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ALITO INTENTA DEFENDERSE MORENA LO EXHIBE Y DEJA AL PRI EN SHOCK

Por ahora quédate con esto. Si de verdad sacaron de circulación a 200 personas justo el día más importante, entonces lo de Coahuila no fue una elección con trampas, fue otra cosa con un nombre mucho más feo. Y mientras dejamos ese hilo reposando un momento, conviene mirarle la cara al hombre que está al frente de todo esto.

¿Y qué dijo Alito Moreno cuando Morena destapó toda esta operación? La respuesta de Alejandro Moreno Alito no se hizo esperar y fue tan desafiante como uno se la podía imaginar. El 15 de junio salió a defender el resultado asegurando que el PRI había obtenido alrededor de 700,000 votos en Coahuila y que según sus propias palabras defenderían ese resultado incluso con la vida.

Léelo otra vez, despacio saboré incluso con la vida por una elección que el propio Morena está señalando de estar manchada de arriba a abajo, casilla por casilla. Y es que hay declaraciones que dicen muchísimo más de lo que pretenden decir. Y esta, francamente es una de ellas. Porque cuando alguien defiende un triunfo con esa intensidad, con palabras tan cargadas, uno no puede evitar preguntarse qué tanto habrá detrás que valga la pena defender con la vida misma.

El PRI, por su parte, rechazó de tajo la petición de Morena y aseguró que va a sostener cada uno de los votos que dice haber ganado. Y aquí toca decir las cosas con honestidad, porque a ti no te venimos a ver la cara. En los números fríos del conteo, el PRI y sus aliados sacaron bastante más votos que Morena en esa elección y por un margen amplio, esa es la realidad y hay que ponerla sobre la mesa sin maquillarla.

Pero una cosa son los números del día final y otra muy distinta es de qué manera se llegó a esos números. Y si la diferencia en las urnas fue tan grande, ¿por qué se tomaría Morena la molestia de pelear una guerra legal en cuatro frentes al mismo tiempo? Y esta es justo la pregunta que muchos se están haciendo, incluso gente que simpatiza con la cuarta transformación.

Si la cuenta final los dejó abajo por un buen tramo, ¿para qué tanto pleito? La respuesta que da Morena es que esto ya dejó de tratarse solo de ganar o perder esa elección y pasó a tratarse de algo más de fondo. Por eso no metieron una sola queja, sino que abrieron cuatro caminos a la vez. Por un lado, una denuncia ante la Fiscalía General de la República.

Además, pidieron que se rastreara de dónde salió todo el dinero de esta operación. Y como cuarto golpe, el más fuerte fueron directo contra el propio gobernador del estado. En palabras simples, Morena no está tocando una sola puerta, está tocando cuatro al mismo tiempo y eso normalmente no lo hace si crees que tienes las manos vacías.

Lo que ellos están diciendo sin medias tintas es que prefieren perder 1000 veces de manera limpia antes que dejar pasar una victoria que según su denuncia se habría armado con código queer y con gente encerrada. Y ojo, porque hay que ser justos y decirlo claro. La Autoridad Electoral del Estado, el ISE, ya validó esos resultados y los validó por unanimidad.

O sea, que oficialmente y por ahora la elección está dada por buena. Morena dice que tiene las pruebas. Ahora le toca a la justicia decidir si esas pruebas pesan o se las lleva al viento. Pero lo que de verdad podría cambiarlo todo no es ninguna de esas cuatro denuncias por separado. ¿Cuál es entonces el dato que convierte esto de una impugnación más de las que se olvidan en un escándalo capaz de simbrar al norte del país? Ese dato vuelve a tener que ver con las personas, no con los papeles, porque una impugnación electoral, por más ruidosa

que sea, casi siempre termina enterrada entre abogados, escritorios y tecnicismos que aburren hasta al más interesado. Pero cuando en plena elección aparecen 200 ciudadanos detenidos, levantados, sacados de circulación, justo el día que más falta hacían en las casillas, la historia cambia por completo de color.

Eso ya no es un pleito de partidos peleándose curules. Eso toca algo mucho más sagrado, la libertad de la gente común, de los que lo único que querían era cuidar que su voto contara. Y recuerda lo que te vengo diciendo desde el principio, ese y no el código QR es el verdadero corazón de toda esta historia. Porque lo que se está manejando sobre esos 200 militantes, sobre quiénes eran, sobre la forma en que los habrían detenido, sobre la mano que habría dado la orden y sobre lo que les pasó durante esas horas en que estuvieron retenidos,

es de esas cosas que cuando las escuchas completas te revuelven por dentro y te cambian la manera de ver toda la lección. No son 200 números fríos en un comunicado, son 200 historias, 200 familias esperando en la puerta. 200 nombres que esa noche habrían dejado de ser libres, mientras el código queer seguía sumando votos en la oscuridad, uno por uno, sin que nadie los detuviera.

Y todo lo que vino después, todo lo que se filtró sobre esa operación y sobre quién la habría movido desde arriba, es exactamente lo que estás a punto de descubrir. ¿Qué fue lo que de verdad les pasó a esos 200 militantes esa noche del 7 de junio? ¿Y quién habría dado la orden de levantarlos mientras el código queer seguía cobrando votos como si nada? Aquí está.

Esto es lo que te prometí desde el primer segundo y lo que casi ningún noticiero se atrevió a contarte completo. Mientras la gente votaba ese 7 de junio, mientras el famoso código queer seguía operando casilla por casilla, según la denuncia de Morena, ocurrió algo que va mucho más allá de comprar conciencias. Corporaciones policiales del propio estado de Coahuila habrían salido a las calles a detener, a levantar, a sacar de circulación a cerca de 200 militantes de Morena y del Partido del Trabajo, 200 personas el mismo día, las mismas horas en que se

decidía la elección. No por andar delinquiendo, no por hacer destrozos, sino todo apunta a ello por estar justamente donde el poder no los quería, cuidando casillas, vigilando que el voto del pueblo se respetara. ¿Y qué crees que estaban haciendo exactamente esas 200 personas en el momento en que se las llevaron? Estaban haciendo lo que tú y yo daríamos por sentado en cualquier democracia que se respete.

Estaban parados afuera de las casillas como representantes, como observadores, como ojos del pueblo, asegurándose de que nadie metiera la mano en las urnas. eran en muchos casos vecinos comunes, gente del barrio, señores y señoras, que se levantaron tempranito ese domingo, convencidos de que su sola presencia ahí podía marcar la diferencia.

Y según lo que se está manejando, justamente por eso estorbaban, porque un representante vigilando una casilla es un testigo. Y un testigo es lo último que quiere cerca cuando andas operando algo turbio. Quítale los ojos al pueblo y haz lo que se te dé la gana con las urnas. Y aquí viene la capa que de verdad le revuelve a uno el estómago, porque no se trataría de unos cuantos golpeadores anónimos pagados por debajo de la mesa.

Lo que Morena está denunciando es que quienes habrían ejecutado estas detenciones serían corporaciones del propio estado, es decir, policía que se supone que está para cuidar al ciudadano, no para desaparecerlo de la jugada el día más importante. Y si la policía de un estado responde a una cadena de mando, esa cadena sube y sube hasta llegar a un solo escritorio, el del gobierno de Coahuila.

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