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La VERDAD OCULTA de Don Ramón REVELADA por su hijo

 

Muy buenos días, queridos radio. No, no, no son radios, son televidentes. Aquí su amigo Rondamón saludándolos por este canal. Acabando de llegar de desde Miami, mi hermano. Un verdadero placer estar aquí saludando los hermanazos del alma. Esperamos poder divertirlos. Eh, nuestro esfuerzo, pues, caray, será un logrito más si lo logramos hacer.

 Y pues sinceramente, un saludote muy cariñoso desde México. Mucho gusto, pórtense mal. Hay personas que parecen haber nacido para un papel y después está Don Ramón, que ni siquiera estaba actuando. El sombrero ladeado, el bigote rebelde, la camiseta gastada y esa forma de caminar como si cargara con todo y nada al mismo tiempo.

 No era un personaje inventado en una oficina, era un reflejo fiel de la persona que había detrás de cámaras. Porque Don Ramón, el que todos vimos en la vecindad del Chavo, era el mismo Ramón Valdés que saludaba a sus vecinos, que se reía en la cocina de su casa. o que se ponía a arreglar algo con lo que tuviera a mano y tal vez por eso lo sentimos tan nuestro.

 No había filtro, no había actuación forzada, había vida. Pero detrás de esa vida que nos hizo reír como pocas, hubo también caminos difíciles, decisiones que le costaron caro, amistades que marcaron su rumbo y una despedida que todavía hoy se recuerda con un nudo en la garganta. Esta es la historia del hombre que nunca necesitó un guion para ser auténtico y que terminó siendo eterno.

 Aló, ¿qué pasó? Bienvenidos a un video muy pero muy pero muy especial en este canal Data Suculenta. Porque el día de hoy no solamente te vamos a contar, te voy a contar yo la historia de Don Ramón, pero la historia detrás del personaje, el verdadero Don Ramón, sino que la historia la va a contar conmigo uno de los hijos de Don Ramón.

 Tuvimos el enorme placer, el placer espectacular de entrevistar a Esteban Valdés y él mismo nos va a contar a través de este video un montón de cosas, un montón de datos, curiosidades de la vida de uno de los personajes que, por lo menos yo, más cariño le he tenido a través de mi vida. Y muy importante también, Esteban sacó un libro, un libro donde cuenta toda esa parte de bueno, de Ramón Valdés que no conocíamos la vida real, así que te voy a dejar un enlace ahí abajo por si tienes ganas de ir a chequear.

 Ramón Antonio Esteban Gómez Valdés Castillo vino al mundo el 2 de septiembre de 1924 en la Ciudad de México. Su infancia no fue nada glamorosa, fue la de un niño que creció en medio de carencias en una casa donde 10 hermanos se repartían el espacio, la comida y hasta los sueños. Pero esa misma casa se convirtió en un semillero de talento.

 Entre esos hermanos estaban Germán Tintán Valdés, que revolucionaría el cine mexicano con su carisma Pachuco. Manuel el Loco Valdés, figura icónica de la televisión y Antonio el ratón Valdés, también parte del mundo artístico. Con semejante linaje, Ramón parecía destinado a las artes, aunque la vida primero lo llevó por caminos más terrenales.

 De chico, lo que había era trabajo. Desde muy temprano aprendió a ganarse el pan en oficios humildes, carpintería, zapatería, pintura. Lo suyo era resolver. Si no había plata para arreglar algo, lo arreglaba él. Si no alcanzaba para comprarlo, lo fabricaba. Ese ingenio práctico, esa habilidad para sobrevivir, sería después la esencia del don Ramón que todos conocimos en la vecindad, un hombre que se las ingeniaba con lo poco que tenía.

 Ramón creció en un hogar donde se mezclaban dos cosas, la obligación de trabajar duro para subsistir y la capacidad de reírse incluso en los peores momentos. Y ahí está la clave. La risa no era un lujo, era una herramienta de resistencia. En una familia numerosa y sin lujos, el humor era lo que los mantenía unidos y lo que les permitía sobrellevar lo turbio de la vida cotidiana.

 Ese espíritu mezclado con la picardía y humildad que siempre lo acompañaron fue la semilla de lo que más tarde inmortalizaría a Don Ramón. ¿Cómo eran ustedes cuando niños o por qué todos se dedicaron a la actuación? Bueno, mira, eh este yo creo que eso se lo debemos a nuestros managers, a nuestros papás.

 Nuestros papás fueron muy alegres y y fueron muy unidos. No sé si es porque habíamos sido más hermanos. Fuimos nueve, en total fuimos ocho hombres y una mujer. Entonces, yo creo que entre los hombres nos unimos más y y pues no, nosotros no hemos estudiado nada, entonces pues yo no sé de dónde nos viene lo cómico. Fíjate, el camino de Ramón hacia la fama no fue inmediato ni glamoroso.

 Durante años fue un obrero más, un hombre que se ganaba la vida con sus oficios, pero todo cambiaría gracias a alguien muy cercano, su hermano Germán Tintan Valdés, uno de los grandes monstruos de la época de oro del cine mexicano. Germán ya era un fenómeno en taquilla, un comediante que llenaba salas y que incluso rivalizaba con figuras como Cantinflas o Pedro Infante.

 Y en ese mundo abrió una puerta para su hermano menor. Ramón empezó apareciendo como extra, casi escondido entre multitudes, en escenas donde nadie sabía su nombre. No eran papeles protagónicos, ni siquiera secundarios, pero cada vez que entraba en cuadro, Moncho dejaba un sello, esa mezcla de naturalidad y picardía que lo hacía imposible de ignorar.

Que yo yo le escribí esta parte al final de mi libro que se llama Honor a quien Honor merece. ¿Por qué? Porque Germán Valdés Cintán fue eh un actor, comediante, cantante, bailarín que tuvo un éxito impresionante en la época de oro del cine nacional mexicano. Un éxito maravilloso. Si lo buscan en YouTube está Tintán, películas de Tintán.

 Y en esas películas fue donde mi tío Germán Bestintán, hermano, un año o dos mayor que mi papá, lo invitó a trabajar en el cine, ¿no? Y ya de ahí, de esa primer película, hizo otras cinco, se siete con Tintán, hizo dos con Cantinflas, hizo una con Luis Miguel, eso ya fue después, pero hablando ya del tiempo del la televisión, que es cuando llega el éxito de Roberto Gómez Bolaños y todo el grupo, incluyendo a mi papá a finales de los años 60s, pues ya sales en televisión, a diferencia del cine, que solo si ibas al cine veías al artista, pues eso fue ya una bola de

nieve que desde 1970 71 que empezaron. Estamos 50 años después y esa bola de nieve sigue girando y no para. Y a poco pasó de ser el hermano de Tin Tan que sale de relleno a tener papeles más visibles. Lo suyo no era impostado, tenía un tempo cómico innato, un manejo del cuerpo que encajaba a la perfección con la comedia visual de la época y no tardó en ganarse el respeto de sus compañeros.

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