¡PIEZA CLAVE DEL CASO! EL CORONEL PRÓFUGO QUE FALTA EN EL EXPEDIENTE DE CARLOS MANZO
Atención, atención. El hombre que tenía la única misión de mantener vivo a Carlos Manso es hoy el hombre que México entero está buscando. No es un sicario anónimo, no es un rostro sin nombre sacado de una ficha del crimen organizado. Es un coronel del ejército mexicano, 43 años de carrera militar. El jefe de los escoltas del alcalde, el responsable de la última línea de defensa entre Carlos Manso y las siete balas que lo mataron frente a sus hijos.
Y esta semana la Fiscalía General del Estado de Michoacán le puso precio a su cabeza 100,000 pesos. 100,000 pesos por información que permita localizar al coronel retirado José Manuel Jiménez Miranda, alias el coronel Jiménez. 7 meses [música] prófugo, 7 meses en el viento. Y la pregunta que nadie en la televisión abierta se atreve a hacer en voz alta es esta: ¿cómo desaparece un coronel con 43 años de servicio sin que nadie lo encuentre? Martes 10 de junio de 2026. Morelia, Michoacán.
La Fiscalía General del Estado publica la ficha de búsqueda. No la SSPC federal. No Omar García Jarfuch. La Fiscalía Estatal encabezada por el fiscal general Carlos Torres Piña, oficía el documento en el periódico oficial del Estado. Una recompensa de 100,000es. Un correo recompensas@fiscaliamichoacán.gob.m. una línea 800908106, la Agencia de Investigación Criminal y un nombre en letras frías, José Manuel Jiménez Miranda, coronel retirado del Ejército, exjefe de escoltas del alcalde de Uruapán, Carlos Alberto Manso Rodríguez, el hombre de confianza, el
asesor de seguridad, el que diseñó el cerco de protección, el que escogió personalmente a cada uno de los escoltas. Prófugo desde noviembre del año pasado. Espera, porque eso es lo que los noticieros te dijeron. Te dijeron que hay una recompensa, te dijeron que hay un coronel prófugo, te dieron 90 segundos, una ficha, un número de teléfono y pasaron a la siguiente nota.
Lo que no te dijeron es quién era este hombre antes de ser un fugitivo. Lo que no te dijeron es por qué un coronel del ejército mexicano terminó parado a un costado de Carlos Manso la noche en que lo mataron. Lo que no te dijeron es que este mismo coronel fue secretario de seguridad pública de Uruapan, que fue destituido por una acusación de violencia contra su propia pareja y que aún así regresó al círculo más íntimo del alcalde.
Lo que no te dijeron es que la fiscalía sospecha que la pistola que usó el sicario que disparó contra Manso era de él. Aquí sí te lo vamos a contar completo desde el principio, porque esta no es la historia de una recompensa, es la historia de cómo el hombre que debía ser el escudo terminó siendo, según la fiscalía parte de la grieta.
Para entender al coronel Jiménez hay que retroceder 43 años, toda una vida en uniforme. Según el perfil publicado por el Financiero, José Manuel Jiménez Miranda, no era un soldado raso, era un hombre de inteligencia y de operaciones, ex comandante de la Policía Judicial Federal Militar, jefe de un grupo de seguridad en la ciudad de México en 1995, subdelegado de la Policía Judicial en Quintanar Rú en 1997, jefe de un centro de adiestramiento de la décima región militar en Campeche hasta 2013. Pasó por los batallones de
infantería 99 en Oaxaca, 17 en Michoacán, 79 en Jalisco. En 2013 obtuvo el rango de coronel de arma y en julio de 2021 se retiró del ejército. 43 años de carrera, un currículum que la mayoría de los criminales jamás soñaría tener. Este no es un don nadie. Este es un hombre entrenado por el propio Estado mexicano para operar, para rastrear, para esconderse y para sobrevivir.
Piénsalo. Un hombre que pasó por la policía judicial federal militar sabe cómo se construye un expediente y cómo se borra. Un hombre que dirigió un centro de adiestramiento sabe cómo piensa el que lo persigue, porque él entrenó a los que persiguen. Un hombre que rotó por batallones de infantería en Oaxaca, en Michoacán, en Jalisco.
Conoce la geografía del país como conoce las líneas de su propia mano. Conoce las sierras, conoce los corredores, conoce los pueblos donde nadie pregunta y donde un rostro nuevo se olvida en una semana. Y ese es exactamente el problema, porque cuando un hombre así decide desaparecer, no desaparece como cualquiera, no deja un teléfono encendido, no usa su nombre, no vuelve a la casa de siempre, desaparece como lo entrenaron.
Y por eso, 7 meses después, la ficha de búsqueda sigue siendo solo eso, una ficha, una foto, un número de teléfono y un precio. 100,000 pesos contra 43 años de oficio en el arte de no ser hallado. Ojo, aquí empieza la parte que conecta al coronel con Carlos Manso. Cuando Manso asumió la presidencia municipal de Uruapan, al inicio de su administración en 2024, nombró a José Manuel Jiménez Miranda, secretario de seguridad pública del municipio.
el cargo más alto en seguridad de toda la ciudad, pero duró 28 días, del primero al 28 de septiembre de 2024. 28 días y fue destituido. La razón, una acusación de violencia familiar presentada por su propia pareja, 28 días en el cargo y ya cargaba una denuncia encima. La historia normal terminaría ahí. Un funcionario quemado, removido, fuera del organigrama para siempre.
Un hombre con una denuncia de violencia familiar encima no vuelve a un cargo de confianza. No en teoría, pero esta no es una historia normal porque el coronel Jiménez no se fue, regresó. Lo reincorporaron al equipo de Manso, ya no como secretario, sino como jefe de escoltas y asesor de seguridad. Lee eso con cuidado.
El hombre destituido por una acusación de violencia contra su pareja terminó siendo el responsable de la vida del alcalde. El que tenía la denuncia se convirtió en el que cargaba la pistola más cerca de Manso. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Quién lo trajo de vuelta? Esas son preguntas que el expediente todavía no responde con claridad, pero el hecho está ahí.
Frío y duro, el coronel regresó al círculo más íntimo y según la información publicada por Infobae, ese regreso ocurrió en un momento muy específico después de que Carlos Manso capturó a René Belel Monte Aguilar, alias el Rino, identificado como jefe de plaza del cártel Jalisco Nueva Generación en la zona. Es decir, Manso le declaró la guerra al CNG y justo en ese momento, en el momento de mayor peligro de toda su vida, puso su seguridad en manos del coronel.
Detente y piensa en eso. El hombre que protegía al enemigo número uno del CNY en Uruapan era un coronel destituido por violencia, reincorporado en silencio en el instante exacto en que el cartel tenía más razones que nunca para querer a Manso muerto. Y 7 meses después de la muerte de Manso, ese coronel está prófugo y con precio sobre su cabeza.
Ahora vamos a la noche. La noche que lo cambió todo. Primero de noviembre de 2025, aproximadamente las 8 de la noche con 10 minutos. Festival de las velas en el centro histórico de Uruapan. Una plaza llena, cientos de personas, música, luces, familias enteras paseando entre los puestos, velas encendidas por todas partes porque ese es el corazón del festival.
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La luz, niños cargados en hombros, parejas tomadas de la mano. Carlos Manso está ahí, el alcalde que la ciudad veía como uno de los suyos, rodeado de gente, sin barrera, sin distancia, con sus propios hijos cerca, el hombre más expuesto de Uruapan en el lugar más concurrido de Uruapan. Y entonces los disparos rompen la música. Siete balas alcanzan a Carlos Manso.

Siete. La multitud se vuelve estampida, las velas caen al suelo. Los escoltas reaccionan después de aproximadamente seis disparos. Abaten a uno de los agresores y detienen a dos. Pero ya es tarde, demasiado tarde. El alcalde de Uruapan, el hombre que se hizo famoso en todo México por enfrentar al crimen organizado de frente, por decir aquello de no hay cheque en blanco para nadie, cae frente a cientos de testigos, frente a su propia familia, sobre el piso del centro histórico que él gobernaba.
Y aquí, mientras la sangre todavía está caliente en ese piso, ocurre el detalle más oscuro de toda esta historia. Escucha bien, porque esto se reveló en una audiencia [música] y es una de las cosas más turbias del caso. El joven que disparó contra Manso era un adolescente de 17 años, originario de paracho, con problemas de adicciones, reclutado y dirigido por mensajería encriptada, un niño usado como arma.
Pero según lo que se reveló en la audiencia de uno de los detenidos, después de que el joven sicario fue sometido, uno de los escoltas habría tomado la propia pistola del muchacho y le habría disparado en la nuca. En la parte de atrás de la cabeza, al joven ya reducido, [música] lo que se ha señalado en el proceso como una posible ejecución extrajudicial.
Repito, posible ejecución extrajudicial. Repito, posible ejecución extrajudicial. Repito, posible ejecución extrajudicial. Repito, posible ejecución extrajudicial. Repito, para que el arma que terminó en manos de ese sicario adolescente habría pertenecido al coronel Jiménez, presuntamente. Según la fiscalía, el arma del crimen rastreada de regreso al jefe de escoltas. Esa es la sospecha.
Esa es la razón por la que hoy tiene precio en la cabeza. Espera, porque la acusación contra el coronel no es una sola, son varias capas. La línea de investigación de la fiscalía lo señala por homicidio calificado en comisión por omisión. ¿Qué significa eso? En palabras simples que su equipo de seguridad, el equipo que él escogió, el equipo que él dirigía, presuntamente no actuó para impedir el ataque.
No es que dispararon contra Manso, es que no hicieron lo que debían hacer para evitar que lo mataran. En el lenguaje frío de la ley, omisión. En el lenguaje de la calle lo dejaron solo. Recuerda lo que ya te dije. El coronel seleccionó personalmente a la mayoría de esos escoltas. Varios de ellos exmilitares traídos de otros estados.
Hombres que no eran de Uruapan, hombres sin raíces en la ciudad que decían cuidar, hombres elegidos por un solo hombre, el coronel Jiménez. Ese mismo equipo enfrenta hoy un proceso penal por homicidio por omisión. Siete policías municipales que fungían como escoltas fueron detenidos en noviembre. Y aquí viene un dato que la televisión apenas mencionó.
Aunque Omar García Harfuch, titular de la SSPC federal, descartó públicamente que esos siete policías hayan participado directamente en el asesinato. Los siete fueron arrestados de todas formas por su probable responsabilidad en comisión por omisión, por no haber impedido el ataque. La distinción es fina, pero brutal.
No los acusan de jalar el gatillo, los acusan de dejar que pasara y por encima de los siete, el hombre que los escogió a todos sigue prófugo. Y hay una segunda sospecha sobre el coronel todavía más inquietante. Según la línea de investigación, el coronel Jiménez presuntamente habría disparado contra un adolescente en un incidente anterior antes del asesinato de Manso.
Otro joven, otro disparo. presuntamente. Es una presunción de la fiscalía, no una condena, pero pinta el retrato de un hombre que la institución estatal considera capaz de mucho más que negligencia, 100,000 pesos. Ese es el precio que la Fiscalía de Michoacán le puso a la localización de este coronel y la búsqueda, según las propias autoridades, se extendió a nivel nacional precisamente por su perfil militar y operativo, porque saben lo que saben.
Saben que este hombre fue entrenado para no ser encontrado. Ahora, atención, porque esto se vuelve más grande que un solo coronel. El homicidio de Carlos Manso no fue obra de un hombre, fue una operación. La fiscalía señala como autor intelectual a un hombre identificado como Jorge Armando N. El licenciado, detenido el 18 de noviembre en Morelia.
Según la investigación, dirigió la operación a través de chats encriptados y habría manejado un pago de 2 millones de pesos. 2 millones de pesos por la vida de un alcalde. Y el licenciado, según la indagatoria, tiene un vínculo con la estructura regional del CGNG. La cadena sube, sube hacia Ramón Álvarez Ayala, alias el R1, señalado como jefe regional y su hermano Roldán, y desde ahí hasta la cúspide, Nemesio Ceguera Cervantes, el Mencho.
La operación que mató a Manso, según la línea de investigación, fue una represalia del CGNG contra el alcalde que se atrevió a capturar a su jefe de plaza. Pero la lista de implicados no se detiene ahí y aquí es donde la herida se vuelve infección. Lo que sigue es lo que más debería preocuparte. El 2 de junio de 2026, apenas días antes de que se publicara la recompensa por el coronel, cayeron dos personajes más y no eran sicarios cualquiera.
Uno es Juan Luis N, alias comandante Gary, elemento de la Guardia Civil, la policía estatal de Michoacán. El otro es Héctor Hugo, N, alias Manuel, exfuncionario de la Fiscalía Regional de Uruapán. Léelo otra vez. un policía estatal, un exfuncionario de la propia fiscalía, ambos acusados de filtrar información operativa a una célula del SIJO ENG y es decir, la información que debía proteger a Carlos Manso presuntamente salía desde adentro del aparato del estado y llegaba directo a los que lo querían muerto.
Piensa en lo que eso significa de verdad. cada movimiento del alcalde, cada ruta, cada agenda, cada festival al que iba a asistir. Todo eso es información que alguien con credencial oficial tenía en sus manos. Y según la investigación, alguien con credencial oficial la vendió. El enemigo no estaba solo afuera, en la plaza con una pistola.
El enemigo, según la investigación, estaba adentro, con credencial, con escritorio, con sello oficial, cobrando un sueldo del mismo gobierno al que traicionaba. Esto es lo que más enferma del caso Manso. No es que el Sijo ENG fuera poderoso, es que el Sijo ENG tenía ojos y oídos dentro de las instituciones que debían frenarlo.
Más de 20 personas han sido detenidas en relación con este caso, alrededor de 24, según [música] el conteo que varía entre versiones, entre ellas Fernando Josué N, de 16 años, señalado como cómplice. Ramiro N de 35 señalado en la logística. Una red completa, un cartel arriba, funcionarios traidores en medio y niños desechables abajo apretando el gatillo.
Arriba el dinero, abajo la carne de cañón y en algún punto de esa cadena todavía suelto [música] el coronel. Y el coronel sigue libre. Ese es el hueco en el centro de todo. 24 detenidos. El autor intelectual en prisión. La cadena del CJ identificada hasta el Mencho. Policías y exfuncionarios arrestados por filtrar información.
Y el jefe de los escoltas, el coronel con 43 años de carrera militar, el hombre cuya arma presuntamente terminó en manos del sicario, sigue en el viento, 7 meses. El fiscal Carlos Torres Piña ha dicho públicamente que la investigación tiene alrededor de 80% de avance. 80%. Y aún así, la pieza que falta, la que conecta el adentro con el afuera, la que diseñó el cerco de seguridad que falló, no aparece.

Torres Piña también ha aclarado algo importante y es justo decirlo. Ha señalado que no hay elementos en el expediente que vinculen al propio Carlos Manso con el crimen organizado. Manso no era parte de esto. Manso era el blanco. Ahora detente y piensa en la imagen completa. un alcalde que se levantó contra el CJ, que capturó a un jefe de plaza que dijo en voz alta que no había cheque en blanco para nadie y que puso su vida sin saberlo en manos de un coronel destituido por violencia, protegido por un equipo de seguridad que presuntamente lo dejó morir, traicionado
por información que salía desde adentro de la propia fiscalía. Carlos Manso creyó que el peligro venía de afuera. El peligro estaba sentado a su lado con uniforme, con rango, con su confianza. Lo más cruel de esta historia no es la bala, es que la bala llegó tan cerca porque alguien de adentro abrió la puerta.
Manso murió rodeado de su gente, sí, pero también rodeado de sus protectores. Y esos protectores, según la fiscalía, fueron parte de la razón por la que murió. Esa es la herida que este país no termina de entender. Y mientras tú ves este video, ese coronel está en algún lugar de este país comiendo, durmiendo, respirando, con 43 años de entrenamiento militar enseñándole cómo no dejar rastro.
100,000 pesos es lo que vale hoy la información que lo ubique. 100,000 pesos contra 7 meses de silencio. Y la pregunta que te dejo, la que no vas a escuchar en ningún noticiero de televisión abierta, es esta. Si el hombre encargado de protegerte es el mismo que presuntamente dejó que te mataran, ¿quién te protege de tus propios protectores? Piénsalo, piénsalo de verdad.
Y si esta noche en tu colonia vieras pasar a un hombre de mirada militar, de paso firme, de 4ent y tantos años de disciplina en la espalda, sabrías que estás viendo al fantasma que México entero está buscando o lo dejarías pasar igual que lo está dejando pasar el país entero, mientras Carlos Manso ya no puede ver pasar a nadie. Tras los hechos, las autoridades emitieron las siguientes declaraciones.
La Fiscalía General del Estado de Michoacán, a través de su cuenta oficial confirmó el 10 de junio de 2026 que mantiene activa la búsqueda de José Manuel Jiménez Miranda, relacionado con el homicidio de Carlos Manso y que ofrece una recompensa de 100,000 pesos por información útil para su localización.
La dependencia garantizó la reserva y protección de identidad de quienes colaboren. El fiscal general del Estado, Carlos Torres Piña, declaró que la investigación por el homicidio de Carlos Manso registra alrededor de un 80% de avance. Torres Piña también afirmó de manera textual que no hay elementos que vinculen a Manso con el crimen organizado.
Sobre el trámite de la recompensa, el fiscal señaló, “Ya se hizo el trámite ante el periódico oficial del Estado. Esperemos que en el transcurso de la semana esté el tema de recompensa. La estaremos oficiando en cuanto se nos autorice. Por su parte, Omar García Jarfuc, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Federal, descartó en su momento la participación directa de los siete policías municipales escoltas en el asesinato del alcalde, aunque los siete fueron detenidos por su probable responsabilidad en comisión por omisión.
Y en un capítulo paralelo, el 10 de junio de 2026, el senador Raúl Morón acudió a las instalaciones de la Fiscalía Estatal a rendir testimonio en calidad de testigo dentro de la investigación, donde aseguró que no tiene relación con los hechos y pidió que la indagatoria concluya para evitar el uso político del caso.
Hasta el momento de la grabación de este video, el coronel Jiménez permanece prófugo sin que se haya reportado su localización. Esto es lo que las autoridades dijeron. Lo que falta por decir lo dirá el día en que ese coronel aparezca. Suscríbete para reportes de seguridad sin censura.