En diciembre de 1918 aceptó la amnistía promulgada por Carranza y en 1919 se implicó en el complot que resultó en el asesinato de Zapata, ganándose el apodo del Judas de la Revolución. Se opuso al plan de Agua Preta y en 1922 combatió a Álvaro Obregón. En 1927 se sumó a los cristeros en su guerra contra el Ejército Federal. Con cerca de 300 milicianos reclutados en San Lorenzo, Chaoingo, Wsuko y Tlaxcala, logró mantener bajo control parte del sur de Morelos y del norte de Guerrero para los cristeros.
Atacó un tren en Santa Fe, quechule, Tenango y después ocupó a San Juan, Huilantla, Tasco e incluso Chilpancingo por algunas horas. Murió el 27 de enero del año 1928 en Eatlán del Río después de ser gravemente herido en batalla en el Tomatal. Los 59 soldados de Bársena, sacrificados por Guajardo como prueba de lealtad para engañar a Zapata.
En los meses previos al asesinato, Benustiano Carranza había decidido que la única salida contra Emiliano Zapata era eliminarlo. En la planeación de la operación a la que se referían como una labor especial, se presentaba el caudillo del sur como un enemigo del constitucionalismo y se insistía en que debía atacársele con base en la sorpresa y el engaño con la consigna de acorrararlo como una fiera.
El general carrancista Pablo González resolvió aprovechar la oportunidad que ofrecía el mismo cabecilla para acest golpe mortal. Así, el asesinato de Zapata se orquestó a través de una hilera de acontecimientos que incluía filtrar falsa información sobre unas presuntas discrepancias insalvables entre el General González y Jesús Guajardo.
Desarrollar una relación fluida por correspondencia entre Guajardo y Zapata. simular un ataque de la guarnición de Jonacatepec, Leala Carranza, por parte de Guajardo y prometer hombres, armas, municiones, viberes e información militar. Y como punto culminante que permitiera atar el nudo del engaño, fusilar a los 59 soldados del exapatista victoriano Bársenas como prueba final a Zapata de que Guajardo era sincero cuando le decía que quería integrarse al ejército del sur al mando de su propia tropa. Este fusilamiento de 59 infelices
fue la prueba de lealtad. y el punto final que cerró el círculo en torno al astuto plan para asesinar a Zapat y el caudillo del sur cayó en la trampa tan arteramente hudida. Zapata, por su parte, tomó algunas contramedidas de aseguramiento desde el 2 de abril del año 1919 puso al coronel Feliciano Palacios de toda su confianza en el cuartel de Guajardo en Villa de Ayala y exigió castigo para el desertor victoriano Bársenas.
La vigilancia de palacios fracasó porque Guajardo sabía cuál era su verdadero propósito y se cuidó de no cometer errores. El castigo a Barsena, seguramente su ejecución, también se derrumbó precisamente por el fusilamiento previo de los 59 soldados de su unidad como prueba de lealtad. Coronel Antonio Cano, el anfitrión que delató a Guajardo apenas 15 meses después del crimen.
Se afirma que mientras Emiliano Zapata era ultimado a balazos, el coronel Jesús Guajardo, partícipe en la elaboración del plan criminal y su ejecutor, bebía cerveza en otro aposento de la hacienda de la chinameca. Después subió el cadáver del centauro del sur al propio caballo de líder agrarista para trasladarlo a Coutla y presentarlo al general Pablo González como evidencia del cumplimiento de su misión.
Una misión que la había valido a Guajardo, una recompensa de 50,000 pesos y un ascenso al grado de general. Con ese cuantioso premio en metálico y un mayor rango en el ejército constitucionalista, todo parecía ir sobre ruedas para Guajardo, conocido como el demonio de los ojos verdes. Sin embargo, la vida le tenía preparada una selada al asesino de Zapata.
El 29 de septiembre de 1919 se supo que Jesús Guajardo, ya conocido por el crimen del Centauro del Sur, tenía un problema con la justicia. El propio Venostiano Carranza había convocado a Guajardo desde Puebla de Zaragoza a la Ciudad de México para que respondiera por los asesinatos de dos oficiales del ejército subordinado suyos, el coronel Piña y el capitán Ávila.
El jefe de operaciones militares de Puebla, general Pilar R. Sánchez había informado sobre una discusión sostenida por Guajardo en una cantina con sus oficiales que resultó en la muerte de Ávila y Piña. Testigos mencionados en el informe señalaron que Guajardo había matado a los dos hombres a quemar ropa y bajo los efectos del alcohol.
En el acta de los hechos levantada por el general Sánchez, este ordenaba el arresto del general Guajardo para su traslado primero a Puebla de Zaragoza y posteriormente a la capital de la República para el correspondiente juicio. Aunque Guajardo logró escapar al castigo de los asesinatos de los dos oficiales, su fin estaba cerca y no demoraría en llegar.
El 2 de julio de 1920, Guajardo se insurreccionó contra Adolfo de la Huerta, quien ejercía como presidente interino, pero sus fuerzas fueron vencidas por las del general Eugenio Martínez. Esta vez el asesino de Zapata fue juzgado, condenado a muerte y fusilado en Monterrey, Nuevo León, el 17 de julio del año 1920. Wajardo había sido traicionado por el coronel Antonio Cano, quien tras hospedarlo en su casa lo delató ante sus enemigos.
La ejecución de Guajardo fue recibida con satisfacción en el ejército zapatista. que en ese momento apoyaba a de la Huerta. Gildardo Magaña, el zapatista que heredó el mando. Gildardo Magaña Cerda, nacido el 7 de marzo de 1891 en Zamora, Michoacán, un mexicano cuyo padre de ideas liberales lo envió a estudiar comercio en el Temple College de Philadelphia, Estados Unidos.
Magaña regresó a México en 1907, pero no con ideas liberales ni comerciales, sino anarcosindicalistas. En marzo de 1911 intervino en la conspiración de Takubaya. Huyendo a Morelos tras ser descubierta. En Morelos se unió al movimiento agrarista liderado por Emiliano Zapata, participando en el asedio y toma de Cuotla.
En esta conquista Zapata le otorgó el grado deteniente coronel del Ejército Libertador del Sur. Siendo uno de los pocos hombres con cierta educación formal en el zapatismo, actuó como diplomático zapatista tratando de acercar posiciones entre Zapata y Madero. En julio de 1912 fue arrestado mientras realizaba una misión clandestina en la Ciudad de México e recluido en la misma cárcel en la que ya estaba Pancho Villa, a quien enseñó a leer y escribir.
Tras el golpe de Victoriano Huerta, fue clave en la unión entre Villa y Zapata. En septiembre de 1917, Zapatalo ascendió a General de Brigada, otorgándole el mando de las fuerzas zapatistas que combatían a las carrancistas en la frontera entre Puebla y Morelos. Tras el asesinato de Zapata, fue electo como sucesor del caudillo del sur por los otros cuatro jefes del movimiento, Genobebo de La O, Maurillo Mejía, Timoteo Sánchez y Jesús Capistrán Yáñez.
De los cinco era el único no oriundo del campo morelense. Magaña fue elegido jefe del Ejército Libertador del Sur para continuar la lucha en defensa de los postulados del plan de Ayala. Después de que los jefes sureños aceptaron el plan de amnistía de Carranza se unió al plan de Agua Prieta, ya consolidada la Revolución Mexicana.
Fue gobernador del territorio norte de Baja California y del estado de Michoacán. murió el 13 de diciembre de 1939 en la ciudad de México. Adolfo de la Huerta, el presidente que ordenó fusilar a Guajardo en Monterrey. Felipe Adolfo de la Huerta Marcor, nacido el 26 de mayo de 1881 en Guaimat, Sonora. Un político mexicano que ejerció como presidente de México en calidad de interino entre el primero de junio y el 30 de noviembre de 1920, designado por el Congreso tras el asesinato del presidente Benustiano Carranza.
Durante su corto mandato de 6 meses, de la Huerta se propuso reorganizar la administración republicana, lograr la paz interior y convocar a elecciones generales para renovar los poderes ejecutivo y legislativo. Fue un gobernante conciliador con los grupos disidentes que manifestaban intenciones de diálogo, pero no dudó en ordenar el fusionamiento del general Jesús Guajardo después de que este se levantara en su contra y fuera derrotado.
La formación de su gabinete fue una muestra de amplitud política, ya que integró a representantes de los diferentes bandos revolucionarios en Pugna hasta el asesinato de Carranza. Bajo su presidencia se realizaron las elecciones federales del primero de agosto de 1920 que resultaron en la elección de Álvaro Obregón como presidente de la República, momento señalado por varios historiadores como el de la finalización de la Revolución Mexicana.
De la Huerta se integró al gabinete de Obregón como secretario de Hacienda. En 1923 estalló la llamada rebelión de la guartista contra la sucesión de Obregón por Plutarco Elías Cálees. Tras el fracaso del movimiento de la huerta se exilió en los Estados Unidos, donde vivió grandes estrecheces económicas junto a su esposa.
Tras 11 años de exilio, retornó a México en 1935 bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas. Más tarde ocupó la dirección de pensiones bajo las administraciones de Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdés. Durante el sexenio de Adolfo Ruiz Cortínez fue visitador general de consulados. Murió el 9 de julio de 1955 en la ciudad de México.
Víctima de un edema pulmonar y un ataque cardíaco. Genobebo de la O, el general zapatista que terminó sumándose al plan de agua prieta. Genobebo de la O, nacido el 3 de enero de 1876 en Santa María Auacatitlán, Morelos. Un combatente zapatista que se destacó durante la Revolución Mexicana. Desde temprana edad sobresalió como defensor de la gente de bajos recursos, luchando contra la voracidad de los ascendados que siempre estaban tratando de anexarse las tierras limítrofes con sus haciendas con el apoyo del
gobierno de Porfirio Díaz. De la O junto a otros campesinos de Morelos perjudicados por la política agraria del porfiriato, respaldó la llegada al poder de Francisco y Madero, principalmente por sus promesas de reforma agraria. Sin embargo, desilusionado del maderismo, se sumó al movimiento de Emiliano Zapata, al que respaldó en el plan de Ayala en 1911.
Tras la ruptura entre Zapata y Madero de la O se alzó en armas con el ejército zapatista, recibiendo el mando de las tropas en el norte de Morelos y ascendiendo rápidamente a Mayor, teniente coronel y coronel. Entre 1911 y 1912, su división del Ejército Libertador del Sur tuvo un notable éxito combatiendo las fuerzas gubernamentales en Cuernavaca.
Tras la decena trágica combatió a Victoriano Huerta y después al carrancismo. Tras el asesinato de Zapata, reconoció como nuevo jefe del zapatismo a Gildardo Magaña. Respaldó el plan de agua prieta de Obregonistas contra carrancistas y Obregón lo nombró jefe de las operaciones militares en Morelos. Después, Generobebo de la O ejerció funciones similares en Aguascalientes y la Ciudad de México.
Estuvo activo en funciones de gobierno hasta la edad límite de 75 años establecida y murió el 12 de junio de 1952 en su pueblo natal a los 76 años. Álvaro Obregón, el gran beneficiario político del crimen y artífice del pacto con el zapatismo sobreviviente. Aunque Obregón no tuvo nada que ver con la muerte de Zapata, muertos Carranza y el Centauro del Sur, el gran beneficiado de ambas muertes fue él.
Con Pancho Villa convertido en una lejana amenaza en el norte de México, Obregón ganó fácilmente las elecciones federales de 1920. Neutralizó a los líderes zapatistas supervivientes halagándolos, ofreciéndoles puestos de mando y prometiéndoles que progresivamente daría cumplimiento a sus aspiraciones agraristas del plan de Ayala formulado por Zapata.
Así, los zapatistas se integraron a los sucesivos gobiernos revolucionarios de Obregón, Calles y Cárdenas. Consolidada la revolución y con calles uno de sus hombres de confianza en el poder, Obregón puso en marcha su siguiente jugada de modificar la Constitución para reelegirse. Obregón tuvo éxito en su movimiento y ganó las elecciones federales del primero de julio de 1928, con lo que no contaba era con que un fanático pistolero arruinaría sus aspiraciones de ejercer la presidencia por segunda vez. El 17 de julio de 1928,
el cristero José de León Toral mató a tiros a Álvaro Obregón en el restaurante La Bombilla de la Ciudad de México, cuando el presidente electo ya se veía nuevamente gobernando el país. La muerte de Obregón trajo como principal beneficiario a su protegido plutarco Elías Cáes, quien se convirtió en el jefe máximo de la revolución durante la época del maximato, en el que los presidentes en ejercicio eran sus títeres.
El maximato concluyó con la elección de Lázaro Cárdenas, a quien calles creyó poder controlar también. Pero se equivocó cuando el padre de Cuaemo Cárdenas lo envió al exilio. Pablo González Garza, el general que diseñó la emboscada y se jactó de ser autor intelectual. Pablo González Garza fue un general carrancista mexicano nacido el 5 de mayo de 1879 en Lampazos de Naranjo, Nuevo León.
En 1901 se empleó como obrero durante la construcción del ferrocarril del Paso a Santa Fe, California, en los Estados Unidos. Más tarde trabajó en campos petrolíferos californianos y adquirió una educación en política, economía, historia, geografía y telegrafía. En 1907 regresó a México y se unió al maderismo.
En enero de 1911 se levantó en armas contra el porfiliato al mando de 60 voluntarios ocupando las plazas de Monclova, Cuatro Cínagas y Coahuila. En junio licenció sus tropas por orden de Madero, obteniendo el grado de teniente coronel de caballería. Volvió a tomar las armas durante el alzamiento de Pascual Oroszco, ascendiendo a teniente coronel.
Se unió a Venustiano Carranza en Coahuila durante la revolución constitucionalista, forjando una relación que duraría años. Cuando Carranza decidió asesinar a Zapata, le confió al general de división González Garza la misión de idear y llevar a cabo el plan. González Garza diseñó el plan para matar al caudillo del sur. le confió en la ejecución al coronel Jesús Guajardo.
El mismo general González presumió después de haber sido el autor intelectual del astuto plan para asesinar al líder agrario. Tras el asesinato de Carranza, se trasladó a Estados Unidos, donde invirtió su fortuna en un banco y el crack de 1929 lo dejó en la ruina. Regresó a México muriendo casi en la miseria en Monterrey el 4 de marzo de 1950.
Jesús Guajardo, el coronel que disparó a quemarropa contra Zapata en Chinameca. Jesús María Guajardo Martínez fue un general mexicano nacido el 29 de agosto de 1892 en Candela, Coahuila. Luchó al lado de Victoriano Huerta después de la decena trágica y después se unió al constitucionalismo de Carranza, siendo contactado por el general Pablo González Garza para llevar a cabo el asesinato de Zapata.
Ya convencido por el coronel Guajardo de que deseaba cambiar de bando, Zapata aceptó una invitación a desayunar a la hacienda la chinameca, cerca de Cuautla, donde se hablaría de la entrega de un lote de armas y municiones. Zapata fue saludado al llegar por un toque de Clarín y tras la última nota comenzó el ametrallamiento del Centauro del Sur, en el que también participó Guajardo disparándole a quemarropa.
Después, Guajardo llevó el cuerpo de Zapata a Cuautla para que González viera que había cumplido con su misión y le entregara la recompensa de 50,000 pesos en oro. Además, Guajardo se ganó su ascenso a general. Tras el asesinato de Zapata, Guajardo se metió en un lío con la justicia militar carrencista cuando estando borracho en una taberna, asesinó a quemarropa a dos subordinados.
Carranza lo hizo llevar a Ciudad de México para juzgarlo, pero salvó el pellejo, seguramente por el favor que el presidente le debía por haber asesinado a Zapata. Muerto Carranza en mayo de 1920. Dos meses después, Wajardo, un militar incompetente, se levantó contra el presidente interino Adolfo de la Huerta, siendo fácilmente vencido en Torreón por el general Eugenio Martínez.
esta vez no pudo escapar del paredón, siendo fusilado el 17 de julio de 1920 en Monterrey. Venustiano Carranza, el presidente coordenó el operativo y firmó la recompensa de 50,000 pesos. Tras la decena trágica y el asesinato de Madero, Venustiano Carranza logró unir a varios líderes revolucionarios en torno a su figura y consiguió el derrocamiento del gobierno ilegítimo de Victoriano Huerta.
Pero el movimiento revolucionario continuaba profundamente dividido. Al caudillo norteño Pancho Villa le gustaba ir por libre, aunque estaba apaciguado con sus haciendas después de ser derrotado por Obregón en Celaya. Mientras que en el sur Emiliano Zapata mantenía sus exigencias de redención del campesinado. Cuando Carranza llegó a la presidencia tuvo que seguir enfrentando a Zapata, que controlaba a Morelos, muy cerca de Ciudad de México, y al general Félix Díaz, sobrino de Porfirio, que quería recobrar los laureles de su tío.
Antiguos porfiristas como José María Dávila y Guillermo Mexueiro se habían revelado en Oaxaca con el nombre de los soberanistas, exigiendo un mayor poder local. José Inés García Chávez lideraba la resistencia contra el carrancismo en Michoacán, mientras que los hermanos Cleofas, Magdaleno y Saturnino Cedillo habían conformado un frente opositor en San Luis Potosí.
Pancho Villa estaba lejos, pero activo en Chihuahua y Obregón se había distanciado de Carranza retirándose a su hacienda. Pero la mayor amenaza contra Carranza era Zapata por su popularidad, la lealtad de sus jefes y el tamaño y la alta moral de su ejército. En este caótico contexto, Carranza lanzó varias campañas contra el zapatismo en Morelos sin alcanzar los resultados esperados.
Fue así como Carranza llegó a la conclusión de que la única solución contra Zapata era matarlo y le ordenó a su general de confianza, Pablo González Garza, que formulara un plan para asesinar al caudillo agrarista, ofreciendo una recompensa de 50,000 pesos para el ejecutor. Pancho Villa, el otro caudillo aliado de Zapata, eliminado después por el mismo grupo sonorense.
Muertos Carranza y Zapata, los dos grandes callos revolucionarios que quedaban en la gallera, eran Álvaro Obregón y Pancho Villa. Obregón había tomado la delantera postulándose a la presidencia durante el gobierno interino de Adolfo de la Huerta, que siguió al asesinato de Carranza. Con el apoyo de Elías Calles y otros militares de Sonora, Obregón tenía el camino expedito al poder a menos que Villa hiciera algún movimiento.
Pero el centauro del norte prefirió quedarse en sus haciendas de Durango y Chihuahua y Obregón se hizo con el poder en las elecciones federales del 5 de septiembre del año 1920. Obregón neutralizó al zapatismo superviviente ofreciéndoles cargos y prevendas a sus líderes, de manera que pudo gobernar en paz hasta transferirle el poder a su lugar teniente calles.

Pero Villa, el caudillo más parecido a Zapata, durante las guerras revolucionarias, no había dejado de ser una amenaza y el mismo grupo sonorense resolvió liquidarlo en el atentado de Parral del 20 de julio del año 1923. Esperamos que este video te haya sido útil. Si tienes algo que agregar, por favor compártelo con nosotros en la sección de comentarios.
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