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Nadie Esperaba el PALOMAZO que Dió Sheinbaum con la Bandera mexicana, Estalla el Mundial 2026

Levantamos el puño para saber si queda vida y nada más falta una para que lleguen miles. Por eso el llamado vuelve, porque México sabe responder. Hoy llama otra vez y al llamado llegan nombres. Crecieron aprendiendo a abrazar lo inevitable. Conocen ese segundo eterno donde México contiene la respiración. saben que defender también es un acto de amor.

Los que corren hacia donde duele coleccionan cicatrices donde otros buscan el aplauso porque ellos sostienen el relato para que otros brillen. Destruyen y crean en el mismo movimiento. Saben cuándo dar y cuándo guardar. México no es un lugar fijo, es algo que se lleva, que se abraza y que cuando lo eliges ya nunca te suelta.

Indomables, los que aparecen sin anuncio y de pronto el juego es otro. Y también aquellos que golpearon la puerta tanto tiempo que la puerta no tuvo más que abrirse son los que rompen el mundo en dos, antes y después del bol, y aquellos que lograron regresar de donde otros no vuelven. Raúl Jiménez, el delantero que sobrevivió, una fractura de Crania en 2020, que muchos creyeron que nunca volvería a jugar y que no solo regresó, sino que llegó a este mundial con la madurez de quien sabe que cada partido puede ser el último y por eso los vive

con una intensidad diferente. Edson Álvarez como capitán, el mediocampista que lleva años siendo titular en clubes europeos de primer nivel, que tiene la experiencia de haber jugado en Champions League, que conoce la presión de los grandes escenarios y que en esa ceremonia tomó la bandera con las dos manos y miró a la presidenta a los ojos.

Eso también es un dato. La forma en que un capitán recibe la bandera de su país dice algo sobre cómo va a cargarla en la cancha. Yo me quedé de lado cuando escuché las palabras exactas que Claudia Shainbound le dijo a la selección en ese momento, porque no fueron palabras de protocolo, fueron palabras de alguien que entendía el peso de lo que estaba pasando.

Dijo, “Les encomiendo a su patriotismo esta bandera que simboliza su independencia, el honor, las instituciones, nuestro pueblo y la integridad de su territorio. Que su ejemplo inspire a millones de mexicanas y mexicanos a creer en la fuerza del deporte y en el poder de sus sueños. Esa frase en ese contexto no es discurso político.

Es la descripción exacta de lo que un mundial en casa puede significar para un país que lleva décadas buscando creer en sí mismo después de años en que el modelo que le vendieron desde afuera no funcionó. Un país que tiene a 38 millones de sus ciudadanos viviendo en otro país porque aquí no encontraron lo que necesitaban.

Un país que tiene una relación con el deporte que va mucho más allá del resultado. Es la manera en que millones de personas se sienten representados cuando alguien con su bandera en el pecho compite en el mundo. Paren todo un segundo. La así retumba este llamado y entonces ahí estamos como siempre llenando estadios imposibles, cantando más fuerte que el miedo.

Siempre estamos en las buenas, en las malas y hasta en las regulares, haciendo tribuna donde apenas hay espacio, volviendo patria cualquier rincón del mundo donde alguien levante una bandera. Somos el eco de un grito que empezó hace siglos y todavía no termina de salir porque México nunca termina de inventarse.

Cambia de rostro, cambia de paso, cambia de voz. Con millones de pasos detrás de cada paso, con millones de voces detrás de cada grito. No solo somos 26. Eres tú, Teno Amelia. Juan, Maite, Abel, Casia, Benjamín, Carmen, Brian, Genaro, Beto, Consuelo, Santi, Angélica, porque siempre somos millones, siempre hemos estado y vamos a estar ahora 180 millones hoy y siempre.

Mera presidenta de México le entregó la bandera a la selección nacional antes del partido inaugural del tercer mundial que México organiza. Ese momento tiene tres capas históricas al mismo tiempo. La primera presidenta, el tercer mundial, el Azteca siendo el primer estadio en albergar tres inauguraciones mundialistas.

Yo te pregunto directo, ¿tú crees que ese tipo de carrera histórica ayuda a los jugadores a rendir mejor? ¿O crees que puede ser demasiado peso para entrar a la cancha tranquilos el 11 de junio? Escríbelo en los comentarios porque creo que este debate vale la pena tenerlo antes del silvatazo. Hablemos del Vasco Aguirre porque su presencia en esta historia también tiene capas que no se cuentan suficientemente.

Javier Aguirre ha dirigido a la selección mexicana en tres Copas del Mundo. Corea Japón 2002, Sudáfrica 2010 y ahora 2026. es el técnico que más ha llevado al tri a un torneo mundial y también fue entrenador de Serbia, el equipo al que México acaba de golear 5 a1 en partido de preparación con una selección casi alternativa.

Él conoce a sus exjadores, sabe sus debilidades y, en lugar de sentirse en conflicto de intereses, Aguirre usó eso como ventaja. Preparó a México con información de primera mano sobre el equipo que le tocó enfrentar en el amistoso más importante de la pretemporada. Obet Vargas, Israel Reyes, Armando González, Jorge Sánchez, César Montes, Raúl Jiménez, Johan Vázquez, Raúl Rangel, Jesús Gallardo, Santiago Jiménez, Brian Gutiérrez, Luis Romo,

Julián Quiñones, Carlos Acevedo, y Guillermo Martínez. Saludamos con el mismo agrado a invitados, autoridades, medios de comunicación que nos acompañan. Sean todas y todos bienvenidos a este evento. A continuación, la presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, doctora Claudia Shin Bonpardo, tomará protesta y realizará el acto protocolario de abanderamiento de la selección nacional de México que representará a nuestro país en la Copa Mundial de la FIFA 2026.

Se pide amablemente a los presentes realizar el saludo a la bandera, colocando la mano derecha sobre el pecho con la palma hacia abajo a la altura del corazón. Ese 5 a1 no fue casualidad, fue conocimiento. Y el mismo conocimiento, la misma preparación meticulosa, la misma experiencia de haber estado tres veces en este escenario es lo que lleva a Catar 2026 con la convicción de que esta vez las condiciones son diferentes, porque esta vez México juega en casa y eso cambia todo.

Hablemos de lo que significa jugar en casa en un mundial. Porque ese dato se dice fácil, pero muy poca gente lo ha dimensionado completamente. De los 21 países que han organizado una Copa del Mundo, 12 de ellos llegaron al menos a semifinales cuando jugaron en su propio torneo. Uruguay ganó el primero en 1930. Italia ganó el suyo en 1934.

Inglaterra ganó el suyo en 1966. Francia ganó el suyo en 1998. El factor local no garantiza nada. Pero transforma el ambiente de una manera que los números no pueden capturar completamente. Transforma la energía que entra al estadio. Transforma lo que los jugadores sienten cuando salen al campo. Transforma la presión de negativa a positiva.

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