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PABLO LARIOS: EL ÚLTIMO MEXICANO QUE VENCIÓ A INGLATERRA

Esa misma noche del mes de octubre del año 1970, el padre José Larios Reyes firmó el permiso escrito para que el  niño Pablo entrara a las fuerzas básicas del club Zacatepec de la Segunda División mexicana. 10 años de entrenamiento silencioso dentro del estadio Coruco Díaz.  5 de la tarde a 7:30 minutos de la noche, del lunes al sábado.

Nunca faltó a un solo entrenamiento durante los 10 años completos. Nunca regresó a la casa modesta con la ropa sucia. Un adolescente disciplinado hasta el silencio, reservado hasta la invisibilidad y destinado a aportar la playera del arquero titular del club  Cañeros de Zacatepec. dentro del propio estadio Coruco Díaz del municipio  natal.

Debut dentro de la segunda división mexicana con el Club Cañeros. Sábado 20 de septiembre del año 1980. Nueve atajadas dentro del partido contra el  Club Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Cero goles recibidos. Nunca perdió la titularidad dentro del club Cañeros  durante las siguientes tres temporadas seguidas.

Récord dentro de la segunda división mexicana del año 1981.  Casi ocho partidos completos sin recibir un solo gol. 723 minutos completos  sin recibir un solo gol dentro del arco defendido por el arquero suplente convertido  en titular del club Cañeros de Zacatepec. Ese récord le abrió al portero Pablo Larios, la puerta  del tricolor mexicano.

El seleccionador nacional, José Antonio Roca, lo convocó a la lista del tricolor  para el partido amistoso contra la selección de Corea del Sur del 8 de mayo del año 1983  dentro del estadio Cuautemoc de la ciudad de Puebla. Un caso único dentro de la historia  del fútbol mexicano.

El único jugador que jamás fue convocado al tricolor, perteneciendo al mismo tiempo a un club de la segunda división. Esa noche del 8 de mayo del año 1983,  el portero Pablo Larios, de 22 años, atajó siete tiros del arquero coreano,  cero goles recibidos. El tricolor mexicano ganó 4 por0 y el comentarista Enrique el Perro Bermúdez  gritó dentro de la cabina de transmisión del estadio Cuautemoc esa noche siete palabras.

Acaba de nacer el arquero de la selva. Un apodo brutal  que Pablo Larios iba a cargar sobre la espalda durante los siguientes 36 años seguidos. Firmó con Cruz Azul dentro del torneo verano del año 1984.  Un contrato de cinco temporadas por 12 millones de  pesos mexicanos de la época. Salto directo de la segunda división al club Cruz Azul de la primera división mexicana.

Pero lo que consolidó al arquero de la selva dentro de la memoria histórica  del propio pueblo mexicano ocurrió durante el domingo 9 de junio del año 1985, 12 meses antes del Mundial de  México. El partido amistoso oficial contra la selección de Inglaterra dentro del Estadio Azteca de la Ciudad de México.

114,000 aficionados mexicanos dentro del estadio Azteca. Temperatura ambiente de 21ºC a las 5 de la tarde. Del lado de Inglaterra, Gary Lineker, de 24 años recién cumplidos. Delantero centro del Everton, máximo goleador de la temporada oficial inglesa. Peter Shilton dentro de la portería,  arquero legendario del club Southampton con 118 partidos dentro de la selección  de Inglaterra hasta esa noche.

Brian Robson dentro del medio campo, capitán del Manchester United, Bobby Robson dentro de la banca del sector visitante, una selección de Inglaterra completa, favorita y que jamás había perdido dentro del estadio Azteca dentro  de la historia del propio estadio. El lado del tricolor, Bora Milutinovic dentro de la banca del sector  local, Pablo Larios y Wasaki de 24 años dentro de la portería,  Tomás Boy como capitán, Fernando Quirarte y Raúl Servín dentro de la defensa central, Manuel Negrete  y Luis Flores dentro del

ataque. Al minuto 23 del primer tiempo, Luis Flores recibió un pase filtrado de Manuel Negrete dentro del área grande de la selección de Inglaterra. definió con el pie izquierdo hábil al ángulo superior  derecho del arco defendido por Peter Shilton. Gol del tricolor al minuto 23 del primer tiempo. 114,000 aficionados  mexicanos gritando dentro del Estadio Azteca de la Ciudad de México.

Y esa misma tarde del domingo 9 de junio del año 1985,  el arquero de la selva, Pablo Lario Iwasaki, firmó la actuación más  brutal de toda la carrera profesional dentro del fútbol mexicano. 11 atajadas dentro de los 90 minutos completos del partido amistoso contra la selección de Inglaterra.

Seis dentro del primer tiempo,  cinco dentro del segundo tiempo, dos atajadas a Gary Lineker  frente al arco vacío del propio Estadio Azteca, una atajada bajo los pies de Brian Robson dentro del área chica del sector norte del estadio y una atajada legendaria al minuto  87 del segundo tiempo cuando el defensor central inglés Terry Butcher remató de cabeza dentro del área chica  y el arquero de la selva se lanzó con la mano derecha.

extendida por encima del travesaño. Resultado final, un gol por cero a favor del tricolor.  La selección de Inglaterra salió del Estadio Azteca de la Ciudad de México,  humillada. Peter Shilton salió del vestidor visitante con la cabeza baja. Brian Robson salió del vestidor sin hablar con la prensa deportiva mexicana.

Bobby Robson salió del túnel del sector visitante caminando lento con las manos dentro de los bolsillos del pantalón oficial de la selección de Inglaterra. 114,000 aficionados mexicanos  gritando el apellido Larios dentro del Estadio Azteca de la Ciudad de México durante los siguientes 23 minutos completos después del silvato final del  árbitro central.

Un apellido japonés mexicano nacido dentro de la pobreza modesta de Zacatepec del  estado de Morelos. humillando a la selección de Inglaterra dentro del propio estadio Azteca.  Esa misma noche del domingo 9 de junio del año 1985,  dentro del vestidor del tricolor del sector local del estadio Azteca, el arquero de la selva, Pablo Larios, firmó el pase directo a la lista oficial  del Mundial de México del año 1986.

Boramilutinovic le puso la mano derecha sobre el hombro izquierdo dentro del vestidor esa noche le dijo cuatro palabras. Las cuatro palabras del director técnico serbio Bora Milutinovic al arquero de la selva esa noche del 9 de junio del año 1985 dicen, “Tú eres mi arquero.” Cuatro palabras que le abrieron al portero mexicano la puerta directa del mundial.

Cuatro palabras que ningún periodista deportivo mexicano jamás iba a saber. Un secreto guardado dentro del vestidor del sector local del estadio Azteca  durante los siguientes 34 años seguidos hasta la mañana del jueves 31 de enero del año 2019 dentro del cuarto solitario  del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla.

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