Posted in

Así FUE la LEGENDARIA y SECRETA VIDA de FERNANDO SOLER |Padre de México en el Cine, Nunca Tuvo Hijos

Así FUE la LEGENDARIA y SECRETA VIDA de FERNANDO SOLER |Padre de México en el Cine, Nunca Tuvo Hijos

fue el padre de México en el cine, el hombre que encarnó la autoridad paterna en más de 100 películas, el patriarca que todos reconocieron. Pero Fernando Soler nunca tuvo hijos. Hoy vamos a descubrir la historia del hombre que fundó una dinastía de ocho actores legendarios. Una historia que revela el precio del arte y los sacrificios del éxito.

Porque hablar de Fernando Soler no es solo [música] hablar del cine mexicano, es hablar de un hombre que eligió una vida de la que nadie sabía. Fue el padre autoritario en [música] pantalla, el protector en cada escena, el hombre que gritaba, que amaba, que [música] castigaba, pero en la vida real nunca escuchó la palabra papá.

Y esa contradicción, [música] esa ironía brutal define toda su existencia. Quédate hasta el final porque lo que viene te hará cuestionar todo lo que creías saber sobre las leyendas del cine mexicano. Comencemos aquí en Fortuna Salvaje. Fernando Díaz Pavía nació el 24 de mayo de 1895 en Saltillo, Coahuila. [música] Aunque algunas fuentes mencionan 1895, otras dicen 1900, [música] incluso 1903.

La confusión no es casualidad. Sus padres [música] Domingo Díaz García, Gallego de Pura Cepa e Irene Pavía Soler, valenciana de voz firme, eran actores de teatro, [música] actores españoles que llegaron a México en 1895 [música] con una compañía teatral y como buenos artistas transumantes no se quedaban quietos.

Recorrían toda la República de pueblo en pueblo, de estado en estado, y en cada parada nacía [música] un hijo. Fernando fue el primero de ocho hermanos. Ocho, ¿se imaginan? Crecer sin una casa fija, sin un cuarto propio. Tu hogar era el [música] teatro. Pero eso los forjó. los volvió resistentes, adaptables, hambrientos de escenario.

Desde que [música] Fernando tuvo uso de razón, conoció solo dos cosas: actuar o morirse de hambre. Entonces llegó 1910, la Revolución [música] Mexicana. El país se partió en dos, las balas silenciaron los teatros [música] y una ola de xenofobia antehispana barrió con todo. La familia Díaz Pavía tuvo que huía.

Dejaron México, cruzaron la frontera, llegaron a California. Fernando tenía apenas 14 años y en lugar de rendirse su padre hizo lo único que [música] sabía hacer. Formó el cuarteto infantil Soler con Fernando, [música] Andrés, Domingo e Irene. Cuatro niños en un escenario cantando en español [música] para públicos que apenas los entendían, pero sobrevivieron.

Es fascinante, ¿verdad? Mientras otros niños iban a la escuela, Fernando estaba en gira. [música] Mientras otros jugaban, él memorizaba parlamentos. Quizá por eso nunca desarrolló el deseo de tener una familia propia. Ya había criado a sus hermanos. Ya había sido padre siendo apenas un niño. En 1916 [música] debutó oficialmente en Los Ángeles con la compañía de sus padres y ahí comenzó todo.

Pero el verdadero cambio llegó en 1922 [música] cuando Fernando puso un pie en Hollywood. Consiguió trabajo como extra en el jade español de Wilfred [música] Lucas, un papel diminuto, sin líneas. sin crédito, pero estaba en Hollywood y Hollywood en los años 20 era el centro del universo. [música] El cine mudo dominaba, los latinos eran exóticos, útiles para papeles de villanos o sirvientes.

Fernando lo entendió rápido. Ahí no iba a trascender. Así que en 1923 tomó una decisión audaz. [música] formó su propia compañía teatral en La Habana, Cuba, con 27 años, [música] sin dinero, pero con hambre y conoció a alguien que cambiaría su vida para siempre. Sagrario Gómez Seco. Una actriz española de 11 años menor que él, ojos intensos, voz firme, talento innegable.

Todos la conocían como [música] Sagra del Río. Se enamoraron y juntos recorrieron Latinoamérica, Cuba, [música] Venezuela, Colombia, Perú, presentándose en teatros llenos, durmiendo en hoteles [música] baratos. viviendo del aplauso. En 1925 llegaron a la ciudad de México y México los recibió con los brazos abiertos.

Fernando había [música] vuelto a casa, pero ahora era diferente. Ya no era el niño que huyó en 1910, era un hombre hecho [música] y derecho, un actor formado. En 1930 viajó a Madrid, debutó en el teatro [música] Infanta Beatriz y fue un triunfo rotundo. La prensa lo adoró, el público lo abasionó. Pasó tres temporadas consecutivas [música] en España.

Recuerdo una anécdota que Fernando contó años después. Dijo, [música] “Ibamos de gira, subimos al tren en Albacete siendo monárquicos y bajamos en Valencia como republicanos. Se había hecho la transformación del gobierno, pero nosotros nos daba igual. Solo queríamos actuar. Política, guerras, revoluciones, nada [música] lo detení. Solo importaba el escenario.

En 1932, mientras estaba en París, lo llamaron para su primera película [música] sonora, ¿Cuándo te suicidas? Con Imperio Argentina, producida por Paramount en los estudios de Joinville. Fernando confesó, [música] “Sentí unos nervios espantosos. No sabía lo que pasaba dentro de mí.” Pero lo hizo [música] y regresó a México en 1934, decidido a conquistar el cine.

Su debut en el cine mexicano fue [música] Chucho el roto de Gabriel Soria. Interpretó a un evanista humilde que se convierte en bandido tras pasar por la cárcel. Un papel dramático, intenso, perfecto para él. Y en 1934 [música] y 1949, Fernando Soler filmó más de 60 películas, Refugiados en [música] Madrid en 1938, La Casa de Logro en 1939, que le dio su primer premio como mejor [música] actor.

Papacito Lindo en 1939. Trabajaba sin parar, tres, cuatro [música] películas al año. Se decía que Fernando dormía solo 4 horas, que llegaba al set antes que todos. Algunos [música] aseguran que era obsesivo con la perfección. La verdad es que era un profesional. En 1934 también [música] fundó con sus hermanos la Asociación Nacional de Actores Anda, y fue su primer secretario general.

[música] Luchó por los derechos de los actores, por salarios justos, por condiciones dignas, pero también se ganó enemigos. Se rumoraba que algunos productores [música] lo odiaban, que lo veían como un alborotador. No les gustaba que un actor [música] tuviera voz. Fernando Soler fue un hombre reservado. De su vida personal se sabe poco porque él quiso que fuera así.

Read More