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Así Vive CÉSAR COSTA Hoy | El Millonario Rancho Donde Desapareció del Espectáculo

Así Vive CÉSAR COSTA Hoy | El Millonario Rancho Donde Desapareció del Espectáculo

Hoy vamos a conocer la historia de un hombre que a los 17 años compartía micrófono con quien se convertiría en uno de los tenores más grandes del mundo. Grabó más de 300 canciones, protagonizó más de 15 películas, condujo durante años dos de los programas más vistos de la televisión mexicana. Y cuando el mundo del espectáculo empujaba a otros hacia el escándalo, él eligió otra cosa.

Eligió [música] el rancho, una vida tan discreta que muchos llegaron a preguntarse, “¿Qué habrá sido de César Costa? Porque hablar de César Costa no es solo hablar de un cantante, es hablar de un hombre que supo construir [música] una vida completa, lejos de los reflectores, de la colonia Condesa al Grami Latino, de los suéteres de Grecas a ser embajador de la UNICEF, de la pantalla chica, a un rancho donde hoy vive en paz.

Quédate hasta el final porque lo que viene es la historia de uno de los artistas más completos y discretos que ha dado México. Comencemos aquí en Fortuna Salvaje. Los Orígenes, el niño de la condesa que cambió el violín por el rock. César Antero Roel Schreors nació el 13 de agosto de 1941 en la colonia Condesa de la Ciudad de México.

Un apellido compuesto que ya cuenta una historia. Herencia mexicana por parte paterna y sangre belga y alemana por la materna. Su padre, César Augusto Roel González, era un destacado abogado. Su familia de juristas reconocidos, especialistas en derecho laboral. Crecieron con educación, con acceso a lo mejor, y eso marcó al joven César.

Desde pequeño las tardes tenían un ritual, clases de piano y violín. 4 años con el maestro Icilio Bredo. Era el hijo obediente, pero la obediencia tenía sus límites. Estudió en el colegio alemán, una institución de élite donde nadie pensaba que de ahí saldría uno de los pioneros del rock and roll en México. A los 15 o 16 años pasó una temporada en Estados Unidos viviendo con unos tíos y ahí lo escuchó.

El rock, el ritmo que entonces sacudía el mundo. Al llegar a México, cambié el violín por la guitarra y empecé a tocar algo de rock, contó él mismo después. Aquí vale la pena detenerse un momento. Desde una mirada psicológica, lo que hizo César no fue simplemente cambiar de instrumento. Fue el primer acto consciente de construcción de identidad propia.

Un joven criado en un entorno de alta exigencia, rodeado de expectativas familiares muy concretas, que encontró en el rock una salida que no era fuga, sino afirmación, quizá porque el violín era lo que otros querían que fuera y la guitarra era lo que él quería ser. En psicología llamamos a eso individuación, el proceso por el que una persona deja de definirse únicamente por su familia y empieza a definirse por sí misma.

César lo hizo a los 16 años y lo hizo sin destruir nada a su alrededor. Sus padres no lo detuvieron, lo apoyaron y eso, amigos, define a una familia. El ascenso. De la preparatoria al escenario, el rock llega a México. El verdadero cambio llegó en 1958. César tenía 17 años. El grupo se llamaba Los Black Jeans.

César Roel, que así se llamaba entonces, entró como vocalista. Y aquí ocurrió algo que durante décadas nadie supo si creer o no. Se decía que el segundo vocalista era un joven delgado de origen español con una voz poco usual para el rock. Ese joven era Plácido Domingo. Plácido Domingo haciendo coros de rock and roll en Ciudad de México. Suena leyenda.

Pero los padres de Plácido habían llegado a México en 1947. El futuro tenor creció en esta ciudad. estudió en el Conservatorio Nacional y en 1958 tenía exactamente la misma edad que César. Las fuentes, incluyendo la ficha de IMTB del propio César Costa, lo confirman. Esos dos jóvenes que ensayaban en la colonia llegarían a la cima por caminos completamente distintos.

En 1960 el grupo firmó con Musart. cambió de nombre a los camisas negras y César Roel se convirtió en César Costa en honor al director de orquesta, Don Costa. El grupo se disolvió poco después y César comenzó su carrera como solista. Sus discos con Orfeón lo convirtieron en ídolo de la juventud mexicana, mi pueblo, pesos por teléfono, historia de mi amor.

Adaptaciones al español de los éxitos de Paul Anca. Y entonces llegó la demanda. Un abogado de parte de Polanca llegó a México a presentarle un problema legal por el uso de sus canciones. Pero Anka escuchó lo que César había hecho con su música y en lugar de pelear se hicieron amigos. El propio Anka bromeaba llamándose a sí mismo el César Costa canadiense.

Quizá ahí aprendió algo que no enseñaban en ningún aula. A veces el mejor resultado no viene del enfrentamiento, viene del diálogo. Vida personal, el hombre detrás del suéter. Hay algo en César Costa que desde joven llamó la atención de quienes lo rodeaban. No era su voz, era su ecuanimidad. Cuando otros artistas perdían el piso con la fama, César se negó a irse de casa de sus padres.

Ante las tentaciones de la fama, seguí viviendo como normalmente era mi vida, como un hijo más.” dijo, “Esto desde la psicología no es un detalle menor. La fama súbita es uno de los estados más desestabilizadores que puede vivir un ser humano. De pronto, el mundo te trata diferente.

Te aplauden personas que no te conocen, te desean personas que nunca has visto. Y es muy fácil empezar a creer que esa versión inflada de ti mismo es la real.” César eligió no caer en esa trampa. Mantener el entorno conocido, la casa de los padres, las rutinas de siempre, fue una decisión de higiene mental, aunque probablemente él nunca la llamó así.

Lo que sí sabía es que necesitaba un ancla y encontró varias. Al mismo tiempo que grababa discos y actuaba en películas, terminó la carrera de derecho en la UNAM. César Costa es abogado titulado. Sus propios profesores lo apoyaron para cumplir con ambas responsabilidades. Y aquí hay otro rasgo psicológico muy interesante, la necesidad de competencia real. No le bastaba con ser famoso.

Necesitaba saber que podía sostenerse por sí mismo más allá del aplauso. El título de abogado no era un plan B, era una declaración de que su valor no dependía de cuántos discos vendiera. Eso es autoestima construida desde adentro, no desde afuera. y es extraordinariamente poco común en el mundo del espectáculo.

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