Posted in

TRAVIESO ARCE: CONFESÓ LO QUE HIZO POR EL CARTEL DE SINALOA

sacó al padre del taller mecánico del barrio bajo de los Mochis. Le compró una casa de cuatro habitaciones en el barrio residencial del centro de la ciudad portuaria. le pagó las cirugías plásticas pendientes para cubrir las cicatrices del fuego y le devolvió, en cierta forma la dignidad familiar que la explosión del taller le había robado durante el comienzo de la década de los 80 del siglo pasado.

Para entonces, el muchacho del barrio sur de Sinaloa ya era una figura nacional dentro del estado  fronterizo. Lo paraban en las calles del centro de los Mochis. Le pedían fotografías en  los restaurantes familiares, le regalaban botellas de tequila en los bares del puerto, pero algo nuevo, mucho más grande, mucho más peligroso,  mucho más oscuro.

Estaba a punto de tocar la puerta de la familia Arce Armenta durante el invierno del 2002, algo que iba a colocar al campeón  mundial sinaloense sin que él lo buscara nunca. en el centro del radar de los cinco narcotraficantes más buscados del planeta durante  toda la primera década del siglo XXI. El 28 de enero del 2002, durante la programación matutina de la cadena Televisa, arrancó la primera temporada del reality show importado desde Holanda y adaptado al público mexicano bajo el nombre comercial de Big Brother VIP,

México. 20 celebridades nacionales encerradas dentro de una casa de las Lomas de Chapultepec  Distrito Federal por 3 meses continuos. Cámaras encendidas las 24 horas del día. Audiencias de hasta 17 millones de televidentes por episodio durante el verano del 2002. El productor ejecutivo del programa, un empresario llamado Pedro Torres del barrio residencial de Polanco del Distrito Federal, llamó por teléfono al representante deportivo del travieso durante el otoño del 2002.

Le ofreció una suma específica de 450,000 pesos mexicanos por participar dentro de la segunda temporada del programa. Más bonos publicitarios. más cláusulas de exclusividad con la productora durante los siguientes dos años naturales. Travieso aceptó la oferta sin pensarlo y entró a la casa de Big Brother VIP, México durante la primavera del año 2003 con el sombrero charro icónico bajo el brazo derecho, una maleta de cuero negro en la mano izquierda y la promesa firmada del productor de salir de la casa convertido en figura nacional

definitiva del entretenimiento  mexicano. El campeón mundial sinaloense duró 8o semanas continuas dentro del encierro televisivo. Cantó rancheras del padre Vicente Fernández del estado de Jalisco. Bailó cumbias del grupo musical Los Ángeles Azules del estado de Itapalapa. Cocinó pescado zarandeado  de la costa del estado de Sinaloa y se peleó verbalmente con tres celebridades del programa por motivos absurdos relacionados con la comida del refrigerador comunitario de la casa.

Salió del programa durante el verano del 2003, convertido en figura nacional total. Aparecía en programas matutinos de Televisa por las mañanas. Cantaba con grupos norteños en bares del puerto de Mazatlán por las noches. Firmaba autógrafos dentro de centros comerciales del Distrito Federal  por los fines de semana.

Y el campeón mundial sinaloense, sin saberlo durante esos meses dulces del pico de la fama nacional, había encendido sin querer  una pequeña luz roja sobre el radar privado de cinco hombres específicos del norte  del país. Cinco hombres que llevaban el control invisible del estado de Sinaloa durante toda aquella década.

Hombres que tenían el dinero, las armas, las pistas de aterrizaje, las propiedades, las flotas, los aviones y los túneles fronterizos del estado. Admiraban en silencio el boxeo profesional sinaloense y querían conocer en persona al campeón mundial que llevaba el sombrero charro al cuadrilátero internacional. Cinco hombres que decidieron durante una reunión privada celebrada dentro de un rancho del Valle de los Nogales del norte del país durante el otoño del 2002, mandar a buscar al muchacho de los Mochis para una fiesta privada sin

pedirle permiso al campeón, sin avisarle por teléfono, sin negociarle el horario. Aquí es donde se revela la verdadera identidad de los cinco narcotraficantes más buscados del planeta que mandaron a un grupo de policías municipales del estado de Sinaloa a vendarle los ojos al primer mexicano siete veces campeón mundial durante una mañana específica del verano del 2003 dentro del barrio bajo de los Mochis.

y la respuesta exacta que el campeón sinaloense les dio a las 3:14 minutos de la mañana siguiente dentro del estacionamiento del rancho desconocido del norte del país, cuando esos cinco hombres armados intentaron regalarle una camioneta BMW del modelo X5 con un moño rojo gigante sobre el cofre, parte dos. Para entender por qué cinco narcotraficantes del cártel de Sinaloa mandaron a un grupo de policías municipales del barrio sur de los Mochis a vendarle los ojos al primer mexicano, siete veces campeón mundial durante una mañana del verano del 2003.

Hay que entender quiénes eran exactamente esos cinco hombres y por qué llevaban 3 años continuos siguiendo en silencio la carrera profesional del muchacho sinalo? Los cinco hombres del rancho desconocido eran sin orden particular de jerarquía. Joaquín Archivaldo Guzmán lo era, conocido bajo el apodo del Chapo, 46 años de edad cumplidos en aquel entonces, líder máximo del cártel de Sinaloa.

Ismael Zambada García, conocido bajo el apodo del mayo, 55 años de edad, segundo al mando del cártel sinalo Arturo Beltrán Leiva, conocido bajo el apodo del Barbas, 41 años en aquel entonces, jefe operativo de la rama armada del cártel. Alfredo Beltrán Leiva, hermano carnal menor del anterior, 33 años, encargado de las relaciones políticas del cártel durante el sexenio del presidente Vicente Fox y Juan José Esparragosa Moreno, conocido bajo el apodo del azul, 57 años cumplidos, considerado por la inteligencia federal mexicana como el

cerebro logístico del cártel de Sinaloa durante toda la primera década del siglo XXI. Los cinco hombres del rancho compartían una afición silenciosa que pocos periodistas deportivos del estado conocían durante aquellos años. Seguían el boxeo profesional internacional con devoción privada.

Apostaban entre ellos cifras escandalosas sobre cada combate del calendario anual y admiraban especialmente al campeón sinaloense que llevaba el sombrero charro icónico al cuadrilátero internacional. Cuando el travieso ganó el primer cinturón mundial del peso minimosca durante el otoño del 2001, dentro del Galaxy Theater de Las Vegas, los cinco hombres del rancho lo celebraron por separado dentro de sus casas privadas.

apostaron dinero a su favor durante las siguientes seis defensas del cinturón internacional y decidieron durante una reunión privada del Valle de los Nogales del invierno del 2002, que querían conocer en persona al campeón natal del estado fronterizo. La orden bajó por la cadena de mando del cártel durante la primavera del 2003.

Llegó hasta el jefe regional de la policía municipal del barrio sur de los Mochis. un comandante llamado Ramón Salazar Esquer, de 42 años, quien recibía sobornos mensuales del cártel por la cantidad equivalente a 12 salarios oficiales del cuerpo policial estatal. El operativo se ejecutó la mañana del sábado 21 de junio del 2003 a las 11:14 minutos del día.

Travieso había salido temprano del gimnasio lucha libre del barrio sur de los Mochis. Manejaba el primer auto familiar comprado con la bolsa del campeonato mundial, un Ford Escort color rojo del modelo del año 2000, camino al desayuno familiar dentro de la casa de la madre Elvira Armenta Hernández,  del centro histórico de la ciudad portuaria.

Read More