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¡HARFUCH ARRASA CON 6 HOMBRES RESPONSABLES DEL SECUESTRO DE ROXANA GUZMÁN EN NANCHITAL!

Hay que reconocer que el caso se movió y se movió fuerte. La titular de la Fiscalía de Veracruz, Lisbeth Jiménez Aguirre, informó que la investigación registraba avances, sobre todo en la identificación del vehículo que habrían usado los captores. La gobernadora Rocío Nale salió a decir que son varias las líneas de investigación, que se trabaja todos los días y que la prioridad es cuidar la integridad de la persona.

Y desde el centro del país, la presidenta Claudia Shainbound dejó clarísima la consigna. localizar a la periodista con las autoridades federales trabajando hombro con hombro con Veracruz. No es poca cosa que un caso de un municipio chico tenga moviéndose a tanta gente al mismo tiempo, porque ese es el corazón del asunto y aquí es donde conviene que pongas doble atención.

Todo apunta a que el primer hilo del que jaló la autoridad no fue una denuncia ni un soplo anónimo, fue el video. El análisis de esas videograbaciones es, según lo que ha trascendido, lo que permitió empezar a identificar el vehículo en el que se habrían movido los captores aquella mañana. Y a partir de ahí, dicen, se fue armando el rastreo que terminó con los seis frente al juez.

Suena sencillo dicho así, en una sola línea, pero detrás de cada paso hay horas de gente revisando imágenes cuadro por cuadro, cruzando datos y siguiendo una pista que apenas empezaba a tomar forma. Quédate porque ahora vas a ver hasta dónde se extendió ese rastreo y por qué la búsqueda no se quedó en un solo lugar, sino que se abrió a tres municipios distintos al mismo tiempo y conforme la autoridad fue jalando ese hilo, el caso se fue haciendo más grande de lo que parecía.

Según informó la propia fiscalía, los operativos no se quedaron en Nanchital, se extendieron también a Moloacán y a Cuichapa, en coordinación con la Policía Ministerial, la Guardia Nacional, la Sedena, la Marina y la Seguridad estatal. Tres municipios bajo rastreo al mismo tiempo no es cualquier cosa. Es la señal de que lo que encontraron en esas grabaciones y en la geolocalización de los aparatos los llevó a moverse en varios frentes a la vez.

Y cada municipio que se suma al mapa es una pieza más de un rompecabezas que apenas está armando. Y aquí está la capa que pone la piel de gallina. La Asociación Mexicana de Periodistas Desplazados y Agredidos denunció que en las grabaciones del secuestro se alcanza a ver a uno de los agresores con una chamarra de características parecidas a las de los uniformes de una corporación de seguridad.

Que quede bien claro, porque esto es delicado. Las propias autoridades habrían rechazado la versión de que participaran servidores públicos y sostienen que se trató de un secuestro cometido por civiles. Pero el solo hecho de que ese detalle esté ahí grabado y de que una organización de periodistas lo señale deja una pregunta flotando que hasta hoy nadie ha terminado de responder.

¿Y por qué si la autoridad insiste en que fueron civiles? Ese detalle del vídeo no se ha podido despejar del todo. Hay algo en esta historia que todavía no se ha contado completo y cuando lo escuches vas a entender por qué este caso incomoda tanto. Porque en medio de tanto operativo y tanta declaración hay una grieta que no se puede tapar.

Las familias de los detenidos salieron a decir que sus parientes son inocentes, que los están relacionando sin pruebas claras y hasta denunciaron presuntos abusos durante la detención. Y al mismo tiempo, hasta el cierre de las notas, ni la Fiscalía ni la Secretaría de Seguridad de Veracruz habían soltado un comunicado oficial completo por sus canales.

Seis hombres frente a un juez, una periodista que sigue sin aparecer, familias que gritan inocencia y una autoridad que avanza, pero que todavía no termina de hablar claro. Uno escucha todo esto junto y no sabe si sentir alivio, porque hay detenidos o angustia porque falta lo más importante y justo en ese silencio está lo más fuerte de todo.

Lo que esas grabaciones y la geolocalización de los aparatos le marcaron a la fiscalía el porqué de que el rastreo se abriera precisamente a esos tres municipios y el dato que nadie ha puesto en un titular y que es hoy por hoy lo más cerca que se ha estado de saber qué pasó con Roxana. Y aquí está lo que el gancho te venía prometiendo, el dato que todavía no ha salido completo en ningún noticiero.

Según la Fiscalía de Veracruz, lo que sostiene a este caso no es una sola prueba ni una corazonada. Es el cruce de tres cosas distintas que juntas habrían dado los elementos para señalar a los seis por participación directa en el operativo criminal. Primero, el análisis de las videograbaciones.

Segundo, una serie de testimonios. Y tercero, y esto es lo más fuerte, la geolocalización de los dispositivos, es decir, el rastro que dejaron los aparatos electrónicos. Eso dicen, es lo que terminó de amarrar el rompecabezas que arrancó con un simple video subido a redes. Y para que se entienda bien, porque aquí está la carne del asunto, la geolocalización es en cristiano el rastro que deja los teléfonos y los aparatos por donde pasan.

Cada equipo va dejando una huella invisible, una marca de por dónde anduvo y a qué hora. Y según la investigación, ese rastro habría colocado movimientos en lugares y horarios que la fiscalía considera clave para este caso. Mientras tanto, del otro lado de la pantalla, una familia llevaba ya casi una semana sin dormir, sin saber nada, aferrada a la esperanza de que cada operativo fuera el que por fin trajera una respuesta.

¿Y hacia dónde apuntaba exactamente ese rastro de los aparatos? Eso es lo que abrió la puerta a lo que viene y la respuesta no la vas a esperar porque ese rastro no se quedó quieto en un solo punto. De acuerdo con lo que ha trascendido el análisis de las videograbaciones, permitió identificar el vehículo en el que se habrían movido los captores aquella mañana y la geolocalización fue marcando los desplazamientos, el ir y venir, las rutas que ese comando habría seguido después de salir de la casa de Roxana.

No es lo mismo decir se la llevaron que poder seguir paso a paso hacia donde se movieron. Y es justo ese hilo, el del vehículo y las rutas, el que la autoridad fue jalando hasta que lo llevó a abrir la búsqueda más allá de Nanchital. Cada kilómetro de ese recorrido es una pieza que hasta hace unos días nadie tenía.

Y aquí conviene parar un momento y verlo con perspectiva, porque esto no nació de la nada. Veracruz arrastra desde hace años la triste fama de ser uno de los estados más peligrosos del país para ejercer el periodismo. No es un dato menor ni una exageración. Organizaciones que defienden a la prensa llevan más de una década documentando agresiones, amenazas, desapariciones y asesinatos de comunicadores en esa región, muchos de ellos sin que nadie pagara jamás.

Roxana lo sabía mejor que nadie porque según se ha reportado, ella había tenido que dejar Veracruz una vez por culpa de la violencia y aún así regresó a su tierra a seguir informando. No te despegues, porque cuando entiendas por qué una mujer que ya se había ido decidió volver justo a la zona donde la arrancaron de su casa, vas a ver este caso con otros ojos.

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