Los golpistas son reducidos por la policía Bárbara. Mueren 16 participantes en la sonada. Hitler se escapa, pero es arrestado dos días después. Fortaleza de Lansberg, a 60 km de Munich. Cuando Hitler llega aquí está en su punto más bajo. Es bien sabido que Hitler pesaba 73 kg. y que algunos días más tarde cayó en una depresión y decidió hacer dieta.
Incluso pensó en el suicidio después del fallido golpe. Fue un fracaso miserable. No había encontrado el apoyo esperado en Baviera y además se había convertido en el asme reír de los periódicos. La historia de Hitler podría haber terminado aquí. Sin embargo, en la celda 7, en el lugar menos probable, recibe un nuevo impulso.
Sabe que posiblemente será condenado a muerte, así que comienza a escribir por primera vez en su vida. 60 páginas, su defensa para el inminente juicio. También surge la idea de escribir sobre sus experiencias, sus enemigos y hacer una especie de ajuste de cuentas con sus oponentes políticos. Cuando el proceso comienza tr meses después, el interés de la prensa es enorme.
Esta toma histórica muestra a los golpistas acusados de alta traición. Todos se declaran inocentes, todos menos uno que se enfrenta al juez Adolf Hitler. El proceso le sirve de plataforma. Hitler tenía carisma y muchos de sus contemporáneos lo percibían. Y eso es lo fatal de este personaje, que era capaz de usar esa influencia tan personal para que lo escucharan embelezados y se creyeran lo que él fantaseaba.
Ludendorf absuelto. Las sentencias de los demás son benévolas. Hitler también sale como ganador del proceso. La posible pena de muerte se queda en 5 años de prisión, de los cuales solo cumplirá 9 meses y disfrutando de un trato especial. En su celta se le permite leer periódicos y toma té en tazas de porcelana.
Tiene una gran vista al paisaje. Usa su propia ropa y puede conversar con sus compañeros de prisión. Hace nuevas amistades y mantiene viejas relaciones con compañeros golpistas como Rudolf Hess, quien más tarde se convertirá en una de las figuras centrales del tercer Reich. En la sala común podían moverse libremente durante el día, conversar.
Yo diría, lo he definido como un piso compartido de hombres que vivían allí. En su prisión de cuatro estrellas, Hitler es tratado como un astro. Desde el proceso es una celebridad. Recibe muchas visitas y regalos, dulces, flores y cartas de aliento de seguidores que como esta comienzan con querido furer.
También las principales figuras de Baviera intentan ser recibidas. El libro de visitas está lleno y las conversaciones se transcriben en tarjetas de registro. Entre los 330 visitantes también hay celebridades como Ludendorf. Muchos lo animan a seguir escribiendo. Especialmente Helene Bechstein, la heredera de la fábrica de pianos, le hace el regalo clave, una nueva Remington.
Ella lo visitó con bastante frecuencia durante ese tiempo y es muy probable que le haya regalado esa máquina muy costosa en aquel momento. No era habitual poseer una máquina de escribir así en esos días. Hitler tiene tiempo. Su partido debe ser reconstruido y él necesita dinero para pagar a sus abogados y así decide escribir un libro.
Existe el mito de que Hitler, un orador que nunca había escrito sus textos, habría dictado el libro a Emil Maurice y Rudolf Hess. Hoy en día, sin embargo, los historiadores coinciden en que eso no es cierto y Hitler sí escribió él mismo el texto durante su prisión. Él mismo escribe el primer volumen en Lansberg.
Rodolf Hess apenas podía escribir a máquina. Aprendió un poco en la cárcel. Todos los demás tampoco lo ayudaron. Así que en Lansberg trabajó él mismo con la máquina de escribir. La idea de que Hitler dictó el libro es errónea, ¿no es cierto? Hitler reescribe su biografía. Se concede a sí mismo el papel de héroe, pero no solo eso.
Usa el tiempo en la cárcel para leer docenas de libros, incluido el ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas del francés Gobinó y libros con términos tan encantadores como higiene racial, eugenesia en el título. Esto puede parecer repugnante hoy, pero en aquel momento estas teorías pseudocientíficas estaban en boca de todos.
La prensa habla con toda naturalidad de razas. Esto le sirve a Hitler de inspiración. Mezcla estas teorías y prepara una sopa difícil de digerir. Logra darle a esos libros e ideas sobre las razas una coherencia espantosa y opresiva. Los meses pasan. Hitler perfecciona su terrible teoría de la lucha racial. En la cima de su delirante pirámide están los arios, es decir, los alemanes, en permanente defensa de su pureza racial.
Su mayor enemigo, los judíos, considerados parásitos. Esi y sigue siendo el típico parásito que se propaga cada vez más como un vacilo dañino. El efecto de su existencia también es similar al de los parásitos. Donde se instala. La sociedad huésped acaba muriendo a corto o largo plazo. Judíos es uno de los términos más frecuentes en mi lucha, 373 veces en promedio cada dos páginas.
Hitler obsesionado con ellos. Cree que son responsables de todos los fracasos alemanes, incluida la derrota de 1918. intenta convencer a los alemanes de que los judíos están detrás de una conspiración internacional para destruir a Alemania, de que son la causa de todos los problemas, usa todos los registros del discurso antisemita y les da mayor virulencia.
de intensidad maximal. A fines de 1924, Hitler sale de prisión con cientos de páginas bajo el brazo. No es difícil publicar su texto fanáticamente antisemita. Él es muy conocido y las editoriales se lo disputan. Se habían publicado los primeros libros sobre Hitler. Se había escrito mucho en la prensa sobre él.
Bueno, decir que en ese momento era una estrella mediática tal vez sea un poco exagerado, pero era un hombre muy conocido, conocido fuera de Baviera y en parte incluso fuera de Alemania. Así que la perspectiva de publicar una biografía de ese hombre, la primera, era prometedora para las editoriales. Hitler tiene libre elección y opta por el editor que le ofrece más dinero.
Max Aman, su exterior durante la Primera Guerra Mundial. Los dos son amigos. Amán dirige una pequeña editorial y comparte la ideología extremista de Hitler. Para lanzar el libro deben encontrar un buen título. Eso no es fácil. Originalmente mi lucha iba a titularse 4 años y medio de lucha contra la mentira, estupidez y cobardía.
muy rotundo pero poco atractivo. La editorial insiste en un título más corto. El título debía ser breve, conciso y sugerente. No se sabe quién tuvo la propuesta definitiva. El hecho fue que el libro acabó llamándose M Campf, mi lucha. Para la publicación se hace mucha publicidad en la prensa nacionalista. Este periódico califica el libro en diciembre de 1925 como El mejor regalo de Navidad.
Sorprendentemente, el libro no es un éxito de ventas. Los seguidores nazis compran algunas miles de copias, pero el texto no tiene tanto éxito como se esperaba. Peor aún, algunos periódicos lo critican duramente. Hitler escribe el Neuer Soy Sharon. Es un agitador que ya no entiende el mundo. Su teoría es el resultado de ideas erróneas que se repiten obstinadamente.
La verdad es que mi lucha es en gran parte ilegible. Sus contemporáneos consideraron el libro como un cajón de sastre. un revoltijo de ideas, una especie de erupción descontrolada. Las expectativas del público eran otras, tenían que ver con el golpe. Esperaban revelaciones sensacionales sobre el golpe de estado, que Hitler contara cosas desconocidas.
Es decir, la expectativa de que el libro incluyera una bomba política era muy grande y mi lucha no era nada de eso. Pero Hitler no se da por aludido. En 1928 incluso escribe otra obra completamente desconocida llamada El libro secreto. Esta obra también es extremadamente agresiva. Sin embargo, nunca se imprimió en vida de Hitler.
La editorial se negó ante las malas ventas de mi lucha. Mi lucha podría haber seguido siendo una pequeña obra desconocida, pero el destino dará un giro dramático. 1930, la crisis económica estadounidense golpea a la aún debilitada Alemania con toda severidad. El número de desempleados aumenta 4 millones en 4 años. En las elecciones, los radicales atraen a muchos votantes.
El partido nazi pasa del 3% en 1928 al 18% en 1930. Las cifras de mi lucha se disparan. Solo en 1930 se venden 54,000 ejemplares. Se quiere saber lo que piensa y planea Hitler, ese hombre que ahora pertenece al sistema político de Alemania. El libro mejora la imagen de Hitler en su camino hacia el poder. Hace creíble a Hitler.
Ya no se le considera un mero agitador político, un orador, sino también un escritor. Y eso es importante en Alemania, un país que da un trato especial a doctores y catedráticos. En 1933, Hitler deja perplejo al mundo con su sorprendente ascenso al poder. Gracias al 37% de los votos de su partido, es nombrado canciller.
Para hacer realidad sus sueños de grandeza y conquista sobre lo que escribió en mi lucha, necesita una Alemania unida. Por eso recurre con la ayuda de Gebels a una de las herramientas citadas en su libro, Propaganda. Cualquier propaganda efectiva debe limitarse a pocos puntos y repetir los eslóganes el mayor tiempo posible hasta que la última persona asocie lo deseado a ese eslogan.
Un elemento de esa propaganda masiva es, por supuesto, mi lucha. El estado recomienda muy pronto a sus funcionarios que adquieran el libro. A partir de 1936 se entrega a los recién casados. Hitler también implica a la industria en su proyecto. Gracias al rearme multiplican por ocho sus pedidos. Compañías como CRUP entregan una copia a cada empleado.
En su mayoría cumpleaños y aniversarios se daba como premio por alguna prestación. Para aumentar las ventas, la editorial ofrece el libro en todo tipo de formato. Braile para ciegos como edición de lujo con cubierta de mármolio. Una edición limitada para los dignatarios nazis de alto rango y como cumbre de la propaganda, una edición en formato bíblico.
Era un símbolo de poder para los nacional socialistas. También fue calificado como la Biblia del nazismo y más importante que el libro en sí fue esa función simbólica de decir, “Sí, mi lucha se conoce.” Es el libro del furer. El libro se convierte forzadamente en un éxito de ventas y Hitler en un hombre rico.
Recibe derechos de autor por el valor equivalente a unos 10 millones de euros actuales. Puede comprar su famoso Barkov. y disfrutar de su pasión por los Mercedes de lujo. Bueno, hubo un total de 12 millones y medio de ejemplares en alemán, es decir, ejemplares que se imprimieron hasta 1944 y Hitler obtuvo aproximadamente un Richmar por cada copia, es decir, que obtuvo al menos 12 millones de marcos solo con ese libro.
Pero aunque fue distribuido en masa, ¿se leyó realmente mi lucha? No lo sabemos. Probablemente el tedioso volumen de 700 páginas disuadió a la mayoría. Carl Heines Ren fue reclutado en 1940 como sanitario del ejército alemán. En la familia había una copia que recibió el padre de su empleador, pero no le gustó el regalo.
El libro fue a parar a la estantería y permaneció allí hasta 1945. Sí. dijo que le echó un vistazo, que era una pura declaración de guerra y que no leía tonterías. Como muchos otros alemanes, en ese momento Carl y su padre subestimaron a Hitler. Hitler no se lo tomaba en serio. Y si escribe algo así, será algún disparate.
Por lo tanto, no se lo tomaba en serio, se bromeaba al respecto. Yo tal vez habría que haberle tomado más en serio. En otras familias, el libro era la encarnación de los mayores temores. Luts Raco recuerda exactamente cuando escuchó hablar de mi lucha por primera vez. Vivía con su familia en el este de Berlín, a orillas del río Spr.
En 1938, Lutz tiene solo 6 años de edad. Su padre Oto es arquitecto. Una noche invita a sus amigos a casa para hablar sobre el libro de Hitler. Me senté debajo de la mesa porque sentía curiosidad por lo que sucedía allí por la noche. Se suponía que estaba en la cama y escuché una y otra vez que mi padre decía, “Lean el libro.
” Y ese lean el libro no se refería a la Biblia ni a ninguna otra obra, sino que evidentemente se refería a mi lucha. No sabe si los amigos siguieron el consejo de su padre. Sin embargo, una cosa es segura. Su padre fue uno de los pocos alemanes que entendieron los desastres que presagiaba el manual nazi. Sí, porque opinaba que allí estaba todo lo que harían los nazis.

Porque en aquel momento, y puedo recordarlo como niño, Hitler solo repetía paz, paz, paz, mientras que en realidad estaba preparando la guerra con todas sus fuerzas. Los preparativos bélicos deben desarrollarse en secreto. Hitler comienza a preocuparse por esto. Teme que el libro traicione sus planes, ya que algunos pasajes hablan efectivamente de futuras conquistas.
Debemos mantener nuestros objetivos de política exterior, es decir, asegurar al pueblo alemán la tierra y el suelo a los que tiene derecho. Su sed expansionista está dirigida especialmente a un país, Francia. El enemigo mortal implacable del pueblo alemán sigue siendo Francia. Mi lucha anuncia la revancha militar contra Francia o al menos legitima esa idea.
Muchas páginas se dirigen agresivamente contra Francia, que simboliza la mezcla de razas. Un país de negros, ese es el término usado por Hitler, y un país de judíos. Si los franceses tomaban en serio esta amenaza, impedirían el rearme de Alemania. Así que Hitler decide una estrategia muy atrevida. En noviembre de 1933 recibe en Berlín al periodista francés Fernández Brinón, quien aboga por un acercamiento con Alemania.
Habla alemán y sin duda ha leído los pasajes pertinentes de M. Kampf. Hitler le concede una primicia. La primera entrevista a un medio francés como canciller. Cuando Debrinon le pregunta sobre los pasajes antifranceses de su libro, Hitler aplica un antiguo truco. Le miente descaradamente. Hitler declara que no quiere nada más que la paz, que él mismo ha experimentado la guerra y que Europa ya ha lamentado demasiadas muertes.
Ya que mi lucha es un libro muy conocido, de Brinón le recuerda que esa no es la misma opinión que refleja en el libro. Allí no habla de paz, sino de guerra, le apunta. Y Hitler responde, “He cambiado. Cualquier político enfrentado con un texto de su juventud diría, eso. He cambiado.” Hitler le dice, “Escribí ese texto en la cárcel por la furia de aquellos días.
Ahora soy canciller.” La entrevista aparece en la portada del Lematán. en ese momento uno de los mayores periódicos y contiene una tranquilizadora declaración de Hitler. La guerra no resolvería nada, solo empeoraría la situación del mundo. Mientras tanto, las ideas del libro se propagan poco a poco entre los alemanes, en las calles y en la radio.
El ministro de propaganda, Gebels, lee extractos de mi lucha. El régimen logra que se fabrique en masa un receptor de radio asequible para todos los hogares. En las escuelas, algunos maestros cantan el himno al furer. leben wir und ich gern bis zum er Hitler pone en práctica lo que está escrito en su libro.
El odio a los judíos se traslada a la vida pública. Como en este kiosco alemán, tu enemigo es el judío. Los periódicos están llenos de caricaturas atroces que representan a los judíos como monstruos que gobiernan el mundo. Este terrible mensaje se transmite con tanta persistencia que algunos finalmente lo creen.
Recuerdo que un día mi hermano regresó llorando de la escuela y mi madre le preguntó por qué estaba tan triste. Dijo que hacía poco había recibido dulces de nuestro invitado, el señor Cronheim, que tenía su barca aquí y que en la escuela dijeron que todo el que come algo de un judío se muere. Escuché eso y pensé, “No recibí dulces del señor Kronheim, así que no estoy en peligro.
Se podría haber previsto el holocausto con mi lucha. En esto los historiadores excepcionalmente coinciden. Por supuesto que en mi lucha no se habla de cámaras de gas, pero el libro plantea la lucha que los alemanes deben llevar hasta la muerte y el hecho de que solo puede haber un vencedor en esa lucha entre el pueblo alemán de raza pura y los judíos.
Hasta la víspera de la guerra, algunos países europeos creen que es posible la paz con Hitler. En septiembre de 1938, la Alemania nazi se anexiona a los sudetes. Esto viola la demarcación de fronteras establecida en 1918. Europa está al borde de la guerra. Todo se decide en Munich. El primer ministro británico Neville Chamberlin y el ministro francés de defensa Eduardier son convocados allí de urgencia.
A cambio de una promesa de paz de Hitler, entregan Cheekoslovaquia, firman el famoso acuerdo de Munich. A su regreso, los ministros de Francia y Gran Bretaña son recibidos como héroes. Esta mañana he tenido otra negociación con el canciller alemán Hitler. Aquí está el documento que lleva su firma y la mía.
Consideramos el acuerdo firmado anoche y el acuerdo naval británico alemán como un símbolo del deseo de nuestros dos pueblos de no volver a llevar a cabo nunca más una guerra. La paz parece asegurada. Carteles publicitarios aconsejan, “No se preocupen por Hitler. Tómense vacaciones. La mayoría de las empresas europeas son pacifistas.
Dicen, “Nunca más la guerra, nunca más la Primera Guerra Mundial, nunca más esas matanzas.” Incluso después de la crisis de Munich, muy pocos miembros de la élite ven el presagio bélico que contiene M. Campf. Churchill y el joven coronel de Gol lo ven y expresan su preocupación, pero en ese momento no ocupaban posiciones dirigentes. De Gul no tenía poder y Churchill se había convertido prácticamente en un marginado en Inglaterra.
Las negociaciones de paz, cuidadosamente pensadas se revelan en 1939 como un fracaso brutal. Alemania ataca a Polonia y ocupa gran parte de Europa. El ejército alemán desfila en París. Hitler celebra. El mundo entero tiembla ante la idea de caer bajo el dominio nazi. Ahora las élites cambian su opinión acerca de mi lucha.

Se muestra cuán peligroso es mi lucha cuando Hitler comienza a implementar la política que describió. Es el descubrimiento de lo ya existente que nadie había visto o había querido ver. De pronto, el libro tiene un nuevo destino. Antes de 1939, los aliados no veían ningún peligro en él. Ahora lo usan para realizar contra propaganda.
En los Estados Unidos, por ejemplo, la gente protesta contra la guerra. El ciudadano medio apenas puede comprender la idea de una intervención militar para salvar Europa. Otra guerra. Yo no participaré. Estados Unidos debería mantenerse al margen. Deberíamos permanecer al margen de una guerra en Europa. Yo digo que no.
Digo que no. No, no, no. Así que las autoridades difunden cortometrajes como este. Una escena se desarrolla en una iglesia. Para movilizar a la población. La película se dirige a las minorías atacadas en el libro. M. Campf se convierte en una herramienta persuasiva. No leeré todo, pero una o dos cosas de este libro podrían ser interesantes.
Cito, “De vez en cuando se muestra en las revistas que un negro ha llegado a ser abogado, maestro, incluso sacerdote o algo así. Esos Estados Unidos degenerados no se dan cuenta de que es una ofensa al sentido común. Que es una locura criminal pensar que adiestrando a un semimono se lo puede convertir en abogado.
Este libro fue escrito hace 20 años. El plan implícito aquí se ha hecho realidad. Desde 1943, el ejército alemán registra cada vez más derrotas. Después de la guerra, el libro emblemático del régimen se convierte en una posesión molesta. Para no ser tomados por nazis, los alemanes se deshacen de él. Nunca antes había visto tantos ejemplares de M Camp, como el 23 de abril de 1945, cuando vi flotar un montón aquí en el río Spré que pasa por delante de nuestro terreno.
Bueno, era veneno, tenía que desaparecer y en ese tipo de fosas tiraron pistolas. y no sé qué otras armas. Y allí también metieron libros desagradables como Mi lucha, que brillaban de color rojo y taparon todo con tierra y la gente así se sentía a salvo. Tras la llegada del ejército rojo, había gente que tenía que justificarse o identificarse en controles o de otra forma.
Y si poseías ese libro, se sacaban conclusiones. En la Alemania derrotada se elimina la simbología nazi. Los aliados exigen la destrucción de las máquinas que imprimieron Mamp. En Alemania está estrictamente prohibido reeditar el libro. Hoy es inimaginable que aquel éxito de ventas se traslade al presente. El autor está muerto.
Su obra resuma odio. Su política terminó en un terrible baño de sangre. Sin embargo, su obra prohibida sigue siendo impresa. En inglés se llama My Truckle, Amiña Luta en Brasil. Body Fend en China. El libro se publica en todo el mundo desde la década de 1930. En la era de internet es imposible impedir su difusión. Desde 1945 se han vendido millones de copias.
Mi lucha se continúa leyendo. El nazismo, el tercer reich y Hitler causan fascinación. También es la fascinación de lo prohibido. Si está prohibido, tiene que ser interesante, así que echémosle un vistazo. En los países árabes enfrentados a Israel, el libro despierta la curiosidad de antisemitas. Aún más sorprendente es la versión turca, Kab Cgam, que en 2005 estuvo entre los superventas.
Con el ascenso de los nacionalistas al poder se vendieron cerca de 100,000 ejemplares en dos meses. Incluso en la India es sorprendentemente exitoso. Aquí Hitler es un modelo de éxito en algunas universidades de administración. En un país como India, donde mi lucha ha tenido éxito desde hace años, décadas, es el símbolo de un ultranacionalismo beligerante que presiona a sus vecinos.
El primero de enero de 2016 se abrió un nuevo capítulo en la historia del libro. Vencidos los derechos de autor en esa fecha, la obra pasó a ser de dominio público. En teoría, nada se interpone a una nueva edición. En Alemania, sin embargo, el libro todavía se considera un peligro, por lo tanto, solo se permiten versiones críticas comentadas como esta.
El texto tiene 3500 comentarios de historiadores. Edición con opinión significa, por supuesto, que queremos una edición crítica, una edición cuya intención sea refutar a Hitler. desenmascarar a Hitler, corregir a Hitler. La editorial francesa Feard sigue el mismo enfoque. Aquí también trabaja un panel científico en una versión comentada para contrarrestar el odio y las mentiras del original.