marcó el gol más emotivo del Mundial del 26. Estuvo 4 minutos sin respirar dentro del campo de Londres con el cráneo partido en dos, a 4 minutos de morir. Es el único delantero mexicano de la historia del mundial que juega con la cabeza operada y la diadema atada sobre el cerebro.
Y ese mismo hombre llorando al cielo dentro del estadio de la Ciudad de México, con la mandíbula partida del dolor, con su propio padre muerto, enterrado a escasos metros de donde el niño Raúl empezó a patear un balón hace 29 años seguidos. Te lo adelanto, no fue un gol cualquiera, fue el cumplimiento del sueño de un muerto.
Hoy vas a saber la asquerosa verdad de las últimas palabras exactas de don Raúl Jiménez Vega. antes de morir de cáncer de páncreas, retorciéndose del dolor sobre la cama de la casa modesta de Tepeji del Río, exactamente 92 días antes del Mundial del 26 dentro del territorio mexicano, sin haber visto ese gol que llevaba 14 años seguidos esperando dentro del fútbol mexicano contemporáneo, aún más oscuro.
Lo que ocurrió esa noche del 29 de noviembre del 2020 dentro del hospital de Londres. Cuando Daniel Abazo recibió la llamada exacta del doctor, que la dejó congelada durante los siguientes 14 minutos seguidos, esperando saber si su esposo iba a sobrevivir a la sierra quirúrgica, que le partió la cabeza en dos.
Y lo más asqueroso de toda esta historia del muchacho de Hidalgo, lo que el lobo de Tepeji murmuró al cielo del estadio del Distrito Federal Mexicano después del cabezazo del minuto 67 del Mundial. La misma cabeza que 6 años antes le habían tenido que abrir con una sierra quirúrgica dentro del hospital de Londres para sacarle la sangre acumulada del cerebro.
Pero antes, antes del cabezazo del minuto 67 del Mundial del 26, antes de la sierra quirúrgica del Hospital de Londres, antes de la llamada telefónica del 11 de marzo del 26, que destrozó absolutamente todo dentro de la casa familiar inglesa del muchacho hidalguense. Hay que retroceder al 5 de mayo del 91 a un municipio del centro del estado de Hidalgo, donde un niño nació dentro de una familia humilde de clase trabajadora.
El mismo niño que 35 años después iba a marcar el gol más emotivo del mundial dentro del estadio del Distrito Federal Mexicano, con la cabeza operada, con el padre enterrado, con la mandíbula apretada del dolor. Lo que ocurrió esa tarde dentro de la casa modesta del municipio hidalguense, según los archivos del fútbol mexicano contemporáneo, marcó el inicio del proceso emocional más doloroso jamás vivido por una familia trabajadora del centro del país dentro del fútbol mexicano internacional.
Era domingo 5 de mayo del 91, Tepeji del Río de Ocampo, estado de Hidalgo, un municipio pequeño del centro del país. Calles modestas, casas de bloque pintadas de colores apagados. Raúl Alonso Jiménez Rodríguez nació esa tarde dentro de una casa modesta del municipio hidalguense, hijo único de don Raúl Jiménez Vega, un hombre tranquilo de perfil discreto y la señora Rodríguez.

Don Raúl Jiménez Vega nunca tuvo carrera profesional dentro del fútbol mexicano. Era simplemente el padre. El padre que 40 años más tarde iba a morir de cáncer de páncreas sobre la cama de la casa modesta de Tepeji, 92 días antes del Mundial del 26, sin haber visto al hijo marcar el gol prometido dentro de la Copa del Mundo.
A los 2 años, el niño Raúl Alonso ya pateaba un balón viejo dentro del patio trasero de la casa modesta del centro del municipio. Don Raúl lo sentaba sobre el sofá del salón principal todos los domingos para ver los partidos del fútbol mexicano. El niño miraba en silencio durante los siguientes 90 minutos seguidos, lo que ocurrió durante esos domingos por la tarde sobre el sofá del salón principal de la Casa Modesta del municipio Hidalguense.
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Según el relato familiar publicado dentro de los archivos posteriores del fútbol mexicano, marcó el inicio del vínculo padre e hijo más importante de toda la carrera deportiva del muchacho de Tepei del Río. Un vínculo emocional que dentro de marzo del 26 iba a terminar destrozando absolutamente todo dentro de la casa familiar inglesa del lobo de Tepeji.
Pero la familia Jiménez Rodríguez tomó una decisión exacta durante el verano del 2003 que iba a marcar para siempre. La promesa familiar más importante de todo el fútbol mexicano contemporáneo era el verano del 2003. La familia Jiménez Rodríguez se mudó a una colonia popular del oriente del Distrito Federal Mexicano. El niño Raúl Alonso tenía 12 años recién cumplidos.
Esa tarde de la mudanza familiar. Don Raúl Jiménez Vega se sentó sobre el sillón viejo del salón principal de la colonia popular durante una noche específica del verano del 2003. El niño Raúl Alonso se sentó al lado del padre sobre el mismo sillón familiar de la Casa Popular del Oriente y el padre le pronunció al hijo una sola pregunta tranquila sobre el centro del salón principal del Distrito Federal Mexicano.
Raulito, ¿tú quieres ser futbolista profesional dentro del fútbol mexicano? El niño Raúl Alonso le respondió al padre con una sola palabra firme sobre el sillón viejo del salón principal del recinto familiar. Sí, papá. Don Raúl Jiménez Vega miró fijo sobre los ojos del único hijo de 12 años recién cumplidos. asintió con la cabeza sobre el centro del salón principal de la Casa Popular y le pronunció al niño la promesa familiar exacta que iba a marcar para siempre la historia emocional del fútbol mexicano contemporáneo. Entonces, vamos a hacer
todo lo necesario para que lo logres, Raulito. Yo te voy a llevar a entrenar todos los días seguidos. Yo te voy a esperar fuera de las instalaciones de los clubes profesionales del fútbol mexicano y un día, Dios mediante, yo te voy a ver marcar un gol dentro de la Copa del Mundo, hijo. Esa es la promesa familiar.
El niño Raúl Alonso le respondió al padre con una sola promesa tranquila sobre el sillón viejo del salón principal de la Casa Popular del Distrito Federal Mexicano. Te lo prometo, papá. Yo te voy a marcar ese gol dentro de la Copa del Mundo. Esa promesa familiar exacta iba a sostener emocionalmente al muchacho hidalguense durante los siguientes 23 años seguidos dentro del fútbol internacional contemporáneo hasta el día exacto en que don Raúl Jiménez Vega cerró los ojos sobre la cama de la Casa Modesta de Tepeji del Río sin haber visto el gol
prometido dentro del Mundial del 26. Lo que ocurrió durante los siguientes 14 años seguidos dentro del fútbol mexicano e internacional contemporáneo marcó la trayectoria deportiva más exitosa de un delantero mexicano dentro del fútbol profesional durante los últimos 20 años seguidos y plantó el escenario emocional exacto del derrumbe familiar que dentro de marzo del 26 iba a destrozar absolutamente todo dentro de la casa modesta de Tepei del Río.
A los 14 años firmó con las fuerzas básicas del club América. A los 20 años debutó dentro del primer equipo profesional dentro del Estadio Azteca el primero de octubre del 2011. Don Raúl Jiménez Vega lloró sobre el palco familiar durante los siguientes 14 minutos seguidos del debut profesional del único hijo.
Guarda esto en tu mente porque lo que ocurrió durante esa noche específica del 18 de octubre del 13 dentro del estadio Azteca de la Ciudad de México marcó el primer momento de gloria deportiva del muchacho hidalguense dentro del fútbol internacional. A los 22 años marcó la famosa chilena del muchacho hidalguense sobre la portería de Panamá durante el proceso clasificatorio del mundial del 2014.
Don Raúl la vio por televisión desde la casa modesta de Tepelli. Lloró sobre el sillón y llamó al hijo durante la madrugada del día siguiente. Raulito, falta el gol del mundial. Falta ese hijo, pero el siguiente paso del muchacho hidalguense iba a llevarlo al fútbol europeo más exigente del mundo profesional durante los siguientes años seguidos.
A los 23 años fue vendido al Club Atlético de Madrid por 10 millones de euros durante el verano del 14. Don Raúl lo abrazó dentro del aeropuerto Benito Juárez durante el traslado oficial. Raulito, tú me vas a marcar un gol dentro de la Copa del Mundo. Yo lo voy a ver desde donde estoy, hijo. Tres clubes europeos durante los siguientes 4 años.
Atlético de Madrid, Benfica de Lisboa, Wolverhampton Wanderers por 38 millones de euros durante el verano del 18. El traspaso más caro de la historia del club inglés. A los 29 años, durante la temporada del 19 al 20 de la Premier League, anotó 17 goles dentro del fútbol inglés. El récord histórico de un delantero mexicano dentro de la Liga Inglesa contemporánea.
Pero esa misma temporada del fútbol inglés contemporáneo, según los archivos posteriores del fútbol europeo, marcó el inicio del momento personal más feliz que el muchacho hidalguense iba a vivir durante toda su carrera deportiva dentro del fútbol internacional y plantó la semilla emocional exacta del derrumbe físico que 4 meses después iba a estar a 4 minutos de matarlo sobre el céspedir Stadium de Londres.
Imagina por un momento que dentro de tu propia familia ocurrieran simultáneamente la mejor noticia y la peor tragedia médica de toda tu vida adulta, separada solamente por 4 meses y 8 días seguidos. Y el 21 de julio del 2020, dentro de un hospital privado de la ciudad inglesa, nació la primera hija del matrimonio Jiménez Baso. Aria Jiménez Baso.
Don Raúl Jiménez Vega llamó al hijo desde la casa modesta de Tepeji del Río esa misma noche del 21 de julio del 20. Raulito, ahora la promesa del gol del mundial es para Aria también, hijo. Tu padre está orgulloso de ti dentro del fútbol europeo contemporáneo. Ce faltaban 4 meses y 8 días seguidos para la noche del 29 de noviembre del 2020 dentro del Emirates Stadium de la ciudad de Londres, cuando el muchacho hidalguense iba a estar a 4 minutos exactos de morir sobre el céspedinto deportivo inglés con el cráneo partido
en dos sobre el área chica del fútbol contemporáneo. Pero lo peor no es eso, porque dentro del proceso de recuperación médica del muchacho hidalguense durante los siguientes 5 años seguidos del fútbol inglés contemporáneo, don Raúl Jiménez Vega, empezó a sentir un dolor extraño sobre el abdomen del propio cuerpo dentro de la casa modesta de Tepeji del río de Ocampo.
Un dolor silencioso que el padre del jugador iba a ocultarle al hijo durante los siguientes meses seguidos del fútbol europeo contemporáneo. Era el otoño del 2024. Casa modesta del centro del municipio hidalguense de Tepeji del Río de Ocampo, don Raúl Jiménez Vega. Tenía 61 años recién cumplidos esa tarde del fútbol mexicano contemporáneo.
El padre del muchacho hidalguense empezó a sentir un dolor punzante sobre el abdomen superior del propio cuerpo durante las primeras semanas del otoño del 24. Al principio, don Raúl ignoró el dolor durante los siguientes 30 días. seguidos. Pensó que era cansancio acumulado del trabajo dentro del Valle de México.
Pensó que era una mala digestión sobre la mesa del comedor familiar, pero el dolor no se fue dentro del cuerpo del padre del jugador durante los siguientes 60 días seguidos. empeoró sobre el costado izquierdo del cuerpo dentro de la casa modesta del municipio hidalguense. Empeoró sobre la espalda baja del padre del muchacho hidalguense.
A principios de enero del 2025, don Raúl Jiménez Vega se presentó dentro del Hospital General de Tepeji del Río para realizarse una serie de estudios médicos sobre el dolor abdominal del propio cuerpo. Los resultados oficiales llegaron 11 días después. Cáncer de páncreas en fase avanzada. Pronóstico médico oficial.
Entre 6 y 18 meses de vida útil para el padre del jugador. Don Raúl Jiménez Vega no le contó al hijo sobre el diagnóstico médico durante las siguientes seis semanas seguidas. El padre no quiso preocupar al hijo dentro del fútbol europeo contemporáneo, pero a finales del febrero del 25, don Raúl Jiménez Vega llamó al hijo durante una noche específica desde la casa modesta de Tepeji del Río de Ocampo sobre la línea telefónica internacional y le pronunció al hijo una sola frase tranquila sobre el teléfono familiar.
Raulito, tengo algo que contarte sobre la salud de tu padre. Necesito que me escuches con calma sobre la línea telefónica internacional, hijo. Lo que ocurrió durante las siguientes 56 semanas seguidas dentro de la casa modesta del municipio Hidalguense de Tepejí. Según el relato familiar, marcó el proceso terminal más doloroso jamás vivido por la familia Jiménez Rodríguez y siete visitas del hijo desde Inglaterra hasta Tepei.
Durante los siguientes meses del proceso médico. El muchacho hidalguense voló desde Londres hasta el aeropuerto Benito Juárez, siete veces seguidas durante los 12 meses del proceso médico. Cada ventana libre del Fullham Fútbol Club subía al primer vuelo hacia Tepei. Don Raúl Jiménez Vega perdió 25 kg sobre el cuerpo durante esos 12 meses seguidos y dentro de la visita exacta del muchacho hidalguense durante la última semana del enero del 26, según el relato familiar publicado dentro de los archivos posteriores del fútbol mexicano, ocurrió la conversación
padre e hijo más importante de toda la fase terminal del proceso médico del cáncer. Era jueves 29 de enero del 2026. Casa modesta del centro del municipio hidalguense de Tepeji del Río de Ocampo. 10 horas 40 minutos exactos de la mañana del territorio mexicano. Faltaban exactamente 133 días seguidos para el partido inaugural del Mundial del 26 dentro del estadio remodelado de la Ciudad de México.
Don Raúl Jiménez Vega estaba acostado sobre la cama matrimonial del cuarto principal de la Casa Modesta del fútbol mexicano contemporáneo, con 49 kg sobre la balanza médica y los ojos hundidos sobre el rostro del padre del jugador. El muchacho hidalguense estaba sentado al lado de la cama matrimonial sobre el sillón viejo del cuarto principal de la casa familiar del recinto hidalguense.
Y el padre del jugador le pronunció al hijo una sola frase débil sobre el centro del cuarto principal de la Casa Modesta del fútbol mexicano contemporáneo. Raulito, yo ya no voy a alcanzar el Mundial del 26 dentro del territorio mexicano, hijo. Mi cuerpo ya no me da más. Raulito. El muchacho hidalguense no le respondió al padre durante los siguientes 14 segundos seguidos sobre el sillón viejo del cuarto principal.
apretó la mandíbula sobre la barbilla y le pronunció al padre una sola promesa tranquila sobre la cama matrimonial del fútbol familiar. Papá, aguanta para junio. Yo te voy a llevar al estadio del Distrito Federal Mexicano. Yo te voy a sentar dentro del palco familiar del recinto del Mundial y tú me vas a ver marcar el gol prometido dentro de la Copa del Mundo del Territorio mexicano. Aguanta, papá.
Te lo pido, por favor. Don Raúl Jiménez Vega le respondió al hijo con una sola frase débil sobre la cama matrimonial del cuarto principal. Yo voy a aguantar lo que pueda, Raulito. Pero el cuerpo manda, hijo. El cuerpo manda más que la voluntad del padre. Pero el cuerpo del padre del jugador no aguantó hasta junio del 26 dentro del territorio mexicano.
El cuerpo del marido de la señora Rodríguez se rindió antes, exactamente 41 días después de aquella conversación padre e hijo dentro del cuarto principal de la casa modesta del municipio hidalguense de Tepeji del río de Ocampo, lo que ocurrió durante los siguientes 13 meses seguidos dentro de la casa modesta del municipio Hidalguense de Tepeji del Río de Ocampo.
Según el relato familiar publicado dentro de los archivos posteriores del fútbol mexicano contemporáneo, marcó el proceso terminal más doloroso, más oscuro y más asqueroso jamás vivido por la familia Jiménez Rodríguez dentro del entorno familiar del muchacho hidalguense. 13 meses exactos de cáncer de páncreas dentro del abdomen del padre del jugador y una llamada telefónica brutal que dentro del 11 de marzo del 26 a las 5:47 de la madrugada inglesa iba a destrozar absolutamente todo dentro de la casa familiar de lobo de Tepegi.
Era miércoles 11 de marzo del 2026, casa modesta del centro del municipio hidalguense de Tepeji del río de Ocampo. 23 horas con47 minutos exactos de la noche mexicana. Don Raúl Jiménez Vega llevaba 13 meses seguidos luchando contra el cáncer de páncreas dentro de la cama matrimonial del cuarto principal de la casa familiar de Tepeji del río de Ocampo.
44 kg sobre la balanza médica, 17 kg menos que el peso oficial registrado durante el invierno del 24, imposibilitado para levantarse de la cama matrimonial durante las últimas tres semanas seguidas del proceso terminal. Imposibilitado para tragar alimento sólido sobre la mesa del comedor familiar durante los últimos 11 días del proceso médico, conectado a una sonda de morfina sobre el brazo izquierdo del propio cuerpo para soportar el dolor sobre el abdomen del padre del jugador durante las últimas 72 horas seguidas del proceso terminal. La
señora Rodríguez estaba sentada al lado de la cama matrimonial del cuarto principal de la casa modesta de Tepeji del río de Ocampo. Durante esa noche específica del 11 de marzo del 26, los hermanos del padre del jugador estaban dentro del salón principal de la casa familiar hidalguense y a las 23 hor47 minutos exactos de la noche mexicana, según el relato familiar publicado dentro de los archivos posteriores del fútbol mexicano contemporáneo, don Raúl Jiménez Vega le pronunció a la señora Rodríguez una sola frase débil sobre la
cama matrimonial del cuarto principal de la Casa Modesta del municipio hidalguense. Llámale a Raulito. Quiero hablar con mi hijo antes de irme, mujer. La señora Rodríguez se levantó del asiento al lado de la cama matrimonial, tomó el teléfono celular de la mesa de noche del cuarto principal y marcó el número internacional del muchacho hidalguense sobre la línea telefónica internacional.
Eran las 5:47 minutos exactos de la madrugada del condado de West Midlands de Inglaterra. El muchacho hidalguense contestó la llamada telefónica internacional desde la cama matrimonial de la casa familiar del condado inglés. Madre, Raulito, tu padre quiere hablar contigo, hijo. Es urgente, es importante. Es ahora. La señora Rodríguez le pasó el teléfono celular al padre del jugador sobre la cama matrimonial del cuarto principal de la casa modesta de Tepeji del río de Ocampo.
Don Raúl Jiménez Vega tomó el teléfono con la mano derecha sobre la cama matrimonial y le pronunció al hijo una sola frase débil sobre la línea telefónica internacional. Raulito, estoy aquí, hijo. Papá, estoy contigo. Aquí estoy, papá. Raulito, quiero que me escuches con calma sobre la línea telefónica internacional. Tu padre no va a llegar al mundial dentro del territorio mexicano.
Hijo, yo ya no voy a poder ir al estadio del Distrito Federal a verte marcar el gol prometido dentro de la Copa del Mundo. Mi cuerpo no me da más, Raulito. Yo me voy esta noche, hijo. El muchacho hidalguense no le respondió al padre durante los siguientes 17 segundos seguidos sobre la línea telefónica internacional. apretó la mandíbula sobre la barbilla, cerró los ojos sobre la cama matrimonial de la casa familiar del condado inglés y le pronunció al padre una sola promesa tranquila sobre el teléfono celular del recinto familiar internacional. Papá, yo
te voy a marcar ese gol dentro de la Copa del Mundo. Tú lo vas a ver desde donde estés. Te lo prometo, papá. Te lo juro sobre Aria y sobre la familia entera. Don Raúl Jiménez Vega no le respondió al hijo durante los siguientes 11 segundos seguidos sobre la línea telefónica internacional. Respiró rápido sobre la cama matrimonial del cuarto principal de la casa modesta de Tepeji del río de Ocampo y le pronunció al hijo una última frase débil sobre el teléfono familiar internacional.
Yo te voy a estar viendo, Raulito. Marca ese gol por mí, hijo, y por la familia entera del Tepeji del Río de Ocampo. No. Las últimas palabras exactas de don Raúl Jiménez Vega antes de morir. A las 0 horas con1 minutos exactos del jueves 12 de marzo del 2026, dentro de la cama matrimonial del cuarto principal de la Casa Modesta de Tepeji del río de Ocampo, el padre del jugador cerró los ojos sobre el cuerpo del marido de la Sra. Rodríguez.
62 años de edad recién cumplidos. Cáncer de páncreas en fase terminal, sin haber visto al hijo marcar el gol prometido dentro de la Copa del Mundo del Territorio mexicano. El muchacho hidalguense estaba sentado sobre la cama matrimonial de la casa familiar del condado inglés cuando la señora Rodríguez le confirmó la muerte del padre sobre la línea telefónica internacional.
Daniel Abazo le tomó la mano derecha sobre el hecho matrimonial del recinto familiar inglés. Aria Jiménez Baso, con cinco años recién cumplidos. Estaba durmiendo dentro del cuarto de la planta alta de la casa modesta del condado de West Midlands y el muchacho hidalguense no pudo viajar al funeral de don Raúl Jiménez Vega dentro del municipio mexicano de Tepeji del Río de Ocampo durante los siguientes tres días seguidos.
El Fulham Fútbol Club tenía partido oficial de la Premier League contra el Southampton Fútbol Club el sábado 14 de marzo del 26. El funeral del padre se realizó dentro de la parroquia de San Francisco de Asís del municipio Hidalguense de Tepeji del Río, el mismo sábado 14 de marzo, a las 13 horas exactas del territorio mexicano, sin el hijo dentro de la primera fila del recinto religioso, sin el hijo cargando el ataúdre sobre la nave central de la parroquia católica, sin el hijo durante el sepelio dentro del panteón San Juan Oxtlapa, del municipio
hidalguense de Tepeji y del río de Ocampo. Faltaban exactamente 92 días seguidos para el partido inaugural del Mundial del 26 dentro del estadio remodelado de la Ciudad de México. Y el padre se había ido sin ver el gol prometido del único hijo dentro de la Copa del Mundo del territorio mexicano contemporáneo. Fin parte uno.
Continúa en parte dos con los siguientes meses. Del luto del muchacho hidalguense dentro del condado de West. Midlands, el regreso al fútbol inglés con el Fullham Fútbol Club. La convocatoria oficial de Javier Aguirre para el mundial. Del 26, El recuerdo del cabezazo peligroso, la diadema protectora atada sobre el cerebro operado y la revelación del segundo hipergancho.
La noche exacta del 29 de noviembre del 2020 dentro del Emirates Stadium de Londres. Los 4 minutos sin respirar sobre el césped inglés y la sierra quirúrgica del hospital privado de la capital británica. Pero el funeral del padre dentro de la parroquia de San Francisco de Asís, del municipio Hidalguense de Tepeji, del río de Ocampo, durante la tarde del 14 de marzo del 26 fue apenas el principio del derrumbe emocional más oscuro que el muchacho hidalguense iba a vivir durante los siguientes 90 días seguidos del fútbol europeo contemporáneo. Porque lo que ocurrió
dentro de la casa familiar del condado de West Midlands durante el resto del marzo del 26, según el relato familiar publicado dentro de los archivos posteriores del fútbol mexicano, fue solamente la consecuencia visible de un derrumbe físico mucho más profundo que había comenzado 6 años antes dentro del Emirates Stadium de la ciudad de Londres con la sierra quirúrgica del hospital privado británico, lo que vino después dentro del recinto religioso del municipio hidalguense fue peor que la propia muerte del padre del jugador. Era
sábado 14 de marzo del 26, parroquia de San Francisco de Asís del municipio Hidalguense de Tepeji del Río de Ocampo. 13 horas exactas del territorio mexicano. 240 personas reunidas dentro del recinto religioso para despedir a don Raúl Jiménez Vega después de 13 meses luchando contra el cáncer de páncreas.
Pero el único hijo del difunto, el muchacho de 34 años recién cumplidos, no estaba sobre ninguna fila del recinto religioso del municipio hidalguense. El lobo de Tepeji estaba dentro del estadio Craven Cotage de Londres a 5900 km de distancia del ataú, cerrado del propio padre, disputando el partido oficial de la Premier League del fútbol inglés contemporáneo entre el Fullham Fútbol Club y el Southampton Fútbol Club, lo que ocurrió dentro del estadio Craven Cottage del barrio de Fullham de la ciudad de Londres durante esa tarde específica del 14 de marzo del
- Según los archivos oficiales de la Premier League del fútbol inglés contemporáneo, marcó el momento más doloroso, más oscuro y más asqueroso de toda la carrera deportiva del muchacho hidalguense dentro del fútbol europeo contemporáneo. 75 minutos seguidos sobre el césped del recinto deportivo inglés mientras enterraban al padre dentro del panteón San Juan Oxtlapa, del municipio mexicano de Tepeji del Río de Ocampo.
Pero hay algo más, porque lo que el muchacho Hidalguense iba a hacer dentro del estadio Craven Cotage de Londres durante esa misma tarde del 14 de marzo del 26 marcó el momento más doloroso de toda la jornada 29 de la Premier League, del fútbol inglés contemporáneo. Faltaban 4 horas exactas para el sepelio del padre dentro del panteón San Juan Oxclapa cuando el árbitro central pitó el inicio del partido en Londres.
El muchacho hidalguense salió al campo del Craven Cottage con la camiseta blanca del Fulham, el número nueve sobre el dorsal, y un brazalete negro de luto sobre el brazo izquierdo. El director técnico le había ofrecido no jugar para viajar al funeral. El muchacho le respondió una sola frase tranquila sobre el vestidor.
Mi padre me hizo prometer que yo no iba a faltar a un partido por su funeral. Yo voy a jugar. Yo le voy a marcar un gol a mi padre desde Londres. Y al minuto 23 del primer tiempo, el lobo de Tepeji anotó el gol del 1 a0 sobre la portería del Southampton. Cabezazo dentro del área grande del Craven Cottage. Manos al cielo durante 14 segundos, lágrimas sobre el rostro del jugador y un cuerpo arrodillado sobre el céspedio inglés con la mirada perdida sobre la grada superior del recinto deportivo.
Mientras a 5900 km de distancia dentro del territorio mexicano contemporáneo, los compadres y primos del padre del jugador cargaban el ataúd cerrado de don Raúl Jiménez Vega sobre la nave central de la parroquia de San Francisco de Asís del municipio Hidalguense de Tepeji del Río de Ocampo. Fullulam ganó 2 a 1 sobre el equipo del Southampton esa tarde del fútbol inglés y la señora Rodríguez dentro de la primera fila del recinto religioso del municipio hidalguense recibió por mensaje de teléfono celular la fotografía exacta del único hijo
arrodillado sobre el césped del estadio Craven Cotage de Londres. Durante los siguientes 10 minutos de la transmisión oficial del fútbol inglés contemporáneo, la madre viuda lloró sobre el asiento del recinto religioso durante los siguientes 8 minutos seguidos y le pronunció a la familia entera, dentro de la parroquia católica del municipio hidalguense una sola frase tranquila sobre el ataúdrado del marido.
Raúl le marcó el gol al padre desde Londres. Don Raúl ya lo vio desde donde está familia. Esa misma noche del 14 de marzo del 26, dentro de la casa familiar del condado de West Midlands de Inglaterra, según el relato familiar publicado dentro de los archivos posteriores del fútbol mexicano contemporáneo, ocurrió el momento personal más oscuro que el muchacho hidalguense.
vivió durante todo el proceso de luto del padre del jugador, un momento que solamente Daniela Baso y la hija Aria Jiménez Baso, con 5 años recién cumplidos esa noche del fútbol inglés contemporáneo, alcanzaron a presenciar dentro del recinto familiar del condado británico. Pero lo peor de toda esa noche del 14 de marzo del 26 no fue el gol marcado al padre desde el estadio Craven Cottage de Londres.
Lo peor llegó dentro de la casa familiar del condado de West Midlands de Inglaterra, cuando la hija de 5 años recién cumplidos del muchacho hidalguense abrió un álbum de fotografías familiar. Eran las 22:40 del 14 de marzo del 26, casa familiar del condado de West Midlands de Inglaterra.
El muchacho hidalguense regresó del Craven Cottage a las 21 horas. Entró a la casa sin pronunciar una sola palabra, subió a la planta alta del dormitorio, tomó una ducha caliente y bajó a la cocina americana del salón principal. Daniela Baso le había preparado un plato de comida sobre la mesa del comedor. Aria Jiménez Baso, con 5 años recién cumplidos esa noche.
Estaba sentada sobre el sillón del salón principal con un álbum de fotografías abierto sobre el regazo del recinto familiar. La niña Hidalgen se levantó la mirada sobre el padre cuando el muchacho entró al salón principal del recinto familiar inglés y le pronunció al padre una sola pregunta tranquila sobre el centro de la casa del condado británico.
“Papá, ¿dónde está mi abuelito Raúl?” El muchacho hidalguense no le respondió a la hija durante los siguientes 11 segundos seguidos sobre el centro del salón principal de la casa familiar del condado inglés. apretó la mandíbula sobre la barbilla, cerró los ojos sobre el centro del recinto familiar del fútbol europeo contemporáneo y se sentó al lado de la niña hidalguense sobre el sillón del salón principal de la casa de West Midlands.
Aria Jiménez Baso le mostró al padre la fotografía descolorida que tenía abierta dentro del álbum familiar del recinto inglés. Era una fotografía tomada durante el 2022 dentro de un cumpleaños familiar del municipio hidalguense de Tepeji del río de Ocampo. Aparecía don Raúl Jiménez Vega cargando a la nieta Aria, con dos años recién cumplidos sobre el cuerpo.
sentado sobre el sillón viejo del salón principal de la casa modesta de Tepeji, sonriendo dentro del recinto familiar mexicano, con la nieta hidalguense abrazada sobre el pecho del abuelo y le pronunció al padre una sola frase tranquila sobre el centro del salón principal de la casa familiar del condado inglés.
Papá, yo quiero que mi abuelito Raúl venga al mundial dentro del territorio mexicano. Yo quiero que mi abuelito vea el gol que tú le vas a marcar. El muchacho hidalguense no le respondió a la hija durante los siguientes 17 segundos seguidos sobre el sillón del salón principal del recinto familiar inglés. Daniel Avaso entró al salón principal de la casa del condado de West Midlands desde la cocina americana.
vio la escena padre e hija sobre el sillón del recinto familiar inglés y se acercó a la niña hidalguense sobre el centro del salón principal de la casa de West Midlands. Aria, mi amor, el abuelito Raúl ya está en el cielo, pero él va a estar viendo al papá Raúl desde el cielo dentro del estadio del mundial.
Mi amor, tu abuelito va a ver el gol del mundial desde donde está. La niña hidalguense miró fijo sobre los ojos del padre durante los siguientes 8 segundos seguidos. y le pronunció al muchacho una sola promesa tranquila sobre el sillón del salón principal del recinto familiar inglés. Papá, yo voy a estar contigo dentro del estadio del mundial.
Yo voy a estar con el abuelito Raúl también. Tú me vas a marcar un gol dentro de la Copa del Mundo, papá. El muchacho hidalguense no le respondió a la hija de 5 años recién cumplidos durante los siguientes 14 segundos seguidos sobre el sillón del salón principal del recinto familiar inglés y le respondió con una sola palabra tranquila sobre el centro de la casa de West Midlands. Te lo prometo, Aria.
Lo que ocurrió durante los siguientes 89 días seguidos dentro del proceso clasificatorio del Mundial del 26 del fútbol mexicano contemporáneo. Según el relato del entorno publicado dentro de los archivos posteriores del fútbol europeo, marcó el regreso emocional más doloroso, jamás vivido por un delantero mexicano dentro del fútbol internacional contemporáneo y plantó la semilla del cabezazo del minuto 67 del Mundial del 26.
Un cabezazo arriesgado del muchacho hidalguense con la cabeza operada por la sierra quirúrgica del hospital de Londres 6 años antes del torneo internacional, lo que ocurrió durante esa misma mañana del 26 de mayo del 26 dentro del territorio mexicano. Cambió todo dentro de la casa familiar del condado de West Midlands del muchacho hidalguense.
Lunes 26 de mayo del 2026, centro de alto rendimiento de la Federación Mexicana de Fútbol dentro de la zona de Toluca, Estado de México. El director técnico Javier Aguirre, según los archivos oficiales de la Federación Mexicana del Fútbol Contemporáneo, dio a conocer dentro del territorio mexicano la convocatoria oficial de los 26 jugadores del Tri para el Mundial del 26 sobre el suelo nacional.
Lista oficial publicada sobre las redes sociales de la selección nacional del fútbol mexicano contemporáneo a las 10 horas con40 minutos exactos de la mañana del territorio mexicano. Y dentro de la lista oficial del triel Mundial del 26 dentro del territorio mexicano contemporáneo. Según los archivos oficiales de la Federación Mexicana del Fútbol Internacional, apareció el nombre completo del muchacho hidalguense Raúl Alonso Jiménez Rodríguez.
Cuarta Copa del Mundo del muchacho de Tepeji del Río de Ocampo dentro del fútbol mexicano contemporáneo. Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022, México 2026 sin un solo gol oficial dentro de las tres copas del mundo anteriores del fútbol mexicano contemporáneo. El muchacho hidalguense recibió la noticia oficial de la convocatoria del triel mundial del 26 dentro del territorio mexicano contemporáneo desde la casa familiar del condado de West Midlands de Inglaterra.
Daniel Avaso estaba preparando el desayuno sobre la cocina americana del salón principal de la Casa de Inglaterra durante esa misma mañana del 26 de mayo del 26. Aria Jiménez Baso estaba dentro de la Escuela primaria internacional de la ciudad Inglesa Contemporánea y el muchacho hidalguense, según el relato familiar publicado dentro de los archivos posteriores del fútbol mexicano, abrió la maleta principal del armario del cuarto matrimonial de la casa de West Midlands.
Durante esa misma tarde del 26 de mayo del 26, sacó de dentro de la maleta principal del armario familiar una caja de cartón pequeña. Abrió la caja sobre la cama matrimonial del cuarto principal de la casa de Inglaterra y miró fijo durante los siguientes 14 segundos seguidos sobre el objeto plástico negro que estaba guardado dentro de la caja de cartón del armario familiar.
La diadema protectora del muchacho hidalguense. El objeto plástico negro que el delantero del fútbol mexicano contemporáneo había usado dentro de todos los partidos oficiales del fútbol inglés contemporáneo durante los últimos 5 años seguidos del fútbol europeo internacional. El objeto plástico negro que los médicos del hospital privado de Londres le habían entregado al muchacho hidalguense dentro de la sala de recuperación durante el invierno del 2021.
Después de operarle la cabeza con la sierra quirúrgica del hospital británico para sacarle la sangre acumulada del cerebro del propio cuerpo. La diadema protectora del único delantero mexicano de la historia del mundial. Esa diadema protectora plástica negra del muchacho hidalguense dentro de la maleta principal del armario familiar de la casa de West Midlands.
Según el relato del entorno publicado dentro de los archivos posteriores del fútbol mexicano, era el recuerdo físico permanente exacto de la noche más oscura, más escalofriante y más cercana a la muerte profesional que el muchacho hidalguense había vivido durante toda su carrera deportiva dentro del fútbol europeo contemporáneo.
Una noche del 29 de noviembre del 2020 dentro del Emirates Stadium de la ciudad de Londres. 4 minutos sin respirar, sobre el césped, una sierra quirúrgica del hospital privado británico y una llamada telefónica del doctora Daniela Baso dentro del condado de West Midlands de Inglaterra, que la dejó congelada sobre el sofá del salón principal de la casa familiar durante los siguientes 14 minutos seguidos del fútbol europeo contemporáneo.
Era domingo 29 de noviembre del 2020. Emirates Stadium, del norte de la ciudad de Londres, Inglaterra. 19 hor:15 minutos exactos de la noche inglesa. Estadio cerrado al público por la pandemia mundial del COVID. 19. 57,000 asientos vacíos dentro del recinto deportivo del fútbol inglés contemporáneo. Partido oficial de la jornada 11 de la Premier League del fútbol inglés contemporáneo entre el Arsenal Fútbol Club del Norte de Londres, local del partido, y el Wolverhampton Wanderers del condado de West Midlands. El árbitro central del
partido pitó el inicio del encuentro a las 19 horas con15 minutos exactos del horario inglés contemporáneo y al minuto 5 del primer tiempo del partido del fútbol inglés contemporáneo. Según los archivos oficiales de la Premier League del fútbol inglés, ocurrió la jugada exacta que iba a estar a 4 minutos exactos de matar al muchacho hidalguense sobre el césped del Emirates Stadium de la ciudad de Londres.
Tiro de esquina del lado izquierdo del campo del fútbol inglés contemporáneo. El centrocampista portugués del Wolverhampton Wanderers, según los archivos oficiales del fútbol inglés, metió un centro alto sobre el área grande del Arsenal Fútbol Club del norte de la ciudad de Londres. Raúl Alonso Jiménez Rodríguez saltó dentro del área chica del recinto deportivo inglés para rematar el balón con la cabeza sobre la portería del fútbol inglés contemporáneo.
El defensor central brasileño del Arsenal Fútbol Club, David Luis Moreira Mariño, saltó simultáneamente sobre el mismo balón aéreo dentro del área chica del estadio inglés contemporáneo y a una décima de segundo exacta sobre el aire del Emirates Stadium de la ciudad de Londres. Según los archivos oficiales del fútbol inglés contemporáneo, ocurrió el choque de cabezas más violento jamás registrado dentro de la Premier League del fútbol inglés durante los últimos 20 años seguidos del fútbol internacional.
Cráneo del muchacho hidalguense contra cráneo del defensor brasileño del Arsenal. Frente contra frente, hueso contra hueso. El muchacho Hidalgense cayó inconsciente sobre el césped del área chica del Emirate Stadium de la ciudad de Londres durante los siguientes 4 minutos exactos seguidos. Sangre escurriendo del rostro sobre la hierba inglesa del recinto deportivo contemporáneo.
Ojos cerrados sobre el suelo del estadio del fútbol inglés, sin moverse de lugar durante los siguientes 240 segundos exactos seguidos del incidente médico. Los servicios médicos del Arsenal Fútbol Club corrieron sobre el área chica del Emirates Stadium durante los primeros 12 segundos del incidente médico. Los servicios médicos del Wolverhampton Wonders corrieron sobre el área chica del recinto deportivo durante los siguientes 8 segundos seguidos.
El director técnico del Arsenal Fútbol Club, según los archivos oficiales del fútbol inglés, se llevó las dos manos sobre la cabeza dentro del área técnica del Emirates Stadium durante los siguientes 30 segundos seguidos. Los compañeros del Wolverhampton Wanderers se arrodillaron sobre el área chica del recinto deportivo durante los siguientes 40 segundos del incidente médico.
David Luis Moreira Mariño, el defensor brasileño del Arsenal Fútbol Club, se arrodilló también al lado del muchacho inconsciente sobre el césped del Emirates Stadium de Londres, llevándose las dos manos sobre la cabeza durante los siguientes 72 segundos seguidos del incidente médico y dentro del Emirate Stadium de la Ciudad de Londres durante esos 4 minutos exactos del incidente médico, según los reportes posteriores del personal sanitario público, dentro de los archivos del fútbol inglés contemporáneo. Raúl Alonso Jiménez
Rodríguez no respiraba por sí mismo sobre el césped del área chica del recinto deportivo inglés. 4 minutos completos sin oxígeno propio dentro del cráneo del muchacho hidalguense. 4 minutos completos sobre el filo exacto de la muerte profesional dentro del fútbol inglés. 4 minutos completos del cerebro del jugador siendo apretado contra el hueso roto del cráneo del muchacho de Tepeji del Río de Ocampo dentro del recinto deportivo del fútbol inglés contemporáneo.
El personal sanitario del Emirates Stadium de la ciudad de Londres conectó el oxígeno asistido sobre el rostro del muchacho hidalguense dentro del segundo 241 del incidente médico. subió a la camilla profesional del recinto deportivo durante los siguientes 90 segundos seguidos y lo trasladó dentro de la ambulancia oficial del fútbol inglés hacia el hospital privado de la ciudad de Londres durante los siguientes 14 minutos del viaje sanitario contemporáneo, sin recuperar la conciencia sobre la camilla del transporte médico durante los siguientes
1800 segundos seguidos del proceso médico del fútbol europeo. y dentro de la casa modesta del condado de West Midlands durante esa misma noche del 29 de noviembre del 2020. Según el relato familiar publicado dentro del programa, la selección en tus manos de la cadena Claro Sports. Durante los meses posteriores al incidente médico, Daniel Abazo recibió la llamada telefónica exacta del doctor de urgencias del hospital privado de la ciudad de Londres a las 21:14 minutos exactos de la noche inglesa contemporánea. La actriz del Distrito
Federal Mexicano estaba sentada sobre el sofá del salón principal de la casa modesta del condado de West Midlands de Inglaterra. La hija recién nacida, Aria Jiménez Baso, con 4 meses y 8 días recién cumplidos sobre el cuerpo, dormía dentro de la cuna del cuarto principal del dormitorio familiar del recinto inglés.
Y el teléfono celular de la esposa del muchacho hidalguense vibró sobre la mesa de centro del salón principal de la casa familiar del condado inglés contemporáneo. Daniel Abazo contestó la llamada telefónica internacional del hospital privado de la ciudad de Londres con la voz tranquila sobre el sofá del recinto familiar inglés.
Bueno, señora Baso, hablo del hospital privado de la ciudad de Londres. Soy el doctor de urgencias del recinto sanitario contemporáneo. Su esposo, el señor Raúl Alonso Jiménez Rodríguez, está internado en estado crítico dentro de las instalaciones del hospital británico. Vente al hospital ahorita. Vente al hospital ahorita, señor Abazo.
Daniel Avaso no le respondió al doctor de urgencias durante los siguientes 14 minutos seguidos sobre el sofá del salón principal de la Casa Modesta del condado de West Midlands de Inglaterra, sin pronunciar una sola palabra sobre el recinto familiar inglés contemporáneo, sin levantarse del sofá del salón principal de la Casa Modesta de Inglaterra, sin tomar el teléfono celular de la mano derecha sobre la mesa de centro del recinto familiar, solo respirando rápido sobre del sillón del salón principal durante los siguientes 840 segundos seguidos del proceso
emocional contemporáneo. Pensando dentro de la casa familiar inglesa sobre la promesa que don Raúl Jiménez Vega le había hecho al hijo dentro del aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México 6 años antes del incidente médico. pensando dentro del salón principal de la casa modesta sobre el rostro de la hija recién nacida Aria Jiménez Baso, durmiendo dentro de la cuna del cuarto principal del dormitorio familiar del recinto inglés.
Y pensando dentro de la casa de West Midlands sobre la sierra quirúrgica del hospital privado de la ciudad de Londres, que dentro de los siguientes 180 minutos exactos iba a partir en dos pedazos el cráneo del esposo sobre la mesa de operaciones del recinto sanitario británico contemporáneo para sacarle la sangre acumulada del cerebro del propio cuerpo, para salvarle la vida al padre de Arya Jiménez Baso.
durante los siguientes 180 minutos seguidos del proceso quirúrgico contemporáneo para devolverle al muchacho hidalguense la oportunidad exacta de marcar el gol prometido a don Raúl Jiménez Vega dentro de la Copa del Mundo del Territorio mexicano, 6 años después del incidente médico del Emirates Stadium de la ciudad de Londres. Fin parte dos.
Continúa en parte tres con la cirugía de urgencia dentro del hospital privado de Londres, la sala de operaciones. Los doctores cortando el cráneo con la sierra quirúrgica. Los 9 meses seguidos de recuperación dentro del condado de West Midlands. La primera vez del muchacho hidalguense con la diadema. Protectora puesta sobre la cabeza operada.
El regreso al mundial de Qatar del 2022 sin marcar gol. La temporada del Fullham Fútbol Club del Fútbol Inglés Contemporáneo. La convocatoria oficial al Mundial del 26 dentro del punto. Territorio mexicano. La llegada al estadio remodelado de la Ciudad de México y la revelación del tercer hipergancho.
El cabezazo del minuto 67 del mundial del 26 con la madre viuda viéndolo por televisión desde Tepeji del Río con la diadema atada sobre el cerebro operado del muchacho hidalguense y con el padre enterrado a metros del patio trasero de la casa modesta donde el niño Raúl empezó a patear un balón. Pero la llamada telefónica del doctor de urgencias del hospital privado de la ciudad de Londres a Daniel Abazo dentro del salón principal de la casa de West Midlands durante esa noche del 29 de noviembre del 2020 fue apenas el inicio del proceso médico más oscuro que el
muchacho hidalguense iba a vivir durante los siguientes 9 meses seguidos del fútbol europeo contemporáneo. Porque lo que ocurrió dentro de la sala de operaciones del hospital privado de la capital británica durante las siguientes 6 horas seguidas del 29 al 30 de noviembre del 20, según los archivos médicos posteriores del fútbol inglés contemporáneo, marcó el proceso quirúrgico más complejo, jamás realizado sobre el cráneo de un delantero mexicano dentro del fútbol europeo internacional.
Eran las 22:37 minutos del 29 de noviembre del 20. Sala de operaciones del Hospital Privado de Londres. Cuatro neurocirujanos británicos sobre la mesa de operaciones del recinto sanitario inglés. Diagnóstico oficial: Fractura abierta del cráneo sobre el frontal del lado derecho.
Hematoma intracraneal de 4 cm sobre la masa cerebral. Presión sobre el cerebro del jugador profesional. El cirujano principal le pronunció al equipo médico una sola frase técnica sobre la mesa de operaciones del recinto sanitario. Si no abrimos el cráneo durante los siguientes 30 minutos, el paciente entra en muerte cerebral. Vamos a abrir.
A las 23:14 minutos exactos de la noche inglesa, los cuatro neurocirujanos del hospital privado de Londres encendieron la sierra quirúrgica sobre el cráneo del muchacho hidalguense. Tierra quirúrgica eléctrica, hoja de diamante industrial, 3000 revoluciones por minuto y un sonido seco de hueso partido sobre el quirófano del hospital privado de la capital británica durante los siguientes 7 segundos exactos del proceso quirúrgico.
Pero lo peor todavía no había llegado dentro del salón principal de la casa modesta de Tepeji del Río. Daniela llegó al hospital con 4 meses recién cumplidos. Sobre el brazo derecho. Don Raúl Jiménez Vega llamó desde Tepeji a las 0 horas con11 minutos exactos. Don Raúl, le están abriendo la cabeza al Raúl con una sierra quirúrgica.
No sabemos si va a sobrevivir. Daniela, mi Raulito va a sobrevivir. Él tiene que cumplir la promesa del gol del mundial. A las 4:47 minutos exactos de la madrugada, el cirujano salió del quirófano. Señora Baso, le sacamos 18 ml de sangre del cerebro. Le pusimos una placa de titanio sobre el cráneo.
Le quedará una cicatriz permanente sobre el rostro. Pero está vivo. Aquí es donde todo cambia, porque don Raúl Jiménez Vega no iba a alcanzar a ver el gol prometido del único hijo. Faltaban 5 años, 6 meses y 11 días para el partido inaugural del mundial del 26. El padre iba a morir 92 días antes del Mundial sin haber visto al hijo marcar el gol prometido, lo que ocurrió durante los siguientes 5 años seguidos del fútbol inglés contemporáneo, desde el regreso del muchacho hidalguense a los campos del fútbol europeo hasta el partido inaugural del Mundial del 26 dentro del
estadio remodelado de la Ciudad de México, según los archivos oficiales del fútbol inglés contemporáneo, marcó el proceso de recuperación deportiva más completo, jamás registrado por un delantero mexicano dentro del fútbol europeo contemporáneo. 9 meses seguidos sin jugar dentro del fútbol inglés. 43 goles oficiales entre el Wolverhampton Wonders y el Fullham Fútbol Club.
Un mundial de Qatar del 2022 sin gol oficial dentro de la Copa del Mundo del Fútbol mexicano y una promesa familiar pendiente sobre la cabeza operada del muchacho hidalguense durante todo el proceso deportivo contemporáneo. El muchacho hidalguense regresó al fútbol inglés 9 meses después del incidente médico con la diadema protectora atada sobre el cerebro operado.
Pero el Mundial de Qatar del 22 fue otro fracaso emocional para el lobo de Tepei. Cero goles oficiales dentro del mundial de Qatar. Tercer mundial seguido del muchacho hidalguense sin haber cumplido la promesa familiar. Don Raúl Jiménez Vega lo llamó desde Tepeji la noche del 26 de noviembre del 22. Raulito, falta uno solo.
Falta el del Mundial del 26, hijo. Falta ese. No, no. A los 32 años fue traspasado al Fullham Fútbol Club por 27 millones de euros, pero lo peor todavía no había llegado dentro de la casa familiar del Tepeji del Río de Ocampo. Lo peor empezó dentro del Hospital General de Tepeji del Río durante enero del 25, cuando los doctores le diagnosticaron al padre del jugador el cáncer de páncreas en fase avanzada.
Y dentro del 26 de mayo del 26, 16 días antes del partido inaugural del mundial dentro del territorio mexicano, Javier Aguirre convocó oficialmente al Lobo de Tepei, lo que ocurrió durante la tarde exacta del 11 de junio del 2026 dentro del estadio remodelado de la Ciudad de México. Según las transmisiones oficiales del fútbol mexicano contemporáneo, marcó el momento más emotivo, más doloroso y más sagrado de toda la carrera deportiva del muchacho hidalguense dentro del fútbol mexicano contemporáneo.
Un cabezazo arriesgado del minuto 67 del partido inaugural del Mundial del 26 frente a la selección de Sudáfrica con la diadema protectora plástica negra atada sobre el cerebro operado del jugador profesional. y con la madre viuda viéndolo por televisión desde la casa modesta del municipio hidalguense de Tepeji del río de Ocampo, exactamente 92 días después de la muerte del padre del jugador.
Y aquí es donde la promesa familiar de 23 años seguidos se cumplió exactamente 92 días después del entierro del padre del jugador. Era jueves 11 de junio del 2026, estadio remodelado de la Ciudad de México, capital del país. 87.000 espectadores dentro del recinto deportivo más grande del fútbol mexicano contemporáneo.
Partido inaugural del Mundial del 26 entre la selección mexicana del Tri y la selección de Sudáfrica del continente africano. La transmisión oficial del fútbol comenzó a las 20 horas exactas del centro de México. 47 millones de mexicanos sintonizaron las cadenas nacionales del fútbol mexicano contemporáneo para ver el debut del tri dentro del mundial organizado por primera vez en 40 años dentro del territorio mexicano y dentro de la casa modesta del municipio hidalguense de Tepeji del Río de Ocampo.
Según el relato familiar publicado dentro de los archivos posteriores del fútbol mexicano contemporáneo, la madre viuda del muchacho hidalguense sentó sobre el sofá del salón principal de la casa familiar a las 18 hor40 minutos exactos de la tarde mexicana. Llevaba puesto el vestido negro de luto sobre el cuerpo de la señora Rodríguez, 91 días seguidos viviendo viuda dentro del recinto familiar mexicano con la fotografía descolorida del marido don Raúl Jiménez Vega, tomada durante el 2018 dentro del estadio Molinux del
Wolverhampton Wonders de Inglaterra, apoyada sobre el sillón del salón principal de la Casa Modesta del municipio Hidalguense. La fotografía descolorida del padre del jugador, el abuelito Raúl, el marido de la señora Rodríguez, el hombre que durante 23 años seguidos había prometido al hijo verle marcar el gol dentro de la Copa del Mundo.
Y al minuto 67 del partido inaugural del Mundial del 26, dentro del estadio remodelado de la Ciudad de México, según los archivos oficiales del fútbol mexicano contemporáneo, ocurrió la jugada exacta que cumplió la promesa familiar de 23 años seguidos del muchacho de Tepeji del Río de Ocampo dentro de la Copa del Mundo del Territorio mexicano.
Tiro de esquina del lado izquierdo del estadio remodelado del Distrito Federal Mexicano. El centrocampista del Tri metió un centro alto sobre el área grande de la selección de Sudáfrica. Raúl Alonso Jiménez Rodríguez saltó dentro del área chica del estadio remodelado de la Ciudad de México para rematar el balón con la cabeza sobre la portería sudafricana.
La diadema protectora plástica negra atada sobre el cerebro operado del jugador profesional, la placa de titanio del hospital privado de Londres atornillada sobre el frontal del cráneo del propio cuerpo, la cicatriz permanente sobre el lado derecho del rostro del muchacho hidalguense y el cabezazo del minuto 67 del Mundial del 26 sobre el palo derecho del portero sudafricano dentro de la portería del fútbol internacional contemporáneo.
Gol del muchacho de Tepeji del Río de Ocampo. 2 a0 a favor de la selección mexicana sobre el continente africano. La misma cabeza operada que 5 años, 6 meses y 11 días antes, había estado a 4 minutos exactos de morir sobre el césped del Emirates Stadium de la ciudad de Londres. La misma cabeza partida en dos pedazos por la sierra quirúrgica del hospital privado de la capital británica durante 6 horas seguidas del proceso médico contemporáneo.
La misma cabeza que don Raúl Jiménez Vega había llamado durante años desde la Casa Modesta del municipio Hidalguense de Tepeji del Río de Ocampo, prometiéndole al hijo verle marcar el gol prometido dentro de la Copa del Mundo del territorio mexicano. El muchacho Hidalgense corrió hacia la esquina derecha del estadio remodelado del Distrito Federal Mexicano durante los siguientes 8 segundos seguidos del festejo deportivo.
Se arrodilló sobre el césped del recinto del Mundial durante los siguientes 11 segundos del festejo internacional. Levantó las dos manos sobre el aire del estadio del Distrito Federal Mexicano durante los siguientes 14 segundos del festejo familiar. miró fijo sobre la grada superior del estadio remodelado del Mundial del 26 durante los siguientes 17 segundos seguidos y le pronunció al cielo del estadio del Distrito Federal Mexicano una sola frase tranquila sobre el centro del recinto deportivo del Mundial del 26 dentro del territorio mexicano contemporáneo. Para
ti, papá, aquí está el gol del Mundial. Te dije que te lo iba a marcar para ti, papá. Elis Mundial. Las cámaras oficiales de la FIFA del fútbol internacional contemporáneo, según los archivos oficiales del fútbol mexicano, captaron el rostro del muchacho hidalguense durante los siguientes 14 segundos seguidos del festejo deportivo, con la mandíbula partida del dolor sobre la barbilla del jugador profesional, con las lágrimas sobre el rostro del muchacho de Tepeji del río de Ocampo, con la mirada perdida sobre la grada
superior del estadio remodelado del Distrito Federal Mexicano. y con la diadema protectora plástica negra atada sobre el cerebro operado del muchacho hidalguense dentro del recinto del mundial del 26. Pero lo más doloroso de ese cabezazo del minuto 67 del Mundial del 26 no ocurrió dentro del estadio remodelado del Distrito Federal Mexicano.
Ocurrió a 500 km de distancia dentro de una casa modesta del municipio hidalguense de Tepei del río de Ocampo, donde una madre viuda lloraba sola sobre el sofá del salón principal del fútbol mexicano contemporáneo. Y esto nadie lo conectó hasta ahora dentro del fútbol mexicano internacional. Dentro de la casa modesta del municipio hidalguense de Tepeji, del río de Ocampo, la madre viuda del muchacho hidalguense lloró sobre el sofá del salón principal durante los siguientes 14 minutos seguidos con la fotografía descolorida de don Raúl Jiménez Vega, apretada sobre
el pecho del vestido negro de luto. A las 22:47 de la noche mexicana, la señora Rodríguez caminó hacia el patio trasero de la Casa Modesta y se sentó sobre el banco de madera viejo. El mismo patio donde el niño Raúl había pateado el primer balón viejo 33 años antes, a escasos metros del panteón San Juan Oxtlapa, donde don Raúl Jiménez Vega estaba enterrado desde el 14 de marzo del 26.
La madre viuda miró fijo sobre la pared del panteón durante los siguientes 11 minutos seguidos. Don Raúl, tu Raulito marcó el gol del mundial. Te dijo que te lo iba a marcar, marido. Y lo cumplió, viejo. Lo cumplió. 5900 km más al norte. Dentro del estadio remodelado de la Ciudad de México, el muchacho hidalguense terminó el partido ganando 2 a0.
Buscó con la mirada el palco familiar donde Daniela Baso y Aria Jiménez Baso habían estado durante toda la transmisión. Vio a Daniela llorando sobre el palco del recinto. Vio a Aria con 6 años recién cumplidos levantando una fotografía descolorida del abuelo Raúl sobre el aire del palco familiar. La misma fotografía que la madre viuda tenía apretada sobre el pecho del vestido negro de luto a 500 km de distancia.
El muchacho hidalguense levantó la mirada sobre el cielo del estadio durante los siguientes 8 segundos. Aquí estoy, papá. Lo cumplimos, viejo. Lo cumplimos. Don Raúl Jiménez Vega no vio el cabezazo del minuto 67 del Mundial del 26. No vio la diadema protectora atada sobre el cerebro operado del único hijo. No vio las lágrimas sobre el rostro del jugador profesional.
No vio a la nieta Aria levantando la fotografía descolorida del abuelo Raúl sobre el palco familiar. Murió 92 días antes del partido inaugural, 62 años de edad, cáncer de páncreas en fase terminal, sin haber visto al hijo cumplir la promesa familiar de 23 años dentro de la Copa del Mundo del territorio mexicano. Pero el hijo sí lo cumplió con la cabeza operada por la Sierra Quirúrgica de Londres 6 años antes, con la placa de titanio atornillada sobre el frontal del cráneo, con la diadema protectora atada sobre el cerebro.
Y con la mandíbula partida del dolor durante los siguientes 14 minutos seguidos del festejo del gol del mundial. Hay promesas familiares del hombre mexicano que no se cumplen nunca. Hay padres que prometen ver a los hijos triunfar y mueren antes de presenciar el triunfo. Hay hijos que cumplen las promesas 5 años después del entierro del padre dentro del panteón municipal del territorio mexicano.
Y hay cabezazos del minuto 67 del Mundial del 26 que se le dedican al padre enterrado dentro del panteón San Juan Oxtlapa, del municipio hidalguense de Tepeji del Río de Ocampo. con la diadema protectora atada sobre el cerebro operado del muchacho hidalguense, con la cicatriz permanente sobre el lado derecho del rostro y con las lágrimas del padre enterrado bajando desde el cielo del estadio remodelado del Distrito Federal Mexicano durante el partido inaugural del Mundial del 26.
Si esta historia del muchacho de Tepeji del río de Ocampo te hizo pensar dentro de tu propia vida sobre alguna promesa familiar que le hiciste a tu propio padre durante los últimos años, seguidos de la vida adulta del hombre mexicano contemporáneo y que todavía sigue sin cumplirse dentro del entorno familiar. Llámale a tu padre esta noche porque hay promesas familiares del hombre mexicano contemporáneo que solamente se cumplen mientras el Padre todavía está vivo sobre el sillón viejo del salón principal de la casa familiar mexicana y
dentro del canal Estrellas Caídas las vamos a seguir contando todas una por una semana tras semana.