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ROBERTO CLEMENTE: LA VERDAD AL FIN SALIÓ A LA LUZ

ROBERTO CLEMENTE: LA VERDAD AL FIN SALIÓ A LA LUZ

El único latino de la historia en llegar a los 3,000 hits dentro de las Grandes Ligas del béisbol. Dos veces campeón de serie mundial, 12 veces guante de oro. Ese mismo hombre destrozado murió dentro del Mar Caribe por culpa de un brutal accidente de avión. Amenazado de muerte 10 horas antes del vuelo por un dictador traicionado por su propio gobierno.

Hoy vas a saber la oscura verdad detrás del accidente de avión que le quitó la vida. ¿Cuál dictador lo amenazó de muerte 10 horas antes del vuelo? ¿Y qué es lo que hizo ese dictador? También sabrás por qué se suspendió la búsqueda del cuerpo apenas 12 días después del accidente. ¿Y por qué hasta el día de hoy jamás se ha encontrado el cuerpo dentro del Mar Caribbe? La respuesta va a ser que se te revuelva el estómago.

Su nombre es Roberto Enrique Clemente Walker. La afición de los piratas de Pittsburg lo conocía como el 21. Y la verdad oscura sobre por qué el cuerpo del mejor beisbolista latino de la historia jamás apareció dentro del mar Caribe, la han ocultado hasta hoy. Pero antes de llegar a la madrugada del primero de enero de 1973, hay algo que tienes que entender, porque lo que pasó dentro del Mar Caribe esa madrugada no empezó dentro de un avión defectuoso.

Empezó 38 años antes dentro de una casa de madera pintada de verde del barrio San Antón de Carolina, Puerto Rico. Roberto Enrique Clemente Walker nació el 18 de agosto de 1934, el más joven de siete hermanos, hijo de Melchor Clemente, capataz de una plantación de caña de azúcar propiedad de la central Victoria y de Luisa Walker, cocinera del Hospital Municipal de Carolina.

La casa donde nació Clemente medía 4 m por 6, sin agua corriente, sin electricidad los primeros años los siete hermanos dormían dentro del mismo cuarto encima de colchones rellenos de hojas de maíz seco. El padre Melchor ganaba $4 por semana cortando caña 18 horas al día. La madre Luisa ganaba $2 por semana cocinando. Sumaban $6 semanales para alimentar a nueve personas.

El primer bate de béisbol que Roberto Clemente tuvo dentro de sus manos fue en realidad una rama seca de guayaba cortada dentro del patio trasero de la casa. La primera pelota que Clemente golpeó fue una lata de sardinas vacía rellenada con papel de periódico y amarrada con cordel. Roberto tenía 5 años cuando cayó dentro del canal de riego del Cañaveral. se estaba ahogando.

El hermano mayor Osvaldo lo rescató jalándolo del pelo. Esa misma noche, el padre Melchor cargó a Roberto en brazos hasta la Iglesia Bautista de Carolina. Le dijo cinco palabras al pastor Jorge Vélez dentro del altar principal. le dijo, “Este niño es de Dios y guarda esa frase dentro de tu mente, porque 33 años después, dentro del cuarto principal de la casa de Río Piedras, Roberto Clemente le dirá cuatro palabras exactas a la esposa Vera Zavala dos horas antes de subir al avión defectuoso.

” Y las cuatro palabras van a ser el eco directo de las cinco palabras que Melchor Clemente dijo dentro de la Iglesia Bautista de Carolina en 1939. Pero para llegar hasta esas cuatro palabras, primero tienes que entender cómo un niño descalso del barrio San Antón se convirtió en el hombre más importante del béisbol latinoamericano de la historia.

A los 8 años, Roberto Clemente trabajaba dentro del cañaveral con el padre. Cortaba caña con un machete de 45 cm, ganaba 10 centavos por día, los guardaba dentro de una lata de café bustelo escondida dentro del techo de la casa. A los 10 años vio por primera vez un partido profesional de béisbol dentro del estadio Sixto Escobar de San Juan.

Entró caminando descalso 4 horas desde Carolina. Vio jugar a Monte Irvin, un jardinero afroamericano llegado desde las ligas negras de Estados Unidos. Cuando terminó el juego, Roberto corrió detrás del autobús donde subieron los jugadores y le gritó una sola palabra a Monte Irvin desde la ventanilla trasera. Le gritó, “Yo” Monte Irvin nunca escuchó al niño, pero el niño nunca olvidó a Monte Irvin.

A los 14 años, dentro del patio de la escuela superior Julio Vizcarrondo de Carolina, un casatalentos llamado Roberto Marín vio batear a Clemente por primera vez. Roberto Marín cerró el cuaderno de estadísticas, se acercó al niño, le hizo una sola pregunta, le preguntó, “¿Tú quién eres?” Roberto le contestó, “Roberto Clemente Walker del barrio San Antón.

” Roberto Marín escribió el nombre dentro del cuaderno. Le entregó el cuaderno esa misma tarde. Le dijo, “Guárdalo. Un día vas a firmar tu nombre encima de este cuaderno como profesional del béisbol.” Roberto Clemente guardó ese cuaderno dentro de la casa del barrio San Antón durante los siguientes 24 años seguidos. Lo guardó dentro de una caja de zapatos escondida debajo de la cama del cuarto principal.

El cuaderno apareció dentro del maletín rescatado por el buzo SBT dentro de la playa Piñones el 3 de enero de 1973, 12 días después del accidente del avión. Guarda ese maletín dentro de tu mente porque contenía cuatro objetos personales de Roberto Clemente que van a explicar la verdadera razón detrás de la madrugada del primero de enero de 1973.

Roberto Marín firmó a Roberto Clemente para los cangrejeros de Santurce en octubre de 1952. Clemente tenía 18 años, ganaba $40 por semana, le mandaba $30 a la madre Luisa. se quedaba con $10. Dormía dentro del vestidor del estadio Sixto Escobar porque no tenía dinero para pagar renta. Dentro del vestidor compartía cuarto con Willy Mae.

El jardinero central de los Gigantes de Nueva York estaba jugando la Liga invernal puertorriqueña. Willy Ma era afroamericano. Había sufrido racismo dentro del béisbol estadounidense. Le habló a Roberto Clemente durante los siguientes 5 meses dentro del vestidor. contó lo que era escuchar gritos racistas desde las tribunas, lo que era comer separado del equipo dentro de restaurantes segregados, lo que era dormir dentro de hoteles diferentes al resto del equipo.

Clemente escuchaba en silencio. En marzo de 1953, antes de subir al avión que lo llevaría de regreso a Nueva York, Willy Ma le entregó a Roberto Clemente una pelota firmada dentro del vestidor del estadio Sixto Escobar. Le dijo cinco palabras, le dijo, “No dejes que te rompan.” Roberto Clemente guardó esa pelota dentro del cuaderno de Roberto Marín.

La pelota apareció dentro del maletín rescatado por Sam Beard el 3 de enero de 1973. Pero el racismo del béisbol estadounidense golpeó a Roberto Clemente antes de lo que Willy Ma había advertido y golpeó dentro de una acera del estado de Florida el 26 de febrero de 1955. Una noche que Roberto Clemente jamás contó públicamente durante los siguientes 17 años.

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