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VIRIDIANA ALATRISTE: La AUTOPSIA PROHIBIDA… y el ASQUEROSO Secreto que SILVIA se llevó a la TUMBA.

familia Pinal haya querido confirmar ni desmentir  oficialmente la versión completa de los hechos. Esta es la historia real de Viridiana Antonia a la triste Pinal. La historia que  el cine de oro mexicano envolvió en silencio durante 42 años hasta que la hermana menor, la cantante de rock mexicano más famosa de su generación, rompió finalmente el pacto familiar  de discreción que se había mantenido vigente desde aquella madrugada del lunes 25 de  octubre de 1982.

Para entender lo que pasó esa madrugada en  la Avenida de las Torres, hay que retroceder 20 años hasta una clínica privada del centro  histórico de la Ciudad de México, hasta el 17 de enero de 1963, hasta el día en que una actriz  mexicana de 31 años llamada Silvia Pinal Hidalgo dio a luz a su  segunda hija después de un embarazo que la propia Silvia había deseado contra la  voluntad de su segundo esposo durante los 3 años anteriores.

El segundo esposo era el productor cinematográfico  Gustavo Ala triste, el mismo hombre que había puesto el dinero de su propia herencia familiar para producir en Madrid en 1961.  La película Viridiana dirigida por el director español Luis Buñuel. La misma película que el  Vaticano había prohibido oficialmente ese mismo año por considerar la blasfema, la misma película  que había ganado la palma de oro del festival de Can en mayo de 1961 y le había dado a Silvia Pinal la consagración internacional como actriz

protagonista del cine de autor europeo. Cuando la niña nació aquel 17 de enero de 1963,  Silvia Pinal ya había tomado la decisión sobre el nombre. Iba a llamarse Viridiana. en honor a la película que la había hecho famosa en España  y Francia, Gustavo a la triste, según los testimonios indirectos publicados  después en las memorias del propio Luis Buñuel, editadas por la editorial Mondadori en 1997, se opuso al nombre.

le dijo a Silvia que Viridiana era el nombre de una novicia que renunciaba a la  vida religiosa después de ser violada por su propio tío. Le dijo que era un nombre cargado emocionalmente. Le dijo que ese nombre llevaba dentro la blasfemia que el Vaticano había condenado dos años antes y le dijo, según los mismos testimonios indirectos, que prefería que la niña se llamara de cualquier otra manera, menos así.

Silvia Pinal no le hizo caso.  La niña fue registrada en el Registro Civil de la Ciudad de México con el nombre completo de Viridiana Antonia  a la triste Pinal. Y 22 años después, en una entrevista que la propia Silvia Pinal concedió a la revista  Hola en marzo de 1983, 5 meses después del entierro de su hija, la actriz iba a confesar a la periodista madrileña Carmen Lozano  una sola frase sobre aquella decisión del nombre.

iba a decirle frente al comedor de su casa de las lomas de Chapultepecabtuales.  Iba a decir, “Fue la peor decisión de mi vida. Fue la peor decisión de mi  vida.” Y aquí viene la parte cruel. Porque la niña nacida aquel 17 de enero de 1963  en la ciudad de México creció siendo la favorita declarada de su madre.

Silvia  Pinalesó ella misma en múltiples entrevistas durante las décadas posteriores. Lo escribió en su libro  autobiográfico Esta soy yo, publicado en 2015. Lo repitió  frente a las cámaras del programa Hoy en las entrevistas que dio durante los años posteriores al accidente.

Viridiana  era, según las palabras textuales de Silvia Pinal, la hija que más se parecía  físicamente a ella, la hija más cercana emocionalmente y la hija con quien tenía la conexión maternal más fuerte de las cuatro descendientes  que llegó a tener. Silvia Pasquel, la primogénita nacida en 1950 de un matrimonio  anterior de Silvia Pinal con el actor Rafael Bquels.

Tenía 13 años más que Viridiana.  Era ya una actriz reconocida con carrera propia cuando Viridiana llegó al mundo. La relación entre las dos hermanas mayores fue siempre cariñosa, pero distante en años. Alejandra  Guzmán, la tercera hija de Silvia Pinal con su tercer marido, el compositor Enrique Guzmán, nació en 1968.

era 5 años menor que Viridiana y Luis Enrique Guzmán, el único hijo varón del matrimonio con Enrique Guzmán, nació en 1970. Era 7 años menor que Viridiana.  Esos dos hermanos pequeños, Alejandra y Luis Enrique, crecieron observando a Viridiana como el ejemplo a seguir dentro de la familia Pinal,  como la prometedora actriz que iba a heredar el legado materno, como la favorita  declarada que recibía la mayor atención de Silvia Pinal en las cenas familiares, los cumpleaños, los viajes a Acapulco, las grabaciones en

los foros de  Televisa. Viridiana correspondió esa atención con una vocación temprana hacia la actuación. A los 14 años ya pedía permiso a su madre para hacer pequeñas apariciones en programas de televisión. A los 16  debutó en el cine con la película Veneno para las hadas, dirigida por Carlos Enrique Taboada.

A los 17  protagonizó la seducción dirigida por Arturo Ribstein, película por la que iba a recibir en 1982  la nominación al premio Ariel como mejor actriz. y a los 18  años, en 1981, debutó en televisión con la serie Cachun Cachun Rarra,  la comedia juvenil escrita por Reinaldo López, que retrataba la vida de un grupo de estudiantes  preparatorianos de un colegio ficticio de la Ciudad de México.

En aquella serie, Viridiana interpretaba al personaje de Biri y otro joven actor del elenco, un muchacho guapo de 22 años llamado Jaime Garza, interpretaba al personaje del pelos. se enamoraron en el set.  La relación entre Viana a la Triste y Jaime Garza empezó en 1981 durante la grabación de Kachun Cachun Rarra.

Era un romance juvenil clásico de los años 80. Las fotos de la pareja empezaron a publicarse en las revistas  de espectáculos mexicanas. Las escenas de Biri y el Pelos en la serie reflejaban la química real  de los actores y Silvia Pinal, que había seguido la trayectoria sentimental de Viridiana desde lejos, sin intervenir en sus decisiones, recibió a Jaime Garza  varias veces en la Casa de las Lomas de Chapultepec durante las cenas familiares que organizaba los domingos por la noche.

La diva del cine de oro mexicano  dio su visto bueno informal a la relación. Le dijo a Viridiana en privado que Jaime parecía un buen muchacho. Le dijo que tenía cara de hombre serio. Le dijo que  con tal de que respetara los tiempos profesionales de Viridiana, era una pareja aceptable. Lo que Silvia  Pinal no sabía, lo que ninguna persona del medio mexicano del espectáculo sabía con detalles públicos en aquel momento,  era que Jaime Garza tenía un perfil emocional bastante más complejo del que aparentaba. Era posesivo,

era inseguro, tenía celos profundos cuando Viridiana asistía a eventos profesionales con otros actores y tenía,  según testimonios posteriores, que Silvia Pasquel iba a compartir décadas después en  privado, problemas para gestionar las decisiones de Viridiana cuando ella tomaba la iniciativa en cualquier tema importante  de la pareja.

Esos rasgos del carácter de Jaime Garza, esos rasgos que la propia viridiana le había confesado  en privado a una amiga del medio teatral durante el verano de 1982, iban a estallar  finalmente la noche del 24 de octubre de aquel mismo año, la noche de la fiesta, la noche de la pelea, la noche en que Viidiana  decidió subirse al Volkswagen Atlantic Blanco a las 5 de la mañana del 25  de octubre y salir del departamento de Jaime Garza sin despedirse. de nadie.

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