Hay una celda en el barrio de Sunset Park, Brooklyn, que mide 3 m de largo por dos de ancho. Las literas son de metal, no hay almohadas. Por las noches, un hombre de uno, 90 m de estatura se despierta gritando en la oscuridad. Soy el presidente de Venezuela. Díganle a mi país que me han secuestrado.
Ese hombre controlaba una nación entera, comandaba tropas, firmaba decretos, ordenaba restos y disponía de flota de helicópteros, cocineros personales y anillos de seguridad compuestos por militares cubanos entrenados en servicios especiales. Hoy ese mismo hombre usa overall beige. Come de un carrito que pasa por el pabellón y utiliza la ducha número uno porque es la más grande del bloque y no caben las otras.
La acusación federal que pesa sobre Nicolás Maduro Moros tiene 25 páginas. Describe décadas de operaciones de narcotráfico articuladas con las FARC colombianas, toneladas de cocaína despachadas desde aeropuertos militares venezolanos hacia el mercado estadounidense, secuestros, golpizas y asesinatos ordenados desde el palacio de Miraflores.
El Departamento de Estado llegó a ofrecer 15 millones de dólares por información que condujera a su captura. Esa captura llegó en la madrugada del 3 de enero de 2026 cuando fuerzas especiales estadounidenses tumbaron puertas de acero en una mansión de Caracas y se lo llevaron en pijama. Pero lo que este video va a contar no es eso, eso ya lo saben, sino lo que vino después.
Lo que vino después es una historia de degradación sistemática, de gritos nocturnos que nadie en el pabellón puede ignorar, de un hombre que durante más de 20 años tuvo poder absoluto sobre la vida de millones de personas y que ahora espera cada mañana el carrito de comida. Vamos a entrar a esa celda del MDC Brooklyn, vamos a reconstruir las audiencias donde llegó con grilletes y salió Cabizajo.
Vamos a hablar de las personas que pagaron el precio del sistema que él construyó. los presos del Gelicoide, que orinaban sangre en sus celdas mientras él cenaba en Miraflores. Y vamos a mirar qué él espera en ese tribunal de Manhattan el 22 de julio de 2026. Sí, la audiencia fue aplazada de nuevo. ¿Y qué viene después de eso? Hay consecuencias.
Solo consecuencias. La noche que lo cambia todo. Madrugada del 3 de enero, antes de que cualquier cosa de este video tenga sentido, hay que entender exactamente qué pasó en esa madrugada, porque no fue un arresto ordinario, fue una operación que llevaba meses en preparación y cuyo detalle más revelador no son las imágenes del helicóptero sobre Manhattan, sino lo que ocurrió en los segundos previos dentro de esa mansión en Caracas.
El presidente Donald Trump días después de la operación describió [carraspeo] públicamente lo que sus fuerzas habían encontrado. Simplemente ingresaron a la fuerza y entraron en lugares donde era imposible entrar, ya sabes, con puertas de acero instaladas precisamente para eso. Dijo, los desmantelaron en cuestión de segundos.
Según Trump, Maduro intentó llegar a una habitación de seguridad construida con acero reforzado dentro de la residencia, pero las fuerzas entraron tan rápido que no pudo cerrar la puerta. Lo atacaron tan rápido que no pudo entrar”, describió el presidente. Una vez dentro, según el general Timothy Kane, quien tuvo acceso al informe de la operación, Maduro y Flores se rindieron.
No hubo resistencia sostenida. Algunas fuerzas estadounidenses recibieron disparos durante la operación, confirmó Trump, pero ninguna murió. El operativo tenía nombre oficial, operación resolución absoluta. La planificación, según fuentes de inteligencia citadas por la nación de Argentina, incluyó la construcción de una réplica de la Casa Segura de Maduro en una instalación militar estadounidense donde los operativos practicaron el asalto múltiples veces antes de ejecutarlo.
La precisión no fue suerte, fue ensayo. Flores, de 69 años, dormía junto a él. Las dos personas más poderosas de Venezuela durante más de una década salieron esposadas de esa casa. Las imágenes que publicó Reuters muestran a ambos en elipuerto de Wall Street, en Manhattan, rodeados de agentes federales fuertemente armados, siendo trasladados hacia una camioneta blindada, flores con el cabello suelto, maduro con los hombros caídos.

En Caracas, horas después, comenzaron a reportarse disparos en las inmediaciones del Palacio de Miraflores. Drones no identificado sobrevolaron el área. Las fuerzas de seguridad venezolanas abrieron fuego hacia arriba. La capital estaba en shock. Delsy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva, fue investida presidenta encargada esa misma jornada frente al nuevo parlamento, donde legisladores coreaban.
Vamos, Nico. Los murales de Maduro en las paredes de Caracas seguían intactos. El hombre al que pertenecían estaba a 4,500 km de distancia en el centro de detención metropolitano de Brooklyn. El traslado al MDC ocurrió esa misma noche del 3 de enero. No hubo procesamiento extenso, no hubo préstamo de instalaciones cómodas.
Maduro pasó directamente del helicóptero a la estructura federal en Sunset Park. El lunes 5 de enero, dos días después de su captura, fue trasladado a Manhattan para su primera comparecencia ante el juez federal Alvin Hellerstein del distrito sur de Nueva York. Ese trayecto Brooklyn a Manhattan en transporte blindado con escolta policial de Nueva York bloqueando el perímetro fue la primera vez que el público lo vio en uniforme de detenido federal.
Afuera del juzgado, Venezuela se partía en dos. Un grupo agitaba carteles que decían maduro pudre en prisión. Del otro lado de la barricada metálica sostenían banderas con su nombre, el MDC Brooklyn, el edificio que los abogados llaman el más miserable. Sunset Park, huele a frituras y escapes de autobús. En invierno, el viento baja del puente de la calle 39 con una fuerza que no perdona.
Sobre la avenida Lebrija se levanta el Centro de Detención Metropolitano MDC en inglés, un edificio de concreto gris y ventanas selladas que ha ganado reputación entre abogados penalistas neyorquinos como el peor dentro del sistema federal. El abogado penalista Daniel Mcgins, quien representa a varios clientes detenidos ahí, declaró a CNN que el MDC es probablemente el más duro de todos los centros federales que conoce.
El exsecretario de Seguridad de México, Genaro García Luna, pasó 58 meses en ese mismo centro antes de ser trasladado a una prisión en Oklahoma. En una carta pública escrita antes de su sentencia, García Luna describió haber sido testigo de homicidios, apuñalamientos y amenazas a la integridad y haber sido segregado casi un año en celdas de castigo sin historial de mal comportamiento.
El narco colombiano, conocido como Otoniel, exlíder del Clan del Golfo, también pasó por el MDC tras su extradición desde Colombia en mayo de 2022. Según un informe del Departamento de Justicia Federal, los reclusos pasan hasta 23 horas encerrados en sus celdas. Los protocolos de escolta cuando salen son strict.
El acceso a llamadas con abogados es limitado. Una demanda presentada en nombre de los internos documentó que en 2019 durante un corte de energía permanecieron encerrados durante días con inodoros inservibles y temperaturas bajo cero. La Oficina Federal de Prisiones llegó a un acuerdo y compensó a casi 1600 internos con aproximadamente dólar por haber soportado esas condiciones.
La violencia dentro del MDC está documentada. En junio de 2024, Uriel White, de 37 años, fue apuñalado hasta la muerte por otro interno. Un mes después, Edwin Cordero, de 36, murió en una pelea interna. Su abogado declaró al New York Times que Cordero fue otra víctima del MDC Brooklyn, una cárcel federal asinada con falta de personal y abandonada que es un infierno en la tierra.
En septiembre de 2024, el juez federal Jessie Ferman se negó a enviar a uno de sus acusados al MDC, describiendo las condiciones como espantosas e inaceptables y señalando que al menos cuatro presos se habían suicidado en los 3 años anteriores. El Buró Federal de Prisiones no respondió a solicitudes de comentarios.
Existe dentro del MDC un sector aún más severo. La unidad de vivienda especial conocida como Shu o nu sur ubicada en el piso 10 del edificio principal. Los detenidos en la Shu permanecen en confinamiento solitario con restricciones adicionales. Algunos informes citados por CNN sugieren que Maduro podría estar asignado a esa unidad por razones de seguridad.
El abogado Mcgins confirmó que en casos de perfil extremo como el de Maduro, el sistema suele mantener los aislados de la población general, con alguien previamente verificado si comparten espacio. El testimonio más detallado sobre la vida diaria de Maduro en el MDC vino del rapero neyorquino Tekashi 6×9 Aine.
Quien estuvo preso en el mismo establecimiento y fue entrevistado por The New Yorker. dijo que Maduro llegó al pabellón oliendo fatal, que él procuró no molestarlo ni parecer eufórico, que durmió durante semanas a apenas 60 cm de él. Y luego vino el detalle que de New Yorker recogió textualmente, “Le todas las Biblias.
Justo cuando me fui, leía la Biblia china. Las lee todas y las compara. Biblias en español, biblias en inglés, biblias en chino mandarín. Ediciones distintas del mismo texto sagrado. Las compara la celda asignada a Maduro está en la unidad cuatro norte. Funciona bajo modalidad compartida. Literas de metal agrupadas sin almohadas.
Las comidas llegan en carritos que pasan por el pabellón. Hay un área pequeña para reunirse con abogados bajo supervisión. Las luchas tienen privacidad mínima. Maduro, según el relato de 6×9 IN, usa la número uno porque es la más grande del bloque y con sus 190 m no cabe bien en las demás. Las noches son diferentes a los días.
De acuerdo con reportes del diario ABC de España y confirmados por Infobae desde Nueva York, Maduro grita desde su celda en las madrugadas. La frase que los reclusos del pabellón han escuchado repetida es siempre la misma. Soy el presidente de Venezuela. Díganle a mi país que me han secuestrado. Los gritos ocurren en las horas más silenciosas, cuando el pabellón está quieto y no hay nadie a quien convencer de nada.
Solo el metal de las literas y el concreto de las paredes. El hombre que habitó el palacio de Miraflores, edificio de arquitectura neoclásica construido desde 1884 con grandes ventanales, salones majestuosos, el salón Simón Bolívar, donde se reunía con su gabinete y comitivas diplomáticas, los patios cuidados, la residencia presidencial en la urbanización Santa Cecilia vive ahora en 6 m², sin almohada lo que construyó el cártel de los soles como sistema para entender por ¿Por qué la acusación federal contra Maduro tiene el peso que tiene? Hay que
entender que es exactamente el cártel de los soles. No es un cártel en el sentido tradicional del término. No tiene una sede, un jefe único ni una estructura jerárquica vertical. Lo que el Departamento de Justicia describió en la acusación sustitutiva de enero de 2026 es algo más complejo. Un sistema de patrocinio corrupto insertado dentro del Estado venezolano que funcionó durante más de 25 años convirtiendo a ese estado en plataforma del narcotráfico.
El nombre viene de las insignias de sol que portan los altos oficiales de las fuerzas armadas bolivarianas. Cuando dos generales de la Guardia Nacional fueron investigados en 1993 por cooperar con narcotraficantes, el periodista que cubrió el caso usó ese término por primera vez, cártel de los soles.
En 2004, la oficina de la Casa Blanca para la Política Nacional de Control de Drogas estimó que por Venezuela transitaban unas 50 toneladas de cocaína al año. Para 2007, ese número había llegado a 250 toneladas, según informe de la Oficina de rendición de cuentas del gobierno de Estados Unidos. El crecimiento fue exponencial y coincidió directamente con el auge del chavismo y la expulsión de la DEA de Venezuela por parte de Hugo Chávez en 2005, la acusación del distrito sur de Nueva York de marzo de 2020 y su versión sustitutiva de enero de 2026 describen
como desde al menos 1999 Maduro junto con Diosdado Cabello Rondón, Hugo Armando Carvajal Barrios, alias el Pollo y el general Cliber Alcalá Cordones actuaron como líderes y administradores del sistema. La lógica era sencilla. Los oficiales garantizaban que contenedores con hasta 20 toneladas de cocaína salieran de los puertos venezolanos protegidos por las fuerzas del orden.
Los militares proporcionaban escolta armada para las caravanas terrestres. Las bases aéreas militares eran usadas para despachar aviones cargados. Las pistas clandestinas de tierra o pasto, concentradas en el estado apure, cerca de la frontera colombiana, servían para operaciones más pequeñas.
A cambio, los oficiales recibían sobornos en dólares. Las ganancias fluían hacia una red de civiles, militares y funcionarios de inteligencia que, según la acusación, mantenían su lealtad al sistema precisamente porque el sistema les pagaba. era patronazgo criminal codificado dentro de la cadena de mando. La Fiscalía del SDNI describió el papel específico de Maduro en esa estructura.
Según el expediente, negoció envíos de múltiples toneladas de cocaína producida por las FARC. ordenó que el cártel de los soles proveyera armas de grado militar a ese grupo guerrillero. Coordinó con Honduras y otros países centroamericanos para facilitar el tránsito y reclutó a las FARC para entrenar una milicia paramilitar que operaba en esencia como un brazo armado del cártel.
La organización Transparencia Venezuela calculó en un estudio publicado en 2023 que el narcotráfico generó aproximadamente 8400 millones de dólares para las estructuras de la dictadura venezolana a lo largo de los años. En 2022, el 15 6% del total de la economía venezolana, más de 9,000 millones dólar provino de negocios ilícitos y de ese monto el narcotráfico aportó más de 5,000 millones.
Según el mismo reporte, cerca del 24% de la producción mundial de cocaína pasaba por Venezuela. David Smolansky, subdirector de la oficina internacional en Washington del Comando con Venezuela, declaró a Infobae que los ingresos de Maduro por el narcotráfico llegaron en algún punto a superar los ingresos del sector petrolero del país.
Eso no es retórica, es lo que sustenta una economía que sostuvo un régimen bajo sanciones internacionales durante años. El Departamento de Estado sancionó al Cártel de los Soles como entidad de terroristas globales, especialmente designados en noviembre de 2025 y el secretario del tesoro, Scott Bessen, declaró que la organización proporciona apoyo material a organizaciones terroristas extranjeras que amenazan la paz y la seguridad de Estados Unidos, concretamente al Tren de Aragua y al Cartel de Sinaloa, las tres organizaciones
conectadas, los coacusados ¿Quién cae? ¿Quién sigue y quién habla? Maduro no estaba solo en la acusación federal. El expediente original de 2020 tenía 15 coacusados entre funcionarios venezolanos actuales y exfuncionarios más líderes de las FARP. La acusación sustitutiva de enero de 2026 presentada días después de su captura, actualizó esa lista.
Entender qué pasó con cada uno de esos nombres es entender cuánto aprieta el cerco legal alrededor de Maduro. Hugo Armando Carvajal, Barrios, alias El Pollo, exdirector de la Dirección de Inteligencia Militar de Venezuela, DIM, entre 2004 y 2011 y nuevamente en 2013, uno de los hombres más cercanos a Hugo Chávez durante años. Se declaró culpable ante el juez Alvin K.
Hellerstein el 25 de junio de 2025 de cuatro cargos penales. Conspiración para importar cocaína, narcoterrorismo en beneficio de las FARC y dos cargos relacionados con armas. Admitió haber coordinado en 2006 el despacho de 5 6 toneladas de cocaína en un avión de S9 con matrícula estadounidense desde Venezuela hacia México, donde fueron confiscadas por autoridades mexicanas.
admitió haber suministrado armas automáticas y explosivos a las FARC para proteger rutas y apoyar sus actividades terroristas. Admitió participar en secuestros y asesinatos para facilitar el tráfico y proteger cómplices. Más significativo aún, según fuentes citadas por The Objective, Carvajal ha ofrecido entregar a la justicia estadounidense documentación inédita sobre las redes internacionales de financiación del chavismo con la esperanza de obtener reducción de condena.
Si esa documentación incluye lo que él vio desde adentro de la DIM durante esos años, el expediente contra Maduro puede crecer sustancialmente. El fiscal federal J. Clayton al anunciar la declaración de culpabilidad de Carvajal fue directo. Hugo Armando Carvajal Barrios fue uno de los hombres más poderosos de Venezuela.
Durante años él y otros funcionarios del cártel de los soles usaron la cocaína como arma inundando Nueva York y otras ciudades estadounidenses con veneno. Líber Alcalá Cordones, exgeneral de las Fuerzas Armadas Venezolanas, también acusado en la misma causa, se entregó voluntariamente a agentes estadounidenses en Colombia en 2020 y terminó declarándose culpable de proporcionar apoyo material a las FARC, incluyendo armas.
El 11 de abril de 2024 fue condenado a 260 meses de prisión, casi 22 años. Diosado Cabello Rondón, ministro del Interior, Justicia y Paz de Venezuela desde 2024, segundo hombre más poderoso del régimen y vicepresidente del Partido Socialista Unido. La acusación del SDNI de marzo de 2020 lo imputó por conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y cargos relacionados con armas.
Según el Departamento de Estado, Cabello coordinó con las FARC el transporte y distribución de grandes cargamentos de cocaína. Se benefició de la provisión de seguridad armada para proteger esos envíos. Hizo vender grandes cantidades de cocaína confiscada previamente a narcotraficantes a cambio de millones de dólares e interfirió en investigaciones judiciales en Venezuela.
Según documentos judiciales, en 2006 recibió un soborno de 2 $ 5,000000 a través de un familiar para beneficiar a los involucrados en un envío de 55 toneladas de droga. El Departamento de Estado ofrece una recompensa de 25 millones de dólar por información que conduzca a la captura de cabello. A junio de 2026, esa recompensa sigue activa. Cabello sigue en Venezuela.
Es el eje del ala ortodoxa del chavismo, el contrapeso de los hermanos Rodríguez dentro del régimen que sobrevivió a Maduro. El hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra, también aparece en la acusación sustitutiva de enero de 2026. No fue capturado en la operación. Permanece en Venezuela las víctimas, nombres y celdas del otro lado.
Hay algo que se pierde cuando el foco de una historia criminal se concentra exclusivamente en el procesado. Los números en los titulares 25 páginas de acusación, toneladas de cocaína, millones de dólares en recompensas son reales pero abstractos. Lo concreto son las personas. El Foro Penal Venezolano registró que en los 10 años finales de la era Maduro casi 18,000 personas fueron arrestadas.
por razones relacionadas con su actividad política. Ese número incluye dirigentes estudiantiles, militares de bajo rango que se negaron a obedecer órdenes, periodistas, médicos, alcaldes opositores y civiles que salieron a protestar. Muchos de ellos pasaron por los tres centros de detención más documentados del sistema represivo chavista, el Elicoide sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Sevin, las instalaciones de la Dirección General de Contrainteligencia Militar DGCIM en Boleita, Caracas y la prisión de Ramo
Verde. Vilka Fernández estuvo 2 años y 7 meses preso en el H elicoide. Cuando le preguntaron qué le dijeron al entrar, recordó que un funcionario lo miró a los ojos y le dijo, “Bienvenido al infierno.” Fernández describió ante organismos internacionales una rutina de golpizas que se repetía cada 5co días. Una vez me agarraron unos 15 funcionarios y me dieron una golpiza, luego me cargaron por los brazos y piernas.
Nixon Leal Toro, también expreso político, relató su experiencia en la sede de la DGCIM. Fui víctima de desaparición forzada. Mi mamá me buscó hasta en la morgue. Nadie sabía de mi paradero. Hombres con uniformes no identificados me llevaron a un edificio y me torturaron. Me ahorcaban por lapsos de tiempo y tapaban mi rostro con una capucha.
El capitán de navío, Luis de la Sota, declaró ante la Organización de Estados Americanos en una audiencia de 2019 sobre crímenes documentados por el aparato de inteligencia venezolano. Me obligaron a desnudarme, incluso en presencia de personal femenino. Me golpearon en la cabeza, me insultaron, se burlaban, me decían que iban a violar a mi esposa, que no existían los derechos humanos.
Me privaron de alimentos y tenía que hacer mis necesidades en el suelo. Jesús Alemán, expreso político ante el panel de expertos de la OEA, me daban descargas eléctricas en la espalda y el tórax. Solo pensaba en mi familia, novia y amigos, y eso me daba fuerzas para resistir. Héctor Alejandro Serpo González, dirigente estudiantil, fue detenido en más de 27 oportunidades, 2 años y medio en el Helicoide.
describió descargas eléctricas desde tomacorrientes, laceraciones e inyecciones forzadas. Habló ante medios colombianos después de la captura de Maduro. En enero de 2026. Siento una satisfacción inconforme, dijo. Porque se cortaron los hilos del títere, pero la estructura del régimen permaneció. Esa frase es la más precisa que alguien ha dicho sobre lo que ocurrió en Venezuela.
El informe conjunto de Human Rights Watch y el Foro Penal actualizado con nuevas denuncias en 2022 documentó más de 88 casos de presuntas víctimas de torturas y tratos crueles. La misión independiente de determinación de los hechos sobre Venezuela establecida por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU concluyó que existían motivos razonables para creer que funcionarios del gobierno venezolano habían cometido crímenes de lesa humanidad, incluyendo asesinatos, desapariciones forzadas, torturas y encarcelamiento arbitrario. Relato del
teniente Ronald Alirio Dugarte Silva, desertor de la DG SIN, que grabó videos desde adentro y los presentó ante la OEA en marzo de 2019, mostró imágenes del preso político Juan Carlos Caguaripano Scott en su celda. Kaguaripano, exoficial militar, aparecía reclamando, “Estoy orinando sangre.” En una investigación de Infobae publicada en 2023, el Instituto Casla, con sede en Praga y dirigido por la activista Tamara Suhju, presentó evidencia de que la DGSIM siguió renovando y remodelando celdas de tortura hasta por lo menos
2022, manteniendo decenas de centros clandestinos donde las víctimas pasaban las primeras horas de detención antes de ser trasladada. Al menos dos intentos de suicidio fueron documentados entre reclusos de esa instalación. Además de ataques de pánico y cuadros severos de ansiedad y depresión, un tribunal de Miami, en un fallo civil separado de enero de 2023 condenó a Maduro y al Cártel de los Soles a pagar 153 millones de dólares por la tortura de un preso político venezolano.
Esa condena existe como registro legal independiente del proceso criminal actual. Oye, para toda la comunidad venezolana que está aquí desde Estados Unidos, Miami, Houston, Nueva York, Dallas, Chicago, este video es para ustedes también. Antes de continuar, quédate porque esto se pone más pesado. Vamos a ver qué pasó exactamente el 26 de marzo, cuando Maduro llegó con grilletes al tribunal de Manhattan y salió con la cabeza gacha.
Vamos a hablar de Alex Av y cómo terminó siendo deportado por el mismo régimen que protegió durante años. Vamos a ver cómo el pollo Carvajal se declaró culpable y qué información entregó. Y sobre todo vamos a hablar de la audiencia que está programada para el 22 de julio de 2026 y que él espera en ese tribunal. Esto es el presente, no la historia. Quédate.
La operación aérea del 2006. La prueba que ya existía, uno de los episodios más concretos del expediente federal y que pocos medios desarrollaron en profundidad ocurrió mucho antes de que la acusación fuera pública. En 2006, desde Venezuela despegó un avión de C9 con matrícula estadounidense a bordo 5 o se toneladas de cocaína empacadas en maletas y contenedores.
El avión aterrizó en México. Las autoridades mexicanas lo interceptaron y confiscaron el cargamento. El vuelo había sido coordinado por Hugo Carvajal Barrios, director de la DIM en ese momento, según admitió él mismo, al declararse culpable en junio de 2025 ante el juez Hellerstein. El aparato de inteligencia militar venezolano había organizado la logística, la escolta y el despacho desde territorio venezolano bajo la protección institucional del Estado.
Ese mismo año, según el expediente federal Diosdado Cabello, recibió un soborno de 2 5 millones de dólares a través de un familiar para beneficiar a los involucrados en otro cargamento de 5 toneladas. En ambos casos, el dinero provenía de organizaciones narcotraficantes que pagaban al Estado venezolano, no para que los dejara operar, sino para que los protegiera activamente.
Para 2007, el informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno estadounidense estimó que 250 o más toneladas de cocaína transitaban Venezuela por año. El aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiketía bajo control militar fue el escenario de varios incidentes. En septiembre de 2013, un avión de Air France aterrizó en París con uno, 3 toneladas de cocaína empacadas en 31 maletas.
El vuelo había salido de maiketía. Se hicieron arrestos, pero solo de oficiales de bajo rango. Los de mayor jerarquía no fueron tocados. La estructura, según Inside Crime y el análisis de primicias Ecuador a partir de los documentos del SDNI, no solo protegía cargamentos, sino que puso la infraestructura estratégica completa de Venezuela a disposición de la red, puertos, aeropuertos militares, bases de la Guardia Nacional, unidades de la Marina, todo como si fueran activos corporativos de una empresa criminal.
Las rutas documentadas en el expediente incluían envíos marítimos desde la costa venezolana usando lanchas rápidas, barcos pesqueros y contenedores de carga hacia el Caribe y Centroamérica Honduras. Específicamente aparece mencionado envíos aéreos desde pistas clandestinas de tierra o pasto concentradas en el estado apure en la frontera con Colombia y rutas terrestres a través de Colombia hacia México y desde ahí hacia el mercado estadounidense.
El expediente califica el sistema como una red criminal que buscó no solo enriquecerse, sino explícitamente. Y esto está en los documentos, inundar Estados Unidos con cocaína para causar daño masivo a través de los efectos adictivos de la droga en la población estadounidense. Esa frase usada por el fiscal J.
Clayton al anunciar la culpabilidad de Carvajal viene directamente de la acusación original, el Tren de Aragua, el brazo que se escapó de control. Hay una dimensión del sistema que construyó Maduro, que terminó convirtiéndose en problema para él mismo antes de que lo atraparan y que ahora forma parte del contexto más amplio de su caso.
El tren de Aragua nació dentro de las cárceles venezolanas. Héctor Rustenford Guerrero, alias Niño Guerrero, lo consolidó en el centro penitenciario de Aragua, conocido como Tocorón. Durante años la cárcel de Tocorón no era una cárcel normal. tenía piscinas, discotecas y arsenales. Funcionaba como un cuartel general criminal dentro de un edificio supuestamente controlado por el Estado.
Todo con la tolerancia y en ocasiones la complicidad activa del régimen. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos designó al Tren de Aragua como organización criminal transnacional el 11 de julio de 2024. El presidente Trump lo designó como organización terrorista extranjera en enero de 2025 al regresar a la Casa Blanca.
La conexión con el régimen de Maduro no es especulación académica. En febrero de 2024, Ronald Ojeda, teniente que había desertado del ejército venezolano y vivía exiliado en Santiago de Chile, fue secuestrado de su apartamento por personas disfrazadas de policías chilenos. 10 días después, su cuerpo apareció desmembrado en una maleta enterrada bajo más de metro y medio de hormigón.
Los fiscales chilenos clasificaron el caso como un asesinato político organizado desde Venezuela y ejecutado por el Tren de Aragua. El fiscal chileno Héctor Barros confirmó que el secuestro y el asesinato fueron organizados desde Venezuela por razones políticas y que no había otra línea de investigación dado el perfil de Ojeda como crítico de Maduro.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, vinculó públicamente al régimen de Maduro con el asesinato en un discurso en Roma el 15 de octubre de 2025. Un memorándum del FBI presentado ante un tribunal federal en mayo de 2025 concluyó que algunos funcionarios del gobierno venezolano probablemente utilicen a miembros del TDA como agentes del régimen de Maduro en un esfuerzo por desestabilizar a Chile, Ecuador, Perú, Colombia y Estados Unidos.
El mismo documento advirtió que en los próximos 6 a 18 meses era probable que funcionarios del régimen intentaran usar miembros del tren de Aragua en Estados Unidos para amenazar, secuestrar y asesinar a miembros de la diáspora venezolana que critican abiertamente a Maduro. Eso lo escribió el FBI en mayo de 2025, 7 meses antes de que Maduro cayera, la comunidad de inteligencia más amplia de Estados Unidos, no comparte en su totalidad la evaluación del FBI sobre el control sistemático del tren de Aragua por parte del régimen.
CN reportó en mayo de 2025 que los analistas de inteligencia consideraban muy improbable que existiera una cooperación estratégica o consistente entre el gobierno venezolano y la van. La discrepancia entre el FBI y la comunidad de inteligencia sobre el grado de control del régimen sobre el tren de Aragua es en sí misma una de las tensiones que rodean el caso de Maduro.
Lo que sí es verificable es esto. El tren de Aragua nació y creció bajo la administración de Maduro. El Estado venezolano no solo toleró su expansión durante años, sino que, según los fiscales chilenos, lo usó para eliminar a un disidente en suelo extranjero. Y en la acusación de noviembre de 2025 del departamento del Tesoro, el cártel de los soles aparece mencionado expresamente junto al tren de Aragua y el cártel de Sinaloa como parte de una red de organizaciones terroristas interconectadas. La primera audiencia
grilletes Overall y el juez de 90 y 2 años. El lunes 5 de enero de 2026, el Juzgado Federal de Manhattan amaneció rodeado de cámaras de todos los medios del mundo. Dentro, en la sala del magistrado Alvin Hellerstein, el ambiente era frío y tenso. Periodistas que cubrieron la audiencia describieron controles de seguridad extraordinarios, sin computadoras, sin teléfonos, verificación de identidad completa y escáner obligatorio para cada persona que entrara. Hellerstein tiene 92 años.
Es magistrado de larga data en el distrito sur de Nueva York. Un hombre que ha visto pasar por esa sala a narcotraficantes colombianos, espías, terroristas y jefes mafiosos. El caso de Maduro era otra categoría. Según el expediente judicial, solo dos jefes de estado habían sido objeto de cargos criminales federales por parte de fiscales estadounidenses antes que él.
Manuel Noriega, general panameño, en 1988 y Mohamar Gaddafi, líder libio en 1992. Noriega fue capturado, extraditado, juzgado y condenado a décadas de prisión que cumplió en Estados Unidos y luego en Panamá antes de morir. Gaddafi nunca llegó a juicio. Fue asesinado en Libia en 2011.
Maduro llegó con overall Beige, sin esposas en las manos, pero con cadenas en los tobillos, visibles cuando caminó hacia la mesa de la defensa. Cilia Flores, de 69 años, a su lado también en uniforme carcelario. Los auriculares para la traducción simultánea al español eran lo más parecido a un privilegio que tenían. El juez Hellerstein informó a la pareja que como ciudadanos del estado de Venezuela tenían derecho a consultar con funcionarios consulares.
El fiscal dijo que investigaría eso. Hellerstein pidió que le informaran cuándo y dónde sucederá. Maduro habló. Su declaración quedó registrada en el expediente del tribunal. Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente. El presidente constitucional de mi país. Flores también se declaró inocente. Ambos optaron por no solicitar libertad bajo fianza en esa primera comparecencia.
En el sistema federal estadounidense, eso es una señal calculada. La defensa evaluó que pelear esa batalla en ese momento era inútil. Quedaron donde estaban. Afuera, en la cera frente al juzgado, la escena era diferente. Venezolanos en el exilio agitaban banderas. Periodistas de docenas de países empujaban contra las barreras policiales.
Alguien sostenía un cartel que decía, “Maduro, pudre en prisión.” Del otro lado, “Liberen al presidente Maduro. La ciudad de Nueva York había visto muchas cosas, pero no esto.” Maduro se fue con la cabeza baja. Volvió al MDC y esa noche en la unidad 4 norte la litera de metal lo esperaba sin almohada. La segunda audiencia y la guerra por el dinero.
26 de marzo de 2026. La audiencia comenzó a las 11:30 de la mañana, hora de Nueva York. 80 días habían pasado desde la captura, 80 días en el MDC, 80 días sin contacto directo con flores, 80 noches de insomnio y gritos en el pabellón. El debate ese día no fue sobre culpabilidad ni sobre pruebas, fue sobre dinero, específicamente sobre si el gobierno de Venezuela podía pagar la defensa legal de Maduro y Flores usando fondos del Estado venezolano sancionado por Washington.
El abogado Barry Polac, graduado con honores del Centro de Derecho de la Universidad de Georgetown en 1991 y socio del bufete Harry Saint Laurent, llevó el argumento central si Maduro recibía defensores públicos. Preparar un caso de esta escala agotaría recursos destinados a personas que genuinamente no pueden pagarse representación, que había alguien distinto del contribuyente estadounidense, listo y dispuesto a financiar la defensa.
El problema era que ese alguien era un gobierno que Estados Unidos sancionó en 2019. La oficina de control de activos extranjeros del departamento del tesoro, OFAC, había aprobado un acuerdo para que Venezuela pagara los honorarios el 9 de enero. 3 horas después, sin explicación pública, lo revocó. Polac presentó esa reversión ante el tribunal como una violación constitucional.
El fiscal Kyle Wersbach respondió que el caso era único y que se trataba de la capacidad del gobierno estadounidense para usar sanciones como herramienta de seguridad nacional y política exterior. Permitir que fondos venezolanos sancionados pagaran a los abogados de un líder venezolano acusado, sentaría un precedente que complicaría el uso futuro de sanciones económicas.
Hellerstein no desestimó los cargos de narcotráfico, pero sí puso en duda el argumento de la fiscalía sobre los fondos. La disputa quedó abierta para futuras audiencias. Afuera del juzgado, Eduardo Cubillán, jubilado venezolano de 80 años que viajó desde Caracas para estar presente, dijo a la prensa, “Esperamos que en los Estados Unidos, si es verdad que existe la justicia, se dé un juicio que conduzca a la libertad del presidente Maduro.
” Cubillán creía lo que decía. Lo que creía no cambió lo que ocurrió dentro de la sala. Al salir, según el testimonio de la periodista de Infovae, que cubrió la audiencia desde adentro, Maduro transpiraba frío. Se fue con la cabeza baja, regresó al MDC. La segunda investigación paralela avanzaba en Miami.
El Departamento de Justicia desarrollaba un proceso separado desde la Fiscalía del Distrito Sur de Florida, relacionado con presuntas operaciones de lavado de dinero, dos frentes simultáneos. Y Trump, en esa reunión de gabinete de ese mismo 26 de marzo, dijo ante las cámaras que Maduro recibiría un juicio justo, pero añadió, “Me imagino que vienen otros juicios.
No dio detalles. No necesitó darlos. El deterioro físico, lo que la sala del tribunal mostró. Hay un dato sobre esa segunda audiencia que los corresponsales que estuvieron físicamente en la sala registraron y que los titulares de los canales de televisión no transmitieron bien. La imagen Maduro caminó hacia su asiento.
Tenía el overall beige de siempre, las cadenas en los tobillos, los auriculares puestos para escuchar la traducción y lo que llamó la atención de quienes lo cubrieron de cerca fue otro elemento. La expresión. Infobae desde dentro de la sala describió a un hombre que transpiraba frío y que apareció como una sombra.
La misma fuente reportó que se fue con la cabeza baja al terminar la sesión y regresó sin pena ni gloria a su celda diminuta. Cilia Flores presentó un deterioro físico más visible todavía. Su abogado, Mark Donnely, solicitó formalmente al tribunal que se le permitiera someterse a una batería de exámenes médicos. El juez tomó nota del pedido.
80 días en el MDC los había marcado. La descripción contrasta de manera radical con cualquier imagen de Maduro de sus años en el poder. En el palacio de Miraflores aparecía con trajes oscuros, cadenas de oro al cuello. Era conocido por su afición por el oro, el bigote cuidado, los gestos amplios de quien disfruta que las cámaras lo sigan.
En la corte de Heerstein apareció con overolde detenido, cadenas en los pies, escuchando palabras en un idioma que no domina. traducidas a través de un auricular de plástico. Maduro había intentado llegar a una habitación de acero durante la captura. No llegó. Ahora la habitación más pequeña de su vida es la única que tiene.
Alex, el mensajero que regresó esposado. El sábado 16 de mayo de 2026 a las 9 de la noche, un avión aterrizó en Miami. Venezuela había entregado a Alex Sahab. El empresario colombiano de 54 años es, en términos técnicos, la figura más informada sobre la arquitectura financiera del chavismo, que actualmente está en manos de la justicia estadounidense.
Nació en Colombia, creció como empresario. En algún momento entró en el radar del gobierno venezolano y pasó de proveedor externo a operador interno con acceso a los mecanismos más profundos del esquema. El Departamento de Estado lo describió durante años como el mensajero de Maduro.
La primera vez que Sahab estuvo preso en Miami fue cumpliendo condena por conspiración para lavar dinero. Fue indultado en diciembre de 2023 por el presidente Biden como parte de un intercambio de prisioneros que liberó a 10 ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela. Durante esa primera estadía en prisión, según reportes de Telemundo, SAB funcionó como fuente de información activa para la DEA, mientras esta construía el caso contra Maduro.
Esta segunda llegada a Miami era diferente. El cargo nuevo, soborno relacionado con los contratos del programa CLAP, comités locales de abastecimiento y producción, el sistema de cajas subsidiadas de alimentos del gobierno venezolano para personas de escasos recursos. Una investigación periodística de armando.info, publicación venezolana de investigación independiente encontró hace varios años que ese programa incluía la compra de productos adulterados, leche en polvo que no contenía leche real, por ejemplo.
Los contratos estaban inflados, las comisiones eran desviadas, el dinero que debía llegar a los pobres como alimento llegaba a cuentas offshore como ganancia. Venezuela no puede extraditar a sus nacionales por mandato constitucional. Entonces usó otro término, deportación. El SAME, organismo de migración venezolano, emitió un comunicado formal.
La medida de deportación fue adoptada tomando en consideración que el referido ciudadano colombiano se encuentra incurso en la Comisión de diversos delitos en los Estados Unidos de América. La administración de Delsy Rodríguez entregó al hombre más cercano de Maduro. Lo hizo sin que mediara una orden judicial internacional.
lo hizo como un acto de gestión migratoria. Ese detalle tiene peso político. El régimen que Maduro dejó atrás, el que Rodríguez encabeza ahora, no solo negoció con Washington, entregó a uno de los suyos. Eso dice algo sobre cuánto margen de lealtad le queda a Maduro dentro del sistema que construyo. Sahab fue presentado ante un tribunal en Miami.
Los cargos, soborno, lavado de dinero y conspiración. Se espera que el Departamento de Justicia intente usar su cooperación. Si SAAB decide hablar y tiene razones procesales para hacerlo, lo que sabe sobre cuentas, contratos, rutas financieras y órdenes directas del régimen podría fortalecer el expediente contra Maduro de formas que los documentos públicos por ahora no reflejan.
En el MDC, en la unidad 4 norte, Maduro supo que Sahab había llegado a Miami. Lo supo, las cartas desde la celda y la voz que ya no manda. El 31 de mayo de 2026, un documento circuló en redes sociales venezolanas difundido por dirigentes chavistas. Estaba fechado ese mismo domingo, firmado bajo el título Presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.
El texto comenzaba así. Amado pueblo de Venezuela, hermanos y hermanas del mundo, en este domingo de la Santísima Trinidad, Silia y yo les enviamos un abrazo de fe, amor y esperanza. Era una carta, la enésima carta desde la cárcel. Maduro siguió escribiendo. La carta citaba un pasaje del Evangelio de Mateo. Usaba referencias religiosas en cada párrafo.
No había consignas revolucionarias, no había amenazas ni frases de confrontación. El tono era completamente distinto al maduro de las cadenas nacionales de televisión, al que golpeaba el podio y señalaba con el dedo a opositores. Esta carta cerraba con En este domingo santo, Silia y yo elevamos nuestra oración con fe inquebrantable en la victoria de la verdad y de la vida.
La comparación vale la pena hacerla. El maduro que la diáspora venezolana recuerda el que aparecía gritando en cadena nacional, el que llamaba traidores a los diputados opositores, el que organizaba concentraciones con milicias armadas, firmó esta carta hablando de Trinidad, Mateo y Oraciones. El cambio de registro es total.
La estrategia legal de Maduro también ha sido llamativa en esos meses. Se declaró ante el tribunal como prisionero de guerra, argumentando que su captura fue ilegal bajo el derecho internacional. Ese argumento fue rechazado. En febrero de 2026 solicitó por teléfono desde su celda ser incluido como beneficiario de una ley de amnistía que se debatía en Venezuela.
Los analistas lo interpretaron como exploración de vías alternativas de salida. También fue rechazado. Argentina formalizó una solicitud de extradición para investigarlo por crímenes de lesa humanidad contra ciudadanos argentinos en Venezuela. Hay un tercer frente jurídico en formación. El 4 de mayo de 2026, el juez Hellerstein fijó formalmente la tercera audiencia para el 30 de junio.
La convocatoria fue acordada por las tres partes: Defensa de Maduro, Defensa de Flores y acusación en una carta conjunta. Pero en las últimas horas antes del cierre de este video, NTN24 reportó que el juez Hellerstein aceptó una solicitud de la fiscalía para aplazar esa audiencia. La nueva fecha es el 22 de julio de 2026 al mediodía.
Los motivos declarados son cuestiones técnicas y de seguridad. El tiempo entre el 30 de junio y el 22 de julio fue excluido del cómputo de la ley de juicio rápido para ambos acusados. Esto es importante entenderlo para la audiencia venezolana. La Speedy Trial Act, la ley de juicio rápido, establece que un acusado federal tiene derecho a que su juicio comience dentro de los 70 días posteriores a la acusación formal.
Si ese plazo no se cumple, puede haber consecuencias procesales. Cuando el juez detiene el reloj, como lo hizo Hellerstein, está permitiendo que el proceso se extienda sin que esa extensión genere derechos adicionales para la defensa. Es un instrumento estándar en casos complejos de esta escala. También significa que el juicio real con fiscales, testigos y jurado está todavía muy lejos, el equipo legal y las movidas procesales.
Para junio de 2026, el equipo legal de Maduro había crecido con una incorporación que los círculos jurídicos de Nueva York notaron de inmediato. Barry Polac, el abogado principal. Eresado con honores de Georgetown en 1991, más de 30 años de trayectoria en litigios federales de alto perfil, fue reforzado con Ana Estebao, del bufete Harris tras Ascoma.
Estebao tiene un doctorado en leyes de la Universidad de Nueva York. Es miembro de los colegios de abogados de Nueva York y California. Tiene experiencia en el segundo circuito de apelaciones y en el propio distrito sur de Nueva York. El bufete Harris Tras Sascoma la describe como especialista en casos de crímenes de cuello blanco, que elabora argumentos jurídicos innovadores que suelen dar lugar a la desestimación total de cargos.
Estebao fue parte del equipo que representó a Sean Didy Comsicio de 2025 por tráfico sexual y prostitución. En ese caso, el equipo logró la absolución de los cargos más graves que habrían implicado condenas de varias décadas. No ganaron todo, pero ganaron lo que importaba. La incorporación de Estebao fue notificada mediante documentos formales presentados ante la corte del distrito sur de Nueva York.
Reuters fue el primero en informarlo. El financiamiento de esa defensa finalmente se resolvió. La OFAC, en una decisión que generó incomodidad dentro de la administración Trump, aceptó modificar las sanciones contra Venezuela para permitir que el gobierno venezolano financiara los honorarios legales con la condición de que los fondos no provinieran de ventas de petróleo reguladas en Estados Unidos y que estuvieran disponibles después del 5 de marzo de 2026.
El juez Hellerstein aceptó esas licencias. La defensa retiró su moción para desestimar la acusación por el motivo del bloqueo al acceso a defensa efectiva, pero Hillerstein concedió el retiro sin perjuicio, lo que significa que la puerta queda abierta para presentar una moción similar en el futuro. Lo que queda en pie es la acusación.
Los cargos no fueron desestimados. El juicio no tiene fecha, pero la dirección del proceso es inequívoca. Antes de seguir, una pregunta directa para los venezolanos que están aquí. desde cualquier parte de Estados Unidos. ¿Les parece suficiente lo que le espera a Maduro en esa corte? ¿O creen que el proceso judicial federal, por más serio que sea, es insuficiente frente al peso de lo que ocurrió en Venezuela durante 20 años? No hay respuesta correcta, hay un debate y ustedes lo saben mejor que nadie.
Déjos saber en los comentarios. Venezuela sin Maduro. El régimen que lo borró, algo que la cobertura internacional subregistró en los primeros meses de 2026, fue la velocidad con la que el aparato chavista comenzó a borrar a Maduro de su propio legado. Delsy Rodríguez asumió como presidenta encargada. Tenía 53 años.
Diplomática de carrera, ministra de Relaciones Exteriores durante los años de mayor presión internacional contra el régimen. Pero su gestión en los primeros meses no fue la de alguien guardando el lugar, fue la de alguien que lo estaba ocupando y redefiniendo. Rodríguez reemplazó al ministro de Defensa Leal a Maduro, Vladimir Padrino López, el 18 de marzo de 2026 reemplazó al fiscal general, reorganizó organismos del Estado, nombró embajadores nuevos, restableció relaciones diplomáticas plenas con Estados Unidos, algo que Maduro jamás
habría autorizado. y Washington respondió flexibilizando sanciones sobre la industria petrolera venezolana y enviando un encargado de negocios a Caracas. En el Palacio de Miraflores, Wikipedia registra que Rodríguez renovó el salón Néstor Kirchner, bautizado así por Chávez en 2011 en honor al expresidente argentino y eliminó todas las referencias a Kirgner y a Chávez, retomando una decoración más sobria.
Los símbolos del chavismo histórico empezaban a desaparecer de las paredes del palacio que Maduro habitó. The New York Times reportó en abril de 2026 que Maduro había sido borrado lentamente del gobierno. Los principios del movimiento socialista que él impulsó comenzaban a disolverse en la práctica cotidiana del poder y los murales en Caracas que pedían su regreso coexistían con una capital que funcionaba bajo reglas completamente distintas.
Hay un momento que Infobae describió como particularmente devastador para Maduro desde el punto de vista personal, cuando confirmó desde su celda que Delssey Rodríguez había negociado con Donald Trump y había sido reconocida como presidenta de Venezuela por Washington, la persona que él nombró en un cargo de confianza que él ayudó a construir políticamente, hacía las paces con el gobierno que lo tenía preso.
Según Infobae, tanta tensión interna, más las cadenas atadas a sus tobillos y el menú carcelario, hizo estragos en Maduro. Diosado Cabello, el otro sobreviviente poderoso del chavismo, sigue en Caracas como ministro del Interior. La recompensa del Departamento de Estado por su captura o condena actualizada a 25 millones dó está activa a junio de 2026.
Cabello es en este momento el hombre más buscado dentro del expediente que aún tiene acusados en libertad. Él y Maduro están en la misma acusación. Uno está en el MDC Brooklyn, el otro dirige la policía venezolana, el peso del expediente. Lo que los testigos pueden decir para entender qué tan sólido puede llegar a ser el caso contra Maduro en el juicio oral, hay que mirar qué testigos potenciales existen y qué pueden decir.
Hugo Carvajal el pollo ya se declaró culpable. Está en proceso de sentencia aplazado desde el 29 de octubre de 2025. En la carta de su defensa al tribunal se señala que está preparando objeciones al informe previo a la sentencia y que podría ser necesaria una audiencia fático, un tipo específico de audiencia de sentencia donde se presentan hechos disputados ante el juez para resolver asuntos sobre los hechos relevantes para la condena.
Eso sugiere que Carvajal está negociando activamente cada detalle del expediente. También sugiere que tiene información que todavía no es pública. Líber Alcalá Cordones ya fue sentenciado. 260 meses, casi 22 años. En el sistema federal, los condenados que cooperan como testigos en otros procesos pueden solicitar reducción de condena antes de que se agote el plazo.
Alcalá tiene incentivos para hablar. Alex Sahab acaba de llegar a Miami, su historial previo como fuente de la DEA. Combinado con su conocimiento íntimo de la arquitectura financiera del chavismo, lo convierte en un testigo de primera magnitud si decide cooperar. Los cargos que enfrenta en Miami son graves. La negociación de culpabilidad a cambio de cooperación es una práctica estándar en el sistema federal.
Hay un cuarto nombre que aparece en el expediente y que todavía no ha sido tocado judicialmente. Nicolás Maduro Guerra, el hijo de Maduro, incluido en la acusación sustitutiva de enero de 2026, permanece en Venezuela. Su eventual captura o extradición depende de cómo evolucionen las relaciones entre Caracas y Washington.
El expediente tiene 25 páginas públicas. La evidencia que la fiscalía ha recolectado durante los 6 años transcurridos desde la primera acusación en 2020 es presumiblemente mucho más extensa. La acusación sustitutiva amplió el alcance cronológico y agregó nuevos elementos. Los procesos federales de esta escala raramente van a juicio con menos de lo necesario para una condena.
Los venezolanos en Estados Unidos. La diáspora frente a la historia hay entre 500,000 y 700,000 venezolanos viviendo en Estados Unidos según estimaciones del Pew Research Center para 2024. Miami, Houston, Nueva York, Dallas y Orlando concentran las comunidades más grandes. Muchos de ellos salieron de Venezuela durante los años del régimen de Maduro, llevando en el equipaje la memoria de lo que dejaron atrás.
el trabajo perdido, la familia que no pudo salir, los primos presos políticos, los ahorros que la hiperinflación destruyó para esa comunidad. Lo que ocurre en el MDC Brooklyn no es un evento geopolítico abstracto. Es personal. Héctor Serpo González, el dirigente estudiantil que fue detenido más de 27 veces y pasó 2 años y medio en el Helicoide.
Salió de Venezuela y vive en Colombia. Su reacción tras la captura de Maduro fue la que muchos comparten. Satisfacción inconforme. La estructura del régimen sobrevivió. Los que mandaban a los torturadores todavía están en cargos. Pero el hombre que los protegía está en Brooklyn gritando de noche que es el presidente. Eso es algo.
La inflación venezolana de 2025 fue del 475%. Los empleados del sector público ganan $160 mensuales. Los del sector privado 237. La crisis de la que escaparon millones de venezolanos no terminó con la captura de Maduro. Siguió. Los que viven en Estados Unidos lo saben porque tienen familia allá que les envía mensajes de texto preguntando cuándo regresa el dólar, cuándo baja la comida, cuándo mejora algo. Pero también saben esto.
Por primera vez en más de dos décadas el hombre que encabezó ese sistema está enfrentando una corte que no controla, con jueces que no nombró, ante fiscales que no puede amenazar, con evidencia que no puede hacer desaparecer. Un momento antes de seguir. Si están viéndonos desde Estados Unidos, desde cualquier estado, desde cualquier ciudad de la diáspora venezolana, comenten abajo desde dónde nos ven.
Miami, Houston, Nueva York, los que están en el sur de California, los de Atlanta. Nos interesa saber dónde está esta comunidad y si este tipo de contenido les aporta. Si sienten que estamos contando la historia como merece ser contada, la mejor forma de apoyar el canal es suscribiéndose. Es gratis, es un click y nos permite seguir haciendo esto cada semana.
Los crímenes concretos. La acusación federal de 25 páginas no solo describe el esquema de narcotráfico en términos generales, incluye detalles sobre crímenes específicos atribuibles directamente a decisiones del liderazgo del cártel de los soles. Uno de esos crímenes descrito en el expediente del distrito sur de Nueva York, el asesinato de un capo de la droga en Caracas.
Según los fiscales, este hombre le debía dinero al esquema y fue ejecutado por orden del liderazgo del cártel. No aparece su nombre completo en los documentos públicos, pero la acusación lo incluye como un acto de secuestro. Golpizas y asesinatos de quienes debían dinero al narcotráfico o socavaban sus operaciones.
Eso está en las 25 páginas. La acusación sustitutiva de enero de 2026 incluyó también a Flores en ese esquema. Según los fiscales, ella participó directamente en la autorización de esas ejecuciones. La acusación describe a la pareja como codirigentes de un sistema criminal que usó la violencia como mecanismo de control interno.
Líber Alcalá Cordones, en su declaración de culpabilidad admitió haber participado en actos violentos, incluidos secuestros y asesinatos, para facilitar el tráfico de drogas y proteger a sus cómplices. Hugo Carvajal, en su declaración de culpabilidad admitió lo mismo, haber participado en actos de violencia, incluido secuestros y asesinatos.
La pregunta que la fiscalía tiene que responder en un eventual juicio es cuánto de esa violencia puede ser atribuida directamente a Maduro. El estándar federal para la responsabilidad conspirativa es amplio. Si eras líder de la conspiración y los actos violentos eran razonablemente previsibles como resultado de la conspiración, puede ser considerado responsable.
Eso tiene implicaciones directas sobre la condena posible. El horizonte, el 22 de julio y lo que viene después, el 22 de julio de 2026 a las 12 del mediodía, hora de Nueva York. Esa es la nueva fecha de la tercera audiencia formal de Nicolás Maduro y Cilia Flores ante el juez Alvin Hellerstein, sala 14D del Palacio de Justicia de Manhattan, serán trasladados desde el MDC Brooklyn en transporte federal escoltado.
Caminarán hacia la mesa de la defensa con overoles bage y cadenas en los tobillos. Escucharán argumentos en inglés a través de auriculares de plástico. En esa audiencia se espera una revisión del intercambio de pruebas, el proceso en el que la fiscalía debe compartir con la defensa los documentos y evidencias que planea usar en el juicio.
El equipo de Polac y Estebao habrá revisado el material probatorio que la OFAC autorizó compartir bajo las licencias aprobadas. Posiblemente haya debate sobre la orden de protección para el manejo de evidencia clasificada o sensible. Todavía no hay fecha de juicio. El proceso de descubrimiento de evidencias en un caso de esta escala puede tomar meses.
La acusación tiene raíces documentadas que van desde 1999. Los registros que la fiscalía ha compilado en 6 años de investigación activa desde 2020 son extensos. Cada uno de esos documentos tiene que ser procesado por la defensa. El modelo más cercano en la historia del MDC y del SDNI para este tipo de caso es García Luna, 58 meses preso en el MDC esperando juicio, luego traslado, luego condena a 38 años.
García Luna era un funcionario de rango ministerial en un país aliado de Estados Unidos. Maduro era el jefe del estado de un país adversario acusado de una conspiración que duró más de dos décadas. Las escalas son diferentes. La cadena perpetua como techo de condena posible no es retórica, está en el estatuto.
El título 21 del código de los Estados Unidos, sección 960a. Establece esa sentencia para conspiración de narcoterrorismo. Maduro tiene 63 años. Si el proceso sigue su curso sin ningún acuerdo de culpabilidad y si eventualmente hay condena, el tiempo que le quedaría de vida libre sería, en términos prácticos ninguno.
Hay una segunda investigación desde Miami. Hay una solicitud de extradición argentina. Hay un sistema político venezolano que lo borró. Hay un exministro suyo, Sahab, que acaba de llegar a Miami y que tiene razones procesales para cooperar. Hay un exdirector de inteligencia Carvajal que ya se declaró culpable ante el mismo juez que presidirá el eventual juicio de Maduro.
Hay un exgeneral alcalá ya condenado. Hay más testigos potenciales dentro del expediente. Y hay una celda de 3 m por do en el barrio de Sunset Park, Brooklyn, donde un hombre de 63 años lee biblias en chino durante el día y grita por las noches que es el presidente, el hombre que otros pagaron. Las consecuencias económicas. Hay un ángulo de esta historia.
que pocas coberturas desarrollan con precisión. ¿Cuánto costó el sistema de Maduro en términos económicos directos para el pueblo venezolano? En 2022, el Banco Central de Venezuela reportó una inflación anual del 234 8%. En 2023 subió a 189 8%. En 2024 la inflación fue de 475% según los propios datos del Banco Central publicados por la agencia AP en la cobertura del juicio de marzo de 2026.
Ese número 475% es oficial. Lo midió el mismo estado venezolano. Lo que significa en la práctica es que cada bolívar ahorrado durante ese año perdió casi cinco veces su valor antes de que terminara. Los salarios del sector público $160 mensuales. Los del sector privado $237. Eso en el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo.
El programa Clap, el que Alex SA administraba y por el que enfrenta cargos en Miami, fue diseñado para compensar esa pobreza. Cajas de comida subsidiadas entregadas a familias registradas. Pero según la investigación de Armando.info, el esquema incluía productos adulterados. contratos inflados y comisiones desviadas hacia cuentas de funcionarios vinculados al régimen.
La leche en polvo que no contenía leche, los precios de compra que triplicaban el valor de mercado, el dinero público que no llegó como alimento, sino como ganancia privada. Transparencia Venezuela calculó que el narcotráfico generó 8,400 millones de dólares para las estructuras del régimen. Ese dinero no llegó a hospitales ni a escuelas ni a carreteras.
llegó a cuentas offshore en jurisdicciones opacas. Lo confirman parcialmente los bienes incautados. En septiembre de 2024, autoridades estadounidenses incautaron un jet Falcon 90X, que fiscales afirmaron había sido comprado a través de empresas fantasma venezolanas para evadir sanción. El avión fue interceptado en República Dominicana y trasladado a Ford La Luderdale, Florida.
El valor del aparato, varias decenas de millones de dólares. En el expediente del SDNI contra Dios Cabello, las sanciones de la OFAC bloquearon 14 propiedades en Florida y Nueva York, varias empresas incluyendo C Advisors Inc, Nor Plantation Investments LLC y 11420 Corp, además de un jet golfstream valorado en aproximadamente 20 millones dó.
Ese es el dinero que no llegó al carrito de comida del MDC Brooklyn. Ese es el dinero que no llegó al empleado público venezolano que gana 160 al mes. La estructura que sobrevivió Cabello Rodríguez y lo que queda, uno de los puntos más importantes de esta historia y el que la diáspora venezolana debate con más intensidad es el siguiente.
Maduro está preso, pero el sistema que construyó sigue en pie. La pregunta es, ¿cómo por qué? La respuesta tiene dos partes. La primera es que el chavismo como estructura de poder nunca dependió de un solo hombre de la misma manera que, por ejemplo, dependió Gaddaf y de sí mismo en Libia. Chávez construyó instituciones Asamblea Nacional Constituyente, fuerzas armadas politizadas, milicias civiles, empresas estatales que funcionan como engranajes independientes.
Maduro los mantuvo, Rodríguez los heredó. La segunda parte es geopolítica. Estados Unidos no quiere el colapso total de Venezuela, quiere un socio manejable. Rodríguez está demostrando ser más manejable que Maduro. Restableció relaciones. Cooperó aunque selectivamente con algunas demandas judiciales estadounidenses.
Entregó a SAAB. Mantuvo el flujo de petróleo que las empresas estadounidenses con licencia OFA FAC necesitan. Dentro del régimen, Cabello es el contrapeso más poderoso. Tiene control directo sobre la Policía Nacional, el CBI, la Guardia Nacional y los Cuerpos de seguridad. Tiene 25 millones de dólares de recompensa sobre su cabeza y sigue como ministro del Interior.
Tiene imputación federal desde 2020 por los mismos cargos que Maduro y sigue gobernando desde Caracas. Ese contraste maduro en una celda de 6 m², cabello dirigiendo la policía venezolana desde su despacho es quizás el resumen más preciso de lo que quedó después de la operación Resolución absoluta. Una pieza capturada.
El tablero todavía en juego. Un momento antes del final. Necesitamos que nos cuenten en los comentarios sobre quién quieren el próximo video. Dentro del universo de figuras que construyeron este sistema, todavía queda mucho por contar. Diosdado Cabello, 25 millones de dólares de recompensa. Ministro del Interior, todavía libre en Venezuela.
Alex AB, el mensajero que llegó dos veces a Miami, el hombre que sabe todo sobre las cuentas. Delsy Rodríguez. ¿Cómo pasó de vicepresidenta de Maduro a presidenta que negoció con Trump? Escriban abajo el próximo tema lo eligen ustedes. El silencio de los que no pudieron salir. Hay personas en esta historia que no tienen voz propia en los titulares.
Los presos políticos que murieron en custodia, los que siguen presos, los que salieron, pero cargan lo que vivieron. El Foro Penal Venezolano documentó que al menos 12 presos políticos murieron bajo custodia del Estado venezolano entre 2015 y 2024. 12 nombres, 12 personas que entraron a instalaciones del Estado y no salieron vivas.
La investigación periodística que más documentó el sistema de tortura desde adentro fue la del periodista venezolano Sebastián Barraes, publicada en Infovae en noviembre de 2023. Describió a 10 mujeres que llevaban años detenidas en la DGCIM por informes amañados de inteligencia, cargos fabricados. Ninguna de ellas apareció en las noticias internacionales.
En la sede de la DG SIM en Boleía, Caracas, el informe del Instituto Casla documentó la existencia de tres sótanos donde las víctimas pasaban las primeras horas de su detención. Los sótanos no tienen nombre oficial. Son los espacios donde, según los testimonios recopilados por la activista Tamara Suju ante organismos internacionales, se aplicaba la tortura blanca, privación de sueño, temperaturas extremas, aislamiento total, ruido constante, sin marcas visibles con consecuencias psicológicas permanentes.
Camilo Castro, otro testimoniante ante la comunidad internacional, describió haber presenciado técnicas de asfixia y el uso de electricidad. Relató una práctica que calificó como de las más perversas, la intubación obligatoria de reclusos en huelga de hambre, un proceso que generaba hemorragias internas y pérdida de litros de sangre.
El capitán de navío Luis de la Sota, el dirigente estudiantil Serpo González, el ex preso Nixon Leal Toro, Vilka Fernández, Jesús Alemán, Olga González, cuyo esposo recibió 21 impactos de bala y tenía cuatro caramelos en el bolsillo. Todos declararon, “Todos están registrados en los archivos de la OEA, de HRW, de la misión de la ONU.
Todos esos testimonios son parte del contexto que rodea la acusación federal contra Maduro. Aunque el proceso judicial en el SDNI se concentra en narcotráfico y no en crímenes de lesa humanidad, esos están en una jurisdicción diferente. El peso de lo que documentan esos testimonios es parte de la razón por la que el caso tiene la resonancia que tiene para millones de venezolanos.
Lo que la noche del MDC esconde. Hay algo en el grito nocturno de Maduro que vale la pena pensar. No, como análisis psicológico no somos psicólogos y ese no es el punto de este canal, sino como hecho verificado y concreto. El hombre que grita que es el presidente desde su celda del MDC no es un preso ordinario.
es alguien que durante más de 10 años tuvo acceso a información clasificada sobre operaciones de inteligencia de múltiples países, sobre las redes financieras que mueven el dinero del narcotráfico latinoamericano, sobre los nombres y cargos de los generales y funcionarios que participaron en el sistema. Toda esa información está en su cabeza.
La fiscalía lo sabe, la defensa lo sabe, los países cuyos ciudadanos están en el expediente lo saben. En el sistema federal estadounidense, el acuerdo de culpabilidad a cambio de cooperación no es solo una opción para los imputados menores, también existe para los líderes de una conspiración, si lo que pueden aportar es suficientemente valioso.
Genaro García Luna no cooperó, llegó a juicio y fue condenado a 38 años. El pollo Carvajal cooperó parcialmente, se declaró culpable y espera sentencia con posibilidad de reducción. Maduro, por ahora, no ha dado señales públicas de cooperación. Sus cartas desde la cárcel son declaraciones religiosas, no confesiones.
Su postura procesal ha sido de confrontación. Se declaró prisionero de guerra, pidió amnistía, cuestionó la jurisdicción. Esa postura puede cambiar. En casos federales de larga duración, los cálculos cambian, los años pasan, los testigos hablan, las evidencias se acumulan. La acusación del SDNI describe una conspiración que comenzó en 1999.
Esos son más de 25 años de operaciones. En algún punto de esos 25 años hay conversaciones, documentos, transferencias y movimientos que quedaron registrados en algún lugar. El trabajo de los fiscales es encontrarlos todos. El trabajo de la defensa es cuestionarlos todos. Ese proceso lleva Tiem mientras dura en la unidad 4 norte del MDC Brooklyn, un hombre de 63 años lee todas las biblias y compara las versiones.
Grita de noche, come lo que trae el carrito, usa la ducha número uno porque es la más grande y el juicio todavía no ha comenzado. Las recompensas, el precio que Washington puso a sus cabezas. Hay un dato que resume mejor que cualquier otro. ¿Cómo llegó el gobierno de Estados Unidos a este punto? Los números de las recompensas.
Por información que condujera a la captura de Nicolás Maduro, 15 millones dó. Por Diosdado Cabello, 25 millones dó. Por Vladimir Padrino López, exministro de Defensa, 15 millones dó. Portarec Elisami, exvicepresidente y ministro de Industrias.000 dólares. Esos son cuatro de los cinco hombres más poderosos del Venezuela chavista durante los últimos años.
Todos con recompensas activas, todos acusados por el SDNI, todos en la misma conspiración. Maduro fue capturado. El Aisami renunció y desapareció antes de la captura. Padrino López fue destituido por Rodríguez en marzo de 2026. Cabello sigue en Caracas. La recompensa por Maduro fue de 15 millones de dólares cuando la anunciaron en 2020.
Cuando Trump subió la presión en 2025, el Departamento de Estado publicó que la recompensa por información sobre su captura había llegado a 50 millones dó. Según noticias RCN, un militar estadounidense que supuestamente apostó a su captura habría ganado $400,000 y luego enfrentado consecuencias jurídicas por esa apuesta.
Ese detalle, aunque periférico, ilustra el ambiente de expectativa que rodeó la operación Resolución Absoluta entre el poder absoluto y los 6 m², la residencia presidencial venezolana, la Casona, está ubicada en la urbanización Santa Cecilia. El Palacio de Miraflores tiene salones con cuadros de Arturo Michelena y Julián Ñate, paredes de mármol, techos altos, jardines mantenidos por personal especializado.
El salón Simón Bolívar, donde Maduro reunía su gabinete, tiene una mesa larga y dos grandes cuadros detrás del espaldar presidencial. El hombre que presidió reuniones en ese salón, que apareció en cadena nacional durante horas seguidas, que nombró gobernadores y jueces y generales, que tenía escoltas cubanos entrenados por los servicios de seguridad de La Habana, en su primer anillo de protección confirmado por el Toque y Martín Noticias a partir de registros del 3 de enero, ese mismo hombre hoy tiene una litera de metal sin almohada. En una
habitación de 6 m²ad en el barrio de Sunset Park. No hay manera de entender el peso de esa imagen sin haber entendido primero el peso de lo que la antecedió. 20 años de poder construido sobre una combinación de petróleo, represión, narcotráfico y patronazgo. 20 años de personas que entraron a celdas y no salieron.
20 años de cajas clap con leche en polvo que no contenía leche. 20 años de generales cobrado comisiones en dólares por dejar pasar contenedores de cocaína. Y al final de esos 20 años, una litera de metal, la Biblia en chino, la ducha número uno y gritos a las 3 de la madrugada que nadie en el pabellón puede ignorar.
Hay consecuencias, solo consecuencias. Eso es lo que cuenta este canal y lo que sigue contando la historia de Maduro en el MDC Brooklyn, semana tras semana. Si llegaron hasta acá es porque esta historia les importa de verdad, no como espectáculo, sino como algo que les toca, porque vivieron lo que él gobernó, porque tienen familia que lo vivió o porque entienden que lo que ocurre en esa corte de Manhattan tiene consecuencias que van más allá de un hombre y su overall beige.
Suscríbanse si no lo han hecho, no cuesta nada y nos permite seguir haciendo esto cada semana con el mismo nivel de detalle. Compartan este video con alguien de la diáspora venezolana que necesite verlo y en los comentarios díganme una cosa más. ¿Creen que el proceso judicial federal llegará hasta el juicio o habrá un acuerdo político antes de que Maduro tenga que sentarse frente a un jurado? La respuesta a esa pregunta define todo lo que viene.
Acá no hay héroes, solo consecuencias. Yeah.
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