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¡HARFUCH REVIENTA la RED N4RCO-MARÍTIMA de los CHAPITOS! 800 KILOS HUNDIDOS y 768 MILLONES PERDIDOS!

Harfud informó que durante la presente administración ya se habían superado las 60 toneladas de cocaína aseguradas en mar. No en tierra, no en operativos urbanos en el mar. 60 toneladas solo en mar. Mayo llegó con otro golpe. El 13 de ese mes. Una operación conjunta de la SEMAR, la Sedena, la FGR, la Guardia Nacional y la SSPC recuperó 68 bultos con un peso total de 1364 kg de presunta cocaína.

Otra vez frente a las costas de Guerrero, Harfush publicó las imágenes. La droga fue trasladada al muelle de la octava región naval. Se estimó una afectación de 382 millones de pesos al crimen organizado. Y entonces llegó la primera semana de junio y el Pacífico volvió a ser noticia. El 7 de junio de 2026, personal naval de la Secretaría de Marina realizaba recorridos de patrullaje de rutina en aguas frente al municipio de Tecpan de Galeana, en el sur de Guerrero, específicamente en la localidad de Bocachica.

Lo que encontraron no era una embarcación, eran 29 bultos flotando en la franja costera amarrados entre sí, con paquetes tipo ladrillo en su interior. Un polvo blanco con características similares al cloridrato de cocaína. Según el parte oficial de la hace, imagina la escena. El agua del Pacífico, el amanecer sobre la costa guerrerense y 29 bultos oscuros meciéndose en las olas a metros de la playa, sin lancha, sin tripulantes, solo la droga, flotando y esperando a que alguien la recogiera. Nadie la recogió.

La marina llegó primero. El aseguramiento de esos 29 bultos arrojó un peso de 1360 kg de presunta cocaína. De acuerdo con la SEMAR, el operativo representó una afectación económica de aproximadamente 283,000000es de pesos para los grupos criminales involucrados. Con ese decomiso, la administración Shainbum acumulaba más de 71 toneladas de cocaína aseguradas en mar.

Ese dato tiene que resonar, 71 toneladas en menos de 2 años de gobierno. Para tener una referencia, si pusieras esas 71 toneladas en camiones de carga, necesitarías más de tres camiones de 20 toneladas cada uno. Solo de cocaína, solo en mar, solo en este sexenio. Pero el Pacífico no descansó. Al día siguiente, el 8 de junio, llegó el segundo golpe en 5 días.

A 195 millas náuticas al sur de las costas de Guerrero, lejos de la vista de cualquier testigo casual, personal de la Armada de México en funciones de Guardia Costera, detectó una embarcación menor durante labores de patrullaje. Era una lancha con tres motores fuera de borda. Ese detalle importa. Tres motores no es configuración de pesca, es velocidad, es capacidad de huida.

Es una embarcación diseñada para correr si la interceptan. No corrieron lo suficiente. Quiero que imagines cómo se ve esa escena desde arriba. A 195 millas de la costa no hay otra embarcación a la vista. No hay puertos, no hay testigos, no hay playa cercana. Solo el azul abierto del Pacífico y dos puntos moviéndose en el agua, la lancha narco y la unidad naval que la alcanzó, el olor a combustible mezclado con el salitre del mar, el ruido de los tres motores apagándose uno por uno cuando los tripulantes entendieron que no había a

dónde ir. Ese silencio en alta mar es el sonido del operativo completándose. No hay persecución cinematográfica, hay inteligencia que llegó antes, hay posicionamiento correcto y hay cinco hombres que de pronto se encuentran rodeados en medio del océano sin ninguna opción. Esa mañana, cuando los elementos navales se acercaron a la embarcación y ordenaron detenerla, los cinco tripulantes no tuvieron opción.

La inspección fue inmediata. 13 bultos. Postura de los tripulantes. Según versiones del operativo, sin resistencia armada documentada. El contenido de los bultos, 829 kg de presunta cocaína, incluyendo el peso del embalaje. Cero muertos, cero heridos. Cinco detenidos. Una embarcación confiscada. La lancha fue remolcada.

Los detenidos fueron asegurados. La droga fue trasladada al puerto de Acapulco a bordo de una unidad de superficie de la Armada de México. Ese traslado tiene su propia imagen, la lancha narco, siendo llevada por un buque de guerra hacia el puerto, los cinco hombres esposados, los 13 vultos apilados en cubierta, el sol de junio sobre el Pacífico.

No hay romanticismo en esa imagen, hay estado funcionando. Los cinco detenidos quedaron a disposición de las autoridades ministeriales y la FGR asumió las investigaciones correspondientes para determinar la pureza del cargamento y lo más importante, establecer los vínculos con grupos delictivos que operan en la región del Pacífico Sur.

De acuerdo con reportes, las investigaciones apuntan hacia organizaciones que utilizan el corredor guerrerense como punto de transbordo en la ruta Colombia, México, Estados Unidos. Presuntamente, y según lo que se fue filtrando después del operativo, la embarcación formaba parte de una red de distribución vinculada a la fractura interna que vive el crimen organizado en la región.

Tras la muerte del mencho y el debilitamiento de las facciones sinaloenses, la droga estaba valorada en 38 millones de dólares en el mercado estadounidense. Son 768 millones de pesos. Ese dinero no llegó. Esas dosis no llegaron a las calles de ninguna ciudad. Con este segundo decomiso, en menos de una semana, la administración Shainbaum cruzó un umbral histórico, más de 72 toneladas de cocaína aseguradas en operaciones marítimas desde octubre de 2024.

Quiero que visualices lo que representan esas 72  toneladas en términos reales, no como estadística, sino como impacto.  72 toneladas de cocaína equivalen, según las estimaciones oficiales del gabinete de seguridad, a decenas de millones de dosis que no llegaron al mercado ilícito. Cada kilo en México vale aproximadamente $14,000 al mayoreo.

En Estados Unidos, ese mismo kilo llega a $48,000. Las 72 toneladas representan calculando al precio de destino final más de 3,400,000 en pérdidas para el crimen organizado. 3,400,000ones en menos de 2 años solo en mar. No hay en la historia reciente de México un periodo de aseguramientos marítimos de cocaína comparable a este.

El ritmo no baja. Febrero, 4 toneladas en Colima. Marzo, 2 toneladas en Acapulco. Mayo, 1,36 toneladas en Guerrero. Junio, primera semana, 1,36 toneladas en Bocachica y 829 kg en Alta Mar. El corredor del Pacífico está siendo golpeado de forma sistemática y sostenida. ¿Qué significa eso para las organizaciones que dependen de esa ruta? Significa desabasto.

Significa que los cargamentos que prometieron a sus compradores en Estados Unidos no llegaron. Significa deudas con los proveedores colombianos y ecuatorianos. que pusieron la droga en el agua significa presión financiera sobre estructuras que ya estaban fracturadas por la muerte de sus líderes y por los procesos judiciales que avanzan en Estados Unidos.

El CJNG sin el Mencho, los chapitos con su jefe preso en Chicago, la Miza operando en modo supervivencia, el corredor del Pacífico bajo vigilancia constante de la Marina. El cuadro que emerge no es el de un arco todopoderoso e intocable, es el de organizaciones bajo una presión que no habían sentido en décadas.

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