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CHRISTIAN BACH: El Secreto de su MUERTE que su Familia Guardó Años… La Enfermedad que la DESFIGURÓ 

CHRISTIAN BACH: El Secreto de su MUERTE que su Familia Guardó Años… La Enfermedad que la DESFIGURÓ 

A los 17 años le dijeron que tenía el mundo en las manos, pero nadie le dijo que ese mundo tenía grietas que [música] no se ven hasta que ya es demasiado tarde. A los 26 años se casó con el hombre de su vida en la boda más vista de México, rodeada de aplausos, flores y la certeza de que la felicidad era [música] real y durable.

 A los 55 años, algo empezó a comerse su cuerpo desde adentro. Algo que no tiene nombre público todavía, algo que su familia decidió que el mundo no merecía conocer. Y el 26 de febrero de 2019, a los 59 años, murió en Los Ángeles, California, sola de pantallas, sola de reflectores, rodeada únicamente de las personas que la amaban, mientras millones de personas que también la amaban no tenían ni idea de que se estaba apagando.

 Su nombre era Adela Christian Bach [música] Botino, pero el mundo la conoció simplemente como Christian Bach. Y lo que esa enfermedad le hizo, lo que los años le arrancaron y lo que su familia eligió guardar en silencio durante más de 4 años es una historia [música] que México nunca escuchó completa. Esta es la investigación que su familia pidió que no se hiciera.

 Y aunque respetamos ese dolor, también creemos que las historias verdaderas de las personas [música] que amamos merecen ser contadas con dignidad, con respeto y con toda la verdad disponible. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que cambiarán todo lo que creías saber sobre Christian Bach. Primero, el secreto que Humberto Zurita mantuvo durante más de 4 años mientras el mundo especulaba, mentía a la prensa y vigilaba que nadie se acercara demasiado a la verdad.

 dura hasta que en agosto de 2023 lo confirmó en una entrevista con la conductora Anette Kuburu para su canal de YouTube. Segundo, el patrón de desaparición que empezó en 2015, cuando Cristian asistió a una última aparición pública en la Ciudad de México y después de ese día se esfumó de la vida pública como si nunca hubiera existido.

 Mientras la periodista Ana María Alvarado y el periodista Gustavo Adolfo [música] Infante describían en el programa Sale el Sol. lo que nadie en la familia quería confirmar. Tercero, [música] el momento exacto en que el deterioro físico se volvió imposible de ocultar y como su familia, sus hijos Sebastián y Emiliano Zurita y su esposo Humberto tomaron la decisión más dolorosa que puede tomar una familia que ama de verdad.

 Y cuarto, lo que pasó después de su muerte que nadie esperaba, lo que revelaron sus últimos años sobre la naturaleza del amor y el tiempo. Y por [música] qué la historia de Christian Bach no termina el 26 de febrero de 2019. Te voy a avisar cuando llegue cada una de estas revelaciones. Si te vas antes del final, te pierdes la cuarta.

 Y la cuarta es la que cambia el significado de todo lo que vino antes. Pero antes de hablar de la enfermedad y la muerte, necesitas entender quién era esta mujer cuando estaba viva y brillando. Porque solo cuando entiendes lo que tenía, puedes entender la magnitud de lo que perdió. Una niña que no tenía por qué ser actriz.

 El 9 de mayo de 1959 nació en Buenos Aires, Argentina. La única hija de Roberto Bach Meiseger y Adela Adamova Botino. Guarda esos nombres porque son importantes. Adela Adamova Botino no era una mujer ordinaria. era primera bailarina del teatro Colón de Buenos Aires, uno de los tres mejores teatros líricos del mundo. Había bailado en la ópera de París, había bailado en la escala de Milán y venía de una línea de mujeres extraordinarias porque su propia madre, [música] la abuela materna de Christian Bach, era originaria de Rusia y había

sido bailarina del ballet Bolsoy de Moscú. Imagina eso, tres generaciones de mujeres que dedicaron su cuerpo al arte, que entrenaron desde que podían caminar. que bailaron en los escenarios más importantes del mundo. Y en el centro de esa genealogía artística nació Adela Cristian Bach Botino, la niña que no tenía hermanos, que creció rodeada de mascotas y de vida al aire libre, que jugó voleibol para la selección juvenil de Argentina o que era tan hiperactiva que ella misma confesaría años después, “Mi problema no fue qué iba a hacer,

sino qué iba a dejar de hacer en la vida.” Esa frase dice todo sobre quién era [música] Christian Bach, una mujer de energía desbordante, una mujer que no sabía estar quieta, una mujer que llevaría en el cuerpo, sin saberlo, el cruel contraste que vendría décadas más tarde. Desde adolescente empezó a estudiar danzas, siguiendo el camino de su madre y su abuela.

 Pero algo en ella buscaba más. Algo en ella quería palabras además de movimiento, historia además de coreografía. y al terminar la escuela secundaria hizo algo que nadie en su familia esperaba. Eligió [música] estudiar derecho en la Universidad de Buenos Aires, 5 años en la Facultad de Derecho, 5 años aprendiendo a argumentar, a defender, a construir casos.

 Y todo ese tiempo, pues paralelo a los estudios, algo más estaba pasando, porque en 1976, [música] mientras cursaba primer o segundo año de derecho, una oportunidad llegó a su puerta. Tenía 17 años, la producción de la telenovela argentina. El amor tiene cara de mujer, que se transmitía por Canal 13 de Argentina. La llamó para un papel. No fue el papel de la protagonista ni el de la villana importante.

 Fue un papel pequeño en una producción que ya tenía su propio prestigio junto a actrices como Virginia Lago y Cristina Tejedor. Pero ese papel pequeño fue suficiente para que algo se encendiera. Al año siguiente, en 1977, participó en la película Brigada en acción, compartiendo pantalla con Palito Ortega, Carlitos Balá y Alberto Martín.

Y en 1978, mientras aún terminaba su carrera de derecho, actuó en la mujer frente al amor por Canal 9 de Argentina. Ese papel cambiaría su destino de forma irreversible, porque entre el público de esa telenovela estaba un productor llamado Valentín Pimstein, el mismo productor que años antes había creado los ricos también [música] lloran.

 La telenovela que se vería en más de 120 países y haría llorar a familias enteras desde México hasta Rusia. Valentín Pimstein la vio, la recordó y cuando llegó la oportunidad la buscó. En 1979, Adela Cristian Bach Botino se graduó de abogada en la Universidad de Buenos Aires. Ese mismo año, Valentín Pimstein la llamó para que viajara a México.

 Ella tenía 20 años. No conocía a nadie en ese país. No tenía red de seguridad. No tenía familia extendida, no tenía certeza de que funcionaría. Según una entrevista que ella misma dio años después, le habló a sus padres, ellos se hicieron cargo de los contratos o si ella se quedó. Esa decisión de quedarse, ese momento en que una argentina de 20 años dijo, “Sí a lo desconocido, es el primer punto de quiebre en la historia que te voy a contar hoy, porque México la recibió y México también la consumió.

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