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RABINO JUDÍO VISITÓ LA TUMBA DE CARLO ACUTIS POR SU HIJA… LO QUE PASÓ CAMBIÓ SU VIDA PARA SIEMPRE

Mi padre cetita ante él de bendita memoria era rabino también. Mi abuelo cetite él era rabino. Puedo trazar mi linaje rabínico siete generaciones hacia atrás hasta el Baal Shemtov, el fundador del movimiento jasídico en Polonia. En 1750 crecí en mundo completamente judío. Hablábamos jidish en casa, hebreo en la yeshibá, la escuela talmúdica, inglés.

Solo cuando era absolutamente necesario. Usaba mi kipá y mititsit desde los 3 años. Comencé a estudiar Torá a los 5, Talmud a los 10. Me levantaba cada mañana a las 5 para rezar. Shajarit las oraciones matutinas con el Minián, el grupo de 10 hombres requerido. Estudiaba Gemará textos talmúdicos durante 6 horas diarias.

Memorizaba páginas enteras de comentarios de Rashí y Rambam. A los 16 había completado lectura de todo el Tanaj la Biblia hebrea cinco veces. A los 18 me ordené como rabino después de pasar examen extensivo sobre las 613 Mitbot. Los mandamientos. Me casé a los 21 años con Ripka, una chica de buena familia jasídica también de Brooklyn. Casamentero, nos presentó.

Nos vimos tres veces bajo supervisión. Decidimos que éramos compatibles según Alajá. Nos casamos, tuvimos siete hijos. Barugh Ashem, alabado sea Dios. Miriam es la quinta, nacida en 2008. Siempre fue niña especial, inteligente, curiosa. Hacía preguntas profundas sobre Torá que a veces me costaba responder. Abá, ¿por qué Dios le pidió a Abraham que sacrificara a Isaac su hijo? Eso no es cruel.

Aba, ¿por qué sufrimos tanto en la historia? Si somos el pueblo elegido, ¿por qué Dios permitió el holocausto? Yo le enseñaba como mi padre me había enseñado. Miriam, no podemos entender completamente los caminos de Ashem. Él es infinito. Nosotros somos finitos, pero confiamos en su sabiduría. El sufrimiento es parte del plan, nos purifica, nos acerca a él.

Pero honestamente, a veces yo también tenía esas preguntas, especialmente después del holocausto. ¿Cómo puede el pueblo que Dios eligió, el pueblo con quien hizo pacto eterno en el Sinaí, ser casi exterminado? ¿Dónde estaba Dios en Auschwitz? Estas preguntas mantienen despiertos a rabinos en la noche, aunque no lo admitimos públicamente.

En mi comunidad en Brooklyn, yo era rabino respetado. Tenía mi propia sinagoga pequeña. Enseñaba Torá a adultos, preparaba chicos para barits ba, realizaba bodas, circuncisiones, funerales. Seguía estrictamente todos los mandamientos. Cashrut. Las leyes dietéticas nunca comiendo cerdo o mariscos.

Shabbat, guardando el sábado desde la puesta del sol del viernes hasta la salida de tres estrellas. El sábado noche, sin trabajar, sin usar electricidad, sin manejar las leyes de pureza familiar. Nida, los tiempos de oración tres veces al día. El estudio diario de Torá, todo perfectamente. Pensaba que si vivía rectamente, si cumplía los mitzbot, si enseñaba Torá correctamente, entonces Hashem me bendeciría.

Que eso era el trato, el brit, el pacto. Nosotros obedecemos, él bendice. Pero entonces vino la prueba más grande de mi vida. En marzo de 2025, Miriam, que tenía 17 años, comenzó a sentirse cansada constantemente. Moretones aparecían en su piel sin razón. Tenía fiebres inexplicables. La llevamos al doctor pensando que era anemia o deficiencia de vitaminas.

Hicieron análisis de sangre. El doctor nos llamó con urgencia. Necesito que vengan a mi consultorio inmediatamente. Fuimos ese mismo día. Él tenía expresión grave. Su hija tiene leucemia linfoblástica aguda. Cáncer de la sangre, es agresiva. Necesitamos comenzar quimioterapia inmediatamente. El mundo se detuvo.

Ripka comenzó a gritar. Yo me quedé paralizado. Miriam. Mi Miriam dulce que estudiaba con pasión, que ayudaba en casa, que cuidaba a sus hermanos menores, que tenía toda la vida por delante, tenía cáncer. ¿Cuál es el pronóstico? Pregunté con voz temblorosa. Si respondemos bien al tratamiento, 70% de sobrevivencia. Si no responde, no terminó la frase, pero entendimos.

Comenzamos quimioterapia de inmediato, ciclos brutales. Miriam perdió su cabello hermoso que siempre cubría con Tichel Pañuelo, como corresponde a chica judía modesta. Perdió peso, se puso pálida. débil, pero mantenía su espíritu. Aba Hashem tiene un plan. Voy a estar bien. Pero después de tres ciclos de quimioterapia, los doctores hicieron nuevos análisis.

Las células de leucemia no estaban respondiendo, de hecho estaban multiplicándose. “Necesitamos tratamiento más agresivo”, dijeron. Trasplante de médula ósea. Buscamos donante compatible. Ninguno de sus hermanos era compatible. Buscamos en registro internacional, encontramos donante parcial en Israel.

Pero mientras organizábamos el trasplante, la condición de Miriam empeoró rápidamente. Junio de 2025, los doctores nos llamaron. Su hija está en fase terminal. El cáncer se ha extendido, ya no responde a ningún tratamiento. Le damos tal vez tr meses, lo sentimos mucho. Si todavía estás conmigo, si algo dentro de ti te dice que no dejes de escuchar, comparte este vídeo.

Porque lo que voy a contar ahora sobre cómo una chica judía de 17 años enfrentando muerte leyó sobre santo católico italiano en internet, sobre cómo ella insistió que fuéramos a Asís, aunque sabía que era contra nuestra tradición. sobre cómo yo, como padre quebrado, decidí poner el amor por mi hija por encima de las reglas religiosas.

Eso es lo que va a mostrarte que a veces Dios trabaja de formas que nuestras tradiciones no anticipan. Miriam estaba en cama de hospital en Mount Sinai, en Manhattan. Tenía laptop. Pasaba tiempo investigando en internet sobre tratamientos alternativos, curaciones milagrosas, cualquier cosa que pudiera ayudar. Un día me llamó emocionada. Aba, necesitas ver esto.

Me mostró artículos sobre Carlo Acutis, adolescente católico italiano, que murió en 2006 a los 15 años de leucemia. Igual que ella, su cuerpo estaba incorrupto, preservado milagrosamente después de 19 años. Estaba haciendo milagros, especialmente curando niños con cáncer. Había cientos de testimonios documentados.

Aba, quiero ir a verlo. Miriam, sabes que no podemos. Es santo católico. Ellos adoran a Yeshua. Usé el nombre despectivo que judíos ortodoxos usamos para Jesús. Nosotros no creemos en él, no creemos en santos. Sería traición a nuestra fe. Aba dijo con lágrimas, me estoy muriendo. Los doctores me dieron 3 meses. 3 meses.

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