No importa la calidad, no importa que Kan sea candidato al Balón de Oro, no importa que Bellingham sea una estrella mundial. Si el partido se convierte en un duelo físico a esa altitud, los ingleses se van a ahogar. Cregurley, otro analista de ESPN, fue todavía más directo. En el programa ESPNFC, Borley dijo algo que nadie esperaba.
México es favorito. Así, sin matices. México es favorito para un inglés. Escuchar eso en una transmisión en inglés sobre un partido contra una selección que en el papel tiene menos talento individual es impactante. Y luego habló An Postecoglu, el exent entrenador del Tottenham y de la selección australiana en ITV.
Y lo que dijo fue casi poético. Si le toca a Inglaterra ir a México, será como entrar a una Copa del Mundo diferente. Una Copa del Mundo diferente. Porque todo lo que Inglaterra ha vivido hasta ahora, los partidos en Atlanta, en Dallas, en Boston, en Nueva Jersey, eso era una cosa. Aterrizar en la Ciudad de México con la altitud, con la humedad, con el ruido, con la pasión, con la presión.
Eso es otra dimensión. Thomas Tugel, el entrenador de la selección inglesa, dio una conferencia de prensa después del partido contra el Congo y fue sorprendentemente transparente. Tugel dijo, “Este es quizás uno de los partidos más bonitos y emocionantes que puedes tener. Juegas contra México en el Azteca.
Habrá muchísimos obstáculos esperándonos. La altitud será, por supuesto, una gran desventaja porque no podemos adaptarnos físicamente en 4 días. Es simplemente imposible.” Imposible. Esa palabra la usó el técnico de la selección de Inglaterra. No dijo difícil, no dijo complicado, dijo imposible. Pero Tugel también dejó algo claro.
También dijo, “No sé si el viaje será tranquilo. No sé si podremos dormir bien. No sé si habrá ruido fuera del hotel, pero saben qué, que venga. Estamos listos. Este equipo está listo para lo que sea necesario. Y esa respuesta de Tugel tiene una razón muy específica, un contexto que tal vez ustedes ya conocen, pero que vale la pena explicar, porque los ingleses no solo temen la altitud, no solo temen el estadio, los ingleses temen algo más, temen a los aficionados mexicanos, temen la guerra psicológica.
Todos vimos lo que pasó antes del partido contra Ecuador. La noche anterior, decenas de aficionados mexicanos se congregaron afuera del hotel Westin en Santa Fe, donde dormía la selección ecuatoriana. Con bocinas, con claxones, con cohetes, con motocicletas haciendo ruido. Estuvieron toda la noche intentando que los jugadores de Ecuador no pudieran dormir.
Ecuador presentó una queja formal ante la FIFA. Al Yasira cubrió la noticia, la BBC la cubrió. Fue noticia mundial. Y ahora los ingleses se preguntan, ¿nos van a hacer lo mismo a nosotros? Pero aquí, amigos, viene un detalle interesante, un detalle que habla bien de la afición mexicana, aunque no todos lo crean. En Reddit, un aficionado mexicano contó que Harry Kane en su conferencia de prensa habló con mucho respeto sobre el equipo mexicano.
Dijo que jugar en México sería algo especial y este aficionado mexicano escribió, “Kane habló con respeto sobre nuestro equipo, así que probablemente no le van a hacer eso a los ingleses. Probablemente no es una garantía. Pero es un gesto que importa y eso nos lleva directamente a la otra cara de esta historia, porque hasta ahora hemos hablado de lo que sienten los ingleses, pero qué sienten los mexicanos y la respuesta es fascinante, porque los mexicanos no están actuando como uno esperaría. No están siendo arrogantes,
no están celebrando antes de tiempo, no están subestimando Inglaterra. Lo que están haciendo los mexicanos es algo que no se había visto en mucho, mucho tiempo. Están creyendo, pero creyendo con respeto. Para entender esto, hay que entender cuánto ha esperado México por un momento así.
México ha participado en 18 copas del mundo. Ha sido anfitrión dos meses antes, en 1970 y en 1986. Pero hay una estadística que pesa como una piedra en el corazón de todo aficionado mexicano. La última vez que México ganó un partido de fase eliminatoria en un mundial fue en 1986. 1986. 40 años. 40 años esperando volver a ganar un partido de eliminación directa.
Y ahora, por primera vez en cuatro décadas, México rompió esa maldición al vencer a Ecuador 2 a0 en la ronda de 32. Y ahora con esa victoria fresca, con esa confianza nueva, con esa energía del Azteca vibrando en sus cuerpos, les toca enfrentar a Inglaterra. Y lo que dicen los aficionados mexicanos es notable.
En Reddit, un hilo titulado Mexico fans, how do you feel about your chances against England? Generó casi 500 comentarios y reveló algo hermoso. Un aficionado escribió, “En cualquier otro lugar, en cualquier otra copa del mundo, en cualquier otra circunstancia. No me gustarían nuestras posibilidades, pero esta vez creo que todos los mexicanos sienten que tenemos una oportunidad real. Se siente raro, honestamente.
Otro dijo, “Ka me asusta, pero Inglaterra se ve vulnerable.” Otro más escribió, “El aire delgado, la multitud, la presión del arbitraje local. No le doy muchas posibilidades a Inglaterra.” Y uno de los más reflexivos dijo, “Vi el partido de Inglaterra contra el Congo y noté que el Congo jugó con un estilo similar al nuestro, pero con menos capacidad ofensiva y el Congo casi ganó.
Nuestro problema es que Inglaterra tiene un jugador de élite que puede cambiar el marcador incluso al final.” Kan y Gordo lo dejaron claro. Nosotros no tenemos ese recurso individual, pero tenemos tres buenos delanteros, una defensa sólida y literal y metafóricamente tenemos las alturas como Obi One Kenobi. Esto lo veo 50.
Pero lo que más me llamó la atención fue un aficionado que dijo simplemente, “Tengo esperanza y me encantaría que ganemos. Ver a México llegar más lejos de octavos en mi vida sería un sueño. Solo espero un buen partido. Inglaterra va a ser muy difícil, pero jugar en casa en el Azteca va a ser un partido que voy a recordar siempre.
Disfrutemos estos momentos y que viva México. Ese comentario, amigos, resume algo que va más allá del fútbol. Resume lo que significa para un país tener la oportunidad de soñar. Después de la victoria contra Ecuador, las calles de la Ciudad de México se convirtieron en una fiesta. Miles de personas salieron al ángel de la independencia.
Cánticos de Viva México retumbaron por Reforma. Espuma, confeti, abrazos, lágrimas. Y no solo en México, en Los Ángeles, donde vive una comunidad mexicana enorme, hubo pólvora, hubo gritos, hubo una fiesta espontánea en el centro de la ciudad que duró horas y los aficionados mexicanos entrevistados por la BBC dijeron cosas como, “Esta es por mucho la mejor actuación que hemos visto de la selección mexicana en mucho tiempo.
Es un gran año para ser mexicano.” Y otro dijo, “La energía de los jugadores ha evolucionado a lo largo del torneo. Hay jugadores que antes eran criticados por sus errores y ahora están jugando de manera increíble. Es hermoso ver a este equipo tan conectado, pero también hay mexicanos que reconocen el peligro, que saben que frente a ellos va a estar uno de los equipos con más talento del mundo.
Y eso nos lleva a preguntarnos algo importante, ¿qué tan temible es realmente el Azteca? Para responder eso, tenemos que hablar de historia y no cualquier historia. Tenemos que hablar de una de las historias más extraordinarias que tiene el fútbol. El Estadio Azteca se inauguró en 1966. Es uno de los pocos estadios del mundo que ha albergado dos finales de Copa del Mundo, la de 1970 y la de 1986.
Es el estadio donde Pelé levantó su tercer título mundial. Es el estadio donde Diego Armando Maradona marcó los dos goles más famosos de la historia del fútbol. Ambos en el mismo partido, ambos contra Inglaterra, el 22 de junio de 1986. Y vale la pena detenerse aquí porque la ironía es casi cinematográfica.
La última vez que la selección de Inglaterra jugó en el Azteca fue exactamente en ese partido, hace 40 años. Cuartos de final del Mundial de México, 1986, Argentina contra Inglaterra. Y lo que pasó ahí cambió el fútbol para siempre. El primer gol fue la mano de Dios. Maradona saltó junto al portero Peter Shilton y golpeó el balón con el puño izquierdo. El árbitro no lo vio.
Gol, trampa divina, si quieren llamarla así. Y 4 minutos después, el segundo gol. Maradona recibió el balón en su propia mitad del campo. Dribló a cinco jugadores ingleses uno tras otro, como si estuviera bailando entre fantasmas y metió el balón con la zurda. El gol del siglo. Los dos extremos de lo que puede ser el fútbol, la picardía y la genialidad ocurrieron en el mismo partido, en el mismo estadio contra el mismo rival.
Y ahora, 40 años después, Inglaterra regresa al Azteca, no contra Argentina, contra México. Pero el fantasma de Maradona sigue ahí. La sombra del azteca sigue ahí. Pero más allá de la historia romántica, hay un factor científico que explica por qué el Azteca es una fortaleza casi inexpugnable y ese factor se llama altitud.
El Estadio Azteca se encuentra a 2,200 m sobre el nivel del mar. Para ponerlo en perspectiva, eso es equivalente a 7,200 pies. A esa altitud, la concentración de oxígeno en el aire es aproximadamente un 20 o 25% menor que al nivel del mar. Eso significa que cada respiración que toman los jugadores visitantes les da menos oxígeno del que están acostumbrados.
El corazón tiene que latir más rápido para compensar. Los músculos se fatigan antes. La recuperación entre esfuerzos es más lenta. Los sprints repetidos, que en condiciones normales se recuperan en segundos, empiezan a pesar como plomo. Hay estudios científicos publicados en revistas como el British Journal of Sports Medicine que confirman esto.
Una reducción en la capacidad máxima de consumo de oxígeno afecta directamente la distancia total que un jugador puede recorrer durante un partido, la velocidad de sus sprints y, sobre todo, la capacidad de recuperación entre esfuerzos de alta intensidad. Y eso lo es todo. A esa altitud, el balón también se comporta de manera diferente.
La resistencia del aire es menor, lo que significa que los disparos viajan más rápido y con trayectorias menos predecibles. Los porteros enfrentan tiros que se mueven de formas a las que no están acostumbrados. Y lo más cruel de todo es que adaptarse a esto requiere tiempo, mucho tiempo. Los expertos en medicina deportiva dicen que una adaptación significativa toma al menos dos semanas.
Una adaptación completa puede tomar meses. Inglaterra va a tener como máximo tres o cu días en la ciudad de México antes del partido. Tugel lo dijo con todas sus letras. Es físicamente imposible adaptarse a la altitud en ese tiempo. Paul Merson lo explicó de una manera muy gráfica en Sky Sports. He visto los partidos de México en este torneo.
Lo que pasa es que en el segundo tiempo los equipos visitantes se ven visiblemente sin piernas. La República Checa jugó un buen primer tiempo contra México. En el segundo tiempo fueron destruidos. Es como si les quitaran las baterías y eso es exactamente lo que muestran los números de este torneo. En el segundo tiempo contra Chequia, México ganó 3 a0, un partido que al descanso estaba en ceros.
Ahora los números del Azteca son escalofriantes. En 89 partidos competitivos jugados en ese estadio, México ha danado 70. 70. Ha empatado 17 y ha perdido solo dos. Dos derrotas en toda la historia competitiva del Azteca. La última fue en septiembre de 2013 contra Estados Unidos hace 13 años.
26 partidos invictos desde entonces y en partidos de Copa del Mundo, México es literalmente invicto en el Azteca. Siete victorias, tres empates, cero derrotas, cero. Si Inglaterra gana este domingo, será el primer equipo en la historia que venza a México en un mundial jugado en el Azteca. Pero seamos justos, seamos honestos, porque los números impresionan, pero hay que mirarlos con contexto.
De esos 26 partidos invictos, la mayoría fueron contra selecciones de menor nivel. Panamá, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Jamaica, Nueva Zelanda. Solo Portugal, entre los equipos enfrentados en esa racha está dentro de los 10 primeros del ranking mundial. Y en este torneo, los cuatro rivales de México han sido Sudáfrica, Corea del Sur, la República Checa y Ecuador.
Ninguno de ellos es un gigante del fútbol. Inglaterra será con diferencia el mejor equipo que ha pisado el Azteca en esta racha y eso es algo que algunos mexicanos reconocen. Un aficionado en Reddit escribió con honestidad, “México tiene una gran defensa porque todavía no ha enfrentado a un ataque de calidad. Inglaterra quizás esté lenta por la altitud, pero tiene jugadas a balón parado y una calidad ofensiva real, con muchas opciones saliendo desde la banca.
Y esto nos lleva a hablar de lo que los mexicanos realmente temen, porque sí hay confianza, sí hay euforia. Pero cuando les preguntas a los mexicanos, ¿qué les preocupa? Todos dicen lo mismo. Todos dicen un nombre, Harry Kane. Harry Kane es probablemente el delantero centro más completo del mundo en este momento.
En este torneo, Kan ha marcado cinco goles en cuatro partidos. incluyendo un doblete contra Croacia en el debut, los dos goles que salvaron a Inglaterra contra el Congo y el gol que rompió el récord de Gary Lineker como máximo goleador inglés en la historia de las copas del mundo, ahora con 13 goles superando incluso a Pelé.
Kan marca con la derecha, con la izquierda, de cabeza, desde lejos, desde penalti. Es imparable cuando está en forma. Y está en forma. Paul Merson comparó la situación con una frase demoledora. Si Messi u Mbappé hubieran marcado el segundo gol de Kan contra el Congo, el mundo entero estaría enloquecido.
Pero como es Kanin, como es inglés, se minimiza. Pero fue un golazo fenomenal. Y no es solo Kane. Los mexicanos también hablan de Jude Bellingham. Bellingham tiene esa capacidad de aparecer desde la segunda línea, de hacer carreras que rompen las líneas defensivas, de marcar goles decisivos en momentos clave. Un aficionado mexicano escribió, “Bellingham viniendo desde atrás es más difícil de marcar.
Si juega profundo y hace esas arrancadas, va a ser una pesadilla para nuestra defensa. Y está Bukayo Osaka, que puede desequilibrar por la banda con su regate y sus centros. Está Anthony Gordon, que fue decisivo en el segundo tiempo contra el Congo con su velocidad y sus desbordes. Está Marcus Rashford que salió de la banca y marcó un golazo contra Croacia en el debut.
Inglaterra tiene una profundidad de banquillo que pocos equipos en el mundo pueden igualar. Un aficionado mexicano fue particularmente lúcido en su análisis cuando escribió, “El problema que tenemos es que Inglaterra tiene jugadores de élite que pueden cambiar un partido por sí solos, incluso en los últimos minutos. Kanin, Gordon, Bellingham, cualquiera de ellos puede sacarse un gol de la nada.
Nosotros no tenemos ese recurso individual. Lo que tenemos es un colectivo fuerte, tres buenos atacantes y la mejor defensa del torneo. Pero si Kan tiene un día inspirado, nada de eso importa. Y esa defensa, por cierto, merece su propio reconocimiento. Raúl Rangel, el portero de las Chivas de Guadalajara, ha sido una roca.
Cuatro partidos, cero goles en contra, solo seis tiros a puerta recibidos en todo el torneo. La línea defensiva con Johan Vázquez y el regreso de Edson Álvarez como ancla en el medio campo ha mostrado una solidez que nadie esperaba. Y en ofensiva, Julián Quiñones, el delantero de 29 años que juega en Arabia Saudita, lleva tres goles en cuatro partidos y ha sido una de las revelaciones del torneo.
Pero hay un nombre que ha capturado la imaginación de todo el mundo, Gilberto Mora. Tiene 17 años. se convirtió en el segundo jugador más joven en ser titular en un partido de eliminatoria mundialista, solo después de Pelé en 1958. Cuando un joven de 17 años tiene la madurez para ser titular en un partido de knockout de Copa del Mundo para el equipo anfitrión, sabes que algo especial está pasando en ese vestuario.

Ahora, amigos, hablemos de lo que tal vez sea la parte más fascinante y más controvertida de esta historia, la guerra psicológica. Porque lo que está sucediendo entre estas dos aficiones no es solo fútbol, es un choque cultural. Es un enfrentamiento entre dos maneras de entender la competencia. Para los ingleses, el fair play es sagrado.
El juego limpio está en el ADN de su deporte. Ellos inventaron el fútbol, ellos inventaron las reglas. Y aunque seamos honestos, los hooligans ingleses no son precisamente un ejemplo de virtud. La idea de que los aficionados del equipo rival se presenten fuera de tu hotel a las 3 de la mañana con bocinas y cohetes les parece, para decirlo suavemente, inaceptable.
Para los mexicanos, en cambio, eso no es trampa, eso es pasión, eso es luchita, eso es mostrarle al rival que estás en su casa y que aquí las reglas son diferentes. Un aficionado mexicano en Reddit lo explicó así, como una honestidad que es al mismo tiempo admirable y provocadora. Básicamente esa es nuestra estrategia.
No jugamos limpio, somos 150,000000es de llorones, pero somos un mercado enorme para la FIFA y no les conviene que perdamos. Ese comentario generó un debate enorme. Algunos ingleses respondieron con indignación. Uno escribió, “Entonces, tu plan es ser groseros y tener mala calidad de aire.” Esa es la estrategia. Y el mexicano respondió, “Lo mismo nos funcionó contra Ecuador.
Pero hubo otros mexicanos que tomaron distancia, que dijeron que esa actitud no los representa, que México ha jugado un fútbol limpio y honrado en este torneo, que las provocaciones fuera del Hotel de Ecuador tuvieron un contexto específico, una rivalidad histórica entre México y Ecuador que se remonta a incidentes similares en la Copa América de 1993, cuando los ecuatorianos hicieron lo mismo con la selección mexicana.
No es una excusa, pero es un contexto. Y la pregunta que queda flotando es, ¿es esto justo? ¿Es ético o es simplemente parte del fútbol? La FIFA no se ha pronunciado más allá de recibir la queja formal de Ecuador. No ha habido sanciones, no ha habido multas y probablemente no las habrá porque esto es algo que sucede en todo el continente americano, en la Copa Libertadores, en las eliminatorias de la CONCACAF, en los derbi latinoamericanos.
Es parte del folklore, es parte de la guerra. Y Tugel, hay que decirlo, manejó la pregunta con clase. Cuando un periodista le preguntó si le preocupaba el ruido fuera del hotel, Tugel respondió, “No sé si el viaje será tranquilo, no sé si el sueño será tranquilo, no sé si habrá ruido fuera del hotel, pero ¿saben qué? que venga.
Es un partido hermoso y emocionante. Habrá muchos obstáculos, pero este equipo estará listo para lo que sea. Ahora, amigos, si todo lo que hemos dicho hasta ahora es emoción, historia, pasión, miedo, respeto y provocación, llegó el momento de hablar con los números. Porque en el fútbol moderno los datos también cuentan una historia y la historia que cuentan es interesante.
Mirémos goles esperados, lo que los analistas llaman XG. En sus cuatro partidos de fase de grupos, México acumuló un XG combinado de aproximadamente 4,73 y sin embargo, anotó och8o goles. Eso significa que México ha sido extremadamente eficiente, convirtiendo muchas más oportunidades de las que estadísticamente debería.
En contraste, Inglaterra acumuló un XG combinado de aproximadamente 7,52 en sus cuatro partidos de grupo más el partido contra el Congo y anotó ocho goles también, lo que significa que ha estado por debajo de su rendimiento esperado. Pero hay un dato que habla a favor de Inglaterra y que los analistas no están ignorando.
Inglaterra ha generado 20 grandes oportunidades de gol en el torneo más que cualquier otro equipo, incluyendo Francia. Eso significa que aunque a veces no convierte, la selección inglesa está creando constantemente situaciones claras de gol contra un equipo que defiende con la intensidad de México. Eso podría ser un problema enorme.
En cuanto al diferencial de XG promedio por partido, un indicador que mide qué tan dominante ha sido un equipo, México ocupa el puesto 13 con un diferencial de más 0,81 por partido, mientras que Inglaterra está en el puesto 16 con más 0,61. España lidera esta estadística con +1,60, seguida de Bélgica con +1,61. Estos números sugieren que México ha sido estadísticamente ligeramente más dominante que Inglaterra en este torneo.
Pero la diferencia no es dramática. La posesión de balón es otro factor. Inglaterra registró un 78,8% de posesión contra Gana, la cifra más alta jamás registrada en un partido de Copa del Mundo por cualquier equipo. Contra el Congo, Inglaterra tuvo un 60% de posesión y disparó 16 veces contra siete del rival.
México, en cambio, no necesita dominar la posesión. Contra Ecuador tuvo menos del 50% de posesión, pero fue letal en transiciones rápidas. y la defensa. La defensa de México ha recibido solo seis tiros a puerta en cuatro partidos. Seis. Eso es un promedio de 1,5 por partido. Sin embargo, como señaló un aficionado inglés en Reddit, el XG concedido de México es de 2,3 en todo el torneo, exactamente el mismo que el de Inglaterra.
Eso significa que la calidad defensiva real ajustada por la calidad de los tiros que han enfrentado es similar para ambos equipos. La diferencia es que los porteros de México han sido más efectivos en detener lo poco que les ha llegado. Y hay un dato más, uno que muchos pasan por alto. Las casas de apuestas que procesan millones de dólares y tienen equipos enteros de analistas todavía consideran a Inglaterra favorita, aunque por un margen muy estrecho.
En Draft Kings, Inglaterra abrió como favorita a más 125, mientras que México está a más 245. Pero antes del torneo México estaba a más 6,600 para ganar la Copa del Mundo, ahora está a más 2,500. Esa caída refleja el impacto que han tenido sus actuaciones. Ahora bien, con todos estos datos, con toda esta historia, con todas estas emociones, ¿por qué digo que este puede ser el mejor partido de toda la Copa del Mundo 2026? Porque miren lo que tenemos.
De un lado, la selección con más historia en el fútbol. La patria del deporte. Cuatro finales de Copa del Mundo, un título en 1966. La Premier League, la mejor liga del planeta. Jugadores que brillan en el Real Madrid, en el Bayern de Munich, en el Arsenal, en el Manchester City. Un técnico alemán que ha ganado la Champions League.
Una tradición de exigencia y depresión mediática que convierte cada partido en un examen final. Del otro lado, un país que vive el fútbol con una intensidad que pocas naciones pueden igualar. Un estadio que ha visto a Pelé y a Maradona escribir las páginas más gloriosas de este deporte. Una selección que no ha recibido un solo gol en cuatro partidos.
Un público de 80,000 personas que va a cantar, a gritar, a llorar, a rezar todo al mismo tiempo durante 90 minutos. Y una altitud que convierte el aire en un enemigo invisible para cualquier visitante. Un equipo tiene el talento, el otro tiene la fortaleza. Uno tiene a Kan, Bellingham, Saka, Rise, Gordon, Rashford.
El otro tiene al Azteca, a Quiñones, a Rangel, a Mora, a Jiménez y a 130 millones de personas empujando desde cada esquina del país. Un grupo de expertos ingleses dice que si Inglaterra sobrevive al Azteca, puede ganar la Copa del Mundo entera. Otro grupo dice que México va a correr a los ingleses hasta que se les acabe el oxígeno.
Las casas apuestas no saben qué hacer. Los estadísticos dicen que están parejos. Los historiadores dicen que México nunca ha perdido en el Azteca en un mundial. Los futbolistas dicen que van a darlo todo. Los aficionados de ambos lados dicen que están nerviosos. Y eso, amigos, es exactamente lo que hace que este sea un partido especial.
Porque cuando ambos lados tienen miedo, cuando ambos lados tienen respeto, cuando ambos lados sienten que pueden ganar, pero también que pueden perder, es cuando el fútbol se convierte en algo más grande que un deporte. Porque piénsenlo un momento, si Inglaterra gana, habrá demostrado que la calidad siempre se impone, que no importa dónde juegues, no importa la altitud, no importa el ruido, no importa la presión.
Si tienes a los mejores jugadores del mundo, eventualmente los mejores jugadores del mundo ganan. Será una [carraspeo] declaración de intenciones para el resto del torneo. Será la prueba de que este equipo de Tugel, que ha sufrido, que ha dudado, que ha necesitado a Kanlo más de una vez, tiene el carácter necesario para llegar a la final.
Y será la primera vez en la historia que un equipo vence a México en un mundial jugado en el Azteca. Pero si México gana, amigos, si México gana, si México gana, el mundo entero tendrá que reescribir la historia de esta Copa del Mundo, porque ya no será solo el torneo de Francia, de Argentina, de Brasil, de España.
Será el torneo en el que México, la eterna selección que se queda en octavos, la eterna selección que llora cada 4 años, la eterna selección que carga con 40 años de frustraciones, finalmente rompió el techo. Finalmente llegó a cuartos de final con un rival de verdad derrotado y lo hizo en su casa en el Azteca con 80,000 personas que van a contar esta historia durante generaciones.
Y hay algo más, algo que trasciende los goles y los marcadores, porque este partido, gane quien gane, va a ser recordado. Va a ser uno de esos partidos que defines por el ambiente, no solo por el resultado, uno de esos partidos que ves una vez en la vida. Un periodista neozelandés que estuvo en el Azteca contra Ecuador escribió que había comprado su boleto por $500, pero que ahora con Inglaterra como rival, los boletos más baratos están en $4,000.
$4,000 por un boleto y la demanda sigue subiendo porque la gente sabe, la gente siente, la gente entiende que lo que va a pasar el domingo 6 de julio en el Estadio Azteca no es simplemente un partido de fútbol, es un momento. Y aquí, para cerrar esta historia, quiero contarles algo que leí en un comentario de Reddit que me pareció profundamente humano.
Un aficionado inglés escribió, “Soy inglés, mi esposa es mexicana. Todos mis suegros me están mandando mensajes diciéndome que nos van a ganar antes de que siquieras haya pateado un balón. Estamos juntos en esto. Y otro inglés casado con una mexicana respondió, “Yo también estoy en esa situación.” La maldición del quinto partido, ¿verdad? Porque los dos sabían a qué se referían.
México siempre cae en su quinto partido mundialista. Siempre es su historia, es su dolor. Y ahora por primera vez, todo un país cree que esa historia puede cambiar. Y de lado englados, un aficionado de Brasil escribió algo que resume la magnitud de este encuentro. Dijo, “Como aficionado brasileño, creo que México va a ser más difícil que Inglaterra, basado en lo que hemos visto en este torneo.
” Y un inglés respondió, “Como aficionada inglés, creo que México va a ser más difícil que Brasil basado en lo que hemos visto en este torneo.” Y ambos concluyeron. Entonces, supongo que México nos va a ganar a los dos. Y ahí, amigos, está la magia de todo esto. Dos aficiones rivales de dos continentes distintos. con historias completamente diferentes, compartiendo el mismo miedo y el mismo respeto por un equipo que juega en su casa a 2,200 m sobre el nivel del mar, en un estadio que ha visto todo lo que el fútbol puede ofrecer. Amigos, hay
partidos que duran 90 minutos y hay partidos que permanecen para siempre. México contra Inglaterra, octavos de final, Copa del Mundo 2026, en el Estadio Azteca. Quizás este sea uno de ellos. Nos vemos el domingo.
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