Toda América Latina aprendió de memoria sus frases, sus gestos, su voz. Había algo en ese niño del barril que se metía dentro de la gente y no salía. Y sin embargo, varios de los actores que le dieron vida a ese vecindario murieron exactamente como el personaje que interpretaban, solos, sin dinero y esperando que alguien llamara a la puerta. Uno de ellos esperó demasiado.
Tardaron días en encontrarlo y eso no fue lo más triste de todo. Hay otro que pasó sus últimos años luchando por sus derechos contra la empresa que se hizo millonaria con su cara, su voz y su personaje. Le debían regalías. Murió esperándolas. Y hay una actriz cuyo final fue tan oscuro y tan silencioso que ni los medios mexicanos lo cubrieron como merecía.
falleció sola, enferma [música] en una ciudad que ya no recordaba su nombre. El Chavo del Ocho fue el programa más visto en la historia de la televisión en español. Lo vieron más de 100 países. Hubo generaciones enteras que crecieron con esas caras, esas voces y ese vecindario de cartón que parecía más real que muchas cosas verdaderas.
Pero detrás de esas risas pasaron cosas que Televisa no puso en ningún comunicado de prensa. Hoy vamos a contarlas. caso por caso, con los datos que [música] los medios dejaron a medias o no contaron en absoluto. Si alguna vez te sentaste delante de un televisor a ver este programa, este vídeo es para ti.
Dale like y suscríbete ahora si El Chavo del Ocho fue parte de tu infancia, porque esto que vas a escuchar va a cambiar para siempre la forma en que recuerdas a estos actores. Quédate hasta el final. El último [música] caso es el más conmocionó a toda la comunidad latina. Ramón Valdés. La primera [música] imagen que viene a la cabeza cuando alguien dice don Ramón es la de un hombre grandote con bigote que bajaba las escaleras del vecindario, gritándole a la Chilindrina y esquivando al señor Barriga.
Ramón Valdés Castillo fue uno de los cómicos más queridos de México. Antes del Chavo ya tenía una carrera larga en el teatro y el cine. Había [música] hecho de todo. Tenía timing, tenía presencia, tenía ese tipo de comedia física que muy poca gente sabe hacer y que se aprende con décadas de oficio, no con talento suelto. Con Don Ramón [música] encontró el personaje de su vida.
Y sin embargo, en 1979 [música] abandonó el programa. Los motivos oficiales nunca quedaron del todo claros. Hay versiones que hablan de diferencias económicas con [música] Chespirito. Otras mencionan problemas personales. Lo que sí está documentado es que Ramón Valdés [música] salió del programa cuando el programa estaba en su pico máximo de popularidad y que a partir de ese momento su [música] carrera se fragmentó.
Trabajó en telenovelas, hizo proyectos en otros países, intentó sostener [música] una carrera que ya nunca volvió a tener la atracción que tenía cuando era Don Ramón. En 1988 le diagnosticaron cáncer de estómago. Murió el 9 de [música] agosto de 1988. Tenía 64 años. Lo que muy poca gente sabe es el estado en que estaba [música] cuando murió.
Ramón Valdés no tenía ahorros. La pensión que le correspondía [música] por sus años de trabajo en la televisión mexicana era mínima. Sus últimas semanas las [música] pasó en condiciones que sus propios familiares describieron después como precarias. El hombre que [música] durante años interpretó a un inquilino que no podía pagar la renta, murió en la vida real con problemas económicos que nadie de la industria resolvió a tiempo.
Eso no salió en los titulares [música] el día de su muerte. Los titulares decían, “Falleció el querido don Ramón y punto. ¿Sabías que Ramón Valdés murió con dificultades económicas [música] mientras el programa seguía transmitiéndose y generando dinero? Cuéntame en los comentarios [música] si lo sabías o si es la primera vez que escuchas esto. Angelines Fernández.
Este nombre [música] quizás no te suena de inmediato, pero su cara sí la conoces. Angelines Fernández fue la bruja del 71. en El Chavo del Ocho, una mujer mayor excéntrica [música] que aparecía en escenas que todo el que vio el programa recuerda, aunque no sepa ponerle nombre a la actriz.
Y precisamente ahí está el problema. [música] Angelines Fernández Velasco nació en España en 1921. Llegó a México exiliada durante la guerra civil española cuando era una niña. Construyó toda su carrera en México. Teatro, cine, televisión, décadas de trabajo. Un nombre real en la industria del [música] entretenimiento mexicano.
Pero el reconocimiento que tuvo en vida nunca fue proporcional a lo que dejó. Cuando se retiró lo hizo [música] en silencio. La industria no organizó homenajes. Las revistas de espectáculos no publicaron [música] grandes reportajes sobre su trayectoria y en sus últimos años vivió con recursos muy limitados, [música] dependiendo de ayuda familiar para cubrir gastos básicos que una actriz [música] con su carrera no debería haber tenido que pedir prestados.
Murió el 25 de marzo de 1994. Tenía 72 años. [música] La nota en los periódicos fue breve, muy breve. El mundo siguió girando al [música] día siguiente y el nombre de Angelinas Fernández desapareció de los titulares con una velocidad [música] que dice mucho sobre cómo trata la industria, del entretenimiento a las personas que ya no generan dinero.
La bruja [música] del 71, 72 años, un párrafo en los diarios. Rubén Agüirre. Hay personajes que quedan [música] tan pegados a un actor que se hace casi imposible imaginar a la persona detrás del papel. El profesor Jirafales [música] era así. Rubén Aguirre Fuentes tenía una estatura de [música] 1,97 cm, una voz que llenaba cualquier espacio sin necesidad de micrófono y un don [música] para la comedia física que Chespirito supo aprovechar desde el primer día.
El profesor Jirafales enamorado de doña Florinda, con ese andar tan particular y esas reacciones que hacían reír a cualquiera, fue durante décadas uno de los personajes más reconocibles del programa. Rubén Aguirre estuvo en el Chavo [música] desde los primeros años. Fue parte del núcleo del elenco durante toda la [música] etapa más importante del programa.
Cuando el Chavo del Ocho terminó de producirse en 1992, su carrera en televisión empezó a ralentizarse. Hizo proyectos, participó en eventos, viajó para encuentros con fans en distintos países latinoamericanos, [música] pero el ritmo ya era otro. Con el tiempo empezó a tener problemas de salud, diabetes, complicaciones cardiovasculares, [música] una serie de hospitalizaciones que se fueron acumulando en sus últimos años.
[música] murió el 17 de junio de 2016. Tenía 82 años. Y aquí está [música] el detalle que los medios pasaron por alto en sus notas de obituario. Rubén Aguirre murió sin haber recibido un reconocimiento [música] formal de Televisa o de los herederos de Chespirito. Ningún homenaje institucional, ningún comunicado especial de [música] la empresa que durante décadas se benefició de su trabajo.
Sus compañeros, que seguían vivos, publicaron mensajes en redes sociales. [música] Y eso fue todo. 82 años. El profesor Jirafales, un tweet de sus compañeros [música] como despedida oficial. ¿Recuerdas la última vez que viste un episodio del Chavo del Ocho? Seguramente de niño, en el sofá de [música] tu casa o en el de tu abuela, un sábado por la mañana con el desayuno en la mano.
Guarda ese recuerdo un momento y sigue aquí. Lo que viene ahora es peor. Raúl Chato Padilla. Este es el caso que más gente del elenco desconoce. [música] Raúl Chato Padilla interpretó a Jaimito el cartero, el cartero soñador [música] del vecindario en las últimas temporadas del Chavo del Ocho.
Un personaje que aparecía siempre cansado, que evitaba la fatiga y que se convirtió en una de las caras entrañables [música] del programa cuando ya estaba en su tramo final. Su carrera en la televisión y el cine mexicano empezó mucho antes del [música] Chavo. Fue un actor de reparto con décadas de trabajo acumulado, de esos que aparecen en la filmografía de muchísimas producciones mexicanas de los años [música] 50, 60 y 70, pero que nunca tuvieron el primer plano.
Murió el 26 [música] de noviembre de 1994. tenía 76 años y la mayoría de la gente que vio el Chavo [música] del Ocho durante toda su infancia no se enteró. La nota fue mínima. En muchos países latinoamericanos la muerte de Raúl Padilla [música] directamente no se cubrió. Un actor que puso la cara a Jaimito el cartero en el programa más visto en la historia [música] de la televisión en español se fue sin que casi nadie lo notara fuera de México.
Eso es lo que le pasa a [música] los actores de reparto. El programa se queda. Ellos desaparecen. Horacio Gómez Bolaños. [música] Hay una historia dentro del universo del Chavo del Ocho que casi nadie conoce fuera de los fans más dedicados del programa. Roberto Gómez [música] Bolaños Chespirito tenía un hermano, Horacio Gómez [música] Bolaños.
Y Horacio también trabajó en el programa. Horacio fue parte [música] del equipo de producción y también actuó en escenas del Chavo del Ocho dando vida a Godines. [música] El compañero de pupitre del Chavo y de la Chilindrina en el salón del profesor Jirafales era el hermano menor de Chespirito. Creció en la misma familia.
tuvo acceso al mismo mundo del entretenimiento mexicano y formó parte del proyecto que se convirtió en el [música] más exitoso de la televisión en español. Pero Horacio murió de manera repentina. Falleció el 21 de noviembre de 1999 [música] de un infarto mientras preparaba un homenaje a su hermano. Tenía 69 años. La muerte de Horacio Gómez [música] Bolaños quedó completamente eclipsada por la magnitud de la figura [música] de su hermano.
En los años en que el Chavo del Ocho todavía giraba en repeticiones por toda América Latina, la pérdida de [música] Horacio apenas tuvo cobertura. Las entrevistas, los artículos, los reportajes seguían girando alrededor de Chespirito y el nombre de Horacio quedó enterrado en las notas pequeñas. [música] Hay personas que trabajaron años en ese programa cuyas historias [música] nunca salieron de los pasillos de Televisa.
Horacio Gómez Bolaños es una de ellas. Janette [música] Arceo. Este es uno de los casos más olvidados de todo el elenco. Janet Arceo fue una de las actrices [música] secundarias que pasaron por el Chavo del Ocho en los primeros años en papeles menores del vecindario y de la escuelita. No era [música] una protagonista, era una de esas caras que aparecían en el fondo de las escenas y que daban textura y vida a ese mundo [música] de cartón que millones de niños latinoamericanos tomaron por real.
Su carrera fue modesta por los estándares [música] del estrellato, pero real. Años de trabajo en la televisión mexicana, papeles secundarios, [música] presencia constante en producciones que hoy nadie recuerda, pero que en su momento [música] llegaron a millones de hogares y en sus últimos años se fue apagando lejos del foco.
La industria dejó [música] de llamarla mucho antes de que dejara de trabajar. Los grandes medios [música] no la siguieron. Las revistas de espectáculos pasaron a otros nombres y cuando le tocó cerrar capítulo lo hizo casi sin ruido. No hubo notas de prensa, no hubo menciones en programas [música] de televisión.
El Chavo del Ocho siguió repitiéndose en canales de todo el continente con su cara en el fondo [música] de las escenas y el mundo no supo que ya casi nadie pronunciaba su nombre. ¿Crees que la industria del entretenimiento tiene una deuda enorme [música] con los actores secundarios que hicieron posibles los programas que más amamos? Te leo en comentarios y suscríbete [música] si crees que Janet Arceo no merecía quedar enterrada en el anonimato. Patricio Castillo.
Para los que vieron las series de Chespirito en Argentina, Chile o Uruguay, este nombre les va a sonar de una manera diferente. Patricio Castillo trabajó en los Sketches y programas de Chespirito como actor invitado en varios [música] episodios. Un actor secundario que aparecía en escenas que requerían un tipo de presencia distinta.
que requería timing, que requería saber cuándo hablar y cuándo [música] callarse, que requería entender la dinámica de un proyecto construido sobre silencios precisos y reacciones exactas. Patricio Castillo era chileno mexicano, [música] eso lo hace uno de los casos más latinoamericanos de todo el entorno del programa y también uno de los menos documentados fuera de Chile.
[música] Murió el 15 de abril de 2021. Tenía 80 años. En Chile la noticia tuvo cobertura porque era un actor nacional [música] conocido por sus trabajos en el teatro y la televisión chilena antes y después de sus apariciones con Chespírito, pero en el resto de América [música] Latina su fallecimiento pasó prácticamente desapercibido.
Hay algo que duele [música] en ese dato. El universo de Chespirito llegó a 100 países y muchos de los actores que pasaron por él murieron sin que esos 100 países se enteraran. Carlos [música] Villagrán. Este caso es diferente a todos los anteriores. Carlos Villagrán. Kiko está vivo, pero su historia merece estar en este vídeo porque lo que le pasó con [música] el Chavo del Ocho es una de las historias más amargas del entretenimiento mexicano [música] moderno.
Kiko fue el personaje más amado y más odiado del programa al mismo tiempo. El niño rico, llorón, con el pelo en tazón que [música] tenía todo lo que el Chavo no tenía y que sin embargo, era tan infeliz como cualquiera en ese vecindario. Carlos Villagrán [música] le dio una vida que fue más allá del guion. En 1979, Villagrán abandonó el programa.
[música] Las razones fueron económicas y personales. Había diferencias con Chespirito [música] sobre los derechos del personaje, sobre las regalías, sobre a quién pertenecía [música] exactamente ese niño de pelotazón que el mundo entero conocía. Y aquí está el giro [música] que los medios contaron a medias.
Cuando Carlos Villagrán intentó continuar usando el [música] personaje de Kiko fuera del programa de Chespirito, se encontró con una muralla legal. El personaje, según los [música] contratos, pertenecía a Chespirito. Villagrán tuvo que renombrar a su personaje, trabajar con restricciones y pasar décadas [música] en una guerra de baja intensidad por el derecho a usar su propia cara y su propia voz.

Hoy tiene 80 años, [música] sigue apareciendo en eventos, sigue siendo reconocido en toda América Latina y sigue sin haber resuelto del todo la relación con el legado de un programa que le dio fama mundial [música] y que al mismo tiempo le quitó algo que considera suyo. Eso no es un final trágico [música] en el sentido literal, pero tampoco es el final que merecía el hombre que le dio vida a Kiko.
Florindesa, [música] a Florindesa y Chespirito fueron pareja durante décadas. Eso todo el mundo lo sabe. [música] Lo que se habla menos es lo que pasó después de que Chespirito murió en noviembre de [música] 2014. Florinda heredó los derechos de la obra de Roberto Gómez Bolaños y con esos derechos heredó también una guerra.
Los hijos de Chespírito de sus relaciones anteriores, disputaron parte de esa herencia. La relación entre Florinda y la familia de Chespírito fue tensa durante años y siguió siendo tensa después de su muerte. Hubo declaraciones públicas, declaraciones en [música] medios, versiones encontradas sobre qué quería Chespirito para su legado y qué estaba haciendo [música] Florinda con ese legado.
Y mientras todo eso ocurría, el Chavo del Ocho desapareció de la televisión. En agosto de 2020, Televisa anunció que [música] retiraba el programa de su programación. El motivo oficial fue un desacuerdo sobre los derechos con [música] Florinda Mesa. El programa que había estado en antena de manera ininterrumpida durante décadas, que había acompañado [música] a generaciones enteras de latinoamericanos, dejó de transmitirse.
[música] Florinda Mesa lleva años en una batalla legal y pública que consume [música] su energía, su tiempo y su imagen. la actriz que fue doña Florinda [música] y la popis que construyó con Chespirito uno de los proyectos más exitosos de la televisión en español. Terminó siendo la cara de un conflicto que nadie dentro de [música] la industria quiso resolver de otra manera.
Florinda Mesa tiene 80 años y sigue peleando. Al menos sigue viva para hacerlo. El actor que viene ahora no tuvo esa oportunidad. Murió antes de que nadie [música] le devolviera nada. ¿Le echas la culpa a Florinda, a Televisa o a los hijos de Chespirito? Deja tu uno, dos o tres abajo.
María Antonieta de las Nieves. La Chilindrina [música] es quizás el personaje femenino más querido de todo el programa. Las trenzas, los lentes, [música] las pecas pintadas, esa voz inconfundible que cualquiera puede imitar aunque lleve 30 años sin ver un episodio. María Antonieta [música] de las Nieves construyó un personaje que la sobrevivió a ella misma en cierta forma.
La Chilindrina siguió viviendo en la memoria colectiva de América Latina [música] mucho después de que el programa dejara de producirse. Pero la historia de María Antonieta de las Nieves en los últimos años [música] tiene una sombra que pocos conocen. En 2017, su esposo y representante Gabriel Fernández murió.
Habían estado casados [música] décadas. era la persona que gestionaba su carrera, sus contratos, su presencia pública. Cuando él murió, María Antonieta quedó sola frente a decisiones [música] profesionales y personales que siempre había tomado con él al lado. Tiene 85 [música] años, sigue apareciendo en eventos, sigue siendo reconocida, sigue siendo [música] la chilindrina para el mundo, pero en entrevistas recientes habló con una honestidad que pocas veces se escucha en este medio.
dijo que hay días en los que se [música] pregunta si la gente la quiere a ella o al personaje y que la respuesta a veces le da miedo. Esa pregunta no tiene respuesta fácil para nadie que [música] haya vivido décadas dentro de un personaje más famoso que uno mismo. Edgar Vivar. Edgar Vivar interpretó dos personajes en el programa, el señor Barriga y su hijo ñoño.
Dos personajes [música] que no podían ser más distintos y que Vivar manejó con una precisión que a menudo se da por sentada porque parecía fácil. Edgar Vivar sigue vivo y trabajando, pero su historia en los últimos [música] años tiene un capítulo que merece contarse aquí. Vivar estuvo casado durante décadas, tuvo hijos, construyó una vida [música] familiar que aparentemente era estable y sólida y en 2014 anunció públicamente que se identificaba como gay y que vivía en pareja con un hombre para una persona [música] de su generación, para alguien
criado en el México de los años 50 y 60, para un hombre que había pasado [música] décadas en la televisión mexicana con toda la presión social que eso implica, esa declaración requirió un tipo de valentía que es fácil de subestimar desde fuera, pero lo que siguió a esa declaración fue más duro de lo que parece en las noticias de ese día.
Vivar habló en entrevistas [música] posteriores sobre los años que vivió sin poder ser él mismo, sobre las decisiones que tomó para [música] mantener una imagen que la industria esperaba de él, sobre el peso de llevar décadas con una verdad guardada. [música] tiene 77 años, está activo, pero esos años de silencio [música] no se los devuelve nadie.
¿Crees que la televisión latinoamericana de esa época forzó a muchos actores a vivir [música] vidas que no eligieron? Escríbeme en los comentarios. Porque el caso de Edgar Vivar no fue el único, Roberto Gómez, Bolaños, [música] Chespirito. Y llegamos al caso que más de la mitad de los que están viendo este vídeo vinieron a escuchar.
Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, El Chavo, el Chapulín Colorado, el hombre que creó, escribió, dirigió y protagonizó el programa más visto en la historia de la televisión en español. [música] Nacido en Ciudad de México en 1929. Estudió ingeniería, pero la abandonó por la escritura. Empezó escribiendo sketches, [música] después actuando en ellos, después dirigiéndolos.
A finales [música] de los años 60 creó los personajes que lo harían inmortal. El Chavo del Ocho empezó a emitirse [música] en 1971 en el canal 8 de Televisa. En pocos años [música] ya se veía en toda América Latina. Después llegó a España, después a otros [música] países europeos, después se dobló a otros idiomas. El vecindario de cartón de Chespírito terminó siendo [música] reconocible en sitios donde nadie había oído hablar de México antes de ver ese programa.
Más de 100 países, más de 2,000 millones de personas expuestas al programa en algún momento de su vida. Una cifra que ningún otro programa en español ha igualado. [música] Ichespirito lo sabía, pero no siempre le trajo paz. En sus últimos años, Roberto Gómez Bolaños fue testigo [música] de cómo el legado que había construido empezaba a fragmentarse.
Las disputas [música] económicas con actores del elenco, las tensiones con Televisa por los derechos, la relación complicada con sus propios hijos sobre qué pasaría [música] con su obra cuando él ya no estuviera. Espírito habló de todo eso en entrevistas hacia el final de su vida [música] con una franqueza que sorprendió a mucha gente que esperaba encontrar a un hombre satisfecho y tranquilo.
Dijo que había cometido errores con las personas que habían [música] trabajado con él, que había cosas que habría hecho de otra manera, que el éxito de su obra no siempre había coincidido [música] con la felicidad de las personas que la habían hecho posible. Esas declaraciones no encabezaron [música] los titulares.
Lo que encabezó los titulares fue el número de países, el número de espectadores, el número de décadas en antena. El 28 de noviembre [música] de 2014, Roberto Gómez Bolaños murió en su casa de Cancún. Tenía [música] 85 años. Estaba con Florinda Mesa. Murió dormido. Según las versiones [música] de su entorno más cercano, el mundo lloró.
América Latina entera sintió ese [música] día como si alguien hubiera apagado algo que siempre había estado encendido. Las redes sociales [música] se llenaron de recuerdos, de frases del chavo, de fotos del vecindario. Presidentes y jefes de estado publicaron condolencias. Pero a los pocos años de su muerte, el programa que él había creado desapareció de la televisión por un conflicto de derechos que él no pudo o no quiso [música] resolver en vida.
Las personas que habían trabajado con él siguieron peleando entre sí y el vecindario de cartón, que había estado en antena durante más de 40 años, dejó de verse en las pantallas de los mismos países que lo habían llorado. Eso es lo que deja sin resolver la muerte de un hombre que construyó algo demasiado grande para caber en un testamento.
¿Crees que Chespirito es el responsable último de que muchos de sus [música] actores murieran olvidados o con problemas económicos? ¿O crees que fue una víctima más de un sistema que usa a las personas y después las [música] descarta? Comenta si crees que fue el genio que lo dio todo por su obra o si crees que le falló a las personas que lo rodearon.
[música] Quiero ver de qué lado está esta comunidad. Un hombre que murió con dificultades económicas mientras su personaje seguía en antena. Una actriz cuya fecha de fallecimiento quedó enterrada en una nota mínima porque la industria dejó de mirarla antes de que se fuera. un actor que pasó décadas sin poder usar su propia cara en escena y el hombre que lo creó todo, que murió con la conciencia de que había cosas que no había resuelto bien.
El chavo del Ocho hizo reír a más gente que cualquier otro programa en la historia de la televisión en español. Y los que lo hicieron posible murieron cobrando menos que los actores de los anuncios que se emitían entre sus escenas. Eso es lo que este canal viene a contar, lo que los medios pusieron en el párrafo pequeño, lo que Televisa no mencionó en sus comunicados, lo que quedó enterrado debajo del número de países, el número de espectadores y el número de décadas en antena.
Si llegaste hasta aquí es porque estos actores te [música] importan, porque creciste con sus caras y sus voces y sientes que merecían algo más que [música] un tweet de despedida y una nota de tres líneas en los diarios. Suscríbete, hay más nombres, más historias que los medios dejaron a medias, más actores que lo dieron todo delante de una cámara y que la industria olvidó antes de que cerraran los ojos.
Dale like si crees que Don Ramón, Angelines, Rubén Aguirre y todos los demás merecían que alguien contara esto en voz alta. Nos vemos en el siguiente.