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¡BOMBAZO! BALTASAR GARZÓN HUMILLA AL SUPREMO EN DIRECTO Y LO PONE A TEMBLAR

Un juez metió en la cárcel simbólicamente al dictador Pinochet. Investigó los crímenes del franquismo cuando nadie se atrevía y destapó la trama Gürtel, la corrupción que financió ilegalmente al Partido Popular durante años. ¿Y sabes qué pasó con ese juez? Que el Tribunal Supremo lo expulsó de la carrera judicial para siempre.

Lo inhabilitó. Lo borró. Se llama Baltasar Garzón. Y 14 años después, Naciones Unidas le ha dado la razón. Ha dicho que aquella condena fue arbitraria y parcial. ¿Y sabes qué ha hecho el Supremo con el dictamen de la ONU? Hace tres semanas, en mayo de este año, le ha vuelto a decir que no, que se quede fuera, quédate porque antes de que acabe este vídeo vas a entender por qué la historia de Garzón en realidad no va de Garzón, va de una pregunta que debería quitarnos el sueño a todos.

¿Quién vigila a los que nos juzgan? Y voy a ser honesto contigo desde el primer minuto, porque si no no me creerías. Y con razón, Garzón es parte interesada. Lo es. El hombre que critica al Tribunal Supremo es el hombre al que el Tribunal Supremo echó a la calle. Su pareja es Dolores Delgado, ex fiscal general del Estado, a la que ese mismo supremo también le ha anulado un nombramiento.

Así que sí, Garzón tiene cuentas pendientes. Tiene una herida personal del tamaño de una catedral y la derecha te va a decir exactamente eso. Es un resentido, un condenado por prevaricación. ¿Qué va a decir? Y van a tener un punto, no te voy a engañar. Pero aquí está la cuestión y quiero que la pienses conmigo.

Que el cartero tenga mala leche no significa que la carta que trae sea mentira. Que Garzón tenga motivos personales no convierte automáticamente en falso lo que denuncia. Las dos cosas pueden ser verdad a la vez. Puede estar dolido y tener razón. Eso es lo difícil de tragar y por eso casi nadie lo cuenta así. Vamos a separar al mensajero del mensaje y vamos a mirar el mensaje porque el mensaje es muy gordo.

Lo que Garzón viene a decir y lo dice en su nuevo libro y lo ha repetido en televisión es que en este país hay una élite del poder judicial que consciente de su poder, lo ha puesto al servicio de una determinada causa política. Ojo, una élite. No todos los jueces. Esto es importantísimo y no quiero que te confundas.

En España hay miles de jueces y juezas honestos, currantes, que madrugan, que se dejan la vista en juzgados, saturados y que están tan hartos de esto como tú. Garzón no habla de ellos, habla de una cúpula, de un segmento muy concreto, del piso de arriba y concretamente apunta a la sala segunda del Tribunal Supremo, la sala de lo penal, la que juzga a los aforados.

Y aquí viene el primer dato que te va a hacer levantar las cejas. Agárrate porque esto es jurídico, pero es facilísimo de entender y cuando lo entiendas no vas a poder dejar de verlo. ¿Sabes qué pasa cuando esa sala segunda del Supremo te condena? Que no puedes recurrir. No hay segunda instancia. No hay nadie por encima a quien acudir.

En un juicio normal, si te condenan, puedes apelar. Otro tribunal revisa, hay un control. Pero si eres aforado y te juzga directamente el supremo, esa sentencia es la primera y la última. Punto final. Para esto, agárrate porque significa una cosa demoledora. Significa que un puñado de magistrados, los de esa sala, tienen un poder prácticamente sin contrapeso.

Nadie revisa lo que deciden, nadie corrige sus errores. Son la primera palabra y la última. ¿Y tú te fías de cualquier ser humano con un poder así de grande y sin nadie que lo vigile? Yo no. Ni de estos ni de nadie, porque el poder sin control, sea del color que sea, siempre acaba mal. Esa es una lección que la historia nos ha enseñado mil veces y que se nos olvida cada lunes.

Y fíjate la ironía, el aforamiento se vendió como una garantía. Te juzga el tribunal más alto. Qué privilegio. Pero resulta que esa supuesta garantía se ha convertido en lo contrario, en una trampa sin salida, porque te quita el derecho a que revisen tu condena. Esto es muy grave y no es Garzón quien se lo inventa.

Esto lo dicen juristas de todo signo desde hace años. La falta de doble instancia para los aforados es un problema reconocido, pero no se arregla. ¿Por qué será que no se arregla? Quédate que a eso voy. No te vayas porque ahora viene la palabra que lo explica todo y es una palabra que cierta gente odia que pronunciemos.

La fair, la guerra judicial. Usar los tribunales para hacer la política que no se gana en las urnas. Garzón lo describe con un término técnico precioso, investigación prospectiva. ¿Qué es eso? Te lo traduzco. Es cuando un juez no investiga un delito concreto, sino que investiga a una persona a ver qué encuentra. Abre una puerta, no hay nada.

Prueba otra puerta. Tampoco. Prueba una tercera. Si no te pillo por aquí, te agarro por allí. Y eso, amigos, es exactamente lo contrario de cómo debe funcionar la justicia. La justicia investiga hechos. El lowfer investiga personas. La justicia parte de un delito y busca al culpable. El Lfer parte de un culpable y le busca un delito y Garzón pone ejemplos.

El caso de Begoña Gómez, donde la audiencia provincial le dijo al instructor, “No siga por ahí.” Y el instructor cada vez que le cerraban una puerta buscaba otra. El caso del hermano de Pedro Sánchez, David Sánchez, donde según Garzón la construcción se está derrumbando en el juicio. Y por supuesto, el caso del fiscal general del Estado.

Y aquí tengo que parar y ser otra vez honesto contigo porque esto es delicado. El fiscal general Álvaro García Ortiz fue condenado de verdad en diciembre de 2025. El Supremo lo condenó por revelación de secretos a inhabilitación y multa. El primer fiscal general en ejercicio condenado en la historia de España y la condena es firme. Eso es un hecho.

No te voy a contar que fue inocente porque sería mentirte, pero presta atención a los matices porque están en la propia sentencia. La condena no fue unánime. Hubo dos magistradas, Ana Ferrer y Susana Polo, las dos del sector progresista, que firmaron votos discrepantes. Dos juezas del propio tribunal dijeron, “Yo no lo veo así.

” Y la condena no se basó en una prueba directa, en un papel firmado, en un yo filtré esto, se basó en indicios, en una cadena de indicios. El acceso a la documentación, la urgencia, el borrado del móvil. Indicios. Puede que sí, puede que fueran suficientes, pero fíjate qué terreno tan resbaladizo.

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