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🚨 México EXPULSA a Ecuador de la CELAC: Sheinbaum IMPONE sanción TOTAL a Noboa

Todos, sin excepción. Es el único foro regional que incluye a Cuba y Venezuela y excluye a Estados Unidos y Canadá. Es el espacio donde América Latina habla con su propia voz, sin el peso de Washington en la sala. Y en ese espacio, México tiene un peso enorme. Es la segunda economía de la región. Es miembro fundador e influyente.

 Es el país que propuso en la última cumbre en Honduras construir una cumbre para el bienestar económico latinoamericano basada en prosperidad compartida y respeto a las soberanías. un país que cuando habla en la CELAC los demás escuchan y México habló sobre Ecuador y lo que dijo dejó a Quito sin piso. Pero antes de entrar en los detalles de lo que pasó en la CELAC, hay que entender el contexto completo en el que esto ocurre, porque la exclusión diplomática de Ecuador en ese organismo no llegó sola. llegó en medio de una crisis que

ya no es solo diplomática ni solo comercial, es una crisis total con apagones de hasta 14 horas diarias en Quito y Guayaquil, con hospitales reportando niveles de medicamentos por debajo del 50% de su stock mínimo, con industrias paralizadas, con despidos masivos en zonas manufactureras, con un sector industrial que ya perdió más de 4000 millones de dólares y un sector comercial que perdió otros 3500 millones.

Eso no es una crisis en papel, eso es la vida diaria de millones de ecuatorianos que se levantan sin saber cuántas horas tendrán luz ese día. ¿Cómo llegamos hasta aquí? La historia tiene un hilo que ya conocen los que han seguido este canal. El asalto a la embajada mexicana en abril de 2024, la ruptura diplomática, el congelamiento del TLC, el bloqueo de la Alianza del Pacífico y después la suspensión del suministro de repuestos.

 maquinaria industrial y petróleo que México enviaba a Ecuador con una regularidad que el país andino había incorporado como algo dado. México era el principal proveedor de repuestos y maquinaria especializada para las plantas de generación eléctrica de Ecuador, para sus refinerías, para su sector minero. Cuando ese suministro se cortó, las consecuencias no tardaron en hacerse visibles.

 Las plantas empezaron a fallar. Los técnicos pedían piezas que no llegaban. Los generadores se apagaban uno por uno y Ecuador, que ya venía con una crisis hidroeléctrica estructural por la sequía que afectó sus embalsces, se encontró sin la capacidad de compensar esa caída con sus plantas térmicas, porque las piezas de repuesto simplemente no estaban.

 El resultado es lo que están viendo ahora. Los peores apagones en Ecuador en 30 años, ciudades enteras sin luz durante horas, familias cocinando con gas cuando tienen. Hospitales operando con generadores de emergencia que dependen de reservas de diésel que se agotan más rápido de lo que se reponen.

 El alcalde de Esmeraldas pidiéndole públicamente al presidente que le ayude a conseguir maquinaria porque en su ciudad no funciona ninguna de las máquinas de la planta eléctrica. Suscríbanse ahora mismo si todavía no lo hacen, porque lo que les voy a contar ahora sobre la CELAC y lo que significa para Ecuador es el golpe más duro de toda esta historia.

 Ahora bien, ¿qué pasó exactamente con la CELAC? Para entenderlo, hay que conocer el posicionamiento que México fue construyendo en ese organismo desde que estalló la crisis con Ecuador en 2024. Desde el principio, México utilizó todos los foros multilaterales disponibles para documentar y denunciar la violación de la Convención de Viena que representó el asalto a su embajada.

 La OEA votó casi unánimemente condenando a Ecuador. Solo Quito votó en contra de su propia condena y El Salvador se abstuvo. La CELAC, bajo la presidencia protempore de Honduras convocó una cumbre de emergencia para abordar la crisis y México presentó su caso ante la Corte Internacional de Justicia de la Aya. Paso a paso, foro a foro, México fue construyendo un consenso regional contra Ecuador.

 No lo hizo con gritos, no lo hizo con amenazas, lo hizo con argumentos, con documentos, con el peso moral que da a tener razón en un principio tan fundamental como la inviolabilidad de las sedes diplomáticas. Y ahora en 2026 ese trabajo de construcción de consenso está dando su fruto más amargo para Noboa. Ecuador quedó fuera de las discusiones de la CELAC en las que se toman decisiones que afectan directamente su futuro económico y diplomático.

 Temas de integración comercial, de cooperación energética, de política regional frente a los aranceles de Trump, de la crisis en Venezuela, de la arquitectura del comercio latinoamericano para los próximos años. Ecuador no está en esa conversación o está con voz disminuida, sin el respaldo de ningún aliado regional relevante que defienda sus posiciones, porque ese es el otro golpe que esta historia tiene para Noboa.

 No solo México lo bloqueó, la región entera lo observa con distancia. La CELAC expresó en múltiples ocasiones su rechazo a las acciones ecuatorianas en la embajada mexicana. Colombia, que comparte frontera con Ecuador y debería ser su aliado natural, está en guerra arancelaria con Quito. Brasil, la mayor economía de la región, tiene una posición ideológicamente mucho más cercana a México que a Ecuador bajo Noboa. Chile con Gabriel Boric Idem.

¿Cuál es el aliado regional de Ecuador en este momento? Argentina bajo mi ley que tiene sus propios problemas con México, El Salvador con Bukele y Estados Unidos, que está concentrado en el TEMEC y tiene a México como su socio comercial estratégico y renunciable. Ecuador se apostó por Washington y perdió el respaldo de la región.

 Y Washington, como ya les hemos contado en este canal, no tiene tiempo ni voluntad política de resolver los problemas energéticos urgentes de Quito cuando tiene sobre la mesa la renegociación del acuerdo comercial más importante de América del Norte. Novoa viajó a Washington buscando repuestos, maquinaria, apoyo concreto.

Ratificó el interés de avanzar en condiciones comerciales, pero las respuestas que recibió fueron vagas, sin plazos, sin compromisos específicos. Trump está concentrado en México y Canadá. Ecuador, con todo el respeto que le tiene a Noboa como aliado político, queda en segundo plano. Y mientras Noboa esperaba respuestas de Washington, Shanbaum hizo algo que en la nueve cumbre de la CELAC en Honduras tuvo un impacto enorme.

 Propuso construir una cumbre para el bienestar económico de América Latina basada en prosperidad compartida y respeto a las soberanías. una propuesta de integración regional que convocó a 33 pascalices que habló de comercio, educación, ciencia, energías limpias. Una propuesta que en su espíritu es exactamente lo opuesto del modelo que Noboa está intentando construir para Ecuador, el de los acuerdos bilaterales con Washington y Dubai, desconectado del tejido regional latinoamericano.

 En esa cumbre, Ecuador no era protagonista. Era el país que asaltó una embajada, que está en crisis energética, que tiene los peores apagones en 30 años y que su presidente sigue sin reunirse con Shainbound porque ella fue tajante. No hay posibilidad de diálogo mientras Noboa siga siendo presidente. Así de claro, así de cerrado.

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