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Emma Coronel: metió un reloj GPS en la comida…y sacó al Chapo de la prisión más vigilada del mundo

Un reloj. Un reloj barato escondido entre la comida que le llevaron a la celda. Eso fue lo que necesitó la mujer más vigilada del cártel de Sinaloa para sacar al narcotraficante  más buscado del planeta de una cárcel de máxima seguridad mexicana. lo consiguió una vez y estuvo a punto de hacerlo una segunda.

El 11 de julio del 2015, Joaquín el  Chapo Guzmán desapareció por un agujero en la regadera de su celda en el penal del  altiplano. Un túnel de 100 m, una motocicleta sobre raíes y un punto de salida calculado al centímetro gracias a ese reloj con GPS que alguien tuvo que meter ahí dentro. Ese alguien fue su esposa, tenía  25 años.

Se llama Emma Coronel Aispuro. Llevo dos meses revisando los documentos del FBI sobre este caso, el testimonio jurado de Damaso López en Brooklyn y el libro de Anabel Hernández. Y lo que he encontrado te va a cambiar la idea que tienes sobre ella, porque durante  años la versión oficial sobre Ema Coronel siempre fue parecida.

Una reina de belleza, una  esposa joven, una mujer guapa que se enamoró del narco más buscado y que  estuvo a su lado mientras todo pasaba. ¿Te suena, verdad? Lo que vas a ver aquí es otra cosa. Es la historia de la mujer que mantuvo  en pie al imperio más sangriento del continente mientras su líder dormía esposado.

Y en mayo del 2026 está a punto de quedar completamente  libre. La niña del triángulo dorado. Para entender quién fue Emma Coronel, hay que viajar a un punto del mapa de México que casi nadie sabe ubicar. Está en el norte entre tres  estados, Sinaloa, Durango y Chihuahua. A esa zona la llaman el triángulo  dorado y no le pusieron ese nombre por casualidad.

En esa franja montañosa, según datos del propio gobierno mexicano,  se ha producido durante décadas la mayor parte de la marihuana y la amapola  de todo el país. Allí no hay carreteras grandes, hay pistas de tierra que se convierten en barro cuando llueve. Hay sierras donde el helicóptero del ejército es lo único que entra y sale rápido.

Y hay pueblos pequeñísimos donde todo el mundo se conoce y nadie pregunta de qué vive el vecino. Uno de esos pueblos se llama La Angostura. Está en el municipio de Canelas, Durango. Apenas pasa de la docena de casas y ahí, en una de  esas casas con techo de lámina y suelo de tierra creció Ema. Pero antes de seguir hay un  detalle que cambia toda la historia.

Emma Coronel Aispuro no nació en Durango. Nació el 2 de julio de 1989  en California, Estados Unidos. Su madre estaba de visita familiar al otro lado de la frontera cuando se puso de parto y por esa casualidad Emma fue ciudadana estadounidense desde el primer día de su vida. Acuérdate de este dato porque más adelante va a ser determinante.

A los pocos meses de nacer,  la familia regresó a México, a la angostura. Y ahí empieza la verdadera historia. El padre de Emma se llama Inés Coronel Barreras. Oficialmente era ganadero. Tenía vacas, sembraba maíz y frijol. Eso es lo que aparecía en los papeles, lo que decían los vecinos del pueblo,  lo que después confirmaría el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, lo que terminaría llevándolo a la cárcel,  era otra cosa.

Inés Coronel sembraba marihuana y amapola en las laderas de la sierra de Durango y coordinaba el traslado de la droga hasta la frontera con Arizona por los pasos de Agua  Prieta y San Luis Río Colorado. A Inés Coronel le llamaban en el ambiente el uno y también el suegro, aunque ese apodo le vendría después, pero la sangre de Ema no se quedaba ahí.

Había  más. Tenía un primo que se llamaba Ignacio Coronel Villarreal, conocido en todo México como Nacho Coronel. Y Nacho no era cualquier persona, era uno de los tres líderes del cártel de Sinaloa. El segundo,  después de El Chapo Guzmán y de Ismael, el Mayo Zambada, manejaba todas las operaciones del cártel en Guadalajara.

fue el pionero del tráfico de metanfetaminas para la organización, mucho antes de que las metanfetaminas se convirtieran en el negocio que son hoy. Murió en julio del 2010, abatido por el ejército mexicano en un operativo en Zapopan,  Jalisco. Para que te hagas una idea de quién era Nacho Coronel, te lo cuento así.

Cuando el ejército lo mató, encontraron en su casa armas de oro macizo,  ametralladoras chapadas en diamantes y una colección de relojes de lujo valorada en millones de dólares. Ese era el tío de Ema y todavía había más. El hermano mayor de Ema,  Inés Omar Coronel Aispuro, también trabajaba para el cártel.

El hermano menor Edgar  también. Toda la familia, sin excepción vivía del mismo negocio. Los coronel llevaban dos generaciones viviendo del cártel. La sangre de Emma ya valía oro antes de que ella supiera leer. ¿Qué pasa cuando una niña crece en un sitio así? Lo más probable es que nunca lo entienda hasta que ya es demasiado tarde.

Porque para Ema, lo que tú y yo llamamos el narcotráfico, no era una noticia que veía en la televisión. Era el oficio del papá, eran las visitas que llegaban en avionetas al rancho, eran los hombres armados que dormían en la sala cuando había problemas. Era el silencio en la mesa cuando alguien preguntaba demasiado.

Cuando Emma tenía 11 años,  sus padres tomaron una decisión que parece contradictoria, pero que tiene una lógica brutal. La mandaron de vuelta a Estados Unidos a vivir un tiempo con familiares en California. La razón oficial para que aprendiera inglés. La razón verdadera, según le contaron a la periodista Anabel Hernández fuentes cercanas a la familia era  otra.

El padre y la madre querían que su hija tuviera salidas, que pudiera moverse por los dos lados de la  frontera, que tuviera una vida fuera del rancho si las cosas se ponían feas. Es decir, los padres de Emma ya sabían que las cosas se iban a poner feas algún día. Solo era cuestión de tiempo. Emma estuvo unos años en California.

aprendió inglés, vio cómo era una vida normal y después regresó a Durango, a la Angostura,  a las visitas del Primo Nacho, al rancho del padre, a los hombres armados y empezó a crecer. Cuando cumplió 16 años, Emma Coronel ya era una de las jóvenes más comentadas de la región. alta, morena, ojos claros, pelo largo.

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