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GUILLERMO OCHOA: CONFESÓ LLORANDO EL CALVARIO QUE VIVIÓ DURANTE 4 MUNDIALES

Cero minutos jugados en todo el Mundial. México cayó en octavos de final contra la selección de Argentina. Un gol de Maxi Rodríguez en el alargue cerró la participación mexicana. Ochoa vio el mundial completo desde la banca vestido con la camiseta suplente número 23 sin haber pisado el pasto de ningún estadio alemán.

El segundo mundial de Guillermo Ochoa fue el de Sudáfrica del año 2010 y ese mundial iba a marcarlo para siempre porque en el mes de abril del año 2009, después de una crisis en los resultados de las eliminatorias, la Federación Mexicana de Fútbol tomó la decisión de cesar al técnico Senger Ericson, un sueco que había sido contratado 16 meses antes con salario millonario.

Los directivos del fútbol mexicano se sentaron en una oficina cerrada de la federación, discutieron nombres y decidieron llamar a un viejo conocido de los mismos despachos, un hombre que ya había dirigido a México en el mundial de Corea y Japón del año 2002. Un hombre nacido en la Ciudad de México el primero de diciembre del año 1958.

Javier Aguirre, el Vasco. Ese apellido aparece hoy en el fútbol mexicano dos veces. con 16 años exactos de distancia entre las dos apariciones y con la misma consecuencia para el portero mexicano más importante de la historia moderna del Tri. Cuando Aguirre tomó las riendas de la selección mexicana en el mes de abril del año 2009, Guillermo Ochoa era el portero indiscutible del Club América, titular durante cuatro temporadas completas, convocado a cada llamado internacional del Tri, considerado por la afición mexicana como

el sucesor natural de Osvaldo Sánchez, retirado ya de la selección. La ilusión del pueblo mexicano era clara. Ochoa iba a ser el titular del Mundial de Sudáfrica. Aguirre lo convocó en la lista final de 23 y durante las semanas previas al debut mundialista en el complejo de entrenamiento del tri en la ciudad de Polo Cuane, Sudáfrica, Ochoa entrenó como titular.

Los directivos mexicanos le prometieron el arco. La camiseta número uno le fue asignada. Pero cuando llegó el 11 de junio del año 2010 en el estadio Soccer City de Johannesburgo, en el partido inaugural del mundial contra la selección local sudafricana, Aguirre tomó una decisión que dejó al pueblo mexicano en shock. Puso a Óscar Pérez, El Conejo, un portero veterano de 37 años, un hombre que ya se acercaba al retiro profesional, el suplente natural de Ochoa en la lista mundialista.

Contra la selección de Sudáfrica. Banca contra la selección de Francia, banca contra la selección de Uruguay, banca contra la selección de Argentina en los octavos de final, banca. Cero minutos jugados en cuatro partidos completos del mundial. Guillermo Ochoa vio ese mundial completo desde una banca sudafricana vestido con la camiseta suplente número 12 sin haber pisado el pasto de ningún estadio del continente africano.

México cayó en octavos de final contra la selección de Argentina. Dos goles de Carlos Tévez, uno de Gonzalo Higuaín y otro de Sergio Agüero. El descuento de Javier Hernández 3 a 1 y en el vestuario mexicano en el estadio Soccer City de Johannesburgo, después del pitazo final, un guardameta de 24 años lloraba solo sin haber tocado un balón en cuatro partidos oficiales del Mundial, sin explicación pública del entrenador, sin homenaje del cuerpo técnico, sin nada.

Esa noche, en el hotel de concentración del TRI, Guillermo Ochoa tomó una decisión que iba a marcar su carrera profesional. Se lo dijo a su representante, se lo dijo a su padre, se lo dijo a su novia de entonces, Carla Mora, con quien llevaba apenas un año de relación. Me voy de México. Voy a buscar un lugar en el fútbol europeo.

Aquí no voy a esperar otra decepción como la de Aguirre. Un año después, en el mes de julio del año 2011, Guillermo Ochoa firmó un contrato con el Acho de Francia, un club recién ascendido a la Ligue 1, la primera división del fútbol francés, un equipo de la isla de Cócega con el presupuesto más bajo de toda la liga y con un presidente que iba a marcar su vida para siempre.

One A, un hombre llamado Aline Orsony, 71 años. Tenía en el año 2026 cuando le quitaron la vida durante el funeral de su madre, pero esa tragedia todavía estaba a 15 años de distancia. Regresemos a la fecha exacta que interesa. 19 de junio del año 2011, Copa Oro de la Concacaf, estadio Rose Bowl, de Pasadena, California.

México derrota a la selección de El Salvador 5 a0 en el partido inaugural del torneo continental. Guillermo Ochoa mantiene su portería en cero. Es el titular indiscutible del tricon Aguirre ya cesado como técnico y el entrenador José Manuel de la Torre dirigiendo al equipo nacional. 5 días después, los servicios médicos del torneo realizan pruebas de doping aleatorias a los futbolistas mexicanos.

Y el 20 de junio del año 2011 en la sede oficial de la CONCACAF en la ciudad de Miami se revela el escándalo más grande del fútbol mexicano de esa década. Cinco jugadores del Tri dan positivo por consumo de Clen Buterol, una sustancia utilizada en la industria ganadera para engordar el ganado, prohibida en el deporte profesional.

Los cinco nombres son publicados en un comunicado oficial. Edgar Dueñas, Francisco Rodríguez, Cña, Cristian Bermúdez y Guillermo Ochoa. Número K. Número K. En el hotel de concentración del TRI en el estado de California, un guardameta de 25 años recibe la noticia en su habitación privada. Su representante le explica que las negociaciones apalabradas con el Paris Saint-Germain acaban de derrumbarse esa misma tarde.

Los directivos parisinos ya no quieren asumir el riesgo de fichar a un futbolista mexicano con un escándalo de dopaje encima. Frase textual del portero mexicano en una entrevista con el diario France Football del año 2026 verificada en el archivo público de la publicación. Tendría que haber fichado con el Paris Saint-Germain.

Mi representante me había dicho que estaba cerrado con los dirigentes de entonces, pero de un golpe, la historia del dopaje con la selección tiró todo a la basura. Y frase textual del entonces directivo del Paris Saint-Germain verificada en el reportaje del diario Récord del año 2026. No me la puedo jugar con un portero de un país que no tiene prestigio internacional.

En las oficinas del fútbol francés, ningún club grande quiso contactar al guardameta mexicano durante las semanas siguientes. Cada agente respondía la misma frase: demasiado riesgo, demasiada polémica, demasiado país sudamericano. Uno, el único dirigente del fútbol europeo que llamó al representante de Guillermo Ochoa durante ese verano del año 2011, fue el presidente de la haxio de Francia, un hombre de 57 años en ese momento.

Alin Norsoni, nacido en la isla de Cócega en la ciudad de Ajaxio, un empresario con conexiones profundas en el mundo oscuro corso y con una lealtad marcada hacia sus decisiones profesionales. Frase textual del portero mexicano en el reportaje del diario Récord del año 2026 verificada en el archivo público. El presidente Orsoni me fue leal hasta el fin.

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