maquia, a tal punto que terminó incursionando en el mundo de las corridas de toros como novillero. Justamente por el cariño hacia esa profesión fue que se topó con quien sería el amor de su vida. Mientras desplegaba su talento en la arena, su mirada se cruzó con una chica que lo estaba mirando desde las gradas.
Esa joven mujer era consuelo de los reyes. Luego de este flechazo instantáneo, en el año 1960, formalizaron y desde entonces no se separaron nunca más. tuvieron siete hijos, cuatro mujeres y tres varones que con el tiempo convertirían a Rubén en abuelo de 16. En su autobiografía después de Usted reconoció que esa época de torero la había disfrutado muchísimo e incluso había llegado a pensar en dedicarse a aquello a tiempo completo.
Sin embargo, su altura le jugó una mala pasada. Su longitud le daba algunas ventajas, pero también le quitaba agilidad. Cuando dejó la tauro maquia definitivamente lo hizo dudando. Temía por sobre todo quedar hundido en el olvido, nada más lejos de lo que iba a suceder. El deseo actoral de Rubén se hizo palpable cuando comenzó a trabajar en Televisa.
Allí se desempeñó como un alto ejecutivo que se encargaba de descubrir nuevos talentos. ¿Y saben a quién encontró en su búsqueda? A nada más y a nada menos que a Roberto Gómez Bolaños. Sí, exactamente. Rubén Aguirre fue el que persuadió a las autoridades del canal para darle una oportunidad a este nuevo humorista. De esta manera podría afirmarse que el surgimiento de Chespirito en la cadena se debió al respaldo del profesor.
Con el tiempo, Chespirito le devolvió el favor cuando Aguirre le solicitó unirse al elenco de comediantes de sus producciones Bolaños, aceptó con gusto. Así fue como el futuro profesor comenzó con las chespirotadas. El problema fue que desde la dirección general de Televisa le dieron el ultimátum, ya que no podía estar detrás y delante de cámaras.
Con el paso de los meses, él pudo demostrarle que no había estado errado. Luego de su inicio en Chespirotadas surgió otro segmento llamado Los supergenios de la mesa cuadrada, una parodia de los programas de mesa redonda. Este sketch formaba parte del programa Sábado de la fortuna, que se transmitió a finales de los años 60 en México.
El recordado actor interpretaba un intelectual que se molestaba con facilidad en medio de las discusiones que ocurrían en la mesa cuadrada y que tendía el absurdo. Lo curioso fue que gracias a la repercusión de este segmento de 5 minutos, el sketch se terminó convirtiendo en ser independiente dentro del canal. La primera aparición del profesor Jirafales en El Chavo del Ocho fue en el capítulo Don Ramón pintor durante la temporada de 1973.
¿Lo recuerdan? ¿Saben qué pasa en ese episodio? Hasta ese momento, el personaje del profesor solo había sido mencionado al pasar en la serie, pero con su aparición demostró que había llegado para quedarse. ¿Recuerdan la frase ta? Bueno, el actor confesó que la frase era expresada por uno de sus profesores en la escuela, pero que este la hacía de una forma más pausada y entonada.
Así fue como rebuscando los recuerdos de pequeño, decidió adoptarla, pero diciéndola con mayor fuerza y energía. El profesor Jirafales, además de querer enamorar a doña Florinda, tenía que educar en la escuela un grupo de niños y niñas que en algunas ocasiones lo sacaban de sus casillas, pero ese no fue el único personaje que encarnó.
Dentro del vasto universo de Chespirito, Aguirre también dio vida a otros personajes memorables. Personificó a Rufino Rufián, el némesis del Chapulín Colorado, y a Lucaseda, fiel compañero de Chaparrón Bonaparte en los chifladitos. Asimismo, desempeñó el papel del sargento refugio Paswato, quien cada vez que tenía la oportunidad se las ingeñaba para complicarle la existencia a el Chompiras.
Si bien trató de abrirse camino en otros programas de televisión y en el cine, no logró destacarse. El profesor Jirafales parecía ser su marca, tanto positiva como negativa, por su encasillamiento. Encasillamiento que duró por muchos años y que lo obligó a viajar por el país para ganarse el pan de cada día. Y es así como nuestra historia vuelve al principio.
El domingo 31 de diciembre de 2007, cerca del medi día, Rubén Aguirre y su esposa se aproximaban a la caseta de peaje en Mazatlán, Sinaloa, a bordo de una camioneta. Según las declaraciones del propio comediante, el vehículo se quedó sin frenos y para no pegar de lleno contra un autobús, colisionó contra un pilar de hormigón del peaje.
Este impacto dejó una huella imborrable en la vida de Aguirre y de su esposa. Aunque las primeras versiones aseguraban que todo había estado bien, la realidad era otra. Su esposa había perdido una pierna y él sufrió de lesiones severas. Tras aquello, Aguirre no tuvo muchas opciones para continuar trabajando y siguió el ejemplo de sus compañeros del Chavo del Ocho.
Así nació el circo del profesor Jirafales. Al inicio todo marchó de modo óptimo, pero luego se fue gastando no solo la idea, sino también los recursos. Para el año 2010, a sus 76 años de edad, Rubén Aguirre se declaró en quiebra financiera. Al poco tiempo de esa triste noticia, confesó en los medios de comunicación que todo ese mal momento se debía a las secuelas del accidente.
Al parecer, tanto en su salud como en la de su esposa terminaron agotando todos sus ahorros. Luego de varios años de lucha entre lo laboral y lo monetario, le tocó llegar hasta una lucha más o mejor dicho, hasta la última lucha. El 14 de mayo de 2016, Rubén Aguirre fue hospitalizado debido a un cuadro de neumonía.
Aunque la situación estaba bajo control, se consideró riesgoso para su salud y quedó internado por más de 10 días. La posterior decisión de enviarlo a casa se tomó para evitar que quedara expuesto en el hospital, donde el riesgo de contagio de un virus intrahospitalario podía agravar su condición. Así fue como el 25 de mayo recibió el alta.
Aguirre estaba muy enfermo y en las últimas semanas se comentó que no podía moverse debido a la diabetes. A pesar de su frágil estado de salud, Aguirre logró reunir a todos sus familiares para celebrar su cumpleaños número 82, el 15 de junio de 2016. Más allá de sus problemas, logró festejar en paz junto a sus seres queridos.
Consciente de que sus días estaban contados, aprovechó al máximo este encuentro para rodearse de las personas que más amaba. Dos días después, a la madrugada del 17 de junio, su cuadro de neumonía empeoró y puso fin a la vida de Rubén Aguirre, quien no pudo resistir más y falleció en su hogar de Puerto Vallarta, Jalisco.
Debido a su partida, su hija realizó un comunicado. Vivió muy feliz aquí sus últimos años. Murió en paz con todos nosotros. La familia pidió una ceremonia privada para despedirlo y así se lo concedieron. Rubén Aguirre fue velado el mismo viernes en una funeraria ubicada en el centro de Puerto Vallarte. Durante su sepelio, sus seguidores se mostraron profundamente conmovidos por su partida, procurando que la despedida fuera lo más amena posible.
A pesar de que el programa ya tenía 50 años, cientos de niños se acercaron para saludar por última vez a su querido maestro. Varios mariachis entonaron la canción del chavo y los pequeños admiradores dejaron manzanas sobre su ataú, recordando así las clases donde los niños de la vecindad agasajaban a su entrañable profesor.
El célebre actor y humorista fue despedido por un conjunto de hijos, nietos, amigos y cientos de personas. Florinda Mesa, Carlos Villagrán, María Antoñeta de las Nieves y Edgar Vivar expresaron su dolor por la gran pérdida, aunque no pudieron asistir al velorio debido a distancias y compromisos. Uno de los primeros en reaccionar a la noticia fue Edgar Vivar, quien encarnaba al señor Barriga y a su hijo ñoño.
Mi profesor favorito, descansa en paz. Hoy mi gran amigo Rubén Aguirre, parte de este plano. Te extrañaré mucho. Aguirre y Vivar eran grandes amigos, incluso las hijas de Jirafales le llamaban tío Edgar. Por otro lado, el hijo de su amada platónica en la ficción, Carlos Villagrán, quien interpretó a Kiko, compartió en una entrevista con Televisa.
Estamos todos tristes por nuestro querido profesor. Poco a poco se nos va yendo la vecindad al cielo. Rememoró los días de grabación como momentos de fiesta y de diversión. Al día siguiente se celebró una misa en memoria del actor en el templo de la Aurora y posteriormente sus restos fueron cremados. La actriz Florinda Mesa no estuvo presente en el último adiós, algo que no llamó la atención, ya que también había estado ausente en la despedida de Don Ramón.
Al parecer, todas las tazas de café no bastaron para enamorarla. Sin embargo, ellos habían creado una pareja que se convertiría en algo más que icónica. Si bien Jirafales nunca llegó a formalizar con doña Florinda, su historia de amor sí trascendió y se volvió emblemática. La explicación del fenómeno llegó de la mano de Rubén Aguirre antes de su fallecimiento.
Si alguna vez nos hubiéramos besado, ya no hubiera existido esa continuidad de amor, de curcilería, se hubiese roto todo eso. Curcilería, que tenía el color y el aroma de las rosas. Aguirre siempre llevaba un ramo para intentar conquistar a la mamá de Kiko y al parecer debe haber gastado una considerable suma de dinero.
Pero, ¿saben cuánto fue en total? Bueno, hubo fanáticos que sacaron la cuenta y llegaron hasta cierto número. Para calcular la cifra, tuvieron en cuenta todos los episodios del Chavo del Ocho, que tuvo un total de 290 capítulos. Se estima que el enamorado visitó la casa de doña Florinda unas 100 veces como mínimo. Teniendo en cuenta esto, el profesor Jirafales habría gastado unos 9,900 pesos mexicanos.
alrededor de $500 en su intento de conquistar a doña Florinda. Mucho poco. La verdad es que el amor no se puede cuantificar, pero sí lo que uno deja para los más queridos. No existe un registro exacto del patrimonio de Rubén Aguirre. Lo que sí se sabe, como ya hablamos, era que estaba quebrado financieramente y que además mantuvo una deuda con el ANDA, Asociación Nacional de Actores hasta su último momento.
Se desprende que no le pudo dejar mucho a su numerosa familia, salvo un humilde obsequio, su legado. En sus últimos años reconoció que el profesor Jirafales fue su personaje más entrañable y querido, quizás porque encarnaba lo romántico y cursy que él mismo llevaba dentro, pero sobre todo porque le brindó proyección internacional.

Rubén Aguirre se destacó no solo por su talento artístico, sino también por su profunda sensibilidad. En diversas entrevistas se le observa emocional al borde de las lágrimas. Ese fue siempre el propósito de su existencia, ser recordado como una buena persona. Si bien queda claro por su apariencia que fue un hombre grande, queda igual de claro con su historia que también fue un gran hombre.
Hasta aquí el video del día de hoy. Espero que les haya interesado. La vida de Rubén Aguirre, el profesor Jirafales me habían pedido varios que hicieran más personajes de la vecindad del Chavo y también los invito a dejar sugerencias para que me digan cuáles otros cómicos o actores, que pueden ser del Chavo o pueden ser de otro lado, quieren que hagamos informe aquí en este canal.
Y sin nada más que decir, me voy a despedir. Los invito a dejar su like, suscribirse y activar notificaciones, pero eso sí, sin hacer mucho ruido. Y les advierto una cosa, el próximo que interrumpa un video lo dejo sin recreo. Nos vemos.
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