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HUGO SANCHEZ: LO HUMILLARON 32 AÑOS – ANOCHE SE VENGÓ Y RIÓ ÉL SOLO

HUGO SANCHEZ: LO HUMILLARON 32 AÑOS – ANOCHE SE VENGÓ Y RIÓ ÉL SOLO

El mejor futbolista que ha nacido en México, cinco veces Pichichi de España. Bota de oro al máximo goleador del planeta. Y ese hombre se pasó el mundial entero disparándole y riéndose de las decisiones de Aguirre con la selección. Cuando anunciaron el regreso de Aguirre, soltó en televisión nacional que volvía al tri por amiguismo.

Mientras el país soñaba, remató que México ya no tenía individuales importantes y cuando todos celebrábamos fue a la cadena ESPN a repetir su sentencia favorita. El fútbol mexicano se viene cayendo semana tras semana con la calma de quien ya vio esta película. Y anoche, cuando México quedó eliminado de su mundial, en su estadio con un hombre más sobre el campo, él no lloró, ni una lágrima, ni un me duele como mexicano.

Mientras un país entero se rompía en las calles, el hombre más grande que ha dado nuestro fútbol estaba en la cabina de ESPN cobrando su venganza favorita. él se los dije saboreándolo. Y aquí viene lo que de verdad te va a doler de este video. Repasé todas sus declaraciones una por una y Hugo acertó en todo. El hombre del que México se ha reído durante 30 años llevaba semanas advirtiendo la eliminación de anoche.

Y eso solo deja una pregunta, la que vamos a responder hoy. ¿Cómo es posible que el mejor futbolista de nuestra historia sea el mayor enemigo de nuestra selección? La respuesta está en dos noches de su vida. Una tarde en la que México lo crucificó en su propio mundial y una noche en la que la federación lo borró como técnico del tri, sin dejarle dirigir un solo mundial.

Porque a este villano no lo parió la arrogancia, a este villano lo fabricaron los mismos apellidos, los mismos despachos. Los mismos que anoche te rompieron el corazón a ti en el estadio Ciudad de México. Esto no es un video para defender a Hugo Sánchez, es un video para averiguar por qué duele tanto que tenga razón.

Aviso previo antes de continuar. Todo lo que vas a escuchar en este video está basado en declaraciones públicas de Hugo Sánchez, recogidas por cadenas como ESPN y tu DN y por el semanario proceso a lo largo de los años. Las referencias las tienes en la descripción del video. Estrellas caídas informa. Tú decides.

Antes de viajar al pasado, quédate un momento en anoche, porque anoche pasaron dos Méxicos al mismo tiempo. En el primero, el que viste tú, el Estadio Azteca se vació en silencio. Las calles de la capital se llenaron de banderas arrastradas. Los padres no sabían qué decirles a los hijos. Un país entero aprendiendo otra vez que la ilusión en este fútbol se cobra con intereses.

Y en el segundo México, el de un estudio de televisión, un señor de 67 años con el saco impecable esperaba su turno de hablar. Aquí entran sus declaraciones de anoche y de hoy clip o cita en pantalla. Fíjate en lo que no hay en esas palabras. No hay sorpresa, no hay drama, no hay lágrima. Hay un hombre repasando una lista que trae escrita desde hace meses tachando casillas. Esto lo avisé.

Esto lo avisé. Esto también lo avisé. Medio país lo vio anoche y sintió rabia. ¿Cómo puede estar tan tranquilo? Y ese medio país tiene razón en la pregunta. Pero se equivoca de respuesta. Hugo no está tranquilo porque no le importe México. Está tranquilo porque a un hombre no se le puede romper dos veces el mismo corazón.

Y el suyo, este país, se lo rompió hace mucho con métodos, con nombres y con fechas que estás a punto de conocer. Para entender la frialdad de anoche, hay que hacer el viaje completo. Y el viaje empieza en una colonia obrera del norte de la capital hace 67 años. Nació el 11 de julio de 1958 en la ciudad de México, cuarto de siete hermanos, padre albañil, un hombre que se levantaba de madrugada para partir ladrillo bajo el sol del Distrito Federal.

Madre ama de casa, cocinando los frijoles en la estufa de una colonia del norte de la capital. familia obrera, familia mexicana, familia como la tuya. Y en esa casa había una regla que se repetía como un mantra. Aquí nadie regala nada. Lo que quieras lo ganas. Hugo la aprendió antes que las tablas de multiplicar.

Desde chico tenía un don que asustaba a los entrenadores del barrio. A los 7 años saltaba más alto que los niños de 12. A los 10 pateaba con las dos piernas y remataba de cabeza con la fuerza de un adulto. Pero había algo más raro todavía, algo que ningún entrenador había visto en un niño mexicano. La obsesión. Hugo no jugaba al fútbol.

Hugo entrenaba, repetía el mismo gesto 100 veces, 200, hasta que salía perfecto. Y al día siguiente, otras 200. Su hermana fue gimnasta olímpica y de ella copió el niño Hugo, el gesto que años después haría famoso en el mundo entero. La voltereta, la acrobacia después de cada gol, el sello. A los 15 ya era ídolo del equipo juvenil de los Pumas de la Universidad Nacional.

A los 18, con la camiseta verde del tri, jugó los Juegos Olímpicos de Montreal del año 76, ese verano frío de Canadá. Un muchacho flaco de la capital corría por el césped con la velocidad de un rayo y una técnica que no parecía de aquí. Los ojeadores del viejo continente lo empezaron a observar en silencio. Con apenas 19 años debutó en la primera división mexicana con los Pumas y no tardó nada en empezar a romper redes, títulos, goles y un apellido que se convirtió en el más codiciado del continente. México entero lo adoraba

todavía. Y en el año 1981, con 23 años llegó la llamada que le cambió la vida. El Atlético de Madrid, uno de los grandes de Europa, el Vicente Calderón, junto al río Manzanares. España no lo recibió con flores, lo recibió con desconfianza. Un mexicano en Europa era una rareza, casi un capricho. Los primeros meses fueron duros, otro fútbol, otro ritmo, defensas que golpeaban primero y preguntaban después.

Cualquier otro se habría vuelto a casa. Hugo hizo lo contrario, entrenó más, llegó antes, se fue después y España empezó a rendirse a la evidencia. El mexicano no era un capricho, era una máquina de hacer goles como no se había visto en años. Con la camiseta rojiblanca levantó su primer trofeo Pichichi, como máximo goleador de la Liga española.

El primer pichichi de un mexicano en la historia del fútbol español. Y entonces llegó el momento que ningún futbolista mexicano había vivido. El Real Madrid, el club más grande del planeta, lo quería. El presidente Blanco mandó a sus emisarios con una oferta histórica para un futbolista latinoamericano. Camiseta blanca, Santiago Bernabéu, el escenario más exigente del fútbol mundial, donde han fracasado cracks que llegaron siendo leyendas. Hugo no fracasó.

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