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HACE 8 MINUTOS: El triste final de Raúl Hernández – su esposa lloró mucho por la tragedia

Haya historias que, aunque parezcan sacadas de una canción, en realidad encierran momentos decisivos de la vida real. Como aquel verso que dice, “Aquí se rompió una taza.” Una frase simbólica que los tigres del norte interpretaron en sus primeros años, sin saber que más adelante describiría perfectamente lo que pasaría entre sus propios integrantes.

Hoy vamos a adentrarnos en uno de los episodios menos esperados en la trayectoria de los Tigres del Norte. La salida de Raúl Hernández, uno de sus miembros fundadores. Una decisión que tomó por sorpresa a todos y que hasta hoy sigue generando preguntas. ¿Qué llevó a uno de los pilares del grupo a tomar un rumbo distinto? ¿Acaso las diferencias laborales terminaron afectando los lazos familiares? Quédate con nosotros porque en este video vamos a desentrañar los detalles de esta separación que marcó un antes y un después en la historia de la

agrupación. Y si eres fan de la música regional mexicana y sus protagonistas, no olvides suscribirte, activar la campanita y dejar tu like. Aquí compartimos las historias más sorprendentes del género. Para entenderlo todo, hay que volver al principio. Año 1968. Rosa Morada, un pequeño pueblo de Mocorito, Sinaloa. Ahí comenzó todo.

Jorge y Raúl Hernández, siendo apenas unos adolescentes, decidieron formar un grupo musical con la ayuda de su primo Óscar y el respaldo de don Juventino Angulo, a quien siempre consideraron como el tigre mayor. La familia Hernández atravesaba momentos difíciles. La situación económica era tan apremiante que su madre tuvo que tomar decisiones dolorosas.

Raúl fue encomendado al cuidado de sus abuelos mientras ella se hacía cargo del resto de sus hijos. Desde muy joven, Raúl comenzó a trabajar la tierra, pero lo que ganaba no alcanzaba. Fue entonces cuando, movidos por la necesidad, los hermanos decidieron buscar otro camino, la música. Empezaron tocando en restaurantes de los Mochis, Sinaloa, y fue justo después de terminar la primaria que decidieron mudarse allí con la intención de formar un grupo de manera formal.

Primero se hicieron llamar Los Alegres de Rosa Morada, pero no pasó mucho tiempo antes de que cambiaran su nombre y se trasladaran a Mexicali, Baja California, bajo el nombre de los norteños de Chihuahua. La fama no era su meta. Su único objetivo era ayudar a su familia. Sin embargo, su talento fue imposible de ignorar.

Pronto fueron invitados a tocar en San José, California, durante las celebraciones del 5 de mayo. Era su primer viaje a Estados Unidos y en la frontera ocurrió algo curioso. Al ser tan jóvenes, un agente de migración les sugirió un nombre en inglés, Little Tigers. les dijo medio en broma, medio en serio, que algún día crecerían.

Sin saberlo, en ese instante nacieron los Tigres del Norte. Una vez en San José, un hombre llamado Arthur Walker, que ni siquiera hablaba español, vio algo especial en ellos. Les dio su primera gran oportunidad: grabar un disco, comprar instrumentos y recibir clases de música. Así empezó formalmente la historia de una de las agrupaciones más emblemáticas de la música regional mexicana.

Jorge con el acordeón y la voz principal, Hernán en el Tololoche, Raúl en el Bajo Sexto y también cantando, y Óscar en la batería formaban la alineación original. Más tarde, con la llegada del bajo eléctrico, el sonido del grupo empezó a evolucionar. Ese mismo año grabaron su primer álbum, Juana la traicionera, con 12 canciones entre las que destacaban Por el amor a mis hijos, el ausente y el abandonado.

Después vinieron otros trabajos como Cuquita y El Cheque, discos que no alcanzaron gran popularidad, pero que dejaron huella con temas intensos y cargados de emociones como Dos hojas sin rumbo y por una mujer casada. El punto de inflexión llegó en 1974 cuando lanzaron el álbum Contrabando y traición, también conocido como Camelia la Tejana.

Ese disco con 16 canciones fue su trampolín a la fama. Canciones como La banda del Carro Rojo, El hijo de Camelia y Camelia la Tejana. conmovieron al público por sus letras llenas de drama, amor, traición y valentía. Pero mientras el grupo ascendía en popularidad, internamente algo empezaba a fracturarse y lo que parecía una hermandad indestructible, poco a poco empezó a mostrar grietas.

En el próximo segmento te contaremos exactamente qué motivó la separación de Raúl Hernández, cómo se vivió dentro del grupo y qué vino después para él y para los Tigres del Norte. Tras el enorme éxito de contrabando y traición, los Tigres del Norte no solo siguieron conquistando escenarios, sino que su música llegó a la gran pantalla.

En 1977 se estrenó la película Camelia la Tejana, protagonizada por Valentín Trujillo y Ana Luisa Pelufo, bajo la dirección de Arturo Martínez. La historia que habían cantado ahora cobraba vida en el cine y el grupo seguía acumulando fama, aplausos y, por supuesto, ingresos. La década de los 90 también fue testigo de otro gran momento en su carrera.

Su participación en la cinta, la camioneta gris, junto a los hermanos Almada y la actriz blanca Rosa Torres. Fue ahí, en pleno rodaje, donde Raúl Hernández vivió algo que marcaría su futuro. Tuvo la oportunidad de cantar con banda y fue en ese instante cuando dentro de él se encendió una chispa, el deseo de explorar otros sonidos, otros matices dentro de la música regional mexicana.

Después de 27 años de trayectoria junto a sus hermanos y con más de 25 discos grabados, Raúl tomó una decisión que cambiaría su rumbo. Dejar el grupo en 1995. La pregunta inevitable era, ¿por qué? ¿Qué había detrás de esta separación? Tiempo después, Raúl compartió que había propuesto a sus hermanos realizar un disco especial, una mezcla en la que pudieran incluir banda sinaloense o mariachi.

Como orgulloso sinaloense, sentía una conexión natural con esos géneros. Pero su propuesta, según él, no fue bien recibida. A pesar de su peso como miembro fundador, las puertas a esa fusión parecían cerradas. Raúl contó que un hombre influyente y de alto perfil empresarial le comentó que el grupo no estaba dispuesto a cambiar su estilo.

Jorge, el líder de la agrupación, era claro en su postura. Los tigres eran norteños y su esencia eran los corridos, lo que siempre les había funcionado. Así la idea de experimentar quedó relegada. Sin embargo, el tiempo, como suele hacerlo, puso las cosas en su sitio. Años más tarde, los Tigres del Norte comenzaron a colaborar con orquestas sinfónicas e incluso homenajearon al icónico Vicente Fernández con Mariachi.

Para Raúl, aquello fue una señal de que su visión no estaba tan errada. Años después, Raúl, conocido ya como El Tigre solitario, destacó que muchas de las canciones más queridas del grupo llevaban su voz. Participó en películas como La jaula de oro, Los Tres gallos finos y Amor a la medida. Y aunque el grupo utilizaba trajes con detalles únicos que él recordaba bien, otros ya no parecían tenerlo presente.

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