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¡ISAAC DEL TORO HACE LO QUE NI POGACAR LOGRÓ A SU EDAD! EL GRAN COLOMBIER LO CONFIRMA TODO

 

 

 Una jornada de tensión acumulada antes del puerto decisivo. La fuga del día se formó con 10 corredores que animaron la carrera desde los primeros kilómetros. Los equipos de los favoritos a la general controlaron desde atrás dejando que la escapada se desgastara mientras marcaban un ritmo que en los pertenermes.

 Puertos previos al gran colombier empezó a subir de forma progresiva. El lac du gran colombié y después el col de Richemon fueron los filtros previos. Ya ahí en esas cosas que los equipos de Sprinters consideran trámite, pero que en los últimos kilómetros de una jornada larga empiezan a acusar los corredores menos frescos, la tensión empezó a ser visible.

 La clasificación general estaba apretadísima. Luke Tukwell, el joven corredor australiano, llevaba el liderato con apenas 42 segundos sobre Mateo Jorgenson. del toro estaba a 49 segundos del australiano a 1 minuto y 6 segundos. Es decir, en una carrera donde el margen entre el primero y el cuarto era de menos de 80 segundos, cada metro del Gran Colombier valía en términos de clasificación, lo que en otras carreras vale una etapa entera.

 Y entonces, a 106 km de meta, ocurrió lo que cambió la estructura táctica de todo lo que vino después. Paul Seisha cayó en el descenso de la cot Mauriz de Rotters, una bajada cubierta de grava que la organización había neutralizado por el riesgo. El favorito absoluto de la semana se fue al suelo.

 El pelotón siguió en cuestión de segundos, más de 3 minutos de diferencia entre Seishasas y el grupo principal. Lo que ocurrió después fue uno de los gestos de carácter más extraordinarios de la semana. Seishas no se bajó de la bicicleta. Sus gregarios de Decathlon, Payet Pantrel y Prodom se pusieron a tirar de forma inmediata.

 El francés remontó más de 3 minutos en un tramo con subidas, tocado, magullado después de la caída y a 43 km de meta contactó de nuevo con el pelotón. una hazaña de resistencia que en cualquier otra jornada hubiera sido el titular del día, pero la remontada de Seishas tenía un precio físico que nadie podía cuantificar con exactitud desde fuera.

 Había gastado una cantidad enorme de energía para volver y cuando llegara el gran colombier, el cuerpo iba a cobrar esa deuda. Lidl Trek lo [música] entendió. La táctica del equipo español fue clara y atrevida. poner a sus hombres más fuertes a rodar para que la montaña llegara a ritmo máximo y ayuso. Pudiera atacar cuando Seisas ya no tuviera respuesta física después del esfuerzo de la remontada.

Simon y Kemna tirando sin piedad. La fuga fue neutralizada a 11 km de meta. Todo el pelotón junto al pie del gran colombier. Si llevas esta temporada siguiendo la trayectoria de Isaac del Toro, ya sabes que lo que ocurrió en los siguientes kilómetros fue de las cosas que hacen amar este deporte. Suscríbete y activa las notificaciones porque esta historia tiene mañana un nuevo capítulo en el plató de Solaizón que puede ser todavía más grande.

 Lo que ocurrió en el gran colombier ser analizado desde tres ángulos distintos, porque cada uno revela una capa diferente de lo que Del Toro demostró ayer. El primer ángulo es técnico. El gran colombier desde Virel Petit es una de las subidas más exigentes del calendario europeo. 8m5 al 10, 2% de pendiente media.

 Pero esa media esconde una brutalidad en los primeros tramos que pocos puertos del Tour de Francia igualan. Primer kilómetro al 10,6%, segundo al 10,8%, tercero al 12,7% y el cuarto kilómetro, el más difícil de la ascensión al 14, 9% de pendiente media sostenida. Para que eso tenga escala, el tramo más duro de Alpedes ronda el 13%.

El cuarto kilómetro del Gran Colombier desde Viriamo más duro de Alpeest y hay que afrontarlo después de más de 100 km de carrera. en las piernas. En esa subida, a 8 km de meta, el grupo de favoritos se redujo con una velocidad que dejaba claro que el ritmo era de carrera real, no de control.

 A 7 mod 2 km, el propio líder Tukwell se quedó. Quedaron seis corredores, Tulet, Jorgenson, Ayuso, Johannesen, del Toro y Wig Broex. Seis hombres solos en la montaña. El segundo ángulos es táctico. Ayuso lanzó su ataque a 6,7 km de meta. Fue el movimiento que Lidl Trek había planificado, explosivo en el momento exacto en que Seishas ya no podía responder y Jorgenson todavía no había.

Evaluado si tenía margen para seguirle. Solo Tulet logró engancharse a la rueda del español durante unos metros. No duró. Ayuso se marchó en solitario y en los siguientes kilómetros fue abriendo la diferencia. A a 5 km más de 20 segundos. A 4 km la diferencia seguía ahí. La decisión de Del Toro en ese momento es la que más revela su madurez táctica.

 No respondió de inmediato al ataque de Ayuso. No se lanzó en una persecución desesperada que lo hubiera dejado sin nada para los tramos más duros. gestionó, mantuvo su ritmo en un puerto donde los cambios bruscos de velocidad cuestan el doble que en cualquiera su vida y esperó al kilómetro exacto en que el perfil del Gran Colombier empezaba a trabajar en su favor.

 El punto donde los corredores, que llevan muchos minutos de esfuerzo sostenido pierden la consistencia de cadencia que los había mantenido en cabeza. A 4,2 km del toro saltó. No fue un cambio gradual, fue una explosión que dejó al grupo paralizado. Jorgenson no pudo seguirle. Johannesen tampoco. El mexicano se lanzó en solitario a perseguir a Ayuso, que seguía teniendo 15 segundos por delante.

El tercer ángulo es psicológico y aquí está la capa más profunda de lo que pasó ayer. Hay dos posiciones muy claras en el mundo del ciclismo sobre lo que del toro hizo a 4,2 km. La primera dice que fue instinto puro, un corredor con las piernas frescas que detectó el momento y se lanzó sin calcular demasiado.

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