Posted in

Caso frío de 1987 en Michigan resuelto — y el arresto dejó a todos en shock

Rick y Gale no eran decorado, eran el centro. El sacerdote que ofició el funeral de Rick y Gale dijo algo ante los dolientes que quedó grabado en la memoria de todos los que estaban ahí. dijo que esto no era obra del Señor, esto era obra del [ __ ] En una iglesia en Michigan, en noviembre de 1987, esas palabras cayeron sobre una comunidad que todavía no podía procesar lo que había pasado.

Una pareja joven, feliz, sin enemigos conocidos, sin conflictos que justificaran algo así, ejecutados en su propia casa. Ella en la cama, él en el carro, como si alguien hubiera entrado con un plan, con frialdad, con la determinación de quién sabe exactamente lo que va a hacer y lo hace sin dudar. Eso era lo más perturbador de todo.

No había señales de forcejeo, no había señales de robo, no había nada que sugiriera que esto fue un crimen de oportunidad o un malentendido que se salió de control. Era una ejecución. planificada, calculada, llevada a cabo por alguien que conocía la casa, que sabía cómo entrar, que sabía dónde encontrar a cada uno y que después de hacerlo se fue sin dejar casi nada atrás.

La familia de Rick quedó devastada. Ida Brink, que había encontrado a su nuera muerta en la cama y a su hijo muerto en el carro, cargó esa imagen durante años, décadas. Cada vez que alguien le preguntaba sobre esa mañana, volvía a ese silencio extraño dentro de la casa, a la almohada sobre la cabeza de Gale, a las palabras que le dijo a su esposo, está muerta.

25 años después, en una audiencia judicial, Ida volvió a contar esa historia con la misma claridad, con el mismo dolor, como si hubiera pasado ayer. La familia de Gale también quedó rota, pero de una forma diferente, más complicada, porque el asesino de Gale no era un extraño, era alguien que había crecido con ella, que había compartido una infancia con ella, que se sentó a la misma mesa durante años y que la llamaba hermana.

Y ese hombre, en los días que siguieron al crimen, empezó a decir cosas, cosas que sus propias hermanas escucharon y que guardaron durante años sin saber exactamente qué hacer con ellas, cosas que con el tiempo se convertirían en el hilo que desaría todo. Su nombre era Ryan Wingarden, el hermano mayor de Gale, y lo que dijo en esos días después del funeral de su hermana es lo que hace que este caso sea diferente a tantos otros.

Diferente de una forma que es difícil de describir sin sentir algo muy oscuro moviéndose por dentro. La policía de Otawa County llegó a la casa de Ransom Street el 23 de noviembre de 1987 y desde los primeros minutos quedó claro que esto no era un robo que salió mal. No había señales de entrada forzada, no faltaba nada de valor dentro de la casa.

No había rastros de una pelea, de una discusión, de algo que sugiriera que el crimen había sido espontáneo. Era una ejecución doble, planificada, calculada, ejecutada con una frialdad que los investigadores raramente ven, incluso en sus carreras más largas. Rick. Dos disparos en la cabeza. Sentado en el asiento del conductor de su Chevy Blazer en el garaje.

Gale, tres disparos en la cabeza, tendida en la cama del matrimonio con una almohada sobre el rostro. Una pistola calibre 22. Sin testigos, sin motivo aparente. La comunidad de Park Township entró en shock. Era uno de esos lugares donde la gente deja las puertas sin llave, donde los vecinos se conocen por el nombre, donde los crímenes violentos son algo que uno ve en las noticias de ciudades grandes, no algo que ocurre en la casa de al lado.

Y de repente eso había cambiado. De repente había un asesino entre ellos, alguien que había entrado a una casa tranquila, en un barrio tranquilo, y había matado a dos personas jóvenes sin dejar [música] casi nada atrás. ¿Quién? ¿Por qué? Esas dos preguntas flotaban sobre Park Township, como una nube que no se iba. Los investigadores comenzaron a trabajar, entrevistaron a vecinos, a compañeros de trabajo de Rick y Gale en Trendway Corporation, a amigos, a familiares.

Buscaban un motivo, buscaban un enemigo, buscaban algo que explicara por qué alguien querría matar a una pareja de recién casados que por todos los relatos disponibles era querida, sin conflictos y sin enemigos conocidos. Y en ese proceso un nombre comenzó a aparecer, un nombre que estaba muy cerca, demasiado cerca.

Ryan Wing Garden era el hermano mayor de Gale. Tenía 24 años en noviembre de 1987 y en los días que siguieron al asesinato de su hermana y su cuñado, su comportamiento comenzó a llamar la atención. No de la policía, todavía no de sus propias hermanas. Chery Murphy era otra hermana de Gale y Ryan.

En los días después del funeral, Ryan dijo algo que Cheril no olvidó. Dijo en voz alta frente a ella. A veces me pregunto si yo pude haberlo hecho. Detente un momento aquí. Tu hermana acaba de ser asesinada. Tu cuñado acaba de ser asesinado. La comunidad está buscando al responsable y tú le dices a tu hermana que a veces te preguntas si pudiste haberlo hecho.

¿Qué tipo de persona dice eso? ¿Qué tipo de persona piensa eso? Pero no fue la única vez. Ryan habló con otra hermana, Lin, y en esa conversación dijo algo todavía más perturbador. Dijo que quería pedirle perdón a Gale, que sentía que la había violado. Dos comentarios. Dos momentos en que Ryan Wingarden dijo en voz alta cosas que ningún inocente diría, cosas que sus propias hermanas escucharon y guardaron, porque eran la familia, porque la lealtad familiar es una de las fuerzas más poderosas que existen.

Porque decir en voz alta lo que esos comentarios sugerían significaba abrir una puerta que nadie estaba seguro de querer abrir. La policía también tenía sus sospechas sobre Ryan y en las primeras semanas de la investigación lo interrogaron. Ryan tenía una coartada. Esa noche estaba con su novia, una chica llamada Pam Marachini.

Según Ryan, los dos habían estado haciendo la bandería juntos mientras Rick y Gale eran asesinados en su casa. Pam confirmó la historia sin pruebas físicas que conectaran a Ryan directamente con el crimen, sin un arma encontrada, sin testigos que lo ubicaran en la escena, sin nada más que los comentarios perturbadores que había hecho a sus hermanas y que en ese momento no eran suficientes para sostener una acusación.

El caso comenzó a enfriarse. Ryan Wing Garden quedó libre y la vida siguió o algo que se parecía a la vida, porque Rick y Gale Brink estaban muertos y nadie había respondido por eso. Los años pasaron. Ryan Wingarden se casó con Pam. La misma Pam que había sido sucoartada en 1987. La misma Pam, que había dicho a la policía que esa noche los dos estaban haciendo la bandería juntos, se casaron, construyeron una vida, tuvieron años juntos y durante todos esos años Pam Wingarden cargó algo, algo que Ryan le había mostrado una noche de noviembre de

1987, algo que ninguna persona debería ver jamás y que ella había guardado en silencio durante más de dos décadas. Mientras tanto, la familia de Rick Brink seguía esperando. Ida Brink, que había encontrado a su nuera muerta y a su hijo muerto en el mismo día, seguía viviendo con esa imagen, con esa pregunta sin respuesta.

Read More