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Tragedia en Venezuela: Stephany Abasali relata el infierno de los terremotos, el colapso humanitario y la carrera contra el tiempo para salvar vidas bajo los escombros

El suelo de Venezuela ha temblado con una violencia inusitada, dejando tras de sí un panorama de desolación, dolor e incertidumbre que mantiene en vilo a toda la comunidad internacional. La magnitud de la catástrofe provocada por una serie de devastadores terremotos ha superado cualquier previsión, transformando centros urbanos históricos y zonas residenciales en inmensos cementerios de concreto y polvo. En medio de esta emergencia humanitaria que golpea con fuerza al país caribeño, las voces de auxilio y los relatos en primera persona comienzan a fluir para dimensionar la verdadera gravedad de los hechos. Una de las crónicas más desgarradoras y conmovedoras ha sido ofrecida por la actual Miss Venezuela 2025 y destacada reina de belleza internacional, Stephany Abasali, quien en una conexión directa y exclusiva para el reconocido programa de televisión internacional El Gordo y La Flaca, relató con profunda emoción el infierno que se vive en las calles de Caracas y las zonas costeras aledañas.

La transmisión, conducida por los presentadores Raúl de Molina y Lili Estefan, se convirtió rápidamente en un reflejo de la impotencia colectiva que embarga a los venezolanos tanto dentro como fuera de sus fronteras. Abasali, quien el año pasado representó con orgullo el pabellón nacional en el certamen de Miss Universo, se ha despojado de los trajes de gala y las coronas para volcarse por completo al trabajo humanitario y de asistencia civil en su tierra natal. Lejos de la frialdad de las cifras oficiales, las palabras de la soberana de la belleza evidenciaron la realidad de una nación que se debate entre el llanto por sus seres queridos perdidos y la fe inquebrantable de encontrar supervivientes atrapados en las entrañas de las estructuras colapsadas.

Miss Venezuela Stephany Abasali relata cómo se vive la emergencia por los  terremotos

El drama bajo el concreto: miles de desaparecidos y la búsqueda con manos desnudas

“Hemos estado pasando un momento de mucho dolor, de mucha incertidumbre por todas estas familiares que han estado bajo los escombros, por todas esas personas desaparecidas”, inició relatando Stephany Abasali con la voz entrecortada pero con una firmeza admirable. La situación en los epicentros del desastre es crítica; el colapso de múltiples edificios multifamiliares de gran antigüedad ha dejado atrapadas a miles de personas. Las labores de remoción de escombros se desarrollan en un ambiente de extrema tensión, donde cada minuto cuenta y el silencio de las ruinas se interrumpe únicamente por los clamores de los equipos de rescate.

Uno de los aspectos más alarmantes y conmovedores señalados por la Miss Venezuela es la precariedad con la que la propia población civil ha tenido que hacer frente a la emergencia en las primeras horas. Ante la insuficiencia de equipos especializados y la magnitud del desastre, cientos de ciudadanos comunes han decidido asumir el rol de rescatistas de manera voluntaria, enfrentándose al peligro con valentía pero sin las herramientas mínimas de seguridad. “Buscamos la manera de incentivar a los demás para que también nos apoyen. Y queremos también agradecerle, pues, a todos esos países que nos han colaborado, que han puesto su granito de arena, a las personas que han decidido tomar el puesto, el rol de rescatista con sus propias manos, porque tampoco tenemos los insumos de guantes, de cascos. Buscamos la manera de levantar pues todos los escombros, todas las paredes que han caído”, detalló Abasali, pintando un cuadro de solidaridad humana heroica pero desesperada.

La falta de guantes, cascos, palas mecánicas y herramientas de corte hidráulico ralentiza de manera dramática la velocidad de respuesta, convirtiendo cada rescate en una proeza que requiere horas de esfuerzo manual para levantar pesadas vigas y muros de concreto. La urgencia es máxima, ya que las posibilidades de supervivencia disminuyen drásticamente con el paso de las horas debido a la deshidratación, el aplastamiento y la falta de oxígeno en los espacios confinados bajo los escombros.

Colapso vial absoluto: la agonía del transporte de ayuda humanitaria

A la destrucción física de las edificaciones se suma un problema logístico de proporciones monumentales que amenaza con estrangular las operaciones de socorro: el colapso total de las vías de comunicación terrestres. La ruta que conecta la ciudad capital, Caracas, con la región costera de La Guaira —una de las zonas más severamente castigadas por los movimientos telúricos— se ha convertido en una ratonera intransitable debido al tráfico pesado, las grietas en el asfalto y el flujo desordenado de vehículos de emergencia y evacuación civil.

A preguntas del presentador Raúl de Molina sobre las distancias y los tiempos de traslado habituales para comprender la magnitud de la parálisis, Stephany Abasali ofreció datos que ilustran perfectamente el caos logístico. “Para llegar a La Guaira desde Caracas es como 40 minutos o una hora normalmente. Y en estos momentos tenemos familiares que han salido a las diez de la mañana, y salimos todos en conjunto también, pero entre el tráfico y todo tuvimos que regresarnos, y otros se quedaron en las mismas colas para tratar de llegar y llegaron cuatro horas después debido a la gran congestión”, explicó la modelo.

Esta parálisis vehicular no es un simple inconveniente de tránsito; representa una barrera mortal para la supervivencia de las víctimas. Decenas de camiones cargados con toneladas de insumos médicos de primera necesidad, agua potable, herramientas de rescate y alimentos no perecederos permanecen varados durante horas en las autopistas, incapaces de llegar a los centros de distribución y a los hospitales de campaña donde la escasez ya empieza a causar estragos. Ante esta situación, el ingenio y la desesperación han llevado a los voluntarios a buscar alternativas arriesgadas. “Hemos enviado personas en motos, hemos buscado maneras de cómo llegar, pero ha sido muy, muy difícil”, confesó Abasali, evidenciando que el transporte ligero en dos ruedas se ha convertido en la única vía efectiva para filtrar pequeñas cantidades de medicamentos y suministros esenciales a través del monumental embotellamiento.

Ayuda internacional en camino: los “Topos” de México y el apoyo de EE.UU.

A pesar de la gravedad de la situación local, un halo de esperanza ha comenzado a vislumbrarse en los aeropuertos venezolanos con el arribo de los primeros contingentes de ayuda internacional. Gobiernos de diversos países de la región y del mundo han respondido al llamado de emergencia enviando aeronaves cargadas con equipamiento técnico especializado, personal médico y brigadas de rescate de élite internacionales.

Durante la entrevista, Lili Estefan hizo hincapié en las imágenes que ya circulan globalmente sobre la llegada de aviones de asistencia humanitaria procedentes de naciones como Estados Unidos y México. En particular, se destacó el despliegue de los célebres “Topos” mexicanos, una de las agrupaciones de rescate urbano en estructuras colapsadas más experimentadas y respetadas del planeta, nacida tras el fatídico terremoto de Ciudad de México en 1985.

Al ser consultada sobre si este despliegue internacional ya se percibe en las zonas afectadas y si representa un alivio real para la población, la Miss Venezuela fue sumamente honesta y realista en su diagnóstico: “Se nota, pero es una ciudad grande. Fueron muchos edificios que cayeron. Hay miles de personas debajo de los escombros, entonces han llegado, pero no es suficiente”. La inmensidad de los daños materiales implica que, a pesar del encomiable esfuerzo de los especialistas extranjeros y sus perros de rescate, la capacidad humana e instrumental sigue viéndose desbordada por la cantidad de puntos de colapso simultáneos que requieren atención inmediata. “Nosotros los venezolanos también estamos buscando la manera de llegar desde las distintas ciudades para hacerles llegar estos suministros, estos recursos, estos alimentos, porque es mucho trabajo, son edificios que pues llevan años de construcción y han caído de la nada”, añadió, enfatizando la necesidad de sostener y amplificar el apoyo externo.

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La crisis post-terremoto: hambruna, orfandad y el reto del refugio

La emergencia en Venezuela no concluye con la extracción de las personas de entre los escombros. Para aquellos que han logrado sobrevivir a la furia de la naturaleza, el panorama que se presenta ante sus ojos es desalentador y plantea una serie de desafíos sociales y humanitarios a medio y largo plazo que el país deberá afrontar con urgencia. El terremoto ha destruido el tejido socioeconómico de miles de familias, dejándolas en la absoluta indigencia de la noche a la mañana.

La escasez de alimentos y la pérdida de las cadenas de suministro básico han agudizado las condiciones de vida de una población que ya arrastraba vulnerabilidades previas. Stephany Abasali expuso con crudeza la realidad nutricional que enfrentan los damnificados en los refugios improvisados y en las calles: “La cantidad de insumos que estamos recopilando para poder llevar… necesitamos más, porque son miles de personas que están necesitadas, necesitan miles de medicamentos, necesitan comida. Las personas no comen más de una vez al día. Entonces ver ese dolor entre hermanos es terrible”. La desnutrición y la falta de acceso a agua potable segura amenazan con desatar brotes epidemiológicos en las zonas de desastre si no se estabiliza el suministro alimentario de forma inmediata.

Por otro lado, la catástrofe ha dejado una profunda y dolorosa huella humana en los sectores más vulnerables de la sociedad: los niños y los ancianos. El colapso de las viviendas familiares ha provocado la pérdida de vidas parentales, generando una crisis de orfandad y desamparo habitacional que requerirá una respuesta institucional e internacional coordinada. “Y de paso ahora tenemos la situación de en dónde vamos a poner a estos niños que han quedado sin padres, a estas personas que han quedado sin hogar, que ahora es otro reto más para nosotros”, manifestó con profunda preocupación la soberana de la belleza, apuntando hacia la necesidad urgente de establecer campamentos de refugiados estables, seguros y provistos de asistencia psicológica y médica especializada para atender los traumas derivados de la catástrofe.

Un llamado global a la solidaridad y la oración

Hacia el cierre de la intervención televisiva, los presentadores de El Gordo y La Flaca expresaron su profunda solidaridad y el sentimiento de impotencia que embarga a quienes observan la tragedia desde la distancia, pero recordaron que la comunidad internacional posee herramientas efectivas para marcar la diferencia en la vida de los afectados. Raúl de Molina hizo un llamado directo a la audiencia global para canalizar la ayuda económica a través de plataformas de recaudación de fondos verificadas como GoFundMe y los canales oficiales de organizaciones internacionales que operan en el terreno. “Yo creo que exacto, con su granito de arena, si puede dar un dólar, dos dólares, entren a los GoFundMe. Está pasando de todo de verdad en las redes sociales”, instó el conductor cubanoamericano.

Por su parte, Stephany Abasali reiteró que, más allá de la ayuda material que resulta indispensable para la supervivencia física, el soporte espiritual y la unidad en la fe constituyen el motor que mantiene en pie a su pueblo en estas horas aciagas. “Aquí estamos todos llorando ese dolor, pero en conjunto también estamos orando, haciendo cadenas de oraciones, porque lo último que se pierde es la fe”, concluyó la Miss Venezuela antes de despedirse de la emisión en vivo, dejando un mensaje de resiliencia y esperanza en medio de una de las pruebas más duras que le ha tocado afrontar a la nación sudamericana en su historia reciente. La reconstrucción de las ciudades destruidas y la sanación de los corazones rotos requerirán un esfuerzo sostenido, pero el coraje demostrado por sus ciudadanos y la solidaridad del mundo técnico y civil sientan las bases para el renacer de entre las cenizas.

 

Disclaimer : This content may be created by AI for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.

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