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CARLOS “RODO” ROTONDI: El INFIERNO que SOPORTO el HEROE de la DECIMA

A un jugador que apenas iniciaba su carrera profesional, que apenas estaba encontrando sus primeros minutos en el fútbol adulto, la tribuna le dijo que no servía. Eso no se olvida. No porque uno lo guarde con amargura, sino porque ese tipo de momentos se instalan en algún lugar del cuerpo y cambian la manera en que uno compite.

A veces para mal porque la presión aplasta, a veces para bien porque el dolor se convierte en combustible. En el caso de Rotondi, el tiempo fue respondiendo cuál de las dos fue. Con Newells, la relación estaba muerta antes de que empezara de verdad. La falta de oportunidades era un callejón sin salida. Y cuando un jugador joven no tiene minutos, no tiene otra opción que buscar el lugar donde sí los encuentre.

Así que en febrero de 2019, Carlos Rotondi salió a préstamo. Destino: Chile. San Luis de Quillota, segunda división. El exilio a Chile que lo formó. Salir de Argentina no fue fácil en el sentido emocional. Rotondi lo reconoció después sin rodeos. dudaba de poder adaptarse fuera de su país. Rotondi salió y lo que encontró en Chile fue algo que no esperaba del todo.

Encontró fútbol, encontró continuidad, encontró al entrenador correcto en el momento correcto y junto a él encontró a Joaquín Montesinos, con quien armó una dupla ofensiva que en San Luis funcionó con una fluidez que hacía tiempo no sentía. 17 partidos, cuatro goles en un equipo que terminó en los últimos puestos, pero donde Rotondi era, a pesar de todo, el jugador que más peligro generaba.

Rotondi siguió, no en San Luis, sino en el fútbol chileno. Santiago Wanderes lo llamó primera división y ahí fue donde la historia empezó a tomar una velocidad diferente. En Wanderes se convirtió en titular indiscutible, 28 partidos como titular, siete goles, seis asistencias. segundo máximo goleador del equipo. Y fue también en Wanderes, donde se terminó de transformar en el jugador que iba a llegar a México.

En Newells había jugado de enganche, en Chile se convirtió definitivamente en extremo izquierdo. Wanderes quiso comprarlo. News, que todavía tenía su pase, pidió una cifra que el club chileno no podía pagar. Y Rotondi regresó a Rosario con 6 meses de contrato por delante y la certeza de que no iba a renovar. New Wes le había cerrado las puertas dos veces.

Primero con la banca y los silvidos. después con una negociación que lo dejó sin la continuidad que Chile le había dado, pero el mercado ya lo había visto y alguien que en Chile había terminado segundo entre los argentinos con más asistencias del año, solo por detrás de Messi, no iba a quedarse mucho tiempo esperando el despegue definitivo.

En su vuelta a Argentina, Defensa y Justicia pagó alrededor de $600,000 por el 50% del pase de Rotondi. No es una cifra que sacuda al mercado, pero es suficiente para entender que la apuesta era real, que no era un relleno de plantel, sino alguien en quien creyeron con argumento económico de por medio.

Lo que pasó después fue la temporada que Carlos Rotondi esperaba desde que tenía 9 años corriendo en las inferiores de Estudiantes. Becas se lo ubicó por la banda izquierda, le dio libertad para encarar, para combinar, para llegar al área. Junto a Walter Bow y Francisco Pizzini armó una sociedad ofensiva que a los rivales de la Liga Profesional Argentina les costó meses entender cómo frenar.

17 asistencias en todas las competencias durante la temporada 2021. Ese número no necesita mucho contexto para hablar. 17 asistencias en una sola temporada. Lo posicionó como el segundo futbolista argentino con más asistencias del año en ese periodo. El primero, como no podía ser de otra manera, era Lionel Messi.

Eso no es un dato anecdótico, eso es una ubicación en el mapa del fútbol que nadie puede ignorar. En su primer torneo con defensa se convirtió en el máximo asistidor del campeonato argentino con ocho asistencias. Debutó en Copa Libertadores, marcó goles y asistencias siendo uno de los jugadores más determinantes del plantel en competencia internacional y encima de todo eso ganó la Recopa Sudamericana.

Fue titular en ambos partidos de la final contra el Palmeiras, uno de los mejores equipos del continente en ese momento. Títulos que en Argentina tienen un peso específico que los aficionados saben leer. Los que lo seguían de cerca en defensa decían que era el mejor jugador del equipo. No el más conocido, no el de más historia, sino el más determinante partido a partido.

Y la afición lo describía con una frase que en Argentina tiene mucho significado. Decían que era un 10 dentro y fuera de la cancha. Ese rotondi ya no era el muchacho silvado en Nuels, era otro. Aunque la historia de los silvidos no la había olvidado, esas cosas no se olvidan. Se guardan en algún lugar donde el trabajo diario las va metabolizando hasta que se convierten en otra cosa.

Y en ese momento su vida iba a cambiar para siempre. Cruz Azul llegó con una oferta. La primera no alcanzó. Defensa la rechazó. El técnico Diego Aguirre lo consideraba una prioridad. Cruz Azul volvió con una propuesta más alta. Esta vez alcanzó cerca de $4,000000. Oficialmente fichado por Cruz Azul en 2022. Llegada a Liga MX. Cruz Azul.

Cruz Azul en 2022. Era un Cruz Azul que estaba atravesando uno de sus momentos más complicados de los últimos años. Si bien en 2021 había logrado el campeonato, en ese periodo que llegó Rotondi, el equipo sufría cambios de entrenador, resultados que no llegaban, una plantilla con nombres, pero sin identidad colectiva.

Y en ese contexto llegó Carlos Rotondi con la expectativa que generaba alguien que venía de ser el segundo asistidor de Argentina solo por detrás de Messi. Lo que encontró fue complicado. Sus primeros torneos con la camiseta celeste fueron discretos, irregulares. El equipo no funcionaba y cuando el equipo no funciona es muy difícil que ningún individuo brille del todo porque el fútbol es un deporte colectivo y la calidad individual necesita estructura colectiva para expresarse con consistencia.

Pero había algo más, algo que cuando trascendió generó una conversación que dice mucho sobre el tipo de persona que es Carlos Rotondi, mientras otras figuras del plantel negociaban contratos millonarios, mientras el equipo firmaba refuerzos con salarios que el club celeste estiraba para conseguir nombres reconocidos, Rotondi aceptó una cifra que lo colocaba entre los extranjeros peor pagados del plantel y de todo el fútbol mexicano, no porque no hubiera podido negociar más, sino porque lo único que quería era estar ahí, jugar,

demostrar y ganárselo. Esa decisión habla de lo que mueve a este hombre. No el dinero, no los titulares, no el contrato, el juego, la posibilidad de pisar el estadio azteca, que el mismo define como el estadio que más lo impresionó en su vida. La posibilidad de competir en una liga que desde Argentina se mira con escepticismo, pero que desde adentro tiene una intensidad, una organización y una exigencia que sorprenden a muchos de los que llegan con prejuicios y después tienen que actualizar lo que pensaban. Los primeros

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